No tengo perdón ni del cielo xDDD
No puedo creer que haya pasado más de un año o.oUu Dhioz, ya ni los libros de Harry Potter e.eUu

Agradezco muchooo a: Carolina-HP, istharneko, VittoriaD'Lenfent, PoLlO-yAsHa, Becky-chan, Alia.Asakura, Maria-Elric, Nikky Hatake, Yuki-dono, samy, Cintia Elric, nezumi lyna, Zafira Usui, Kirtash, Inuzuka00, haneko-chan, Yakumo De Yoroido y a Noriko Elric por sus reviews!! n.n

(8)Yo quiero subir al cielo… en mi planta de chícharos mágicos, lo único malo es que no tengo mi planta de chícharos mágicos!


º·. He De Divertirme (O Morir En El Intento) .·º
LitheX (Blue Windy)

Capitulo 2º: "Desayunando con Los Elric"

Por la mañana me desperté con el cabello en la cara y comenzando a iniciarme en un estado de criogénia. Bueno es rasonable, siendo que Alphonse se agandalló las sábanas con todo y cobijas, sin contar mi almohada y creo que también quería robarse mi brazo, pues no so soltaba, y ya hasta estaba entumido.

Recuérdenme no volver a dormir con Al…

-Al… suéltame… mi brazo se esta poniendo morado- le susurré para no incomodar a mis padres, que dormían placidamente en la otra cama. Alphonse murmuró algo entre sueños que no comprendí, y de nuevo sentí el tic en mi ojo.

Forcejeé con mi hermanito hasta que logré liberarme, pero para eso tuve que caer de la cama. Por lo tanto además de grandes ojeras por un sueño tan malo (causado por insomnio de estar intentando dormir en un lugar extraño, y las manías de mi hermanito) también me dolía el trasero temprano en la mañana, y desde ese momento supe que el día sería terrible y desastroso.

Bueno mejor acabar con esto pronto.

Me di una ducha rápidamente, y para cuando salí, completamente vestido, con mi playera favorita, una negra de manga corta que dice en el frente 'Full Metal' con letras metálicas así bien padre, y unos pantalones de mezclilla, mis padres ya estaban levantados, al igual que Alphonse, platicando animadamente por la mañana, con ropas extrañas, de esas que dicen: 'Mírennos, nos gusta echar la hueva!'

-¿No se ducharán?- pregunté caminando hasta la cama destendida, buscando mis zapatos en mi maleta (que aún no había deshecho).

-Sí, pero ahorita hace hambre… así que… ¡Los Elric iremos a desayunar!- anunció mi padre, ganándose miradas aprobatorias de mi hermanito y madre.

Les guié hasta el restaurante, y rogué casi inconscientemente porque no estuvieran ahí ni Envy, ni Mustang… Pero para mi mala suerte… pude ver a Wrath corriendo de aquí para allá, perseguido por Lust que parecía muy enojada, y viendo todo con sorna se encontraba Envy. Me cubrí el rostro con la mano y me apresuré en llegar a la mesa que habían escogido mis padres.

Una mesa para cuatro junto a las ventanas. Al menos estaba escondidita de todo lo demás, con un poco de suerte, no me vería nadie.

Pero tendría que salir de mi escondite, pues… era un buffet, y nadie se ofreció a traerme nada.

Caminé desganado, lo más lejos que podía de los demás Elric, viendo la comida que, ahora que lo pensaba, se veía bastante buena.

Pan francés, algo de fruta y un jugo después, esperaba a que los Elric terminaran de escoger lo que comerían. Y entonces sucedió.

Envy apareció absolutamente de ningún lugar y con una sonrisa sádica me saludó.

-¿Qué tal, pequeño?

-Cállate…- le dije con los ojos entrecerrados, pero no pareció notar mi amenaza ojil, simplemente siguió sonriendo, con las manos en la cintura en una pose muy femenina, menos mal que hoy no traía falda.

De hecho traía un short negro… así estilo traje de baño y una holgada playera blanca, su largo cabello recogido en una coleta alta.

Se veía mas niña así de lo que se veía con una falda, concluí.

-¿Oye, tonto, quieres sentarte con nosotros?- me dijo ojeando hacia atrás a donde estaban mis padres. No se si él sabía que eran ellos, pero por su cara de conocimiento, parecía que sí.

Vale, no era muy difícil de deducir, sinceramente me parezco demasiado -superando el punto saludable- a mi padre, con eso del cabello rubio y shalala.

Dudé un poco… probablemente a ellos no les gustaría, después los miré, estaban los tres riendo maniacamente junto al contenedor de Hot Cakes, señalándolos.

Un tic invadió a mi ojo.

-Me parece bien- acepté la oferta de Envy, caminando detrás de él.

-Wrath encontró al tal Roy en la mañana y lo invitó a sentarse con nosotros así que dije 'Bah, ¿Por qué no? Invitemos a Edward también'- me comentó llegando hasta la mesa para seis, en medio del comedor. En la cabeza estaba sentado Mustang (¡vestido deportivamente!) y a cada lado suyo estaban Wrath en uno, enseñándole no-sé-qué-cosa, y del otro lado Lust, desayunando fruta en silencio y viendo a Mustang con ojos soñadores de tanto en tanto.

Hice una mueca de inconformidad y saludé en voz algo baja, los presentes en la mesa dejaron de hacer lo que fuera que hacían y me miraron con interés.

-¡Miren quién ha decidido unírsenos!- dijo Mustang levantando su mano en forma de saludo, después se quedo viendo mi camiseta entretenido -¿FullMetal?

Le ignoré y les hice un saludo con la cabeza a Wrath y Lust que lo devolvieron, Wrath con una enorme sonrisa psicópata, y volvieron a sus actividades previas.

Me senté junto a Lust, pues ni loco me sentaría junto al hermanito hiperactivo.

Envy se sentó frente a mí, observándome detalladamente. Tenía las manos entrelazadas y la barbilla recargada sobre ellas, mirando atentamente todo lo que hacía, como si me estudiara. Me estaba enervando.

-¿Corta con eso quieres?- le dije fastidiado, el sujeto tan solo sonrió.

-Si lo corto… vuelve a crecer.

Creí que el tic en el ojo ya era permanente. Intenté ignorarlo y para ello me puse a ver a los demás chicos que me rodeaban. Wrath seguía molestando a Mustang, y Lust revolvía la comida en su plato, tomando un bocado de tanto en tanto... y tenía los codos en la mesa… Uy, si mi madre la viera…

-¡Niña, baja los codos de la mesa!

No, por favor…

Lust los bajó, viendo confundida la mujer que había dicho tal cosa.

Di vuelta a mi cabeza lentamente -deseando romperme el cuello en el proceso por el amor de dios- para encontrarme con tres enojados Elric viéndome con los ojos entrecerrados. De inmediato contemplé la opción de huir, pero me encontrarían, es algo así como un sexto sentido Elric.

-¿Qué haces aquí, hijo?- preguntó mi padre muy serio.

-Ellos… son mis amigos- les respondí tímidamente. Envy también les veía con confusión aunque un poco de diversión también presente en sus facciones, Mustang muy serio, y Wrath, no me molesté en ver que hacia el niño, en realidad. Papá y mamá se miraron entre ellos y luego dejaron ver una gran sonrisa.

-¡Oh, Edward… que maravilla, tan pronto y ya hiciste amiguitos! Estoy tan orgullosa de ti- anunció mi madre, abalanzándose sobre mí (no sé cómo hizo para no tirarme su desayuno encima), abrazándome con fuerza. Envy retuvo la risa que quería salir de su boca, y yo me sonrojé muchísimo.

-Mamá… ya, por favor… mami… ¡mamita, suéltame!- le rogué, pero ella no parecía hacerme caso.

-Déjalo, Trisha, lo estas avergonzando frente a su amiguis- dijo papá como si me estuviera ayudando. Madre se alzó, dejándome espacio, se secó las lágrimas y se dio la vuelta, siendo seguida por papá y Alphonse, quién también aguantaba las ganas de no reír.

A veces pienso que Alphonse también actúa ser el Elric perfecto.

-Ni una palabra, escucharon- les dije a los sentados en mi mesa, quienes de pronto rompieron en carcajadas.

Oh, la humillación…

--

Una vez terminado el desayuno, nos separamos, Lust persiguiendo a Wrath que parecía en una sobredosis de azúcar, Mustang a hacer ejercicio por ahí, y Envy y yo caminamos sin rumbo por un rato, conversando de cosas idiotas. Como… qué cosas hacía, de dónde venía, cuántos años tenía, si era feliz… cosas bastante extrañas viniendo de un chico como él.

-Bueno… no hago mucho- le dije siguiendo el camino que recorría con mis ojos –más que nada me centro en estudiar para tener buenas notas y complacer a los Elric.

Envy rió un poco, entretenido.

-Vengo de Risembool, ya sabes, ese pueblillo escondido que nadie conoce… tengo quince años, y no sé si soy feliz… no me siento muy feliz, pero tengo una buena vida, así que, supongo que si, soy feliz.

-Qué confusión…- dijo Envy rodando los ojos.

-¿Tú?- le pregunte enseguida, interesado por conocer más sobre el sujetillo andrógino.

-Amh… yo vengo de por ahí en Central, con los pulmones jodidos obviamente por la contaminación…- me dijo jugando, luego continuó –tengo dieciséis y en definitiva no soy feliz… sólo cuando estoy lejos de Dante y sus estupideces… como por ejemplo ahora, pero sólo con estar en la misma habitación que ella, me da un ataque en el hígado. Se me sale la bilis hasta por las orejas, no te miento.

Procuré olvidar esa perturbadora imagen mental rápido, pero no me funcionó muy bien... ya sentía que el desayuno se rebelaba contra la digestión.

-¿Dante?- pregunté confundido, tratando de distraerme.

-Amh, la mujer que se hace llamar mi madre.

Sólo deje salir un diminuto 'oh' por respuesta, inseguro de que decir después.

Justo en ese momento llegamos a donde la alberca, que brillaba pacíficamente.

-Siempre venimos aquí en vacaciones. A Dante le gusta porque no hay demasiada gente… dice que puede disfrutar de la vida: sin obligaciones, sin preocupaciones, sin gente, y sin hijos.

Nos sentamos en los camastros esos extraños que siempre hay por ahí junto a las albercas.

Envy la ojeaba deseoso por algún motivo. Pero también se veía reaccio a querer entrar. Cuando volví a encontrarme con sus ojos me di cuenta de que tenían un color diferente al de antes, seguía teniendo prioridad el púrpura pero se veían algo más claros que el día anterior.

Y después reaccioné... podía ver sus ojos con demasiada claridad… lo cual era muy extraño. Y me di cuenta de que de nuevo estaba invadiendo el sujeto mi espacio personal.

-Emh…- dudé, haciéndome un poco hacia atrás.

-Tienes ojos extraños- dijo Envy sonriendo animado. Para de quien venía el comentario, no me molesté en replicar.

-Me gustan- me informó con una mirada un tanto rara, era como si estuviera coqueteando conmigo o algo parecido.

-Los tuyos son camaleónicos…- le dije finalmente, imitando una mueca de alguien muy sorprendido. Envy resopló juguetón.

-Un poco… ¡Estúpida agua, deja de llamarme!- se giró al agua y le dio una mirada de odio, me dio miedo preguntar así que simplemente me quedé callado.

Me tallé el ojo, el sueño haciendo estragos conmigo, Envy, que se dio cuenta de mi gesto, tenía una expresión de ternura en el rostro.

-Ven aquí- me dijo, haciendo la señal de que me acercara también con su mano. Indeciso y algo confundido me acerqué un poco. Envy al ver que no conseguiría que yo me acercara por mis propios medios, lo hizo él mismo.

Yo estaba sentado con las piernas cruzadas de lado en el camastro, para ver al sujeto de frente, y él tenia las piernas extendidas, pero girando hacia donde yo estaba, y al acercarse para no perder el equilibrio puso una mano en mi camastro, casualmente quedando sobre mi propia mano.

-¿Huh?- pregunté con los ojos entrecerrados, una fuerza desconocida intentando cerrarlos de pronto.

Los dedos de su otra mano tocaron mi mejilla lentamente y luego se retrajo un poco.

-Había una pestaña…- murmuró, con una sonrisita coqueta.

Que yo sepa la gente no se tiene que acercar tanto para retirar una pestaña fuera de lugar. No que me estuviera quejando mucho ni nada.

La mano que estaba sobre la mía se movió un poco, en una extraña especie de caricia. Levanté mi otra mano temblorosa hasta su hombro.

-Pide un deseo- me murmuró después… en una voz aún más baja, por lo que tuve que acercarme otro poco para escucharle.

-Quiero… que… me…

-¡Pero a quién tenemos por aquí! Oh santos cielos…- dijo la voz alegre de alguien. Me giré hacia donde la voz y pude ver a Mustang con cara de sorprendido -¿Interrumpo?

-Naaaaaah, ¿de donde sacas esas cosas?- dijo Envy sarcástico, alejándose por completo de mí, recargándose en su camastro con las manos detrás de su cuello. Tardé unos segundos en volver a mi realidad, y después me sonrojé.

-Caray…- murmuré. Menos mal que había sido Mustang y no mi padre quien… un segundo… ¡Roy!

De inmediato dirigí mis ojos hacia él, creí que encontraría una mirada de asco y disgusto o algo similar, pero solo había una de desilusión, aunque también parecía querer reír.

-Como que huele a hormona…- dijo, y luego rompió en carcajadas, a lo que Envy casi le saca el dedo. Lo noté, tenía esa mirada de: "Si no fuera porque tengo demasiada flojera te sacaba hasta los dos dedos… qué va, te mandaba a buscarte un bambú para que te auto-violaras, caray. ¡Jódete!". Una mirada que yo ya domino, si se me permite aclarar. Ah, los Elric… y las cosas que me hacen perfeccionar.

Mustang notó la hostilidad de Envy.

-Digo, si quieren me voy…-musitó con algo de desdén fingido.

-No- dije de inmediato, al mismo tiempo que Envy decía 'sí' en tono aburrido. Nos miramos el uno al otro enviando dagas envenenadas a ver quien moría primero.

-Bueno… como sea, pueden hacer lo que estaban haciendo… de cualquier manera yo solo venía a nadar- explicó Mustang, después nos guiñó un ojo y se dio la vuelta, alejándose unos metros de nosotros.

Se quitó tranquilamente la camiseta deportiva, se estiró, dejándonos ver todo su esplendor. Sin tocar el agua para ver como estaba de temperatura saltó dentro de ella, en una increíble demostración de masculinidad. Cuando salió, sacudió su cabeza, con lo que su cabello -que por cierto se veía increíble mojado- hizo una nubecita a su alrededor, juro que casi casi había brillitos rodeándole.

Para este momento supe que tenía la boca en el suelo, y que probablemente se me estaba saliendo la baba, y cuando logré apartar la vista para ver a Envy, me encontré con que él estaba en una situación similar, sólo que no tenía la bocota abierta como yo.

Mustang ni caso nos hacía, estaba muy en su rollo nadando por ahí como brocoli en salsa.

Ahora que me daba cuenta, tenía muchísimas ganas de meterme a nadar, y Envy que se las había estado viendo negras para no hacerlo desde antes, parecía a punto de correr y meterse.

Me odio por no haber pensado en ponerme el traje de baño ésta mañana.

Sin saberlo me encontré corriendo a mi cuarto, por dos simples razones, quería mi traje, y se me estaba haciendo difícil controlar mi cuerpo.

-¡OYE!- escuché un grito en las lejanías, y cuando me di vuelta pude ver a Envy corriendo para alcanzarme.

Le dejé que lo hiciera y después seguí caminando a mi habitación, aunque para este momento, creo que ya no pensaba hacer lo que tenía planeado hacer.

Le permití al sujeto entrar en el cuarto, en el que no estaban mis padres ni Alphonse por alguna rara, muy rara razón.

Me encogí de hombros y me senté en mi cama, respirando profundamente.

-Jodido Mustang… se estaba luciendo a propósito- dijo Envy ojeando un juego de cartas sobre una mesita que estaba por ahí.

No le respondí, pero la verdad estuve muy de acuerdo con él.

-Hey, ¿jugamos?- me preguntó con una sonrisa bastante, bastante seductiva. Parpadeé confundido, intentando no imaginar lo que estaba imaginando, y después de unos segundos, cuando él finalmente comprendió el por qué mi estado de sonrojés extrema, comenzó a reír.

Recogió el juego de cartas Uno de la mesita y lo trajo hasta donde yo estaba.

- No, depravado, no es eso… ¿jugamos Uno?

Asentí rápidamente, suspirando hondamente, aliviado de saber a lo que se refería.

Me acosté boca abajo sobre la cama y Envy se arrodilló en el suelo frente a mí, recargando sus codos sobre el borde de la misma. Barajó las cartas un par de veces y repartió siete a cada uno, dejando el bonche y la muestra en el centro.

No dijimos ni pío, demasiado concentrados en el juego. Después de unas cuantas rondas… lamentablemente perdí, y en el siguiente juego también. El bastardo sólo se burlaba de mí, haciendo todo un espectáculo de su tonta victoria, cantando y la fregada… por lo que en el último juego, el cual finalmente gané, decidí imitarlo.

-¡JÁ! ¡¡En tu cara, Envy!! ¿Quién la rulea? ¡¡Quién la ruleeeea!! No puedes ganarme ya, Envy, te di demasiada chance, pero ya… ¡ya!

-Sí, claro… como digas… Chibi.

-¿Chibi?- me enfurecí, mas vale que no fuera la clase de chibi que yo creía que era -¿a que mierda te refieres con chibi?

-Tú sabes a que… enanín- sonrisa de completa maldad de Envy- ¿Oi, chibi… por qué no hacemos mas interesante este juego, huh? Quien pierda, recibe un castigo…

Le miré con odio, ¿me retaba? Bastardo…

-Ya rugiste, león… nada de acobardarse si no nos gusta el castigo- le dije con los ojos casi en llamas. Envy sonrió diabólicamente y barajó las cartas de nuevo.

Di lo mejor de mí… y al final…

Lo logré…

¡Gané!

¡GANEEEEE!

-Ves, no puedes contra mí, ¡soy demasiado genial!- le dije la verdad, regocijándome en mi fabulosa victoria. Yo era demasiado pro para el tonto sujeto sexy.

Bien, eso no quedó como yo quería… solo sexy, sin el sujeto… ¡no, lo siento! ¡¡Al revés!!

Oh, rayos.

Envy parecía muy decepcionado de sí mismo y estaba muy serio. Pensé mucho en qué le pondría a hacer. Y mi rostro se iluminó de pronto… oh, sí…

- Vale inútil… es hora de tu perdición…

Nos pusimos de pie, uno frente al otro, y puse mi mejor pose de egocentrismo.

-Anda, al suelo, me alabas, besas el suelo hasta llegar a mis zapatos, los besas también y dices: 'Edward, eres demasiado genial para mí.'

-¿Eso qué?- me miró como quien mira a un idiota recién graduado de la academia de la idiotez.

-¡Hazlo!

Envy gruñó por lo bajo, se tiró de rodillas al suelo, hizo un par de alabanzas chafitas y burlonas, y claro, eso no lo iba a permitir.

-Nada, nada… ¡hazlas bien o no cuenta!- le regañé, Envy sólo apretó los puños y volvió a hacerlo, poniendo mas emoción, como si de verdad se la estuviera creyendo, y ante mi sorpresa, comenzó a besar el suelo. Había ya dado tres, y no pude resistirme, di un paso hacia atrás, aumentando las distancia a tres besos, más o menos.

-Oye, ¿qué te pasa?… ¡Eso no se vale!- gruñó enojado.

-¿Quién dice?

Me sacó el dedo y siguió con sus cosas en el suelo, estaba a punto de llegar, y di otro paso hacia atrás. Gruñó en frustración, dándose prisa, y yo seguí retrocediendo de a poco. Hasta que vi su cara de: voy a golpearte brutalmente si das un paso más. Y dejé que terminara de llegar hasta mis zapatos, los besara y se levantara… pasándose la palma de la mano por la boca varias veces, con una expresión de asco. No pude evitar echarme a reír como imbécil.

Estaba tan divertido que hasta le perdoné lo de no reconocer mi genialidad muy superior a la suya.

En el siguiente juego, la desgracia apareció ante mí… y temblé ante la mirada de: "Ya valiste, chibi."

Ah, madre mía… estaba oficialmente jodido.

-Bien… ahora… quiero que bailes acá muy en tu rollo, tú sabes como, en esa silla, y ya que termines, vas a gritar muy fuerte: '¡Soy una puta!'…- dijo su sentencia, señalando una silla que pertenecía al juego de la mesita que estaba por ahí. Me dio un tic en el ojo y le miré sin creerle.

-Te lo mereces…

-Envy… no se bailar muy acá en mi rollo…- le dije sonrojado.

-Por eso es que será muy gracioso. ¡Ah, cómo desearía tener una cámara!

Carajo… estaba en problemas ahora…

Tembloroso caminé hasta la silla y la miré con odio. Le di vuelta para que quedara con el respaldo hacia donde Envy, quien me sonreía inocentemente.

Lo intenté, de verdad lo hice... pero era un fracaso, caray, era la primera vez que intentaba algo como aquello. No es como si mi pasatiempo favorito fuera bailar en sillas sensualmente todo el día.

Al final, con la cara ardiendo y las risas de Envy resonando en mis oídos me detuve y le di una mirada de odio.

-No estuvo mal… pero te falta algo.

Sonreí diabólicamente… una idea idiota iluminando mi mente.

-¡NO SOY NI LA MITAD DE PUTA QUE ENVY!- grité y después le di mi mejor miradita inocente. Pude ver el increíble cambio de satisfacción a furia total y se lanzó hacia mí con la firme intención de hacer que me retractara del comentario.

Antes de que pudiera golpearme, para mi suerte, llegaron mis padres con sus enormes sonrisas psicópatas… y Envy decidió que por su bien -y el de su casi inexistente sanidad mental-, lo mejor sería irse… Qué bueno, pues tenía la ligera impresión de que habría dolido. Mucho.

Hasta eso… no me la estaba pasando tan mal en las supuestas vacaciones familiares.


Reviews? :3