Ness tenía un nuevo compañero de piso. No conocía mucho de él: era callado y tímido. Sabía su nombre, sabía que tenía una serpiente y... No sabía nada más. Pero cada hora que pasaba con él, su curiosidad crecía más y más. Se moría por escucharle hablar, por oir todas sus historias, por saber todos sus pensamientos, sus gustos, sus pasiones, sus miedos, sus deseos. Quería saberlo todo sobre ese chico. Conocerlo a fondo.

La única dificultad que Ness veía era que su compañero de piso no hablaba.

-Asi que... ¡Toon Link y tú sois amigos!

Lucas asintió jugando con sus dedos.

-Yo no hice amigos hasta después de unas semanas.

Lucas no contestó.

-Es que la presentación me fue un poco mal y todos me tomaron por un bicho raro. - Se rio, acariciándose la cabeza. - Salí, dije "Me llamo Ness y vengo de Onett. Mis aficciones son pisarle el cable a mi padre y despertar a King." y después empecé a tirar PK Truenos al aire. - Volvió a reirse.

Lucas sonrió nervioso durante unos segundos.

-Tienes unos ojos muy bonitos. - Ness no sabía por qué había dicho ni que fundamento épico quería expresar con aquella frase, pero la soltó, haciendo que Lucas se pusiera más nervioso.

Ness se quedó pensativo unos segundos. No sabía de que hablar ni que temas sacar. ¿Pensaría que es un pesado?

-Eh... Uuh... Ah... ¡Ah! ¿Es tu familia? - Sonrió, cogiendo la foto que Lucas tenía en su mesita.

El rubio asintió, mirándola.

-¿Tienes un hermano gemelo?

-Se llama Claus.

-¡Y un perro! Qué mono...

-Boney.

-El mío se llama King.

-...

¡Volvió a callarse!

Ness se acarició el brazo.

-Los echas de menos, ¿verdad?

Lucas sonrió levemente.

-Sí, y solo llevo un día sin ellos.

-Yo tengo que hablar con mamá cada dos horas. Si no, me siento fatal.

Lucas le miró de reojo, en silencio. Ness le devolvió la mirada.

-¿Eres gay?

Lucas se estremeció, sonrojándose.

-¿Perdón?

-¡Lo siento! Es que no se de qué hablar...

El ojiazul se encogió de hombros.

-Si no te importa, voy a acostarme. - Susurró de forma cortante.

Ness se sintió muy mal. ¿Había sido muy directo? ¿Le habría molestado?

Se tiró en su cama, abrazándose a las sábanas.

-Buenas noches, Lucas.

-Buenas noches... - Susurró tan bajito que Ness apenas lo escuchó.

Ness tapó su cabeza con la almohada. ¿Y si Lucas le odia? Le había conocido esa mañana y ya le había acosado e intimidado.

Al día siguiente se levantó de un salto (literalmente), con energía y ganas de empezar el día. ¿Cómo sería Lucas por las mañanas?

El rubio se despertó abriendo los ojos poco a poco. Estaba despeinado, lo cual le hacía más adorable. Se acarició el ojo con el dedo, bostezó y se acurrucó de nuevo entre las sábanas.

-Lucas, tenemos que desayunar. - Ness sonrió, enternecido.

-... Dos horitas más, mamá...

¡No se atrevía a despertar a una cosa tan mona!

-Venga, Lucas, hoy tienes muchas cosas que hacer.

El rubio gruñó bajito, empujó las mantas y se levantó, volviendo a bostezar.

-¡Hoy empiezan tus entrenamientos! Los tuyos son fáciles, porque eres principiante. En cambio yo soy veterano y lo tengo más crudo. ¡Pero entrenarás con Toon Link! No estarás solo. Y por la tarde te enfrentarás a alguien. ¡Será tu primer combate!

Lucas se peinó con la mano, pero no pudo hacer mucho y buscó un peine entre sus cosas. Ness se dio cuenta de que también debía de tener un nido en la cabeza, asi que buscó su gorra y se la puso.

Cuando estaban vestidos y todos esos rollos que se hacen antes de desayunar en público, fueron al comedor principal.

Se sentaron en la mesa en la que Ness se sentaba siempre con todos sus amigos.

Nana fue la primera en llegar. Cogió cuatro paquetes de mermelada de berenjena (Hecha expresamente para él y su hermano tras petar el buzón de sugerencias a cartas kilométricas) y las untó en sus tostadas.

-¡Buenos días, chicos! Chomp, chomp, chomp... - Dijo mientras masticaba. - ¿Estás... Chomp... Listo para tu primer día, chomp? - Trajó y volvió a tomar otro bocado. - Espero que sí, chomp, porque te quedan mínimo... Seis años aquí.

Lucas asintió.

-¡Da lo mejor de tí! Chomp, chomp...

Lucas cogió su tostada y empezó a comer, pero de manera más silenciosa y... Sutil.

Ness admiró en silencio su delicadeza. ¡Lucas era como una princesa! Definitivamente era gay.

Popo y Toon Link llegaron después.

-¡Hola N...! - Popo no pudo seguir hablando: Había localizado la mermelada de berenjena, y su boca solo sirvió para masticar y tragar.

-Ey. - Dijo Toon Link, poniendo una mueca de asco al ver a su compañero comer.

-CHOMP, CHOMP, CHOMP, CHOMP...

-CHOMP, CHOMP, CHOMP, coff, coff... Me atraganté... Coff... CHOMP, CHOMP.

Afortunadamente las berenjenas se acabaron y Popo y Nana dejaron de comer.

-Y así desde 2001. - Dijo Ness, mirándolos. - Vais a espantar a los nuevos.

Toon se sentó al lado de Lucas.

-¿Estás nervioso?

El ojiazul asintió.

-Al menos tu no tienes que dormir en la misma habitación que esa cosa. - Miró de reojo a Popo, que estaba poniéndo caras raras con Nana.

Lucas sonrió y siguió comiendo su tostada.

-¿Crees que lo llevas mal...?

Ness movia su cabeza hacia arriba y hacia abajo repitiendo "Okay" una y otra vez.

-¡Mira, Popo! - Gritó Nana, sacando la lengua.

-¡Mi cara es más divertida! - Respondió el esquimal, poniendo los ojos bizcos y estirandose las orejas.

-Okay... Okay... Okay... Okay...

Lucas tardaría en acostumbrarse en desayunar con esas... Esas cosas que pretendían hacerte creer que eran humanos.

-¡Menos mal que son veteranos y no los tengo que soportar en el entrenamiento! - Dijo Toon, tirando de su gorro hacia él para taparse los ojos.

Lucas se rio bajito.

-...A mi me parecen divertidos...

Toon rodó los ojos.

Terminaron el desayuno, y aún quedaban unos minutos para que pudieran ir a prepararse para los entrenamientos.

Lucas bostezó, cansado porque no había dormido lo suficiente. Apoyó sus codos en la mesa y se sujetó la cabeza con sus manos.

-A mi perro le dan miedo los meteoritos. - Dijo Ness, tratando de sacar un tema de conversación.

-La nieve en invierno es mejor que la de verano. - Respondió Popo.

Lucas dio gracias a sus dioses cuando el desayuno se terminó y pudo irse a su cuarto.

-¡Prepárate! Los entrenamientos con Master Hand son difíciles al principio. Ponte ropa cómoda. Y lleva todos tus armas.

Lucas asintió, cogiéndo su serpiente y buscando su palo.

-¡Si necesitas ayuda, me tienes aquí para cualquier cosa!

-De acuerdo...

-Puedes pedirme lo que sea.

-...

-¡Mucha suerte en tu primer día!

-...Gracias..

-¡Lo harás muy bien!

-...

Lucas bajó las escaleras y se perdió entre los largos pasillos de la Mansión Smash. Atravesó una de las puertas, llegando a una sala negra y oscura. La mayoría de los principiantes se encontraban ya allí.

Toon Link no había llegado todavía, ni Master Hand tampoco. Lucas se acarició el brazo, nervioso, y se puso en una esquina, solo. Todos los presentes estaban hablando entre ellos, riéndose. Él no se atrevía a acercarse. Prefirió quedarse alejado de todos, como siempre.

En cuanto Toon Link entró en la sala, se acercó a él sonriéndo.

-¡Hola, Toon!

-Hola, Lucas. - Dijo, mirándolo.

-Master Hand todavía no ha llegado.

-Pero, ¿no estamos todos?

Lucas se encogió de hombros. Toon miró alrededor, contando a los principiantes.

Red entró en la sala corriendo, y frenó en seco, jadeando.

-¡Perdón, llego tarde!

En cuanto el chico entró, Master Hand apareció en la sala.

-¡Demos comienzo a vuestro primer entrenamiento! Será sencillo hasta dentro de seis años, cuando sereis veteranos. Poneos en grupos de tres.

Toon y Lucas se juntaron automáticamente. Red se acercó a ellos dos.

-¿Puedo ponerme con vosotros, chicos?

Lucas no contestó, cogiendo del brazo a Toon.

-Claro. - Contestó este último, mirándole.

-Me llamo Red.

-Yo soy Toon.

-... - Lucas se pegó aún más a su amigo.

-Es que es muy tímido...

El entrenamiento duró dos horas, que parecieron tres semanas sin descanso. Primero corrieron varias vueltas alrededor del jardín de la Mansión. Después, siguieron corriendo, pero con unas botas pesadas. A Lucas le pareció que estaba corriendo bajo el agua. A continuación, siguieron corriendo cargando con una mochila llena de objetos.

Tuvieron que golpear a varios sacos de arena de infinitas formas, tratar de hacer combos de golpes y, finalmente, se enfrentaron en los grupos de tres contra Master Hand.

Ness se había saltado su entrenamiento, decidiendo ir al cuarto que compartía con Lucas. Se moría de ganas por saber todo sobre él, sin saber por qué.

Abrió los cajones x Borrascosasd la mesita que estaba al lado de la cama del rubio, en busca de algo, de una pista, de alguna mínima seña de su vida anterior. ¿Qué era lo que tenía aquel chico, que conocía desde solo un día?

En el cajón solo había un palo, algún que otro cromo de un grupo de música llamado "DCMC", un par de libros (Cumbres BQorrascosas, y Orgullo y Prejucio) que a Ness no le interesaban. "Quién necesita leer, teniendo la tele y una pelota de beisbol", pensó. En otro de los cajones encontró calcetines y calzoncillos, lo cual estuvo a punto de cerrar hasta que se dio cuenta de que uno de los calzoncillos era rosa y poco masculino. "¡Es gay! Vaya, es un poco violento..." Cerró el cajón sin darle vueltas y abrió su armario. Pasó la mano entre las perchas, mirando diferentes tipos de camisetas y diferentes tipos de prendas. Se deprimió un poco: no había forma de averiguar nada de aquel chico tan callado y misterioso. Ni un diario donde contase sus miedos, ni unas cartas donde le contase a su familia sus experiencias, ni siquiera fotos con sus amigos. La única foto que tenía era la que estaba sobre su mesita, una foto de su familia. Ness suspiró y se sentó sobre la cama. Desde pequeñito había sido un chico curioso como el que más: Le apasionaban las historias, los sueños, quería saberlo todo sobre todo, y así había terminado.

Al final decidió salir del cuarto a jugar un rato.

Cuando los entrenamientos acabaron, Lucas (y el resto, claro) se fue a duchar y después se reunió toda la Mansión en el comedor principal para cenar. A decir verdad, cenaban demasiado pronto, pero no importaba: No había ni una sola persona que no se muriese de hambre.

-Oh, Dios de la Berenjenaleza, haz que para cenar haya Berenjena frita... - Decían Nana y Popo, apretando las manos y cerrando los ojos con todas sus fuerzas. - A cambio nos las comeremos...

-¡¿Dios de la Berenjenaleza?! - Toon Link frunció tanto el ceño que se le arrugó toda la frente. - No blasfemes de esa forma, todo el mundo sabe que solo existen tres Diosas, y además me niego a cenar berenjenas.

-¡Eso no es cierto! - Dijo Pit. Ness ni se había dado cuenta de que había dos chicos nuevos sentados en la mesa de siempre. - No existe ningún mortal que no conozca y quiera a la Diosa Palutena.

Era un ángel, con apariencia de niño de 15 años.

-¿Quién eres? - Dijo Ness, mirándolo.

-¡Me llamo Pit! Encantado. - Sonrió ampliamente, moviéndo las manos.

-¿Y tú? - Giró la cabeza hacia otro de los asientos, ocupado por un principiante.

-Yo soy Red.

-¿Y qué hacéis aquí?

-¡Lucas y Toon nos pidieron que nos sentáramos con ellos! - Sonrió el ángel, cogiéndose a sí mismo de las manos y sonriéndo como un idiota.

Ness no sabía si alegrarse porque Lucas hiciera amigos... O sentirse celoso y un completo idiota. ¡Él se moría de ganas por hacerse su amigo, le dejaba dos horas solo y prefería a otras personas!

La cena por fin apareció, con un chasquido de Master Hand. Los chicos se levantaron y se sirvieron sus platos, para empezar a comer.

-¡DIOS DE LA BERENJENALEZA! NOS HAS FALLADO... - Se lamentaban Popo y Nana, a punto de llorar. Se les pasó el disgusto cuando vieron la cantidad de comida que tenían enfrente.

-Chomp, chomp, chomp, chomp...

Ness no tenía hambre. Lucas estaba hablando (tímidamente, pero sonriendo) con Red y Nana. Popo, a diferencia de su hermana, no podía hablar ya que apenas podía respirar con la cantidad de comida que tenía dentro de la boca. Toon Link le gritaba. "¡Mastica, para variar!" "¿Y si dejas algo de comida para el resto?" "¡Hazme caso!"

Y Ness... Bueno, Ness se sentía un idiota.

-Lucas...

El rubio no lo escuchó, estaba riéndose con Nana y Red.

-Lucas. - Repitió más alto.

-¿Sí, Ness?

-¿Te apetece jugar un poco al béisbol?

-Es que estoy muy cansado... Y Red me va a llevar a ver los girasoles del jardín.

¿Por qué se sentía así de mal?

Ness le dio su cena a Popo (el cual se alegró muchísimo y abrazó con todas sus fuerzas al ojivioleta), provocando que Toon gritase más fuerte y más irritado.

Miró a Lucas disimuladamente. Un día. Es que solo lo conocía de un día. Ayer por la mañana no le preocupaba nada más que escuchar música y estar con sus amigos. Y ahora... Ahora solo pensaba en aquel chico rubio, con esos ojos azules que no podía dejar de mirar. Ni los dejó de mirar cuando Lucas se dio cuenta de que Ness le observaba y se avergonzó, mirando al suelo.

¿Por qué era diferente? ¿Qué es lo que tenía ese chico, diferente al resto? ¿Qué podía hacer Ness para descubrirlo...?

Obviamente, él todavía no sabía que se moría de celos al verle hablar con otros chicos. Pensaba que estaba molesto porque con él no hablaba con tanta facilidad, porque para él eran sentimientos nuevos.

Popo, finálmente, dejó de comer.

-¡Estoy lleno...!

Toon le dio gracias a sus diosas y empezó a comer su cena.

-¡AH, DAME UN POCO!

-¿¡PERO NO ESTABAS LLENO?!

-¡AAAAAAHHHH!

Ambos agarraron el plato y tiraron de él.

Y a Ness no le divertían estas comidas tran extrañas que le hacían reirse desde que conoció a Popo.

En lugar de ver como Toon Link cogía la comida de su plato para tirársela a la cara a Popo... Seguía mirándo a Lucas.