Summary:
Bella se encuentra sumergida en un mundo de completa infelicidad donde el amor es totalmente inexistente para ella pero los irresistibles encantos de su compañero universitario Edward Cullen le harán poner esto en duda ¿Podrá el amor romper las barreras que el destino y ella misma se han creado para darse una oportunidad con el verdadero amor? ¿O simplemente lo ignorará y dejará las puertas cerradas de su corazón?
Consecuencias
–Isabella Swan ¿Me estás escuchando?
La entrometida de Alice me miró con ojos escrutadores pidiendo mi atención mientras mis pensamientos viajaban perdidos entre decidir si asistir a la fiesta de esta noche o soportarlo de nuevo a Él… al ser que se hacía llamar mi padre. Como si tener un padre de verdad fuera posible.
Dirigí mi atención hacia ella.
–No, la verdad no.
–Está bien, como prefieras, pero justamente te estaba diciendo que Mike va a estar en el baile esta noche ¿Puedes creerlo? ¡Mike va a estar en el baile esta noche! Es justo la oportunidad que buscabas. Desde tu rompimiento con Paul…
– ¡Alice! –la callé –Como sea, no me importa.
– ¿De verdad? –guardó silencio un segundo –Pero luego no te enfades conmigo, como siempre haces, por no haberte dicho algo que supuse te iba a interesar.
A Alice ni siquiera le afectó en lo más mínimo mi comportamiento y esa era una de las cosas que más me agradaba de ella; a pesar de parecer la chica más frágil y delicada de todos, por dentro era la muchacha más resistente y fuerte que hubiera conocido.
Yo no era de esas personas que veían al mundo de color de rosa. Por el contrario, todo lo que rondaba a mí alrededor era de un matiz oscuro donde no se admitían las palabras felicidad, cariño, amor o todo lo relacionado con ese mundo inexistente para mí. Gracias a la entera imperturbabilidad de mi amiga, ella era la única persona en este mundo que podía sobrellevar mi temperamento y que a pesar de todo jamás me abandonaba.
–Está bien ¿Qué es esa cosa tan importante que quieres decirme? –traté de que mi voz no sonara tan carente de emoción.
Ella sonrió, satisfecha.
–Ayer, cuando salía del instituto escuché como Mike discutía con Victoria. Debiste haber visto la cara de ella, fue épico, así que…Isabella, déjame decirte que probablemente tienes el camino totalmente libre. Aunque todavía no estoy segura.
Sentí como de repente la fiesta de esta noche tomaba un giro de improviso objetivo. Tenía entendido que la velada sería aburrida para mí cuando me enteré de que mi siguiente conquista tendría compañía. Asistiría a la fiesta no sólo porque Alice me lo suplicó sino también porque era la perfecta oportunidad de estar fuera de mi infierno personal –una vez más –o "casa" como los demás comúnmente definían a esa cosa. Pero ahora que Alice mencionaba esto, la velada ya no carecía de significado. Genial. "Mike, esta noche no te me escapas" pensé.
– ¿Y adivina qué? –siguió mi amiga. –Creo que el motivo de la discusión fuiste tú.
Puntos a mi favor.
–Ni siquiera lo dudo. Pero qué te hace pensar eso.
–Porque también alcancé a escuchar cómo ella le reclamaba no sé qué y estoy segura de haber escuchado tu nombre y Mike se quedó callado sin defenderse. Es fácil de adivinar el motivo de su rompimiento.
Sonreí mientras hablaba.
–Pues no tendré que esperar mucho: Esta noche lo averiguaremos. –contesté.
Nos encontrábamos en un tranquilo parque a las afueras de Forks donde solíamos ir regularmente ella y yo a perder el tiempo. Hoy nos quedamos más tiempo de lo normal porque debía terminar un proyecto si no quería que me expulsaran de la escuela y pasar más tiempo en casa. Recogimos nuestras cosas y nos subimos a mi no tan simple automóvil, reduje la velocidad lo más que pude, lo suficiente para llegar a casa a arreglarnos y no perdernos del clímax de la fiesta. Dejé a Alice en casa y le prometí que pasaría más tarde por ella. Cuando llegué a casa infierno deseé que nadie se encontrara en ella y mis esperanzas se vieron por los suelos cuando vi las luces prendidas del vestíbulo. Respiré lo más hondamente posible antes de subir las escaleras y abrir la puerta.
–Vaya, ya era hora de que llegaras niña. –La voz cargada de antagonismo de mi madrastra me dio la bienvenida –te esperamos para cenar, pero como vimos que no llegabas pensamos que ya habías cenado así que no te dejamos nada. Espero que no te moleste.
–No –fue lo único que respondí.
– ¡Charlie! –Sue alzó la voz para llamarlo – ¡Acaba de llegar! –anunció como si ya tuvieran preparado el guion para regañarme.
Odiaba admitirlo pero en cuanto escuché el nombre de mi padre, toda mí se comenzó a llenar de poderoso miedo y destructor pánico porque todo lo que hiciera o dejara de hacer sería inútil para defenderme y era aquí cuando se abría el telón y daba paso a una Isabella Swan que con todas las fuerzas de mi ser había tratado de esconder fuera de estas cuatro paredes. Ni siquiera Alice conocía esta versión de mí.
Se escucharon las pisadas de Charlie salir de la cocina y mi corazón comenzó a retumbar de temor al son de cada uno de sus pasos.
– ¿Se puede saber dónde demonios estabas? –preguntó fríamente.
–Con Alice ¿dónde más?
–Aquí el único que pregunto soy yo Isabella y si mal no recuerdo tenías prohibido juntarte con esa porquería a la que llamas amiga.
En contra de mi voluntad me tragué todo mi coraje, tenía que hacerlo.
–No es una porquería de…
–Ten muy en claro una cosa Isabella, y te lo repetiré una sola vez. Tienes prohibido terminantemente acercarte a ella ¿me oyes? Si te vuelvo a ver con esa…señorita –lo dijo como si esa palabra fuera el último adjetivo que podría describirla –Yo no respondo a las consecuencias. –Distinguí una sonrisita de satisfacción en la cara de Sue.
Todos los bellos de la piel se me erizaron. "Trata de controlarte por favor. Contrólate, contrólate" me dije unas cien veces antes de que mi madrastra comenzara hablar.
–Sabes que es por tu bien niña, no es digno de ti que te juntes con una zorra como ella. Oh no, me equivoqué, la zorra no es ella.
En vano esperé que Charlie dijera algo, pero supe por sus facciones que le agradó el comentario.
Y hasta aquí llegó mi paciencia.
– ¡No voy a permitir que me hablen de esa forma!
–Tú no estás en calidad de pedirnos nada, tan sólo eres una mocosa insolente que vino a desgraciarme la vida.
No porque no fuera la primera vez que escuchaba decir eso de labios de mi padre resultaba menos doloroso.
– ¿Y por eso tienen que destruir la mía? ¡Yo puedo hablarle a quien yo quiera!
– ¡No, no puedes! ¡Harás lo que se te diga! –me gritó mi madrastra.
– ¡Tú no eres mi madre!
Supe al instante que no debí haber dicho eso porque al segundo siguiente Charlie levantó su mano y me estampó una bofetada en la cara que hizo que trastabillara y perdiera el equilibrio, la pared detrás de mí me sirvió como sostén y me llevé las manos a mi mejilla como si con eso pudiera aliviar el dolor, no sólo físico si no el dolor de indignación y vergüenza que desbordaron rápidamente ardientes lágrimas por todo mi rostro.
Charlie dio un paso al frente manteniéndose muy cerca de mí y susurró con voz amenazadora:
–No podrás salir de esta casa hasta que yo te lo diga. No tienes permitido salir de esta puerta, te mereces todo lo que te está pasando y la próxima vez mide bien tus palabras.
Se dio la media vuelta alejándose con rudeza. Sue, por su parte me miró directamente a los ojos con su maldita sonrisa ensanchándose aún más en su rostro traspasando mi alma como si fuera cuchillos de metal al rojo vivo.
¿Merecemos algun Review?
