Disclaimer: Los personajes de Inuyasha, son propiedad de Rumiko Takahashi y son usados por mí para narrar los acontecimientos de esta historia.
Notas de la autora: No he actualizado desde hace varios meses por falta de inspiración y tiempo (D: que terribleeeees son estos lapsus). Pero ahora vengo con las pilas cargadas para finalizar esta historia. Espero que les guste el capítulo. Saludos
Cuando le sonrió
Algunas mujeres están locas.
Sentía el cuerpo totalmente entumecido. El dolor de cuello que tenía era terrible. Aunque si tomaba en cuenta el sitio y las circunstancias en las que había dormido, no era de extrañar.
Esa mañana, cuando Kagome despertó, lo primero que vio fue una habitación que no se parecía en nada a la suya; y lo segundo que vio fue una maraña de pelo plateado sobre su pecho. ¿Cómo rayos había terminado debajo de él? Lo último que ella recordaba haber hecho fue ver el reloj para constatar que aún no habían pasado los 30 minutos. Y cuando abrió los ojos nuevamente... ¡Boom! Estaba abrazada con un hombre que apenas conocía, en su trabajo y con la mitad de su vestido arriba. ¿Qué demonios...?
Se removió un poco tratando de zafarse del abrazo que le daba el hombre, pero este la asía de la cintura con fuerza. Inuyasha acomodó su cabeza en el cuello de la joven y aspiró con fuerza a la par que decía medio dormido aún.
_ Te mueves demasiado..._ se quejó con voz somnolienta.
El rostro de Kagome se tornó rojo de la vergüenza por las sensaciones que produjo esa pequeña acción por parte del hombre. De un movimiento brusco logró salirse del abrazo y debido al pequeño tamaño del sofá, cayó al piso con un golpe sordo que despertó al joven.
_ ¡¿Qué demonios...?!
Kagome se levantó del suelo y comenzó a buscar desesperadamente su chaqueta para salir rápidamente del lugar antes de que llegaran los demás empleados. No sabía cómo sentirse. Si los empleados la veían en ese estado, seguramente se imaginarían un amorío extraño y retorcido entre la contable y el dueño de la empresa. La imaginación de la pelinegra estaba desatada.
_ ¿No se te queda algo?_ preguntó Inuyasha mientras sostenía el teléfono Samsung de Kagome.
La joven dirigió una rápida mirada al hombre que permanecía en el sofá y extendió su mano en dirección a él para que le entregara su celular.
_ No. Tu arruinaste mi noche de trabajo, ahora yo arruinaré tu día_ dijo Inuyasha poniéndose de pie mientras estiraba sus brazos para desesperezarse.
_ ¡Yo no arruiné tu noche!
_ Te dije que me despertaras y no lo hiciste... Ahora todo se me acumuló _ le espetó Inuyasha quedando a un centímetro de su cara.
_ ¡Eres un inmaduro! Además... ¡Tú también arruinaste el mío! Ahora debo ir a mi casa a arreglarme para mi reunión porque estoy hecha un desastre...
Inuyasha rodó los ojos en señal de fastidio y dijo:
_ ¡Vete, entonces! No quiero volver a ver tu fea cara.
_ ¿Mi fea cara?_ preguntó la mujer sin darle crédito a lo que oía_ ¡Eres un idiota!
Inuyasha esbozó una media sonrisa. Sinceramente se parecían bastante... con su largo cabello negro y la piel tan blanca como la nieve. Pero Kagome tenía esos enormes ojos color chocolate que rebozaban de vida y energía. Mientras la observaba fijamente, Kagome aprovechó para arrebatarle el celular y salir a toda prisa del recinto.
A medida que iba avanzando por el pasillo, el mismo se iba llenando de personas que, si no estaban entretenidas con el teléfono, observaban a Kagome de arriba abajo. Y no era de extrañar... porque una mujer que huía del Departamento de Tecnología con los tacones en la mano, era algo que no se veía a diario.
Sus pies la guiaron directo a su oficina. Se percató de ello cuando ya estaba sentada tras su escritorio. Los pensamientos de Kagome fueron interrumpidos por una leve vibración en su mano proveniente de su teléfono. Era Rin.
_ ¡Kagome! ¡Al fin contestas!
_ Lo siento, Rin. Pasó algo y me quedé en el trabajo.
_ ¡Gracias al cielo que estás bien! Tu abuelo no para de llamar los hospitales y a la morgue preguntando por ti...
_ Típico del abuelo_ mencionó Kagome divertida_ Necesito que me traigas algo de ropa.
_ Seguro, Kag... llegaré como en 20 minutos.
Tal como lo prometió, Rin apareció en la oficina de Kagome a las 7:20 am con una muda de ropa, con la cual se pudo cambiar su amiga y prepararse para su reunión de hoy. Ambas mujeres se encontraban en el baño, una esperando a la otra, para comentar los acontecimientos del día anterior. Kagome le habló a Rin de su encuentro con Inuyasha y la vergüenza que pasó tanto el día anterior como hoy en la mañana. Cuando Kagome culminó su historia, no sin antes insultar a Inuyasha, le preguntó a Rin como le había ido.
Flashback
Estar con Sesshomaru era bastante difícil. Solamente se sentaba en el auto viendo en dirección a la ventana con la mirada perdida y sin a hablar, a excepción de asuntos puntuales tales como darle indicaciones a ella o a Myoga, el chófer, de lo contario seguiría ensimismado hasta llegar a su destino. Inmediatamente Rin pensó que se trataba de un problema que el hombre tenía con ella en particular. Sin embargo, con el transcurrir de las horas comenzó a darse cuenta que su actitud no era afectiva, cortés o agradable con cualquier otro ser vivo en la faz de la tierra y al final del día tendría la certeza de ello.
Durante su primer día de trabajo trató de ser lo más eficiente posible y mientras estuvo en la oficina de Jaken, organizó la información de Tokyo TV de 3 formas distintas: una presentación en powerpoint, un flujograma de procesos en visio y un tradicional documento de Word. Estaba segura que le sería más útil de esta forma ver la información. A pesar de su esfuerzo, lo que pasó minutos después de entrar al auto escapaba totalmente de su compresión.
_ Agenda_ espetó Sesshomaru escribiendo en su celular.
_ ¡Si!_ exclamó Rin con algo de nerviosismo mientras buscaba rápidamente en su Ipad la agenda del día de su jefe. Encontró la información y habló_ Son las 2 y 30, tiene una reunión en Tokyo TV, le enviaré el archivo con toda la información que logré recopilar.
Sesshomaru sacó de su maletín su propia laptop e ingresó en el correo electrónico para verificar la información que Rin había enviado. Tardó unos minutos en leerlo completamente hasta asimilar todo el contenido. Guardó silencio mientras mantenía a su asistente a la expectativa, hasta que finalmente habló.
_ Según tengo entendido, esta televisora está enfrentando problemas legales por temas de sucesión_ Sesshomaru miró fijamente a Rin, la joven se estremeció levemente ante este hecho_ Sin embargo no veo ninguna información al respecto.
_ Yo... _ Rin titubeó un segundo, pero también lo miró_ no tenía idea de que necesitaba esa información, señor Sesshomaru.
_ Anticiparte a mis necesidades es tu deber principal, que no se te olvide.
El auto se estacionó frente a Tokyo TV. Sesshomaru se bajó de el y Rin estaba por seguirle cuando la detuvo.
_ No, te quedas con Myoga.
El auto comenzó a andar nuevamente en una dirección que Rin no conocía, pero ella solo podía pensar en lo que acababa de pasar. ¿Acaso había cometido un error tan grande? ¿Era su culpa no saber que tenía que saber todo de todo? Tal vez debió preguntar a Jaken la expectativa que tenía el señor Sesshomaru o tal vez ella sencillamente no servía para eso. La tristeza comenzó a invadir su cuerpo y los sentimientos fatalistas e imágenes en las que nunca podría cumplir sus metas y mucho menos sus sueños.
La joven fue sacada de sus cavilaciones por la dulce voz del anciano Myoga.
_ Vamos, jovencita, comeremos acá_ dijo Myoga estacionándose fuera de un restaurante bastante lujoso. Y antes de que Rin fuera a objetar, agregó_ Son órdenes del señor Sesshomaru.
Fin del Flashback
_ ¡ESPERA!_ interrumpió Kagome con el ceño fruncido_ ¿De verdad te trató así?
_ Si, pero el señor Myoga dice que es así con todos_ dijo Rin sonriendo_ Además, me contó varias cosas de la familia. Al parecer, la actitud del señor Sesshomaru tiene algo que ver con su madre. También peleaba mucho con su hermano menor de pequeño, por eso dijo que no debía preocuparme...
_ Ay, Rin, eres un caso perdido definitivamente_ comentó Kagome_ lamento mucho haberte lanzado a las garras de ese hombre.
_ No te preocupes, Kagome. Tú lo único que has hecho es ayudarme. Además, creo que al final del día las cosas han ido mejor.
Flashback
La compañía del anciano Myoga le hizo muy bien. Conversaron de todo un poco, aunque más que todo de la vida de Rin. A las 3 y 30 pasaron por Sesshomaru a la sede de Tokyo TV, una vez juntos, el joven le ordenó cancelar su almuerzo con Kagura e ir directamente a las oficinas Taisho. Al llegar, lo primero que hizo fue llamar a Inuyasha, ambos estaban discutiendo por un problema en los servidores. Rin no entendía mucho de la conversación pero por el tono de voz que usaba Sesshomaru, parecía algo serio y delicado. La joven se encontraba sentada en el mismo sofá en el que horas antes había sido la entrevista. A pesar de que su voz sonaba tajante y mordaz, su rostro permanecía impasible. Se preguntaba ¿Cómo podía mantenerse "en calma" estando tan molesto?
Cuando finalmente colgó el teléfono se percató de la presencia de Rin en la oficina. Entonces ordenó.
_ Ya te puedes retirar
Sin siquiera preguntar ¿por qué?, Rin se levantó de su asiento y caminó en dirección a la puerta murmurando un pequeño "Buenas tardes, hasta mañana" y sin más salió del recinto.
Sesshomaru se quedó perdido en sus pensamientos pensando en que su hermano era un completo imbécil. Sus decisiones nunca habían sido buenas, ni en su vida sentimental ni en el trabajo. Él no había estado de acuerdo con que su padre lo dejara al mando del Departamento de Desarrollo, pero al final se había desenvuelto aceptable. Pero ahora se estaba tardando demasiado en resolver el problema de los servidores y en reforzar el sistema. Debían contratar a un experto lo más pronto posible…
Se escuchó el ruido de la puerta al abrirse. Sesshomaru subió la mirada y vio como Rin entraba con una pequeña bandeja, con tazas, una tetera y algunas galletas. Se acercó al escritorio lentamente, tratando de no tropezar para evitar que la bandeja cayera e hiciera un desastre en el suelo. Al llegar al escritorio, colocó la bandeja cuidadosamente justo en frente de él. Se vieron unos instantes en silencio, él fue el primero en hablar.
_ Si hay algo que detesto es el café_ espetó con su usual tono frío.
_ No es café, es té verde, señor_ respondió ella._ Creo que lo necesita
La respuesta de la joven le agradó, a pesar de decirle que se fuera se quedó. Veía como la joven servía el té en la pequeña taza victoriana con buen semblante. Le extendió la taza aún humeante, Sesshomaru la recibió y tomo un poco. Amargo. No tenía azúcar. Justo como le gustaba.
_ Buen trabajo_ dijo Sesshomaru observando la sonrisa de felicidad de Rin_ ¿Por qué estás tan feliz? Solo te dije que hiciste un buen trabajo.
Fin del Flashback
_ ¿Ves como no es tan malo, Kagome?_ comentó Rin con una sonrisa luego de terminar su historia.
_ Mmm… a mí me sigue pareciendo un idiota, tanto como su hermano_ contestó Kagome. Las amigas rieron ante ese comentario Rin respondió rápidamente.
_ Kagome, debo ir subiendo a la oficina. El señor Sesshomaru me dijo que llegaba a las 8 y quiero estar antes para recibirlo.
_ Está bien, yo terminaré de arreglarme.
Le preocupaba un poco Rin y su extraña admiración por Sesshomaru, el tipo era un idiota, pero ella era tan inocente como una niña que… en fin.
A los pocos minutos salió del baño, dejó las cosas en su oficina, buscó una carpeta con información relevante, su laptop y papel y lápiz. Se dirigió al ascensor y marcó el último piso, donde se encontraba la sala de reuniones y espero. Al abrirse la puerta, se encontró a la persona que menos deseaba ver en ese momento. Inuyasha. Pero ella no le iba a dar el gusto. No señor. Entró con paso decidido y se posicionó a su lado como si el ascensor estuviera vacío.
Inuyasha se posicionó frente a ella mirándola con mala cara
_ Espero que te disculpes por lo de esta mañana.
_ No tengo nada por qué disculparme_ dijo volteando la cara hacia otro lado.
Inuyasha se colocó frente a su cara y ella nuevamente giro hacia otro lado. Hasta que ella perdió la paciencia.
_ ¡Déjame en paz, ¿quieres?!_ lo miró directamente a la cara y sus miradas se encontraron. Ella estaba furica, él se estaba divirtiendo al hacerla molestar.
Tenía unos hermosos ojos. Muy grandes y expresivos. Estaba tan cerca que podía sentir la calidez de su respiración. Dio un paso más hacia adelante y con delicadeza sujetó la cintura de Kagome atrayéndola hacia él un poco. Ella se tembló ligeramente ante este gesto. Él acortó la distancia y comenzó a dirigir sus labios a los de ella. Súbitamente se oyó la puerta del ascensor abriéndose. Ambos se separaron.
_ Kagome, es un gusto verte_ se escuchó una fría voz masculina._ A ti también, Inuyasha
_ Naraku… ¿también irás a la reunión_ dijo Inuyasha no muy complacido.
_ Después de todo tengo acciones en esta compañía… ¿o no?
Fin del capitulo
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