Advertencia: los personajes de este fic son propiedad de Bushiroad y de su creador el mangaka Akira Ito, historia traducida de ThunderFlowers
Kaichi VG Love: gracias a todos por sus reviews animaron a Emi chan luego de que se sintiera mal ya que acabo free xD, y pues al mismo tiempo ya estoy pasándole estos reviews a la autora original ThunderFlowers :3 sigan comentando… esta historia ya está muy avanzada en la versión original que pueden encontrar en la lista de favoritos de esta cuenta por si quieren pasar para seguir leyendo.
Re-birth
Capítulo 1
Separación y reencuentro
El cielo, de color rojo sangre por el sol, se deslizó sobre el horizonte, el tono rojo brillaba y se extendía sobre su rostro. Como reacción a la luz, sus ojos azules se abrieron lentamente, luego los cerró y volvió a abrirlos hasta que se acostumbraron a la luz.
Se levantó, cayendo de nuevo al instante en que sus pies se pusieron sobre el suelo. Su cabeza daba vueltas y se sentía pesada. Podía percibir el sonido del tráfico y los motores de los autos, la gente hablando y el calor del sol clavándose en su piel.
Estremeciéndose por el dolor, se puso de pie. Le tomó unos minutos darse cuenta de que se encontraba de pie sobre un techo, frente a la ciudad que reconoció siendo bañada por el sol de la mañana. Parpadeó, dándose cuenta de que de alguna manera, se había quedado dormido ahí, sobre ese techo.
No, eso no sonaba nada bien...
Una brisa suave sopló, alborotando su cabello. Un pequeño objeto aterrizó junto a sus pies causando que Aichi se agachase a recogerlo por simple reflejo. Una leve sonrisa apareció en su rostro; al menos reconocía lo que era eso. Mirando a su alrededor, se dio cuenta de habían algunas otras cartas, repartidas por todo el lugar.
Mis cartas...
Se agachó junto a sus cartas, recogiendo cada una lentamente con mucho cuidado y ternura. La confusión estaba escrita en su rostro, preguntándose cómo era que sus cartas habían terminaron ahí. Su mano se movió sobre su carta principal, Blaster Blade Liberator, y dudó si recogerlo o dejarlo en ese lugar. Sus dedos rozaron la superficie de la carta.
Aichi.
Aichi alzo la cabeza, mirando por todo el lugar en estado de alerta, tratando de encontrar la fuente de la voz que le resultaba familiar, pero sin embargo no podía reconocer.
Terminaesta pelearápidamente.
La voz resonó de nuevo, más fría y monótona, haciendo eco en su cabeza, enviando un escalofrío por toda su columna vertebral.
"¿Q-quién eres?", tartamudeó Aichi, comenzando a sentir miedo y preocupación. Agarró su carta con las dos manos, colocándola con el resto de su deck y guardándolo en su bolsillo.
Mátame.
La mano de Aichi tembló y se mordió el labio inferior. No sabía por qué, pero sentía como si le hubiera hecho algo malo e imperdonable a alguien valioso para él. Flexiono las piernas más cerca de él y se acurrucó en una posición similar a la de un pequeño niño perdido.
Quería ocultarse y desaparecer esos sentimientos que le eran tan familiares.
El sol de la mañana fue reemplazado por el aura de la misteriosa luna, y detrás de él, el viento soplaba a través de los árboles, calando cada uno de sus huesos con una fuerza implacable. Pasos lentos se escuchaban de fondo, haciendo eco en su cabeza. Aichi no cambió su posición incluso cuando una mano fría se colocó sobre su hombro.
Mírame,Aichi.
Aichi levantó lentamente la cabeza, sus ojos se abrieron con confusión y miedo al ver al extraño en cuclillas frente a él. Sus ojos estaban vacíos, pero su sonrisa era engañosa.
"¿Quién eres tú?"
El cabello marrón claro del otro se revolvió con fuerza por el viento y sus ojos verdes ganaron algo de vida bajo el brillo de la luna.
Kai Toshiki.
"K-Kai... Toshiki..." Aichi repitió el nombre, frunciendo el ceño mientras trataba de recordar y pronunciar cada letra correctamente. Una sensación de frío inundo su corazón ante la mención de ese nombre, alzó la vista para encontrarse con el otro par de ojos.
Una risa resonó en el lugar. Sonaba vacía y no tenía ningún tipo de calidez o felicidad en ella. Le recordaba a un robot. Aichi retrocedió un poco, mientras el miedo reemplazaba a la confusión que se mostraba a través de sus ojos.
¿Ya me olvidaste?
"U-um, ¿Me conoces?". Tartamudeó, levantándose al igual que el desconocido lo había hecho antes que él y se alejó lentamente. La sonrisa del otro le congeló toda la sangre en las venas y se quedó sin poder moverse.
Por supuesto, después de todo,tú eres al queyoquiero matar.
Aichi agarró su cabeza con fuerza, gritando mientras los recuerdos inundaban su mente.
Se escuchaba el sonido deun metal pesadosiendo arrastradopor el suelo.Aichireconoció de inmediato laespada,sin embargo, élno se movió nidio la vuelta.Aichicerró los ojos; Kaiteníarealmentela intención dematarlo, peroél se negaba acreerlo.
Él creía ensu amigo.
"Adiós, Aichi..."
Y si él moría, al menos quería ser capaz de terminar con el ciclo interminable de odio y sufrimiento de Kai.
Aichise sentía cálido, y la espada, que fue atravesadaen elsin dudar,permaneció ahí; capturosu corazón ylo aplastó. Kaihabía sidoserio sobrematarlo.
Sin embargo, una vez más, repitió las palabrasque le había dicho, no importaba lo que pasara."Lo siento, Kai-kun..."
Los ojos de Kaise mantuvieronsin emociones, no reflejaba nada más quevacío ensus opacos ojos esmeraldas. ParaAichi,él siempre habíasido un héroey aunque élno era lamisma personaque solía ser, él seguía siendoun héroe paraél.
Aichihabíafracasado entraer de vueltaal antiguoKaique había desaparecido hacemucho tiempo.
Se quedó inmóvil, sintiendo el calor de la sangrehumedeciendo su ropa,élprontodesaparecería.Su cuerpose estremeció porel fríoysus párpados comenzaron a caer. No podíapercibirel sonido del aire silbando entre los árboles,olatenue luz de la lunaquebrillaba sobre su rostro.
Sintió uncálido pesosobre sus hombros, una chaqueta, pero no podía verde donde es quehabía venido.
Silenciosas palabrasfueron dichas, pero se quedaronsin ser escuchadas, unos pasos se iniciaroncerca a él, alejándose ydesvaneciéndose.
Lo último querecordaba era laforma en la que elterrible dolor que sentía se había detenidode repente, abandonando sucuerpo,mientras se levantaba ycorría hacia unapersona que gritabade dolor, alguien que se derrumbó, cuyo cuerpo chocofuertementecontra el suelo.Una luz,más fuerte que laluz de la luna, brillóenlos dos yAichiprontosintióque perdía el conocimientoal lado delamigo queuna vez lohabía traicionado...
"¡Kai-kun!". Aichi se dio cuenta de que había estado gritando desesperadamente el nombre de una persona que no se encontraba ahí. El otro Kai había aparecido anteriormente en sus recuerdos, su regreso había sido una mera ilusión de la persona que él quería asegurarse que estaba a salvo.
No tenía ningún otro recuerdo de lo que sucedió después de que se derrumbó y de los gritos de dolor de su amigo, que le provocaban sentimientos de tristeza y miedo que perforaban su corazón.
Aichi cayó de rodillas, toda esperanza de encontrar a Kai fue drenada de su corazón. Calientes lágrimas nublaron sus ojos y mancharon sus mejillas. Lo único que podía hacer era llorar por la pérdida de su amigo.
El sol caía, reflejando rayos de calor a través del cielo. Una pequeña sombra apareció a su lado, en el suelo de la azotea, casi bloqueando la luz del sol en su rostro.
Con los ojos llenos de lágrimas, Aichi giro lentamente para enfrentar a la pequeña figura, incapaz de reconocer quien era debido a las lágrimas y a la luz del sol que le quemaba los ojos. Sin embargo, se dio cuenta de que se trataba de un niño pequeño, de no más de tres o dos años, pero antes de que pudiera preguntarse cómo un pequeño niño se encontraba en esa azotea solo, el niño le sonrió.
Con una voz suave e inocente, el niño habló por primera vez.
"¿Papá...?"
Tbc..
