Angustia y dolor
-¿La has encontrado?- preguntó con la respiración agitada, mientras se aferraba a uno de los postes eléctricos que se encontraban iluminando con una tenue luz blanca una de las calles del pueblo.
- Aún no- respondió negando con la cabeza mientras en su rostro se veía un vestigio de preocupación- todo mi equipo está trabajando pero aun no logramos localizarla.
- ¡Demonios!- gritó desesperada golpeando el poste de luz con el puño cerrado, logrando así que saliera sangre de sus nudillos por el golpe asestado.
- ¡Nadie por favor trata de calmarte!- dijo tomando sus manos entre las suyas para que no se siguiera lastimando- te aseguro que la vamos a encontrar, no creo que haya ido muy lejos- decía tratando de tranquilizarla.
- ¡No entiendes Blue eyes!- le medio gritó mirándola fijamente a los ojos- no la has visto en mucho tiempo, durante estos meses sus poderes han evolucionado y ella es más capaz de controlarlos- dijo mientras luchaba porque las lágrimas no se escaparan de sus ojos- sus habilidades se han incrementado considerablemente en este tiempo y es capaz de hacer cualquier cosa- dijo- ¡y ya ha pasado un día!...¡un día desde que se fue y no sabemos de ella!- gritó no pudiendo evitar que las lágrimas salieran de sus ojos trazando un tibio camino salado desde sus parpados hasta su barbilla- tengo que encontrarla Jodie- le dijo con la voz cortada sosteniendo sus hombros- debo encontrarla y aclararle las cosas.
- Todos las chicas están tratando de encontrarla- le dijo limpiándole las lágrimas- tenemos el equipo de rastreo más capacitado del mercado, estoy segura que con eso vamos a localizarla- dijo tratando de calmarla- pero debes calmarte Nadie- le dijo con voz seria- cayendo en la desesperación como lo estás haciendo ahora no vas a conseguir nada…primero debes decirme que pasó, debe haber una fuerte razón por la cual Ellis se haya ido de esa manera- preguntó centrando sus azules ojos en Nadie.
- Todo…todo fue un mal entendido- susurró volteando el rostro a un lado- todo se trata de una equivocación- dijo dando la espalda y colocando una mano con el puño cerrado en el poste de luz.
- Debió ser algo muy serio para que Ellis saliera corriendo de esa forma- dijo acercándose a ella y colocando sus manos en su espalda- debo saber lo que pasó para tener una idea más clara de las cosas Nadie- dijo con voz suave, logrando que la pelirroja levantara la mirada que hasta ese momento la tenía fija en el suelo.
- Estábamos bien- decía con voz entrecortada- todo iba muy bien hasta ese momento…
Flashback
-Me parece muy divertido todas las cosas que han pasado en su viaje- decía Roberto riendo de buena gana mientras Nadie le contaba las aventuras que ella y Ellis habían vivido durante el tiempo que se habían ido de aventura.
-Sí, la verdad es que nos sucedieron cosas muy interesantes-decía la cazadora con una sonrisa.
-Me gustaría mucho salir de viaje y conocer nuevos lugares como ustedes lo hacen- decía Roberto de forma un tanto melancólica- pero Nina y yo ya estamos algo viejos para ese tipo de cosas- decía pasando la mano por su grisáceo cabello- además de que…-el timbre de la puerta hizo que detuviera sus palabras- quien será- preguntó a nadie en particular mientras él y la pelirroja miraban hacia la entrada de la casa- dame un momento Nadie- dijo levantándose de su asiento y dirigiéndose hacia la puerta para ver quien visitaba.
-Espero no molestarlo- la varonil voz de Pedro hizo que Nadie se levantara lentamente de su asiento y una pequeña sonrisa aflorara en su rostro- solo vengo a entregarle la lista de las cosas que necesitaremos para estos días.
-No te preocupes muchacho-decía Roberto tomando la lista entre sus manos-no molestas para nada, has llegado en buen momento-le dijo sonriendo- ven pasa que quiero que veas a alguien- dijo invitando al joven alguacil hacia la sala donde la pelirroja estaba mirando la escena con una cara sonriente.
-De verdad que no quiero molestarlo Roberto- trataba de decir el joven quien aún no se percataba de la presencia de la cazadora- además de que aún tengo unas cosas que hacer y no puedo perder mucho tiempo y…
-¿Estas insinuando que saludarme es una pérdida de tiempo Pedro?- decía Nadie con fingida ofensa, mientras se acerca a los dos hombres que se encontraban parados cerca de la entrada- y yo que pensaba pasar a saludarlos a ti y al pequeño Joaquín en la comisaria- dijo dejando escapar un suspiro de simulada tristeza y decepción.
-Na…nadie- susurro Pedro con una franca cara de sorpresa y un ligero brillo en sus ojos que Nadie no pudo notar, pero que no pasó desapercibido por Roberto, quien sonrió por lo bajo mientras miraba a esos dos, en tanto pensaba que esos jóvenes harían una bonita pareja si decidieran relacionarse de forma sentimental- ¿Qué…qué haces aquí?...¿Cómo has estado?…¿Cuándo llegaste?- preguntó aun con sorpresa mientras Nadie le brindaba una sonrisa al ver la expresión en el rostro de Pedro, haciendo que éste se sonrojara ligeramente- per…perdón- sonrió nervioso mientras se pasaba una de sus manos detrás de su cabeza- creo que estoy haciendo muchas preguntas no?-dijo con una pequeña sonrisita.
- Será mejor que te sientes muchacho-ofreció Roberto colocándole una mano en su espalda instándolo a tomar asiento en uno de los muebles de la sala-así Nadie podrá responder a todas las preguntas que quieras hacerle-le dijo, a lo que Pedro asintió mientras la expresión de incredulidad y sorpresa aún se mantenían en su cara.
- Es un gusto volver a verte después de tanto tiempo Pedro- le dijo Nadie tomando asiento nuevamente.
- También me da gusto verte Nadie- dijo el joven alguacil ya más calmado- no pensé que tendríamos la oportunidad de hacerlo, ya que han pasado unos meses desde que tú y Ellis decidieron iniciar su viaje nuevamente- dijo con un tono un poco apagado.
- Es cierto que Ellis y yo decidimos volver a nuestra vida de antes, sin todo lo que ésta implicaba claro- dijo rápidamente al ver los rostros de los dos hombres- pero nunca dijimos que no volveríamos a pasar a saludar, después de todo ustedes son como nuestra familia y nosotras los estimamos mucho a todos, y sobre todo, les estamos agradecidas por el gran apoyo y la ayuda que nos brindaron durante el tiempo que estuvimos con ustedes- dijo cruzando una de sus piernas por sobre la otra y poniéndose un poco más cómoda en su asiento- es por eso que al estar tan cerca de los alrededores decidimos pasar a visitarlos y saber cómo se encontraban.
- Nina y yo también las consideramos como de la familia, las estimamos mucho y nos alegra volver a verlas- dijo Roberto sentado al lado de Pedro que no quitaba la vista del rostro de la pelirroja.
- Yo también me alegro de verte Nadie- dijo Pedro mirándola fijamente.
- Muchas gracias- dijo la pelirroja sintiéndose ligeramente extraña por la forma como Pedro la miraba.
- ¿Y Ellis dónde está?- preguntó el joven alguacil quitando la vista de la cazadora y volteando para todos lados al no ver a la rubia- ¿no vino contigo?- preguntó ligeramente extraño por esa situación.
- Está con Nina en la cocina preparando algo de comer- contestó la cazadora.
- ¿Y desde cuando están aquí?- inquirió el joven- pasé por la tienda ayer y nos las vi.
- Es que apenas llegamos temprano en la tarde, pensábamos solo pasar a saludar pero Nina y Roberto insistieron que nos quedáramos aquí hasta mañana y partiéramos nuevamente al atardecer.
- O sea que mañana se irán-dijo el joven con tono apagado bajando ligeramente la mirada al suelo, provocando que Roberto lo mirara de reojo.
- Así es- contestó Nadie- mañana partiremos nuevamente- dijo mirando como Roberto se levantaba de su asiento y se dirigía a la ventana.
- La luna está muy bella esta noche- comentó el señor con la vista fija al cielo- estoy seguro que se ve hermosa reflejada en el lago… ¿no lo crees así Pedro?- preguntó posando su vista en el joven que lo miró extrañado.
- Si así es- contestó mirándolo curioso.
- Sería interesante que le muestres esa hermosa vista a Nadie antes de que vuelvan a partir de nuevo, así ella puede disfrutar de las luces multicolores que se forman en el lago cuando la luna llena deja caer sus rayos sobre él, no te parece- dijo mirándolo fijamente con una extraño brillo en sus ojos que el joven pudo captar rápidamente.
- No es necesario- interfirió la joven cazadora, levantándose de su asiento y dirigiéndose hacia donde yacía Roberto para ver los pequeños rayos de la luna a través del cristal de la ventana- no quiero causar ningún inconveniente a Pedro, puedo ver todo desde aquí- dijo viendo asombrada la grandeza de aquel hermoso astro que se podía percibir en ese lugar- además, Pedro dijo claramente que tenía asuntos importante que resolver- terminó de decir mirando al alguacil.
- No es ninguna molestia para mí Nadie- contestó éste, brindándole una pequeña sonrisa- al contrario, sería un placer mostrarte lo encantador que puede ser ese lugar a estas horas del día- le dijo levantándose de su asiento para acompañar a los otros dos en la ventana- según recuerdo, no tuviste la oportunidad de apreciar esa belleza natural en el tiempo que estuviste aquí.
- Es cierto pero…
- Anda Nadie- decía Roberto con una sonrisa- estoy seguro que te encantará y no te preocupes por Ellis, se ve que está muy entretenida con Nina en la cocina- decía mirando hacia la cocina donde se escuchaban voces y risas-así que no creo que haya ningún problema con ella- finalizó, colocando una de sus manos en el hombro de la pelirroja y apretándolo ligeramente.
- Bueno la verdad…- trato de negarse.
- Por favor Nadie- interfirió Pedro mirándola a los ojos- para mí sería un honor que me acompañaras- terminó de decir con una sonrisa que Nadie no pudo hacer otra cosa que aceptar.
- Esta bien- dijo sonriendo de igual forma- me encantaría ver esas luces que dicen.
- Muy bien, acompáñame por favor…te mostraré el camino hacia el lago- dijo Pedro caminando hacia la puerta y abriéndola para que la joven cazadora pudiera salir, antes de adentrarse a la luz de la luna miró una vez más a Roberto, quien le devolvió la mirada, levantando sus pulgares en señal de buena suerte mientras susurraba "aprovecha la oportunidad" de forma callada, a lo que Pedro asintió y salió de la casa cerrando la puerta tras de sí, mientras Roberto volvió su vista a la ventana observando como las dos figuras se alejaban de la casa.
- Estos jóvenes de ahora- murmuró meneando la cabeza en negativo en tanto en sus labios se formaba una sutil sonrisa.
Salieron de la casa en completo silencio, el único sonido que se escuchaba era el de las personas que se encontraban charlando a lo lejos, acompañado de las bocinas y el andar de algunos carros que pasaban por la calle, espantando a uno que otro animal que salía de su escondite para andar por los alrededores de la ciudad.
-El lugar ha cambiado desde la última vez que estuve aquí- comentó Nadie rompiendo el extraño silencio que se había formado entre los dos, el cual por alguna razón lo sintió incómodo.
- Así es- contestó Pedro volviendo el rostro para mirarla y regalándole una pequeña sonrisa- las personas se han preocupado por mejorarlo acorde a los tiempos que estamos viviendo- decía mientras fijaba su vista alrededor, viendo los cambios que se podían distinguir en el pueblo para aquellas personas, que como Nadie, tenían mucho sin visitar el lugar- Se han abierto nuevas plazas y centros de entretenimiento para niños y adultos- decía mientras tomaban otro camino para llegar a las afueras de la ciudad, donde el sonido de ésta era menos prominente- si te quedaras unos días más seria todo un placer mostrarte los nuevos lugares, estoy seguro que a Joaquín también le encantará- dijo mirándola fijamente y brindándole una sonrisa.
- Gracias por la oferta Pedro- contestó devolviéndole el gesto- me encantaría hacerlo pero Ellis y yo debemos resolver unos asuntos en estos días y no podemos quedarnos mucho tiempo- respondió, a lo que el alguacil bajo ligeramente la cabeza con una mirada triste- pero trataremos de volver para así ver más la ciudad- contestó de forma rápida haciendo que el joven levantará la vista y sonriera ampliamente.
- Me parece bien- dijo sonriendo- ya estamos aquí- le señaló con la mano el panorama, el cual hizo que por un momento la respiración de Nadie se quedara atorada en su garganta al ver la hermosura del lugar.
- Es…es precioso- dijo admirada, al ver el enorme tamaño del lago, donde los rayos plateados de la luna, acompañados de un mar de luciérnagas que flotaban sobre la superficie, con luces esmeralda brillante, resplandecían en la cristalinidad del agua, haciendo que se formaran reflejos multicolores que le daban vida y armonía a todo el lugar.
- Así es- dijo, mirando pequeños peces que nadaban tranquilamente haciendo que se produjeran pequeñas ondas sobre la superficie- muchos turistas vienen a este lugar en esta época del año para ver este espectáculo de luces…debo admitir que es realmente precioso- dijo volteando el rostro para ver a la joven cazadora que se encontraba aun fascinada con lo maravilloso del ambiente- eres realmente hermosa- dejó escapar en un susurro, provocando que la pelirroja volteara el rostro y lo mirara extrañada.
- ¿Dijiste algo Pedro?- preguntó mirándolo un momento para después ver otra vez al frente.
- No- contestó un poco nervioso- solo mencionaba que desde la casa de Roberto y Nina se puede llegar a este lugar por la parte de atrás, pero el camino por ahí es un poco complicado, así que es mejor tomar la ruta larga por el pueblo que fue la que tomamos.
- Oh no sabía… entonces la próxima vez probaré esa ruta que dices para ver cómo sale- mencionó.
- Seria un placer poder mostrártela- decía el joven alguacil mientras miraba como la pelirroja observaba todo el lugar con cara sonriente- de hecho, por esa ruta se puede llegar a una pequeña cascada que sale de las montañas, si quieres podemos ir allá, aunque tendríamos que dar la vuelta para poder llegar.
- Me encantaría conocer la cascada- dijo volteando a ver al joven- no me molesta lo complicado, mi vida siempre de una u otra forma ha vivido llena de complicaciones así que por eso pierde cuidado- dijo brindándole una sonrisa-oh perdón, te estoy comprometiendo sin siquiera saber si tienes tiempo para hacerlo- dijo rosando la parte trasera de su cuello con un ligero gesto de vergüenza en su rostro.
- No te preocupes- contestó Pedro negando con la cabeza- terminé mi turno por hoy en la comisaria y Joaquín esta en casa de unos compañeros de la escuela, así que aún tengo unas horas disponibles antes de llegar a casa- dijo sonriendo-…es por aquí... ¿vamos?- preguntó extendiéndole una mano a la pelirroja mientras señalaba con la otra un pequeño camino que dirigía hacia el bosque.
Nadie tomó la mano del alguacil y después de unos minutos de caminar entre árboles y troncos, pudieron apreciar el sonido del agua al caer sobre las rocas, logrando que los dos se miraran y apresuraran el paso ligeramente hasta llegar a un espacio abierto, donde se podía observar un torrente de agua clara caer.
-¡Wow que hermoso!- exclamó la cazadora caminando hacia la cascada para rozar el agua con una de sus manos- está fresca- mencionó, tomando un poco de agua en su palma para remojarse la cara- y es muy agradable- decía sintiendo como las gotas de agua se deslizaban por su rostro hasta su barbilla, donde terminaban cayendo en el suelo, iba a tomar un poco más de agua en sus manos pero se detuvo al mirar una pequeña abertura detrás de la cascada.
- ¡Oh!…al parecer te diste cuenta de ese pequeño lugar- profirió el joven al ver como Nadie tenía su mirada fija en un punto específico, con un gesto de curiosidad e interrogación- es una pequeña cueva- dijo acercándose a la joven- según muchos, se produjo debido a la presión del agua al golpear contra la roca, pero nadie sabe con exactitud si eso es cierto o no- decía remojándose las manos- ningún habitante del pueblo se ha atrevido a entrar, así que no sabría decirte si es de verdad una cueva o solo una pequeña grieta-continuó, también observando el lugar-de igual forma, algunos dicen que sería un lugar perfecto para esconderte, si no deseas que nadie te encuentre.
- Ya veo- contestó la joven mirando una última vez la grieta, para luego levantar la vista al cielo- ya ha terminado de oscurecer por completo- mencionó mirando el firmamento, donde la luna llena brillaba en todo su esplendor- creo que es mejor que regresemos, estoy segura que Ellis ha de estar preguntándose donde me encuentro- decía girándose para encaminarse hacia el lugar por donde habían llegado, pero la mano de Pedro sosteniendo la suya impidió que avanzara un paso más.
- Nadie yo…- trataba de decir el joven de forma sonrojada y nerviosa al ver la cara interrogante de la pelirroja
- ¿Qué pasa Pedro?- preguntó la joven con gesto curioso mirándolo fijamente.
- Bueno Nadie veras…bueno yo… - trataba de decir sumamente nervioso, mientras posaba su mano detrás de su cabeza y rascaba ligeramente su cuello- la…la verdad es que yo…tu… bue-bueno- tartamudeo nuevamente para luego tomar un poco de aire y calmar sus nervios, cerró los ojos un momento para reunir valor y al abrirlos enfocó su vista en esos ojos gris azulado que tanto le gustaban- la verdad es que me gustas Nadie- dijo al fin con voz firme, provocando que los ojos de la cazadora se abrieran por la sorpresa- me gustas mucho- finalizó y sin darle tiempo a reaccionar, tomó su rostro entre sus manos y la besó, haciendo que la pelirroja se quedara en shock por la impresión sin poder reaccionar ante esa acción.
- Nadie…
Esa suave voz plagada de ansiedad y de sorpresa, fue el detonante que la sacó de su estupor, haciendo que se separara de forma brusca del beso y mirara con ojos temerosos a su izquierda, donde una rubia la miraba con lágrimas en los ojos y expresión desconsolada.
-E…llis- susurró en un hilo de voz, sintiendo como su corazón se comprimía al ver la expresión tan triste en el rostro de su compañera- Ellis esto no…- trató de decir, pero la rubia no le dio tiempo de decir más, ya que salió corriendo a toda prisa del lugar- ¡Ellis!- gritó su nombre mientras se disponía a correr detrás de ella, pero la voz de Pedro hizo que nuevamente se detuviera.
- ¡Nadie espera…yo…!- quiso decir, pero se detuvo en seco al ver la expresión de enojo y desprecio en el rostro de la pelirroja.
- Te agradezco tus sentimientos Pedro- dijo tratando de calmar la mezcla de rabia y preocupación que sentía por dentro- pero no puedo aceptarlos- volvió a decir, haciendo que el joven bajara la cabeza- lo siento- finalizó para luego echarse a correr detrás de su compañera- "Ellis espera"- pensaba mientras seguía corriendo a toda prisa- "no es lo quepiensas…escúchame por favor"- pensó con desesperanza, en tanto aceleraba el paso por el camino donde había visto correr a la rubia.
Fin del flashback
-¡Y no la encuentro Jodie!-exclamó con voz rota y desesperada-la busqué por todos lados y no la encuentro- gritó con lágrimas cubriendo sus ojos.
La agente la tomó entre sus brazos, abrazándola fuerte contra su pecho, mientras la cazadora descargaba su dolor y preocupación en forma de gotas saladas, la ojiazul sabía lo importante que era la pequeña rubia para la cazadora; dioses, si desde el primer momento que se vieron no se habían despegado la una de la otra, por lo tanto, ver a esa mujer que siempre se muestra fuerte y decidida llorando de esa manera, provocó que algo se rompiera en su pecho, haciendo que hiciera el abrazo un poco más fuerte.
Después de unos minutos de gemidos e hipios, la pelirroja logró calmarse un poco, limpiando sus ojos con las mangas de la camiseta que llevaba puesta y respirando profundamente para luego bajar la cabeza, se sentía avergonzada por mostrar esa debilidad en ella, que solo era conocida por la pequeña bruja, al ver el rostro de su compañera en su mente sintió como una nueva oleada de lágrimas amenazaba con inundar sus ojos, pero tomó una bocanada de aire tratando de calmarse.
No era el momento para dejarse guiar por la desesperación, tenía que encontrar a Ellis, tenía que hallarla y aclarar las cosas con ella, tenía que decirle que lo que pasó con Pedro había sido un completo error, tenía que buscarla y decirle todas las cosas que desde hacía mucho llevaba guardadas en su pecho, y que por miedo a dañar esa inocencia tan pura que la caracterizaba nunca se atrevió a decirle nada, tenía que verla y decirle tantas cosas, tenía que verla y decirle que en su vida no existía alguien más importante que ella…¡demonios! Tenía que encontrarla y decirle que la amaba, que la amaba con locura y desesperación, que la amaba con tal intensidad que su piel quemaba cuando estaba alrededor de ella, que sus ojos no veían luz cuando no miraban los suyos, que su corazón no latía cuando no la tenía cerca como ahora, tenía que buscarla, tenía que encontrarla a como diera lugar.
-¿Nadie estas segura que la hemos buscado por todos lados?- preguntó Blue eyes al ver a la pelirroja más calmada- ¿no recuerdas algún lugar por aquí donde Ellis pudiera refugiarse o algo? ¿Algún sitio donde haya podido ir?...a fin que ustedes vivieron un tiempo en este lugar y de seguro ella puede conocer bien la zona- dijo Jodie observando como Nadie fruncía el entrecejo, mientras tenía la mirada clavada en un punto fijo.
- Yo no…- "Oh! Veo que viste la cueva que está detrás de la cascada, hasta ahora nadie sabe si de verdad es una cueva o una pequeña grieta"… "Estas toda mojada Ellis…¿Dónde andabas? te estuve buscando por todos lados...Estuve en el lago, hay una pequeña cueva detrás de una de las cascadas y decidí explorarla un poco"…"Trata de no ir muy seguido para que no llegues empapada, por más bruja que seas puedes pescar un resfriado"- la realización le golpeó el pecho como si una embestida de un animal asustado tratando de librarse de las cadenas que lo tenían preso se tratara, sus ojos se abrieron con desmesura mientras su cuerpo tembló ligeramente.
-¿Nadie?- la llamó la ojiazul al ver la reacción de la pelirroja-¿Nadie estas…?
-¡La cueva!- gritó, espantando a su compañera- ¡la cueva Jodie!- dijo, sosteniendo los hombros de la ojiazul, quien la miraba interrogante y confundida- sí, si Ellis debe estar…-no terminó de decir la frase cuando se echó a correr a toda velocidad, dejando a Blue eyes sorprendida, quien no tuvo el suficiente tiempo de reaccionar y detenerla- "Ellis debes estar ahí, tienes que estarlo"- decía en su mente mientras corría.
-¿Está bien que la dejemos ir así?- preguntó una pelirroja de ojos verdes rodeando la cintura de la ojiazul por detrás, colocando su rostro en el hombro de ésta, mientras que Jodie se inclinaba en su abrazo.
-No- respondió acariciando el brazo que rodeaba su cintura- pero esto es algo que requiere que lo haga sola, estoy segura que Nadie la encontrará, a pesar de todo nuestro esfuerzo y trabajo ella es la única que puede hacerlo-dijo girándose levemente para quedar frente a su compañera- además, creo que las dos necesitan tiempo para aclarar las cosas y eso es mejor que lo hagan a solas no te parece.
-Tienes razón- asintió su compañera apretando su cintura para acercarla más a su cuerpo- lo que me recuerda que nosotras también necesitamos un tiempo a solas-dijo con tono sugerente, rozando sus labios con ligereza pero sin llegar a tocarlos-¿no le parece jefa?- preguntó con una sonrisa maliciosa viendo como los ojos azules se oscurecían.
-Tiene usted toda la razón asistente- respondió sonriendo de igual forma para luego atrapar los labios que tenía frente a si y besarlos con lujuria.
Sentía frio, su cuerpo temblaba de forma violenta mientras la humedad del lugar no hacia otra cosa que recordarle el sitio donde se encontraba, pero no importaba, con sus poderes tenía la habilidad de convertir toda el agua que la rodeaba en fuego o vapor y así calentar la temperatura, pero sabía que ni haciendo eso, cambiaría el tornado de emociones que se sucedían en su interior, como también estaba consciente de que el frio que rodeaba su cuerpo y sobre todo su corazón no era provocado por el agua a su alrededor; más bien, era por algo más profundo y mucho más doloroso.
Ahora podía comprender con exactitud lo que sienten esos personajes en la novelas que suele leer mientras ella y la pelirroja andan en su viaje, sintió un pinchazo más en su pecho al recordar los labios de su compañera siendo besados por aquel joven y una vez más las lágrimas escaparon de sus ojos… dolía, dolía tanto, sentía tanto dolor que pensaba que moría lentamente, mientras le faltaba la respiración, ni siquiera aquella vez que vio al profesor Schneider sin vida y bañado en sangre frente a sus ojos sintió tanta pena y angustia como lo estaba sintiendo ahora. Recordó aquella vez que escuchó a una persona decir que el amor podía llevarte al infinito y hacerte la persona más feliz del mundo, pero que el mismo también podía hundirte en lo más bajo y hacerte desear el no haber nacido. Rio con amargura al pensar que aquella vez no entendió lo que esa persona quiso decir, pero ahora no podía estar más de acuerdo con lo que dijo, ya que en esos momento deseaba no seguir viviendo si con eso podía suprimir ese dolor que sentía la estaba carcomiendo por dentro.
-Nadie-susurro su nombre con voz rota mientras más lagrimas bañaban su rostro, hacia un día que se había refugiado en esa cueva oscura y fría para ahogarse en su sufrimiento, hacía un día que no la veía pero, sentía que había pasado una eternidad, se preguntó si la cazadora estaría preocupada por ella, quizás la estuviera buscando en esos momentos, pero nuevamente el rostro de Nadie besándose con Pedro inundó su mente, haciendo que desechara ese pensamiento rápidamente, Nadie no tendría tiempo de buscarla, seguro estaría feliz con Pedro haciendo planes sobre su relación como Nina y Roberto insinuaban, a fin que los dos serian la pareja perfecta no? aunque recordó vagamente ver a la cazadora corriendo tras ella para alcanzarla esa noche, quizás quería aclarar las cosas; levantó la cabeza ligeramente de entre sus piernas al pensar que tal vez todo fue un error y Nadie no tiene nada que ver con Pedro, pero tan rápido como esa idea le vino a la cabeza la misma fue eliminada de su subconsciente…¿Qué otra razón habría para que ellos compartieran un beso en los labios si los dos no sienten algo el uno por el otro?...Nadie le había dicho una vez que esa clase de besos solo los compartían las personas que se querían de forma intima, y ella misma lo había comprobado en una de sus novelas, además de que ella y Nadie nunca han compartido esa clase de intimidad aun cuando ella misma había deseado muchas veces hacerlo, aun cuando se había descubierto mirando los labios de su compañera y deseando saber qué se sentía ser besada por ella.
Pero ahora, con los acontecimientos pasados, se dio cuenta que nunca tendría la oportunidad de descubrirlo y eso provocó que algo se siguiera rompiendo en su pecho, donde en lugar de su corazón tenía una pesada loza comprimiéndola.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, los temblores siguieron agitándola y su cabeza se sentía cada vez más pesada, la humedad en su ropa estaba comenzado a afectarle ya, intentó levantarse de la pequeña roca en la que estaba sentada, pero un mareo produjo que se tambaleara, provocando que se golpeara la frente con la esquina de una de las piedras que rodeaban el pequeño espacio de la cueva, cayó al suelo con un pequeño rastro de sangre cubriendo su cabeza, intentó levantarse de nuevo, pero el frio y los temblores en su cuerpo se lo impidieron. La cara sonriente de la cazadora volvió a su mente, mientras la oscuridad en la cueva se hacía más densa, sumiendo a su cerebro en la inconciencia.
Continuará.
PD: Sé que no tengo excusas por haber abandonado ésta historia y no subir un capítulo por tanto tanto tiempo, sólo me queda disculparme, tuve un pequeño accidente que me quitó las ganas de escribir, estoy tratando de recuperar el deseo de hacerlo, para poder terminar ésta historia y avanzar con las otras que tenía planeado escribir desde hace un buen tiempo, sólo espero poder hacerlo. Ésta historia estaba pensada para ser un oneshot, al final no sé qué pasó que terminará teniendo tres capítulos (depende de cómo sea el tercero decido si al final serán tres o cuatro), así que trataré de organizar mi cabeza (la idea desde hace siempre la tengo) para lograr terminar con el siguiente.
