Prompt: Tabla Leyes de Newton. #02 Ley de fuerza. [cafetcigarettes]

"El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual se imprime la fuerza."

Personajes/parejas: Lucy!centric, Natsu/Sting, Natsu/Lucy unilateral .

Extensión: 1295 palabras.

Notas: La segunda parte, que la verdad no me convence del todo, pero bueno, ustedes dirán. Con esto solo me queda la tercera y ya.

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Paso dos, la fuerza.

Una de las mayores verdades del mundo era que nada permanecía constante, todo cambiaba, se movía. Hacia dónde era el punto que uno debía decidir acerca de su vida, en que dirección se moverían las cosas. Lucy ya había decidido hacia donde quería que fuera su vida, por supuesto que lo tenía claro, era una chica muy madura, a diferencia de dos idiotas que ella conocía. Se supone que todo se movía, pero de ser así no tenía idea de para donde se supone iba la relación de Natsu con su novio, que no era tan así porque ni Sting era el novio de Natsu ni tenían una relación, cosa que en realidad era el problema. ¡Vamos! Lucy ya había aclarado cuan obvios eran, ¿qué debía pasar para que la obviedad se convirtiera en un hecho?

Siendo honestos, Lucy tenía una idea sobre esa respuesta, porque si dos personas no se mueven ni avanzan es porque necesitan ayuda externa. A Lucy no le importaba ayudar un poco a su querido amigo a encontrar el amor pese a lo que ella sentía por él, por supuesto que no, no tenía ningún problema en ser esa ayuda externa. El problema –nuevamente, problemas y problemas porque de eso consistía la vida de Lucy– era que no tenía mucho apoyo. No, absolutamente nadie que la ayudara en su siempre noble labor (sometida a discusión, si gustan, pero para Lucy era bastante noble). Y es que ya lo había dicho, sus amigos simplemente la miraban raro ante la exposición de su teoría "Natsu es gay, muy gay, y le va Sting Eucliffe". ¿Acaso era en verdad tan difícil creer eso?

–Yo te creo –le decía Mirajane–, la parte de que el chico de Saber quiere a Natsu, eso sí es obvio, lo de Natsu como que se me hace raro.

Lucy fruncía el ceño pensando que lo de Natsu también era obvio. Todos eran unos cegatos.

–Yo no te creo –le decía Gray–, aunque da lo mismo, ni me importa ni me deja de importar para que lado le tira flamita, o como va su vida social.

–Yo apoyo a Gray –comentaba Erza–, a mi también me da lo mismo quién se la mete a quién.

–Eh, Erza, no hablamos de eso –respondía Lucy, algo abochornada (solo un poco, y por supuesto que nada interesada en la posible imagen mental, que no tenía nada que ver con los libros que se compraba), dejando de lado sus pensamientos y continuando con la conversación–, nadie lo había mencionado –agregaba. Erza dirigía su mirada marrón a su persona.

–¿No? –cuestionaba.

–No –repetía Mirajane, mirando a la Scarlet amenazadoramente pues Wendy estaba presente y le prestaba demasiada atención a la conversación. Erza se apresuraba en continuar comiéndose su pastel como si nunca hubiese dicho nada.

–¿Meter qué? –preguntaba con inocencia la Marvell. Erza se atragantaba con su pastel y a Mirajane la rodeaba un aura de temer, Lucy consideraba ese un buen momento para emprender la retirada.

Era claro que buscar ayuda de sus amigos era inútil, totalmente inútil. Tampoco es que necesitase urgentemente ayuda, pero Natsu era tan idiota que por más que le lanzaba indirectas no pillaba una. Podía influir el hecho de que quizás era demasiado sutil y eran demasiadas indirectas nada directas considerando el coeficiente intelectual de Natsu, pero tampoco podía ir y decirle "oye Natsu, me di cuenta que eres gay pero no sé si tú lo habrás notado, pero deberías, porque es obvio que tú y Sting se gustan y deberías hacer algo al respecto, no sé si me entiendes", no es como si algo así fuese a funcionar. Esperen, quizás si funcionase.

Lucy detenía su andar y volteaba, buscando a su compañero con la mirada. Lo descubría frente al tablero de misiones.

–¡Natsu! –Este volteaba al oírla, al igual que Happy, quien se encontraba a un lado del mago.

–¿Qué quieres Lucy? –le preguntaba en cuanto ella llegaba a su lado.

–Necesitaba hablar contigo –respondía, sonriendo con inocencia.

Happy se aproximaba a ella porque, a diferencia del Dragneel, el exceed si era capaz de ver a través de su sonrisa.

–¿Qué es? –preguntaba el pequeño gato con emoción.

Lucy fijaba su vista en Natsu y se planteaba las posibles formas de soltar su discurso, en ese leve lapsus Gray se acercaba a ellos.

–Lucy quería hablarte de tu sexualidad flamita –soltaba el mago de creación.

–Ah –decía Natsu, instantes antes de reparar en lo dicho–, ¡¿Ah?! –exclamaba sorprendido.

Por alguna extraña, demente y desconocida razón Lucy consideraba ese el momento preciso para soltar su oración.

–Sí Natsu. Lo que pasa es que me di cuenta que eres gay –Natsu volteaba a verla con ojos como platos ante esa oración–, y no es que me importe, por supuesto que no, yo pensaba que eras asexual así que esto es como un progreso –la mandíbula del Dragneel se abría de la impresión–, pero no sé si tú lo has notado –continuaba Lucy–, aunque deberías, porque eres bastante obvio, especialmente en el hecho de que te gusta Sting y no sé, pienso que deberías hacer algo al respecto, no sé si me entiendes –finalizaba.

Para entonces, Natsu parecía haber sido congelado de lo estático que estaba. Happy soltaba una risa.

–Sí, deberías aprovechar Natsu ahora que tienes la oportunidad –comentaba.

Lucy lo miraba extrañada, pero antes de poder preguntar Gray se le adelantaba.

–Porque no adivinas quienes vinieron de visita, a qué es una muy buena ocasión –decía con una enorme sonrisa de satisfacción en la cara. Algo en el interior de Lucy le decía que el Fullbuster disfrutaba toda esa situación, al igual que Happy.

Y Erza, por lo visto.

–¡Eucliffe! –exclamaba la pelirroja mientras se acercaba a ellos–, ¡Natsu quiere hablar contigo!

El rubio, que apenas y había alcanzado a dar tres pasos dentro del gremio, volteaba hacia ellos. Natsu seguía detenido en algún punto lejano del tiempo.

Sting llegaba en segundos hasta ellos.

–¿Qué pasa Natsu-san? –preguntaba nada más detenerse.

Los engranajes de Natsu parecían volver a funcionar, pues se movía y volteaba hacia el mago de Sabertooth. No decía nada, solo lo miraba fijamente como si estuviese pensando algo de suma importancia y...

–Debo ir al baño –soltaba de golpe y desaparecía del campo de visión de todos los reunidos ahí. Sting parpadeaba.

–¿Ah?

Lucy solo podía sentirse gloriosa, porque a fin de cuentas había funcionado, ¡Natsu se había dado cuenta! Finalmente el siempre tonto de Natsu había hecho funcionar sus neuronas, y las había conectado con ciertas capacidades orgánicas, por lo visto, pues se había marchado con un leve sonrojo en la cara. La maga celestial volteaba hacia sus compañeros sintiendo ese hermoso gusto a victoria.

–¡Ojala hubiésemos apostado, les habría ganado a ambos! –exclamaba llena de dicha.

Erza y Gray fruncían el ceño.

–Pero no lo hiciste –decían a la vez.

Oh sí, Lucy se arrepentía de esa detalle.

–Y –decía Sting, atrayendo su atención–, ¿exactamente para qué me llamaban?

Buen momento para que la Heartfilia se percatase de un hecho importante, que Natsu huyera a los baños no estaba en sus planes, o al menos no que lo hiciera solo, acompañado no le hubiera molestado tanto. Bueno, la relación del par de enamorados se había movido, en una dirección algo incierta, pero ese era un problema que Lucy solucionaría luego.

O quizás inmediatamente.

–No es como que nosotros sepamos –respondía, captando la atención del Eucliffe–, así que deberías seguir a Natsu y preguntarle –comentaba con inocencia.

¡Oh, bendita e increíblemente falsa inocencia! Lucy la amaba, casi más que a Natsu. Al gay y nada asexual Natsu, teoría oficialmente confirmada.

Debería anotar eso en su lista de logros, definitivamente.


Este final me costo más que el otro.

Agh, malditos finales (?)

Nos leemos. Bye's.