"Un Príncipe no tan Encantador"
- "Mmm…" Emma saboreo piel expuesta en el escote de Regina, volteó su mirada para verle a la cara nuevamente y con esos ojos de verde jade imploró. "Regina… puedo?" Su dedo recorrió la orilla del escote del vestido y la morena asintió, sintiendo un tanto extraño este desconocido la continuara llamando por su nombre como si la conociera de siempre.
Un humo púrpura lentamente envolvió su cuerpo y cuando se disipó, el bello escenario de la desnudez de Regina dejó a Emma boqui-abierta.
- "Guau…" El príncipe suspiró y Regina apenas pudo contener una risa, enternecida con la respuesta tan honesta y un tanto inocente del hombre que minutos antes había parecido completamente dominante y rudo. Leonel disfrutó de la imagen por un momento y luego retomó el camino que sus labios se habían visto forzados a abandonar momentos antes.
- "Ahhh…" La Reina no pudo evitar dejar escapar cuándo la húmeda y tibia boca abierta de Leonel reposó sobre uno de sus sensibles pezones, mientras una mano cuidadosa acariciaba el otro con gentileza que ningún otro hombre en su vida había mostrado antes.
Emma liberó al pezón de la tortura de su boca y fue nuevamente en busca de los labios carmesí de su Reina, atrapando su labio superior entre los suyos y después lentamente introdujo su lengua, siendo aceptada por la alcaldesa, quien también uso la suya para jugar con la otra. Con ese jugoso beso su apasionamiento incrementó de nuevo y las amantes ocasionales sintieron la necesidad de avanzar más en su sesión privada.
Después de separarse de ese beso acalorado y recuperar el aire, Leonel necesitaba liberar la presión que torturaba a su nuevo y muy tenso miembro. Acarició el estómago de Regina con las yemas de sus dedos y le miró a los ojos para hablar sin palabras.
- "Tómame." La morena le respondió y separó sus piernas para darle entrada a las puertas del cielo, o infierno, pues después de este apasionado encuentro a Emma le sería imposible ver con los mismos ojos a Regina que antes de su sesión privada. Y Dios no permitiera que algún día la alcaldesa de Storybrooke se enterara de este embarazoso incidente.
Con desconocida destreza, Emma acomodó sus caderas entre las piernas de Regina pero al vislumbrar el brillo en labios aun más íntimos no pudo contener la ganas de probar ese fruto maduro esperando por ella. Se movió de nuevo y Regina no tenía idea de qué era lo que ahora quería hacer este amante dedicado, hasta que sintió de nuevo sus labios rodar sobre su cuerpo pero esta vez de abajo hacia arriba.
Leonel besó sus firmes muslos acercándose cada vez más a su entrepierna y poniendo a Regina más y más ansiosa. El toqué de la punta de su lengua no demoró mucho en llegar al centro y Regina estaba realmente sorprendida, pues ésta era una nueva experiencia para ella. Esto es verdadero culto. Ella pensó y mordió su labio inferior sintiendo el placer crecer cada vez más con los movimientos que su presunto prisionero hacia, pero no quería demostrar debilidad y con trabajo ahogó el gemido de un orgasmo como ningún otro que jamás había experimentado. Incluso dudó si realmente había sentido hasta esta noche lo que era un clímax.
Emma la miró de reojo y sonrió con orgullo en su obra, pues había hecho venirse a Regina de forma majestuosa. El apuesto caballero se preparaba para ahora sí montar a su Reina, cuando ésta lo detuvo con su mano y lo hizo recostarse.
- "No. Ahora es mi turno." Ella le dijo y Leonel no estaba muy de acuerdo. El quería hacerla volver loca mientras su grande y firme instrumento le daba sin tanta piedad como había venido mostrando hasta ahora.
Su lívido se encontraba al borde y Emma realmente quería dominarla. Trató de volcarse nuevamente sobre Regina pero ella le empujó de nuevo y antes de que intentara levantarse, la morena se trepó sobre sus caderas.
- "Miren quien está desesperado por liberarse." La mujer puso su mano sobre el pecho de su amante y lo mantuvo firme contra el colchón. El sexo de Regina estaba apenas unos centímetros arriba de donde se encontraba muy erecto el miembro de su amante, y Emma se incorporó lentamente reposando su peso sobre sus codos.
- "Te necesito YA… por favor, Regina." Emma suplicó y se sorprendió a sí misma, pues al final era ella quien le rogaba a Regina. Ella siempre gana. La princesa pensó pero eso ya no le importaba.
Sus verdes ojos observaron de frente a la desnuda dama con deseo, pero mientras veía sus hermosos firmes senos se le nubló la vista así de pronto. Regina había tomado su pene con delicadeza y había bajado sus caderas para darle entrada a ese duro miembro que quería sentir profundo, y Emma vio borroso por un breve momento cuando esa extraña y nueva sensación le hizo olvidarse por completo de quienes eran y lo que estaba pasando entre ellas.
En ese instante también entendió por qué los hombres usualmente no duraban tanto como las mujeres en la cama y se sintió apenada pues no resultó ser el incansable semental que deseaba ser para Regina. El príncipe gimió y se movió un poco al sentir que se vendría en cualquier momento y Regina se rió de él sin pretender malicia.
- "Tranquilízate un poco, ni siquiera ha entrado la mitad de ti en mi." Ella le dijo, pues apenas si había introducido la punta y varón se puso rojo de vergüenza.
Emma logró concentrarse para controlarse y cuando Regina descendió la distancia que quedaba entre sus centros, la sheriff sintió que había muerto e ido al cielo. Dios! Esto SI que es real. Ella dijo en su interior y se lamió los labios al sentir tanto placer. La morena entonces comenzó a moverse, subiendo y bajando lentamente para tortura de su muy aguerrido amante, pero cuando Emma sintió que no podría aguantar mucho más tiempo, se incorporó y rodeó con sus brazos la cintura de Regina; a lo que la Reina respondió colocando sus propios brazos alrededor del cuello de su príncipe y besó sus finos labios con apasionamiento.
Una vez sentado y con Regina concentrada en sus labios, sus manos fueron a las caderas de la alcaldesa y sus dedos se aferraron a esa carne para hacerla subir y bajar con más vigor y menos piedad. Regina tuvo que partir del beso cuando sintió la verdadera fuerza de su semental impactarla y un fuerte y erótico gemido salió del fondo de su garganta en el oído de Leonel, acercándoles más al éxtasis hasta que el hombre no pudo más y liberó todo su ser dentro de esa mujer que desde el día que la conoció no había hecho otra cosa que ocupar su mente y algo más.
Regina colapsó entre sus brazos y Leonel buscó sus rojos labios para besarlos pero la morena decidió evitarlo y lo desmontó para reposar sobre su costado, dándole la espalda. Emma se sintió confundida por el cambio repentino de actitud y se acostó pegado a ella, y con suavidad acarició su silueta y plantó un beso en el hombro de la Reina.
- "Te amo." Se le escapó de los labios sin pensarlo y Regina de inmediato se levantó de su propia cama y se quedó viendo con shock a su mascota sexual de la noche.
Ella había esquivado su intento de besarla después de compartir tan poderoso orgasmo como nunca antes había sentido, pues todas esas inexplicables sensaciones con Leonel la tornaban insegura y confundida. No quería caer en las redes de un posible y muy audaz mentiroso pues era ella quien lo estaba usando a él. Verdad?
- "Estás demente." Regina se burló de él y agitó su cabeza. "Nos conocimos apenas hace unas horas y… y no creas que esto repetirá jamás." Ella le dijo al tiempo que un humo morado aparecía un nuevo vestido de terciopelo rojo para cubrir su desnudo cuerpo. "Esto ha sido solamente un juego sin mayor significado y puedes dejar de pretender que realmente te intereso." La contrariada mujer paró de hablar para recuperar su aliento.
- "Pero, Regina, yo en verdad siento algo por ti. Desearía poder hacerte sentir esto que siento dentro cuando te veo." El desolado príncipe puso una mano sobre su propio pecho donde su corazón palpitada agitadamente y Regina levantó su ceja al ver el gesto. Por un momento quiso creer en sus palabras y la posibilidad de ser nuevamente amada a pesar de su pasado, pero su juguete sexual de la noche no la conocía realmente y tampoco ella sabía nada de él. Solo son mentiras. Las palabras hacían eco en su cabeza y Regina estaba furiosa.
- "No creas que tus lindos ojos y lengua experimentada van a salvarte de pasar la noche en mi calabozo y recibir tu castigo por la mañana." La Reina alzó su voz y una cortina de humo lo hizo desaparecer y aparecer de vuelta en la celda que había ocupado antes, sin darle tiempo de hablar de nuevo pero por lo menos se encontraba vestido y no hizo el ridículo con la otra prisionera.
- "Nadie puede amar a la Reina Malvada." Regina se dijo a sí misma mientras caminada hacia su balcón y dirigía su mirada hacia el firmamento, buscando alguna estrella que le concediera el deseo de redención.
Pero Regina había perdido a su hada madrina años atrás y no había magia capaz de iluminar ese oscuro corazón lleno de rencor y venganza que no le permitían entrada al más pequeño rayo de luz y esperanza. ¿Amor a primera vista? Eso no te queda a ti, Regina. Se preguntó y contestó a sí misma.
- "Ay, pero en qué estaba pensando!" Emma golpeó las barras de la celda con las palmas de su mano. "Apenas me conoció hoy y no es como si yo simplemente me pudiera quedar aquí a su lado." El desesperado prisionero dejó caer el peso de su cuerpo en el suelo. "Además mi misión era ayudar mis padres a encontrarse, no venir a enamorar Regina." El hombre continuó murmurando y de pronto unos ruidos junto a su celda llamarón su atención.
- "Tenías razón. Regina no se ha vuelto nada blanda." Leonel le dijo a la prisionera de enseguida, quien todavía no recuperaba su voz. "Aunque sí que se sintió suave por unos momentos en la cama..." Emma pensó en voz alta y la mujer de a lado hizo un gesto de repulsión ante el innecesario comentario.
Emma notó que junto a sus platos de comida había un cucharón de madera que tenía un alambre enredado en su base y de inmediato supo cuál sería su nuevo uso. Los años de ladrona en su juventud no en vano pasaron y la rubia aun recordaba perfectamente cómo utilizar esa pequeña pieza de metal para forzar un cerrojo y liberarse. Después de unos breves minutos de forzar el candado de su celda Emma se vio libre y de igual modo abrió la reja de su compañera prisionera.
- "Vámonos!" Le tomó de la mano y la llevó con ella, justo cuando Hook apenas venía al rescate de su princesa… o más bien príncipe.
- "Apenas vengo a rescatarte, Swan…" El pirata le miró con sorpresa.
- "Yo soy la única que se salva a sí misma." Ella le guiñó el ojo con orgullo en su destreza de bandida.
- "Oye, quién es esa?" El capitán le preguntó disimuladamente.
- "Alguien que necesita nuestra ayuda." Emma respondió segura e ignoró al pirata cuando éste le dijo que no debía cambiar nada del pasado.
Al llegar al fin al castillo del malvado Rumplestiltskin, el hechicero oscuro confrontó a la princesa por sus acciones.
- "Cuando te dije que disfrutaras de la noche no me refería a ESE modo!" El oscuro le dijo molesto.
Hook solo volteó a verlos con confusión pues no tenía idea de a qué exactamente se refería el mago y por el momento estaba ocupado cargando el cuerpo de la mujer que Emma se vio forzada a desmayar de un golpe para salvarla de una muerte segura.
-"Bueno, pues es tu culpa por no haberme dicho de los efectos secundarios de tu cambio de imagen!" La princesa le reclamó pues en su mente el hechizo le había hecho sentir esa poderosa atracción sexual hacia Regina debido a la sobredosis de testosterona cursando por sus venas.
- "Tal vez por el hecho de que NO había ningún efecto secundario, princesita." El mago le respondió molesto y le lanzó una varita mágica color negro. "Solo espero que no hayas cambiado nada más en esta línea de tiempo." Rumplestiltskin dijo tenebrosamente.
Un humo rojizo le hizo a Emma y sus acompañantes aparecer dentro de una catacumba de reliquias mágicas inestables que poseía el hechicero, y su apariencia y la del pirata fueron regresadas a su imagen natural y sus ropas cambiadas por esas extrañas piezas del futuro que portaban cuando los encontró en el bosque.
- "Solo aquellos que viajaron por el portal en el tiempo pueden abrir de nuevo la puerta dimensional." La voz del hechicero resonó en la catacumba. "Así que al menos que tengas magia, deberán pasar el resto de sus días en mi recinto." El mago advirtió. "Pues no puedo arriesgarme a que se sigan entrometiendo con el pasado y afecten aún más nuestro futuro!"
Le tomó a Emma un largo momento pero al fin pudo activar la varita mágica y los tres pudieron viajar de vuelta al "futuro," aunque con una invitada inesperada.
*Nota* Me sorprende un poco ver que éste tiene muy poca respuesta en comparación de la versión en inglés. Qué loco! Tal vez el hecho de que Emma sea varón les incomoda a varias, pero eso va a cambiar pronto!
