Tessa se despertó justo cuando el alba despuntaba, con rayos igual que oro líquido entrando levemente por la ventana, derramándose sobre el suelo de madera y la fina colcha que la cubría. Sólo acababa de comenzar el verano hace un par de días y en Londres aún no hacía demasiado calor.

La chica se incorporó en la cama, y al instante le vino a la cabeza la imagen del Will, dejándole una agradable sensación. Le había leído hasta que ella, presa de su cansancio, cayó rendida en un profundo sueño. Después, Will se había ido, dejando el libro encima de su mesita de noche. Sintió una especie de punzada al recordarlo, y Tessa se dio cuenta de que le echaba de menos, quería que estuviera allí con ella, necesitaba su compañía, siempre la necesitaba.

En ese momento, se abrió la puerta de la habitación. Tessa se sobresaltó y miró hacia la entrada. Con un leve sentimiento de decepción al percatarse de que no era Will, la chica vio como Elizabeth entraba en la estancia, con la cofia perfectamente colocada en sus cabellos rubios. La doncella se detuvo al ver a Tessa con un sentimiento de culpa cruzándole el rostro.

-Siento mucho haberla sobresaltada, señorita- Se disculpó rápidamente.- Me envían para despertarla y ayudarla a prepararse para bajar a desayunar. Ha llegado el vestido de novia de la señorita Sophie, y tengo que hacerle los arreglos necesarios. Le gustaría que usted junto con la señora Branwell y la señorita Herondale estuviesen presentes cuando se lo pruebe, si es posible…

¡Claro! Tessa se llamó tonta por no recordarlo, hacía unos días que esperaban el vestido que Sophie se pondría en su boda, y estaba previsto que llegase esta semana. Ella y Charlotte prometieron estar con la futura Señora Lightwood cuando llegase el momento.

-No se preocupe, Elizabeth.- Tessa ya estaba saliendo de la cama y sintió bajo sus pies la fría madera de las tablas que formaban el suelo. –Estoy despierta hace ya unos minutos. Y claro, se lo prometí a Sophie.

La doncella ayudó a Tessa a vestirse, ajustándole el corsé y colocando sus faldas, para después ponerla delante del tocador que tenía en su habitación y recogerle el pelo con unas horquillas cuidadosamente.

-Muchas gracias, Elizabeth.- Le agradeció Tessa sinceramente, mientras contemplaba en el espejo sus rizos cuidadosamente recogidos, y le sonreía.

-Es un placer, señorita.- Elizabeth le devolvió la calurosa sonrisa en el espejo.

Cuando Tessa bajó a desayunar, se percató rápidamente de que era la última en llegar: Henry sostenía un periódico a la vez que comía distraídamente su bacon con huevos; En la cabecera Charlotte bebía su café acompañado de una tostada; Los hermanos Lighwood hablaban animosamente, con Sophie al lado de Gideon, y Cecily al de Gabriel; Por último, estaba Will sentado junto a Sophie, con la silla a su derecha vacía: Donde se sentaba Tessa.

La primera en percatarse de la joven, fue Sophie, que le sonrío alegremente, los demás, al ver a Sophie, la imitaron, excepto Henry, que siguió metido en su ejemplar del The Times.

Will le dedicó una cálida sonrisa que ella le devolvió al instante, y se sentó a su lado. Al ver el despliegue de comida, se dio cuenta de lo hambrienta que estaba, y se sirvió un poco de leche caliente.

-Buenos días, Tess.- Le dijo el chico, cogiéndole la mano bajo la mesa en un cálido apretón, y mirándola con aquellos ojos que tanto le gustaban a Tessa..

-Buenos días, Will. - Tessa le devolvió la sonrisa agradecida. Le encantaba que Will tuviera siempre para ella una sonrisa y una mirada limpia en sus ojos azules, a cualquier hora del día, no le apetecía nada con tanta fuerza que perderse en ellos, pero después de unos instantes se obligó a apartar la mirada, "No ahora, delante de todos" Se dijo. Tras esto cogió una tostada y le untó un poco de mantequilla, aquella mañana se sentía especialmente hambrienta y con ganas de meter alguna que otra caloría en su cuerpo.

-Tengo entendido que hoy, chicos, os vais a hacer una ronda a Fleet Street.- Dijo Charlotte entonces levantando la mirada de su desayuno, dirigiéndose a Will, Gideon y Gabriel, que la miraron en ese instante.

-Ajá- Asintió Will después de darle un sorbo a su té- Sólo es una patrulla por seguridad, ya sabes, por si algún asqueroso ser decide que hoy le apetece frecuentar una de las tabernas.- Añadió cuando Tessa le miró, enterándose en ese instante de que iban a salir a cazar. Ella sabía que era poco probable que les ocurriera algo más aparte de unos arañazos y rasguños en una de aquellas rondas, sobre todo teniendo en cuenta que los tres sabían desenvolverse muy bien y que no era seguro que encontraran algo, pero seguía preocupándose cada vez que salía, y no se quedaba tranquila hasta que regresaba al Instituto. Tenía el impulso de acompañarle, de cruzar las puertas con él, pero no. Tessa se recordó que hoy no podía, hoy Sophie tenía que probar su esperado vestido de novia para su esperada boda con Gideon, y le debía estar con ella. Además, a ella también le hacía mucha ilusión.

-Yo estaré en el laboratorio, cielo.- Dijo Henry aún sin levantar la vista del papel impreso.

-Lo sé, Henry, querido- Repuso Charlotte dulcemente y volvió de nuevo la vista a los demás.- Tened cuidado.

Al terminar de desayunar, tanto Will, como los hermanos Lightwood, fueron a terminar de equiparse y armarse, y los demás se reunieron para despedirlos en el vestíbulo frente a la puerta principal.

Cuando Tessa vio llegar a Will junto con los hermanos Lightwood no pudo evitar fijarse en como el negro de su uniforme, al igual que su pelo, resaltaba el azul de sus ojos, que eran como el azul del mar en tormenta.

-Tened cuidado.- Le dice la chica a Will mientras le toma las manos y lo acerca. Will le sonríe y Tess siente una punzada en el corazón. Si algo le ocurriera...

-Siempre lo tenemos.- Replica él, mientras le besa suavemente. Cuando se separan, le devuelve a Tessa una sonrisa pícara.- De todas formas, un vil demonio, jamás acabará con un Herondale.

-¿Y un vil demonio con forma de patito?- Bromea ella, pues sabe bien que por alguna extraña razón, a Will no le agradan los patos.

El chico Herondale abre mucho los ojos, fingiendo terror.

-¡Sin duda sería la criatura más vil y aterradora a la que un Cazador de Sombras se hubiera enfrentado jamás!

Los dos ríen, pero pronto se ven obligados a separarse, pues los chicos deben de irse, y trás palabras de parte de quienes se quedan, como "Tened cuidado" o "Gideon vuelve entero para la boda" Las puertas del Instituto se cierran tras ellos, y un breve silencio envuelve el vestíbulo, silencio que rompe Charlotte.

-Buenos chicas, - Empieza, y se vuelve hacia Sophie, sonriendo.- ¡Ha llegado la hora de probar tu vestido de novia! -Se pone seria de nuevo.- Si quieres, claro.

Sophie sonríe, emocionada, y Tessa se da cuenta de lo radiante que está, jamás la había visto tan feliz, y un cálido sentimiento de alegría, por su amiga, le sube a Tessa por el pecho.

-¡Claro que quiero!- Responde Sophie, y todas le sonríen, subiendo por las escaleras, hacia el cuarto de esta, donde debería estar ya su flamante vestido de novia.

Tessa suponía que sería precioso, del color dorado característico de las bodas entre Nefilims, pero lo que vio cuando entraron al cuarto de su amiga, la dejó paralizada: Era el vestido más bonito que había visto nunca: Era de un leve tono dorado, con runas de un dorado más oscuro extendiéndose por la falda y el torso del vestido, que era de palabra de honor, pero que sin embargo por la zona del pecho y de los brazos se extendía una tela fina y transparente con también runas doradas. Quedaba rematado por un fino cinturón de color oro, para resaltar la cintura. Simplemente no tenía palabras, y parecía que las demás tampoco. Se acercó a la cama donde reposaba extendido el vestido y lo tocó con delicadeza, notando la fina seda bajo sus dedos.

-Oh, Sophie...-Comenzó a decir, y miró a su amiga, que tenía los ojos brillantes y parecía a punto de llorar.

-¿Quiere probarlo ya, Señorita?- Pregunta Elizabeth, y Sophie parece despertar del trance.

-¡Claro!- Sonríe.

No tardan en ver a Sophie con él puesto, y ahora es Tessa quien está emocionada. Se obliga a sentarse en la cama con las demás, conteniendo las lágrimas, y observa a su amiga, que, aunque el vestido necesita algunos arreglos de Elizabeth, está radiante: El fino cinturón acentúa su cintura y el color oscuro de su pelo contrasta con lo blanco de su piel y lo dorado del vestido, y Tessa no puede parar de pensar en lo orgullosa que está de ella, en los mucho que se lo merece, porque, si hay alguien que se merece por encima de todo ser feliz, esa es Sophie, la dulce Sophie... No puede evitar imaginarse a Gideon cuando la vea... Y por un momento se imagina a ella misma con un vestido parecido caminando hasta un Will también de dorado... Se sonroja y se obliga a apartar esa imagen de su mente, además, se dice que ella no es una cazadora de sombras para vestirse de dorado...

-¡Por el Ángel, Sophie! ¡No me puedo creer qué...!- Al parecer Tessa no es la única emocionada, pues Charlotte no es capaz de terminar la frase y se limpia las lágrimas con un pañuelo blanco de tela, rodeado de encaje. Cecily repite la operación mientras sigue mirando a la radiante novia, que de un momento a otro comenzará a llorar ella también.

-¡Tengo tantas ganas de que me vea Gideon...!

-Señorita, está usted preciosa.- Comenta Elizabeth con una sonrisa dulce y emocionada.- Espere a ver cuando termine los arreglos, que debería empezar ya...

La joven toma una caja hexagonal de porcelana blanca decorada con motivos florales, y la abre, dejando al descubierto un completo kit de costura. Por alguna extraña razón a Tessa se le hace raro ver a los cazadores de sombras con algo tan corriente como alfileres, agujas e hilo. Elizabeth le ordena a Sophie estar lo más quieta posible mientras procede a marcar las partes del vestido que necesitan ajustarse, cortarse o algún que otro detalle, y Tessa aprovecha para disculparse y salir a tomar el aire a la puerta del Instituto, sólo unos minutos, pues necesitas despejar la cabeza de tantas emociones en tan poco tiempo, y también necesita pensar...

Llega a la pesada puerta de madera de la Iglesia que se encuentra en el piso inferior del Instituto y la empuja, recibiendo la caricia de un viento que intenta ser cálido en recibimiento del verano, y se sienta en los esalones que descienden hasta el camino que lleva a la entrada.

Shopie, Gideon, la boda, ella, Will... Ella y Will. No puede evitar pensar en como será la boda de ellos dos, porque, después de todo, ella no es una Nefilim, así que su boda no podría ser como la de un Cazador de Sombras normal. ¿Le gustará a Will? ¿O se molestará? Will es un Nefilim, y Tessa... Tessa sólo es una especie de bruja... Baja la mirada a sus manos, fuertemente entrelazadas, y las separa, consciente por primera vez de que se estaba cortando la sangre, y entonces, percibe un movimiento más allá, donde la verja del edificio. Levanta la mirada, algo sobresaltada, y ve tres figuras vestidas de negro acercándose con cierta dificultad. El terror la recorre y se incorpora rápidamente, llevándose inconscientemente la mano al Ángel Mecánico de su cuello. Por un momento baraja la idea de que puedan ser autómatas... Pero no. No lo son, ahora los ve claramente. Son tres Cazadores de Sombras que caminan hacia la entrada, en realidad, advierte, uno de ellos está siendo sostenido por los hombros por los otros dos...Un terror más agudo la inunda y echa a correr hacia ellos, intentando no pisarse el vestido.

Llega jadeando al encuentro de los dos Lightwoods, magullados y con heridas sangrantes.

-¡Por el Ángel! - Exclama Tessa, aterrada. Los dos hermanos sostienen a un Will casi inconsciente, en peores circunstancias que los demás. No puede evitar fijarse en la fea herida que tiene en su costado derecho, que rezuma sangre y pus.

-Un demonio mayor.- Explica a media voz Gabriel. - No íbamos preparados para una circunstancia así y Will se lo encontró enfrente...- No es capaz de acabar la frase, pero Tessa no espera mucho más, sabe que necesitan ayuda, y aunque no hay cosa que más desee en ese momento que no abandonar a Will, se da media vuelta y corre al Instituto a avisar a los demás, implorando ayuda deseando que ya la estén escuchando.

Mientras tanto, una pregunta se va formulando en su mente:

¿Qué hacía un Demonio Mayor en Fleet Street?