Dedicado a mis panecitos mafiosos, gracias por ser la luz en mi vida.


Capítulo 2
Vacaciones de verano

"Donde quiera que vayas, siempre estaré contigo"

Tic-Tac-Tic-Tac-Tic-Tac-¡Beep!-¡Beep!-¡Beep!

En esa misma ciudad, en una habitación, esa chica había despertado de su sueño. Apagó su despertador de un golpe. Se quito las cobijas de la cara y mostró un rostro dormido. Era una habitación sencilla y pequeña, la cama estaba en medio de la habitación pegada a la pared, había una ventana al lado izquierdo que mostraban los débiles rayos del sol que venían de afuera. El cuarto estaba desordenado, había en el suelo muchos peluches y dibujos de conejos, al lado de la cama se encontraba un pequeño escritorio donde había un despertador rosa y un teléfono inalámbrico blanco. El color del cuarto era beige pero había póster de varios cantantes y grupos en las paredes. Al lado de la ventana se encontraba un escritorio donde estaba una computadora y un enorme espejo. Había un gran armario al lado de la puerta.

-Kairi.- se escucho una voz provenir de afuera.- Tienes que estar lista antes de las 7:30 AM.

-Ya voy.- contesto Kairi.

Kairi se levanto de su cama, procurando no pisar ningún peluche, estiro los brazos para lograr levantarse. Vestía una pijama sencilla: Un short de color rosa y una blusa de tirantes color blanco con el dibujo de un conejo.

-De nuevo tuve ese sueño.- dijo Kairi recordando su sueño.

En realidad no era un sueño, era un viejo recuerdo que había vivido hace mucho tiempo. Ahora tenía 15 años. Kairi era alta, delgada, tenía la piel algo bronceada, unos ojos de color azul, su cabello era lacio y pelirrojo peor se lo había dejado crecer un poco. Al fin se había graduado de secundaría y con buenas notas. Miró por la ventana y recordó que el verano había comenzando junto con sus vacaciones. Ese día iba a ir al viaje de graduación que había organizado la escuela, iba a ir con todos sus amigos y sabía muy bien que se iba a divertir. El viaje iba a ser por cinco días y se iba a quedar en Twilight Town, decían que se podía ver un atardecer hermoso ahí y además había una playa cerca. Estaba realmente ansiosa de comenzar el viaje y lo mejor era que no irían sus padres ya que todos iban a compartir habitación con alguien. Kairi se dirigió a su escritorio y tomó la ropa que había elegido para ese día, salió de la habitación sin antes consultar su reloj, eran las 5:30 am. No había nadie en el oscuro pasillo, tan solo se veía a los lejos una puerta abierta que indicaba la habitación de sus padres. Dio vuelta a la izquierda y entró al baño para arreglarse.

Minutos más tarde salió cambiada y bañada, sólo le quedaba peinarse, se dirigió a su cuarto y encendió la luz. Vio todo el desorden que había dejado antes de haberse dormido. Se miró en el espejo que estaba al lado de su computadora, tomó su cepillo y comenzó a peinarse. Hacia mucho tiempo que no tenía aquel sueño. No olvidaba la sonrisa de aquél chico, aunque no lo hubiera vuelto a ver. A veces se ponía a imaginarse cómo sería ahora ese chico, si algún día lo encontraría y en dónde podría estar. Aún conservaba el paraguas negro junto con la esperanza de volverlo a ver. Terminó de peinarse. Se había dejado el cabello suelto, llevaba su vestido favorito, era blanco con rosa tenía muchos cierres como decoración, su tía se lo había hecho ya que era diseñadora. Se dio media vuelta y miro la hora: 6:45 am. Se había tardado un poco, guardó las últimas cosas por meter a su maleta, la cargó con ambas manos, estaba un poco pesada, y salió. Bajo las escaleras y dejo la maleta al lado de ellas. Toda la casa tenía por todas partes manualidades y pinturas. Su padre era arquitecto y su madre creaba manualidades. Su madre tenía dos tiendas, una en su casa y en una plaza en la ciudad. Había tres puertas, la de la izquierda de las escaleras estaba el estudio de su padre, la del centro al comedor y la puerta derecha a la cocina, al lado izquierdo de las escaleras estaba la sala donde había un enorme televisor, un estéreo y unos sillones cómodos. Entró a la cocina y desayuno un plato de cereal. Escucho que alguien bajaba de las escaleras. Entro su madre. Ella era una mujer con el cabello pelirrojo, lo tenía largo y ondulado, sus ojos eran de color verde, tenía su piel blanca, era delgada y alta.

-Kairi, no te vayas a atragantar con el cereal.- dijo su madre burlándose de su hija.- Sé que estas emocionada, pero no es motivo para comer tan rápido.

-¡Claro que sí!- dijo Kairi emocionada- Sé que me voy a divertir mucho.

-Lo sé Kairi.- dijo su madre.- Sólo espero que Naminé te cuide.

-Lo hará.- contesto Kairi devorando su cereal.

Naminé era su mejor amiga en todo el mundo. La conoció el año pasado porque se había mudado a Radiant Garden. La conoció en la escuela ya que el primer día se sentó a su lado y diez minutos después sabían que iba a ser una bonita amistad. Iban a todo lugar juntas y siempre se confiaban sus secretos. Iba a ser su compañera de cuarto en el viaje. Tuvo que dejar de recodar a su amiga ya que miró la hora: 7:15 am. Realmente el tiempo se iba volando. Miró a su madre.

-De acuerdo, ya hay que irnos.- le dijo su madre respondiéndole a su mirada.

Kairi se levanto rápidamente, salió de la cocina y cargo su maleta. Su madre tomo las llaves del automóvil de una canasta en forma de llave que estaba en la mesa de la cocina y se dirigió a la puerta. Se dirigió a la puerta y miro por última vez su casa. No se había despedido de su padre porque él salía de su trabajo muy temprano, le iba a echar de menos pero su corazón sabía que una gran aventura se acercaba. Ambas salieron de la casa.

El día estaba perfecto, ninguna nube en el cielo y había un sol hermoso. Vivía en un vecindario tranquilo. Su madre se subió a su automóvil y subió su maleta. De pronto logró identificar a una chica rubia que estaba cruzando la calle de al frente, cargando una maleta grande de color azul cielo, era Naminé. Ella vivía a dos cuadras de su casa. Miró a su amiga. Naminé era una chica alta, delgada, tenía el cabello rubio, sus ojos eran de color azul y su piel era blanca como la nieve. Llevaba una blusa larga de tirantes de color blanco, una falda de mesilla con holanes blancos en las orillas y zapatos blancos. Naminé era una chica tímida, le encantaba dibujar y siempre se preocupaba de los demás antes que ella misma. Naminé cruzo la calle y miro a su amiga, inmediatamente le dio una gran sonrisa.

-¡Kairi es hoy!-dijo Naminé emocionada. De pronto se le cayó la maleta al suelo. Inmediatamente su sonrisa paso a un gesto tímido.- ¡Oh! Lo siento mucho en verdad.

-No te preocupes Naminé.- dijo Kairi levantando la maleta.

-¡Ah! Pero... –dijo de inmediato Naminé al ver a Kairi levantar su maleta.

-Dejame ayudarte.- dijo Kairi llevando su maleta al automóvil.

Naminé se acerco hacia al automóvil y pudo identificar a la madre de Kairi. En sus mejillas se podía ver un tono rojizo.

-Buenos días señora. Gracias por haberse ofrecido a llevarme a la escuela.- dijo Naminé muy roja.

-Tranquila, sé que tú harías lo mismo por Kairi.- dijo la madre de Kairi- Ahora entren al automóvil para llevarlos a la escuela.

Ambas se fueron en la parte trasera del automóvil. Kairi miró a su amiga, había vuelto a su color natural. Los padres de Naminé siempre estaban ocupados y no podían llevarla a la escuela ese día, así que se ofreció a llevarla. Naminé era hija única y constantemente iba a su casa por las tardes porque siempre se quedaba sola. El automóvil comenzó a andar hacia la escuela, en verdad estaban muy emocionadas.

-Dicen que en Twilight Town hay un atardecer hermoso.- dijo Kairi entusiasmada.

-¿En verdad?- dijo Naminé sorprendida y a la vez se puso algo penosa porque su cara se había puesto colorada.- Espero que siempre lo podamos ver.

-Así que nuestra Naminé quiere ver el atardecer con "alguien" ¿cierto?- dijo Kairi al ver la reacción de Naminé.

-¡No!- dijo Naminé muy roja.- Sabes que no me gusta nadie, pero espero que encontremos a alguien algún día.

Era cierto, ambas no tenían novio, no sé había presentado el indicado. Al pensar en esto, Kairi miró vagamente a la ventana con una mirada nostálgica. Recordando un recuerdo que su corazón había ocultado durante mucho tiempo. Pero tuvo que volver a la realidad, ya que Naminé le estaba dando unos golpecitos en su hombro. Kairi volteo hacia ella y miró su rostro, en sus ojos lucía preocupación.

-¿Estás bien?-preguntó Naminé

-¿Eh?- dijo Kairi tratando de volver a la realidad.- Sí, si estoy bien.

-Chicas, ya hemos llegado.- anuncio la madre de Kairi.

Ambas miraron del lado derecho de la ventana y observaron su escuela. El instituto Destiny Junior High. La escuela era amplia, tenía un gran patio en su entrada con plantas en los alrededores. Era un amplio lugar, lucía de color beige y estaba divida en dos zonas, la primera era la zona de administración y la dirección y la segunda zona eran los salones de secundaría. El automóvil se detuvo en la entrada de la escuela. Naminé se agacho un poco, tomo su equipaje y se lo puso con algo de dificultad en sus piernas. Kairi y Naminé salieron por la puerta derecha ya que de ese lado estaba la banqueta. Kairi salió primero sin antes mirar alrededor, no veía a ninguno de sus amigos, pero seguramente iban a llegar muy pronto, además ellas habían llegado muy temprano, el camión llegaba a las ocho en punto y eran las 7:40 am. Estaba realmente emocionada, no iba a dejar que ningún pensamiento triste le afectará pues había decidido divertirse en su viaje. Se dio media vuelta y con un gesto le pidió a su madre las llaves del automóvil. Ella se las dio sin dudar, las sujetó y se dirigió a la cajuela para tomar su maleta. Abrió la cajuela y miró su maleta muy cerca de ella, la sujeto con una mano mientras la cerraba. Regreso con su madre y les dio las llaves.

- Kairi, sabes que si necesitas lo que sea puedes llamar a casa.- dijo su madre muy feliz.

-Lo sé mamá, no te preocupes.- dijo Kairi sonriendo mientras le daba un beso en la mejilla a su madre.- Regresaremos en cuatro días.

-Aquí las estaremos esperando chicas. Disfruten mucho el viaje. Naminé, si gustas nosotros te llevamos de regreso a tu casa.- dijo la madre de Kairi.

-Muchas gracias.- dijo Naminé algo apenada pero en el fondo se le veía que estaba muy agradecida por la invitación- Iba a regresar a mi casa caminando.

-Típico de ti Naminé, sabes que me puedes pedir lo que sea.- dijo Kairi mirando a su amiga.

-En verdad muchas gracias.-dijo Naminé.

Kairi salió del automóvil y cerró la puerta. Su madre de inmediato puso en marcha el automóvil para irse a su trabajo. Les lanzo un beso a ambas y se marcho dando vuelta a la izquierda. Kairi sentía un sentimiento nuevo, nunca había estado lejos de su madre, pero sabía que ese viaje le iba a hacer bien, para poder apreciarla aún más. Miró a su amiga que estaba a su lado y de inmediato comenzó a reírse al verle el nuevo color que tenía en su rostro. Era un color entre rojizo y azulado. De inmediato Naminé notó que Kairi se estaba burlando de ella.

-¡Hey!- dijo Naminé poniéndose ahora más roja.- ¿De qué te estás riendo ahora?

-De tu rostro, pareces un arco iris Naminé.-dijo Kairi riéndose aún más al mirar el cambio de humor de su amiga.

-Sabes muy bien que todo me da pena.- dijo Naminé algo roja.

-Lo sé amiga, no te preocupes.-dijo Kairi dejándose de reír. Miró alrededor, parecía en verdad no haber nadie.- Naminé ¿Nos vamos a sentar a las bancas de la entrada?

-Sí.

Ambas se fueron a sentar a unas bancas que estaban en la entrada de la escuela. Dejaron sus maletas en el suelo y miraron al frente para tratar de buscar a algún amigo. De pronto vieron pasar a una pareja que estaba tomada de la mano. Naminé los miró con una tímida sonrisa, siempre imaginaba que cuando ella tuviera novio todo iba a ser feliz y perfecto, además se alejaría de sus padres y realizaría su propia historia como las historias que veía en las películas. Kairi también los miró, una sonrisa se ilumino en su rostro al ver que la pareja se veía muy feliz tomados de las manos.

-¿Sabes?-dijo de pronto Naminé- Me gustaría que encontráramos a nuestros chicos en el viaje.

-Ojalá.- dijo Kairi sin notarlo. Su sonrisa se le borró de inmediato y suspiro, ya sabía demasiado del amor.

-Entonces yo lo seré Kairi.- dijo una voz.


Ha llegado el final del segundo capítulo de Beatiful Awakening. Muchas gracias por haberlo leído, en verdad te lo agradezco mucho, me gustaría mucho que me dejarás un review para saber si te esta gustando el fic. En el siguiente capítulo. ¿Quién será la persona que le hablo a Kairi? ¿Cuántas sorpresas tendrá el viaje?. Descúbrelo muy pronto en el siguiente capítulo.

Notas de SoritaK

Ola! Nuevamente gracias por haberte tomado la molestia de leer mi fic. Estoy muy entusiasmada con este fic porque en el siguiente capítulo habrá muchas sorpresas jo jo xD. Espero que me dejen un review para ver si les esta gustando el fic wii! :D. Que viva Kingdom Hearts.

Agradecimientos especiales

A nakita chan por haberme ayudado a buscarle un nombre a mi fic.
A mi gemeluz por haberme inspirado por hacer el fic.