El corazón de Billa latía tan rápido que parecía que se le iba a salir del pecho. ¿La causa? Doce enanos, alguno de ellos un poco siniestro, y un mago habían entrado en su casa y habían arrasado su despensa. Habían dejado barro por todas partes, casi habían destruido las tuberías. Y encima ahora estaban lanzando sus platos los unos a los otros, cantando una canción sobre destruir su vajilla.
A la pobre Billa casi le da un infarto. Al cabo de unos segundos todos los platos estaban limpios y apilados, al igual que los cuencos y vasos; en la mesa del comedor.
Justamente en ese instante se oyó como alguien golpeaba la puerta de la casa del hobbit. Todos se quedaron callados. Se levantaron de la mesa. Gandalf, seguido de los demás enanos, se acercaron a la puerta. El mago abrió la puerta. Billa asomó la cabeza para poder ver quien entraba en su casa por décima cuarta vez esa noche en su casa.
La pequeña hobbit se quedó helada. Era otro enano. Pero no como los demás. Era alto, de altura similar al enano de los tatuajes en la cabeza, musculoso, de cabellos negros como la noche; aunque con algunas canas. Y sus ojos eran azules como zafiros. Billa se quedó embobada. ¿Ese hombre era un enano?
—Gandalf…—dijo el enano de ojos azules. Su voz era grave—Dijiste que era fácil encontrar esto.
¿Esto? Billa se irritó. ¿A caso era forma de llamar de esa manera a La Comarca? ¿Y a su propia casa? ¡Ni que fuera su amado hogar una chabola! ¡Era un agujero de hobbit!
El enano mencionó que se había perdido. Y que no habría encontrado la casa, si no fuera por una marca que había en la puerta. ¡Espera! ¿Qué marca? Pensó Billa. Se acercó rápidamente a Gandalf. Se sentía cohibida y empequeñecida al lado de ese enano. El mago le contestó que esa supuesta marca la había hecho él.
¡Era obra del Gandalf! ¡Todo! Ese maldito mago…Había llenado su casa de enanos ruidosos, mal educados y molestos. Ya sabía ella hacía un rato que probablemente aquello era obra del Mago Gris. Aunque algo más se removió dentro de ella cuando miró aquellos ojos azules tras la puerta.
