Ranma 1/2 es propiedad de Rumiko Takahashi.
Escribo sin intenciones de lucro, y harta del recalentado.
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COMIDA CHINA PARA LLEVAR
02.
De Buenas Intenciones...
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— ¿Están todos bien? — Escucho la voz de papá preocupada. Algo me rodea, me tiene atrapada entre su pecho y sus brazos... Ah... Ranma... Reparo en los constantes latidos de su corazón y su aroma a cafetería. Se esfuerza de no moverse nada. ¿Por qué no te mueves, idiota? Alguien va a decir algo sobre nosotros, ve a ayudar a tu mamá, a mis hermanas, yo estoy bien. Debería alejarme, pero no quiero. Apenas abro los ojos y su cuerpo ya no está cubriéndome, está ahora al lado de su madre y sujetando al maestro Happosai, cuyos ojos parecen espirales rosas de pescado girando interminablemente, acentúan más el gigantesco chichón que tiene en la calva. Todo el vidrio frontal de la camioneta está cubierto por cosas que parecen ramen crudo, tiesas y amarillas, en medio se encuentra la señal de que algo se estrelló en el cristal. La cabeza del maestro, lo más seguro.
— ¡Anciano odioso!, ¡Casi nos mata! — Ranma zarandea al maestro, y el viejito sigue sin responder ni nada, está ido.
— Tía Nodoka y yo estamos bien, papá, Ranma también. — Mi hermana Kasumi responde, devolviéndome a la realidad. — ¿Akane, estás bien?, ¿Nabiki?
— Qué suerte que haya sido una montaña de paja y no algún arbol, habría sido un desastre. — Nabiki avienta algunas mochilas hacia el otro lado, por el choque había quedado debajo de ellas.
— Estoy bien, Kasumi. — Respondo después de unos segundos. Todos se veían bien, si acaso un poco aturdidos y asustados.
— ¡Todas mis pequeñas están bien!, pero ahora... ¡El maestro ha aparecido!, ¡Saotome, esto es una desgracia! — Papá llora sus ríos y sus mares... Kasumi intenta confortarlo, el tío Genma muy apenas levanta un cartel que no dice nada.
— Ranma, hijo, deberías estar con Akane. — Le pide tía Nodoka a mi estúpido prometido, tocando levemente uno de sus brazos. Ranma responde con algo, pero no ella no le hace caso y se acerca al asiento del copiloto a darle palmadas al gigantesco cuerpo peludo de tío Genma. — Querido, ¿Estás bien? Gracias a los dioses que estás como un Panda, el golpe no debió dolerte nada.
«Me dolió horrores.», dice el otro lado del cartel de hace un rato.
A veces tía Nodoka me sorprende con ese tipo de comentarios... obviamente, tío Genma se llevó un buen golpe. Sí, por torpe, se transformó en panda, no sé porqué, y el cinturón de seguridad no pudo abarcarlo.
— ¡Saotome!, ¡Saotome!, ¡Diga algo, no puede dejarme a mí este problema! — Papá le pide ayuda a tío Genma en ese estado... Suspiro. Me da algo de vergüenza verlo así.
— Papá, tío Gen—
— ¡Demonios! — Me interrumpe Nabiki, llevándose una mano dramáticamente a los ojos mientras que con la otra sostiene una calculadora. — Una reservación extra hecha a estas alturas costará todavía más que el cuarto privado de Ranma y Akane.
— ¿Cuál cuarto privado? — Decimos Ranma y yo al mismo tiempo. ¿Es verdad eso?, ¿Cómo se atreve?, ¡Mi propia hermana!
— ¡Nabiki!, ¡Cómo es posible que hayas hecho eso! — Le reclamo, apoyando mis dos manos en el asiento donde se encuentra ella. ¡Es tan malvada!, ¡Es peor que comer carne de cerdo a media noche antes de dormir!
— Vamos, no fue idea mía, sólo fui una intermediaria. — No le creo a la inocencia de su voz, es una farsa. Ranma parece sacudirse el letargo, algo que ni siquiera logró hacer el golpe. Me prepararé para su aburrido intento de insultarme, el muy negado.
— ¡Yo no dormiré en el mismo cuarto que esta gorila! — Sí, lo suelta, como sabría que lo haría. Y yo, le responderé, como sabe que lo haré, no lo puedo dejar así.
— ¿Quién dijo que dejaría que lo hicieras? — Me levanto y me acerco a él, señalándolo duramente con la mano, no pierde ni pista de lo que hago. — ¡Un pervertido como tú debe dormirse afuera!
— Nabiki, no deberías bromear con algo así a estas alturas. — Kasumi habla muy quedamente, con intenciones de que no la escuche, pero logro hacerlo a pesar de los insultos que intercambiamos mi prometido y yo. Nabiki le responde. — Pero ya se nos fue el susto. A veces tiene su gracia.
La pelea termina con un derechazo directo al rostro de ese hombre tan desconsiderado. No sé cómo es que puedo querer a alguien que hasta se esfuerza en ser tan idiota. El mutismo de tía Nodoka me preocupa, su hijo está tirado con ojos de espárragos cruzados entre los asientos de mi padre y el tío Genma, y no me ha dicho nada. Volteo a verla, a un lado mío, y la noto mortificada.
— ¿Tía Nodoka?, ¿Le sucede algo? — Le pregunto, preocupada de verdad. ¿Me habré pasado esta vez?.. ¿Estará decepcionada de Ranma?.. Kasumi la toma de los brazos para sentarla de nuevo junto a ella.
— ¿Se encuentra bien, tía? — Le pregunta.
— No considero que sea bueno para Akane compartir cuarto con mi hijo antes del matrimonio... — Suelta tía Nodoka con las manos en el rostro y las retira rápidamente. — pero es tan varonil de parte de mi hijo, que no sé a qué conclusión llegar.
— ¡TÍA!
— ¡MAMÁ! — Gritamos Ranma y yo al mismo tiempo. ¡Qué rápido se repuso de mi golpe!
Dioses, siento que debo estar más colorada que una cereza nadando en el jugo dulce del almíbar... ¡Cómo se puede poner a pensar cosas así en este momento!, pero me alegra saber que piensa también en mi bienestar... o reputación... ah, quizá no me alegre tanto. Ranma ya se ha puesto de pie, ignorándome, y ata con una soga -que no sé de dónde ha sacado- al maestro para evitar que haga algo al despertar.
— Akane, Ranma. Regresen a sus asientos, voy a darle en reversa para volver al camino. — Escucho decir a papá. Regreso a mi asiento al lado de la ventana y percibo la presencia de Ranma al lado mío hundiendo el cojín. Siento el movimiento del auto y el montón de paja se aleja de nosotros. Los árboles de nuevo salen a la vista y sólo unas cuantas hebras doradas quedan atoradas en el parabrisas. Mi prometido tiene cara de haberse comido una jarra llena de pepinillos ácidos. Su ojo izquierdo parece una grana, sobresale graciosa de su rostro y las ojeras debajo de sus ojos están más marcadas todavía. Escucho la risita burlona de Nabiki, aquí viene de nuevo con sus comentarios fuera de lugar...
— Vaya viaje, cuñadito. Todavía ni llegamos y Akane ya te ha dejado marcas de propiedad.
— Nabiki. — Le digo entre dientes.
— Feh. — Es el único sonido con el que responde él, cruzándose de brazos para ignorarnos mejor. Generalmente cierra los ojos cuando mi hermana lo molesta, pero no se le notan ni las pestañas.
— Creo que una parada en ese lugar de comida China no es una mala idea después de todo. Este susto me ha dado un poco de hambre. — Dice papá asomándose por la puerta, le entrega a tío Genma las ramas de paja que supongo habían quedado en el vidrio y el panda las avienta por la ventana, quejándose con otro de sus carteles. «Yo como comida china, no paja.» Papá lo ignora. — Saotome, ¿cuánto falta para llegar?
Estamos unos segundos expectantes, esperando a que termine de escribir con el rotulador en la madera. «No me acuerdo.»
— No estamos lejos. — Aclara Ranma ante la ignorancia de su padre. — Debe ser por el sendero de la izquierda, está poco después de cruzar un pequeño puente de piedra... ¿Qué serán? Unos quince minutos, yo creo.
— ¿No será alguna sucursal del Neko Hanten? — Pregunta Kasumi sin malicia... o eso creo yo.
— ¿En medio del bosque? — Lo digo sin pensarlo, bueno, pensé que lo pensé pero lo dije, ah, ¡Todo iba tan bien! — ¿Tan lejos de su "Airen"? Lo dudo mucho.
— Empiezo a sospechar que te gustan las extranjeras chinas, Ranma. — Añade Nabiki.
— Para nada. — Dice Ranma, volteando hacia otra parte, lejos de mí, lo único que le veo es la hinchazón del golpe. Comida china en medio del bosque. Shampoo. ¿Qué otra cosa puede ser? Es un descarado. Estamos tan lejos de las ofrecidas, no quisiera que se arruinara este viaje con sus locuras. ¿Es demasiado pedir? La idea de ir a ese restaurante chino tan misterioso no me gusta nada.
Mi estómago gruñe de nuevo, como queriendo dar su opinión.
¿Qué no podemos estar de acuerdo mi cuerpo y yo?
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Entre la obscuridad, las sensaciones empiezan a colarse en mi letargo.
Lo primero que percibo es un aroma a granos de café tostado cubiertos de chocolate oscuro. Me arremolino para disfrutar más el olor y entierro mi rostro en la suave seda que lo proporciona, es justamente mi aroma preferido en todo el mundo, por no decir la delicia que significa degustarlo, sintiéndolo derretirse en tu boca, o crujirlo entre tus dientes ante la impaciencia de inundarte de su fuerte sabor. Sonrío, sé que estoy sonriendo.
Lo segundo, es la comodidad sobre la que reposo, me siento igual de segura y protegida que un panecillo al vapor dentro de su cesta, cubierto por la manta que protege su calidez, con delicadeza, con expectación... de hecho, está tan cálido aquí que siento unas gotas tibias de sudor escurriendo de mi frente y en mi hombro, donde hay algo envolviéndolo.
Lo tercero, es que sólo siento una pierna. De alguna manera me acomodé sobre el asiento y no resultó ser tan cómodo como pensé. No, no. La comodidad sólo está en la parte que no es el asiento, de, ¿de dónde?, la van. Sí. ¿Dónde está durmiendo mi torso, entonces?
Lo cuarto es darme cuenta que la seda tan suave donde está mi rostro se mueve.
Y lo quinto es que soy una tonta.
¿En qué momento quedé dormida recargada en Ranma, y cuándo me pasó un brazo por el hombro para que me acomodara mejor junto a él? Me quedo inmóvil. ¿Estará dormido?, ¿dónde están los demás?
Abro los ojos, y no hay nadie más. Somos las únicas personas en el auto y desde donde estoy alcanzo a ver parte de una cabañita de madera vieja que tiene colgados algunos ornamentos chinos y simples. Debe ser el famoso restaurante que habían mencionado antes. Al girar un poco el rostro y despegar la nariz de la tela -impregnada del perfume natural de mi prometido-, empiezan a llegarme otro tipo de aromas más... comestibles. Vapor de arroz, aceite con carne sazonada, champiñones sofritos... Mi estómago se saborea y la saliva se me quiere salir de la boca.
¡Comida! ¡Al fin comida!
Pero... estoy tan cómoda... si Ranma no se ha dado enterado de que he despertado es porque está profundamente dormido, ni el olor de la comida ni mis movimientos lo perturban. Subo un poco la mirada, y sí, está bien dormido. Ya no tiene el ojo tan hinchado, tiene rastros morados del golpe y el desvelo de sus párpados sigue acentuado. Se ve terrible. También debo verme igual de terrible, tal vez por eso nos dejaron aquí abandonados.
No quisiera despertarlo, pero me muero de hambre. ¿Aguantaré cinco minutos más? Se ve tan dulce cuando duerme, suavizado, con la inocencia de un elote tierno. Ni siquiera ronca, su respiración es silenciosa. Me gusta estar así, me siento segura, envuelta en sus brazos e impregnándome de su aroma. Cuando nos separemos... ¿oleré a él? Nada me gustaría más... excepto... comer...
Cinco minutos es demasiado tiempo. ¿Uno, entonces?
Siento que sumergen mi estómago en una freidora.
Creo que eso significa que ninguno.
Con todo el hambre de mi corazón, me separo lentamente de su pecho para evitar despertarlo. No parece darse ni cuenta, sigue tan tranquilo. Me es imposible dejar de apreciarlo. Es apuesto... no un adonis arrebatador y masculino como el novio falso de la "Lirio Blanco", pero Ranma tiene su encanto. Demasiado, para mi disgusto. Además... también es un estúpido egocéntrico socialmente inepto que nunca pierde una batalla, ni siquiera mi sentido común pudo contra él, así que aquí estoy, viéndolo dormir a escondidas, pensando en lo mucho que me atrae aunque él no sepa utilizar el lenguaje para lo que es. ¿Por qué se esfuerza tanto en que las palabras más horribles salgan de su boca? Su boca... Sus labios de espuma de fresa lucen entreabiertos, exhalando pequeñas dosis enmeladas de su aliento... y una idea de lo más perversa nada por mi mente como un escurridizo tallarín en el turbio mar del caldo miso. Me sonrojo violentamente, de golpe la temperatura de mi cuerpo equipara al agua hirviendo.
Ay no... ¿por qué tenía que verle los labios?
Estar... estar lidiando con Kuno durante tanto tiempo me ha convertido en una pervertida como él. Mejor despierto a este idiota, para evitar tentaciones y dejarme de imaginar la jugosidad de durazno que existe en el interior de su boca. Cuando nos besemos de nuevo... quiero que ambos estemos conscientes de lo que sucede.
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Continuará...
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Ingredientes para escribir CCPL.
• 3 tazas de hambre
• 5 cucharaditas de cansarme de escribir otras cosas más serias
• Una pizca de sal
• No, sal no, no me gusta la sal
• Algo de decidia
• Ausencia de tornillos
• Que sea el día siguiente de un día feriado
Sí. Tengo reunidos todos los ingredientes hoy... No era mi intención cortar el "capítulo" ahí (de hecho, no sé ni de dónde salió el fanservice), pero creo que seguir la tradición de "capítulos cortitos" no está mal. En el siguiente capítulo el aceite ya estará caliente para dar inicio a la aventura. Tal vez después junte los capítulos en uno solo, cuando ya haya terminado. O, tal vez, me de pereza y deje todo así.
Una vez, con hambre, me pareció gracioso que las cosas pudieran describirse con comida. Algo así como "El Perfume" de Süskind, pero con la sensación de hambre y no el hartazgo del olor a leche de cabra y queso añejo perdidos en las oleadas de tufo a pescado entre calles de mercado. No. No nació así este relato, sólo fue una idea libre. Este relato nació en un sueño que tuve, y sí, sí había comida china. Y como eso era parte importante, la idea libre ya no quiso ser tan libre y se unió al relato.
Anyca, April Starlight, Critikal, Lacriza y el afamado Guest; gracias por leer, comentar, seguir, y todo eso. Y también a todos los silenciosos, que los veo escondidos detrás de sus celulares, computadoras y tablets. Si ven algún horror horógrafiko no duden en decírmelo... que a veces se me escapan.
Siguen los días de recalentado! Buen inicio de año, espero que no haya comenzado con algunas uvas atorándose en algunas gargantas.
