Y aquí esta el segundo, ya casi terminamos; un Yuuri con muchas hormonas

2. Las piernas de…

Erfurt. Por fin llegaban, el hambre la cabalgata y recuerdos que lo pusieron… digamos… inquieto, Yuuri daba gracias tendrían comida posada y una ducha fría para calmar los ánimos. Yozak busco alojamiento en lo que el se estiraba un poco y buscaba información de Wólfram… perdón hacia la encuesta a sus súbditos, camino a lo que parecía un expendio de productos lácteos o de algo así y opto por empezar sus indagaciones, nada fuera de lo normal, todos tranquilos gracias al Demonio Pacificador, bueno eso hacia sentir a Yuuri que sus reinado no estaba tan equivocado, que le costo malas pasadas por confiar demasiado; si, pero había valido la pena, Yozak lo alcanzo en la plaza y lo guio hasta la posada.

_ Vamos Bocchan, encontré donde quedarnos.

_Que bien estoy hambriento.

_ Pues el lugar no es grande ni lujoso pero es confortable y el dueño prometió que si nos quedamos hasta mañana, veremos un espectáculo sin precedentes.

_ Nos hará bien descansar un día o dos, después seguiremos.

_ Si Bocchan.

Una cena frugal y un baño refrescante y ambos estaban listos para dormir dos de los hijos de Cecile von Spitzberg, poblaban los sueños de los durmientes.

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En pacto de sangre, un general preparaba sus cosa para partir al otro día con Conrad, ya era hora de traer de regreso a su monarca; sus obligaciones lo aguardaban. El consejero real, lo observaba con un pequeño en brazos que se negaba a dormir, según las palabras de Gunter todo era culpa de Gwendal pues con tanta actividad Adolph se inquietaba, Gwendal termino con sus arreglos y le pidió al infante, que gustoso se fue a los brazos del general que le ofrecía un oso abeja -o eso parecía- para que lo mordiera a gusto, pasaron unos minutos y el niño se quedo dormido, lo llevaron a su habitación donde la nana y sus guardias personales - no en vano era descendiente de dos familias nobles mazokus-lo esperaban.

Ambos padres se tardaron bastante en despedirse de su retoño y cuando lo hicieron las mil recomendaciones a los cuidadores siguieron. En la habitación del matrimonio; Gunter se acerco a su esposo y le susurro.

_ ¿Podemos ir contigo?

_ Que mas quisiera pero será muy rápido; sabemos donde esta por los informes de Yozak- claro que no dejaría sin vigilancia al Maou- además tu aun no estas del todo repuesto y Adolph es muy pequeño para viajar a galope.

_Pero…

_No temas no le gritare, es solo que no puede viajar libremente, ahora ya no es un chiquillo ¡Basta de niñerías!

_ Tu mejor que nadie deberías de comprenderlo, nuestra relación no hubiese avanzado si yo no hubiese dado el primer paso -el moreno se sonrojo fugazmente- él también tuvo miedo.

_Correr tras mi hermano y dejar su reino a la deriva no es la solución.

_ ¿¡A la deriva?, confía en ti y en Conrad.

_ No te voy a convencer verdad.

_...

Un beso de su esposo confirmo la respuesta, las manos de Gwendal recorrieron el cuerpo de su amante, las ropas cayeron a sus pies y sus pieles y bocas se encontraron en una danza de pasión, la camas los recibió en un abrazo carnal, el cuerpo de Gunter recibió a su esposo con delirio y los embistes se hicieron constantes hasta que ambos llegaron al clímax, un abrazo posesivo del General, y… así durmieron.

Al otro día Gunter y Adolph -desde los brazos de su media hermana- se despedían de ambos hermanos, uno iba melancólico el otro… feliz de re encontrarse con su pareja.

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Ajeno a todo lo que sucedía Wólfram se disponía a subir al escenario, la música sonó y fue la señal del rubio para aparecer.

No importaba que tan bien creyeran los demás que lo hacia a él le gustaba la perfección, tal como en el ejercito ensayaba con tesón, otras chicas que le acompañaban en el baile lo veían con admiración; muchas de ellas bailaban poco -y enseñaban mucho- sin embargo no tenían tantos admiradores como Honey chan, sin embargo este no dejaba ver mas que las pantorrillas y eso por que el pantalón de gasa se vislumbraba. Esa noche tendrían invitados especiales según el dueño dos huéspedes con suficiente dinero para gastar, aprovechando el encanto del rubio ellas salían ganando ya que Honey rechazaba a todos los que le invitaban algo, ellas por supuesto no se hacían del rogar y consolaban a los rechazados.

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En su habitación el soukoku admiraba la cajita que tenia en su manos , y por desgracia la veía cada vez mas insignificante; su prometido merecía mucho mas, la cabeza del joven Maou cayo sobre su pecho en actitud derrotada, el rubio era capaz de aventarle eso en la cabeza y a pesar de que ambos eran adultos , juraba que se pondría a llorar, Yuuri -con la apariencia de cuando era un adolecente se convertía en el Maou - aun le temía a la copia -superada en su opinión - de Shin Ou, con ojos verdes-, pero el verdadero terror era el perderlo o saber que no era lo suficientemente bueno para su Wolf.

Dejo esos sentimientos derrotistas y se preparo para bajar a presenciar el entretenimiento, se preguntaba ¿que seria? otro panda de arena haciendo malabares o algo mejor… ¡Una dragón haciendo malabares! Si, Yuuri había crecido pero su inocencia aun la conservaba -siempre y cuando no se tratara de Wólfram y el tenerlo como esposo.

Yozak llego por él y bajaron juntos. Una jarra del mejor de vino y la mejor mesa -el que fueran de incognito no quería decir que la pasaran mal- y se dispusieron a esperar el show.

Todo sucedió al mismo tiempo ya entrada la noche; la música empezaba y una mano se posaba sobre el hombro de Yuuri, al girar la vista vio de pie a Gwendal y a Conrad; los ojos de ambos abiertos exorbitados, con las mandíbulas desencajadas mirando al frente… hacia el escenario.

Yuuri giro en dirección hacia donde miraba los hermanos y…

Continuara.

¿Ya se imaginaron que están viendo? ...

Nos leemos.