Capitulo 2

Cuando abrió los ojos faltaba poco para que el despertador sonara, su reloj interno lo hizo de nuevo justo a tiempo. Se levantó de la cama con dificultad, pues aún le dolía el cuerpo de los golpes y la brutalidad con la que había sido abusada por Gin la noche anterior. Se incorporó en la cama y se vio reflejada en el espejo al otro lado de la habitación y súbitamente le llovieron los recuerdos de la noche anterior y un escalofrío recorrió su espalda. Y de pronto, el recuerdo de que había metido la foto en el cajón. Lo abrió rápidamente y de allí sacó, no una foto, sino más bien era un recorte periodístico. El titular que acompañaba la nota decía: Shinichi Kudo, el estudiante de secundaria resuelve un nuevo caso. En él estaba una foto de Shinichi, un joven no mucho menor que ella, rodeado de periodistas, al parecer era muy famoso, pero ella mucho no sabía del mundo exterior. La nota era ya un poco vieja, de hacía un mes o más tal vez, la fecha estaba cortada.

Gin lo había matado, o eso creía Gin. Ella había investigado la casa de Kudo, para verificar si realmente él había muerto, por órdenes de la organización y porque era ella quien estaba a cargo de la investigación de la droga que le habían administrado y debía comprobar los resultados y había descubierto que había un faltante de ropa en su segunda visita a la casa de los Kudo. Ella sabía que algunos de sus experimentos con ratones habían dado por resultado, un ratón rejuvenecido y para ella era claro que había pasado con Kudo. Pero Shiho odiaba a Gin por todo lo que la hacía sufrir, y porque siempre sintió que sus padres no murieron en un accidente como le habían dicho, algo más tenía que haber. Kudo Shinichi, podría ser lo que ella necesitaba para acabar con Gin y salir de su pesadilla. Pero si ella contactaba con él podrían matarlo y ella, no quería que él muriese, porque ella aunque no lo admitía para sí misma, al sobrevivir a Gin, lo veía como una especie de héroe. Ella pensaba que el seguramente intentaría llegar hasta Gin para acabar con la organización. Sonaba descabellado, pero ella soñaba con esa posibilidad. Ella informó su muerte, pero ella sabía que él vivía y quería conocerlo.

Se dio cuenta de que tenía sangre seca que chorreaba por su pierna así que decidió irse a bañar. Shiho era de esas personas que piensan mejor en la ducha, así que todo el rato que estuvo bajo el agua estuvo pensando en muchas cosas, desde la noche anterior, las palabras de Gin, Akemi, Shinichi Kudo y que habrá sido de él. Realmente le gustaría poder encontrarlo. Realmente quería creer que Gin podría caer.

Esa tarde estuvo trabajando como siempre, el miedo se le había ido por el momento, pero aún así de vez en cuando pensaba en Akemi y sentía un poco de miedo. No sabía si debería ponerse en contacto o eso solo empeoraría las cosas así que decidió esperar a que esas palabras sean solo una forma que tuvo Gin de intentar asustarla y disfrutar más de su dolor. Porque eso era lo que buscaba Gin, dolor, no sexo, buscaba dolor, el placer de Gin estaba en el dolor. Ella lo sabía desde hacía mucho tiempo.

La semana transcurrió, y no obtuvo novedades de Akemi hasta que un día, la llamó al laboratorio para verse en una cafetería. Se encontraron una tarde que la dejaron salir aunque no dijo a donde iba, su hermana era tan hermosa para ella, y se veía tan libre. Ella sabía que deseaba que su hermana tuviera la misma vida de libertad con ella.

Shiho tenía miedo de que le fuera a decir que estaba metida en algo peligroso, ella realmente desconocía las actividades de Akemi dentro de la organización, pero la verdad era que Akemi hacía rato que hacía trabajos peligrosos de robo, pero esa tarde hablaron tranquilamente y no le dijo nada sobre que estaba intentado que la liberasen, tampoco Shiho se atrevió a preguntar si eso era cierto o una mentira de Gin. Fue una tarde agradable, ella le habló de un niño llamado Edogawa Conan que había conocido. En ese momento no lo relacionó, no hasta dentro de unas semanas, cuando la noticia llegó y entonces, todo casi termina para ella.

Un día llegó Gin a un horario que no era normal, acompañado de Vodka. Tuvo una sensación horrible cuando lo vio cara a cara. Ella siempre podía sentir cuando Gin había asesinado, como si una esencia negra se pregnara en su piel cuando alguien moría en sus manos, un aura de muerte. Gin se veía infinitamente complacido y fue directo hacia ella con una sonrisa macabra, sonando sus zapatos que retumbaban en la habitación. Su mente solo podía repetir una y otra vez "no, no, no", pero sí. Era lo que temía. Intentó encontrar una de sus jeringas tanteando con una mano pero llegó a agarrar unas pastillas y se las metió al bolsillo, de nuevo intento encontrar la aguja pero Gin la sujetó por la muñeca y se acercó a su rostro.

–Esa tonta de tu hermana ya no me sirve… ¡esa estúpida realmente creía que me desharía de mi más preciada científica! ¡Jajajajaja! ¡TU HERMANA ESTÁ MUERTA! ¡JAJAJAJAJA!—A Sherry se le aflojaron las piernas y cayó de rodillas, las lágrimas le salían a borbotones y se llevó las manos al rostro, se clavó las uñas en las mejillas con la esperanza de despertar, pero todo era real, lo que más temía, realmente era cierto lo que había dicho, realmente se había cuidado todo este tiempo, había soportado todo el dolor, todo para salvar a su hermana, y ella estaba realmente muerta. Y Shinichi Kudo no fue su salvador como en sus más inocentes fantasías. Gin la miraba complacido, pero harto de verla llorar por varios minutos, la pateó en la cara. –Es hora de que te pongas a trabajar estúpida perra. Para eso estás en esta organización, ahora ya déjate de perder mi tiempo. Puedes llorar esta noche, porque vendré esperando verte hacerlo. Shiho no dijo una palabra y quedó tendida en el suelo deseando morir. Gin volvió a golpearla y a golpearla repetidas veces hasta que su boca sangró. Ella no tenía nada en la mente, era como si le hubiesen robado su alma.

–Encierren a esta estúpida perra y mátenla de hambre hasta que se de cuenta cual es su posición, encadénenla y denme las llaves. –Y entonces la llevaron a una celda y la esposaron en la barrotes para que no escapara hasta que recapacite y vuelva en sí. Gin tuvo piedad de no matarla allí, porque Shiho realmente quería morir ese día.

Una vez se halló sola, lloró a su hermana por el resto del día, lloró por si misma, lloró por su propia muerte, y lloró porque nunca podría encontrar a Kudo, el chico con el que soñaba que algún día la salvaría y entonces, recordó del APTX.