Ranma½ ni sus personajes es de mi propiedad es de Rumiko Takahashi.
Golpe…
Patada…
Salto…
Bloqueo…
Giro…
Patada alta…
Su trenza se movía al ritmo de la inercia que sus movimientos generaban, así como las gotas de sudor que lograban desprenderse de su cuerpo y no se adherían a su musculosa dejándola como una segunda piel.
Sus ojos asemejaban un mar tormentoso sin otra idea más que tapar todo a su paso y su aura de batalla se hacia presente en el ambiente.
Cualquiera que lo viera pensaría que tenía puesta toda su concentración en la kata que estaba realizando pero la verdad es que estarían demasiado lejos de la realidad; es mas realizaba dicha kata para así poder tranquilizar sus pensamientos y poder sentirse mas tranquilo.
Akane era todo lo que abarcaba sus pensamientos en estos momentos, desde que la vio por primera vez ese día de lluvia transformado en mujer, debido a su maldición, recordando todos los sucesos que los acompañaron hasta ese fatídico día en el Monte Fénix. Le seria imposible olvidarlo completamente; estaba seguro seria una de las cosas que le acompañarían el resto de su vida, los segundos en que ella no respiraba. Porque así fue ella estaba muerta a sus ojos y a los de cualquier otra persona y el sentía morir con ella, hasta que su nombre salio de sus preciosos y maltratados labios, eso le devolvió a él mismo el aliento de vida.
Recuerda esa escena en su cabeza como si de una película se tratara, él arrodillado con ella en sus brazos en medio de los escombros resultado de la batalla, con sus amigos y padre a la distancia observando y el atardecer como testigo, el momento en que ella empezó a abrir sus grandes ojos con un brillo que él no recordaba que los hacían parecer más al color de la miel que al chocolate que el adoraba. Creyó que debía haber sido un reflejo de los últimos rayos del sol dándole ese matiz a su mirada, sin mencionar que al escuchar que ella había oído todo lo que él había confesado en un momento de valor desesperanzado toda su cabeza exploto producto de la vergüenza y la recobrada timidez y cobardía. Debió haber estado más pendiente, ahora se recriminaba, por Kami que ella prácticamente había vuelto de la muerte y a él lo único que se le ocurrió fue quedar petrificado producto de sus anteriores palabras.
Todo lo que ocurrió después de eso fue demasiado rápido a sus ojos, la vuelta a casa, seguido de su inconsciencia producto de sus desconsiderados padres para así poder vestirlo de novio y concretar una boda para la que su poca madurez mental no se encontraba preparada. Un momento lento fue sin duda verla en su vestido de novia, fue como renovar el hecho de que al menos emocionalmente si se sentía listo aunque no fuera a admitirlo en voz alta. Y recuerda fue quizás un poco decepcionante el escuchar el Ranma tú me amas y no un Ranma yo también te amo. Muy dentro de él lo esperaba.
-¡Oh mierda!-fue la exclamación que profirió luego de haber tropezado gracias al hilo que llevaban sus pensamientos. Decidió que lo mejor seria acomodarse en posición de loto y tratar de meditar.
Desde ese entonces ya habían pasado seis meses, añadiendo los dos años que llevaban viviendo juntos, y aunque seguían discutiendo por estupideces, su situación era mas amena, ella, él estaba seguro tenia completo conocimiento de sus sentimientos aunque necesitara su declaración con ella en perfecto estado para así considerarlo valido y él por el momento no se sentía con la seguridad para hacerlo, pero tenia claro que la chica algo también debía de quererlo para aceptar el casarse con él a pesar de el hecho de que estaba el nannichuan de por medio. Pero eso no era lo que más le inquietaba sino el hecho de que por momentos, algo así como trances, Akane parecía perdida en algo que él desconocía y sus ojos adquirían ese matiz extraño aunque no por eso menos bonito del que ya no podía culpar al atardecer.
Al principio sucedía de vez en cuando y no le dio la importancia que debería haberle dado pero esta pasada semana esta seguro ocurrió más veces que en los seis meses transcurridos; y luego de lo sucedido la tarde anterior debido a Shampoo estaba realmente preocupado.
Flash back
Ranma corría luego de haberse burlado de Akane por esta vez ella haberse dormido, miraba hacia atrás donde ella a distancia lo perseguía con cara de molestia fingida cuando sintió el típico sonar de una campana de bicicleta seguido del conocido y para nada agradable abrazo amazónico.
-Ni hao Ranma- dijo la china con una sonrisa de oreja a oreja asfixiándolo como de costumbre.
-Sham…poo- pudo apenas pronunciar debido a la falta de aire y al nerviosismo por lo que este acto provocaría en su prometida; ya que a pesar de que las cosas estaban mejor no era para nada distinto cuando de sus autoproclamadas prometidas se tratara.
Oh dicho y hecho, o más bien pensado, sintió la fuerte aura de su querida y salvaje prometida a su espalda. Volteo y allí estaba ella rodeada de ese fuego con su clásico martillo a mano, ya sentía los próximos golpes romper sus costillas cuando algo lo perturbo y fue justamente el hecho de que eso no sucedió. Y desearía no haber abierto los ojos para observar el porque de dicho cambio.
Ahí estaba ella, parada con las manos a los costados y sin martillo en alguna de ellas, observándolo con sus expresivos ojos que nuevamente habían adquirido ese matiz amielado, pero era como si trataran de reconocerlo y cuando pareció haberlo logrado lo miro como el estaba seguro nunca lo había hecho. Luego ella simplemente gacho su mirada dio la vuelta y siguió caminando.
El muchacho de la trenza respiro profundo y aparto a Shampoo con delicadeza. Los anteriores sucesos lo tenian demasiado inquieto como para preocuparse de la muchacha de cabello purpura.
-Ahora no-pronuncio quedo para correr detrás de la morena mientras la amazona lo observa con enojo y decepción.
Cuando logro alcanzarla ella estaba tocando su frente con una mano y con la otra se apoyaba en una pared cercana.
-¡Akane! ¿Estas bien?- se acerco lo mas rápido que pudo y ella subió su mirada para observarlo, así él pudo notar que además de la confusión sus ojos volvían a transmitir lo de siempre con su color chocolate.
-¿Ranma, donde te habías metido? estabas delante de mi hace unos instantes-ella parecía confundida y Ranma ni se diga, ¿es que acaso ella no recordara lo de hace segundos?.
-Mm si, solo que se me cayo algo-pronuncio mirándola con duda todavía.
-Oh esta bien. ¡Apresurémonos!-le sonrío y luego comenzó a correr camino a la escuela, él la siguió al rato todavía más confundido.
Fin del Flash back
-Akane ¿Por qué?-suspiro recostándose en la duela. Al llegar a casa el día anterior luego de la escuela ella se escuso diciendo que estaba muy cansada y permaneció en su habitación el resto del día.
-¿Por qué me miraste con tanto odio?- sí estaba seguro eso fue lo que le transmitieron esos ojos antes de voltearse y ella nunca lo había mirado con tanto desprecio a pesar de las cosas que hubiera hecho o dicho en el pasado. Le dolía y estaba seguro que volvería a presenciar esa mirada de parte de ella, aunque no quisiera volvería a hacerlo, algo se lo decía.
-El desayuno esta servido- escucho a lo lejos la voz de Kasumi y supo que era hora de enfrentarse a su tormento. Debía intentar hablar con ella de lo ocurrido ayer.
Espero que les guste, trato de hacerlo lo mejor que puedo jeje :) me cuesta bastante explayarme en mis ideas a pesar de tenerlas bastante claras en mi cabezita! Besos y gracias por leer y comentar.
