"TasteMyLove"

MattxMello

AU – Yaoi – Shonen-ai

TenRan-Sama & Faye-BD

º.:.º.:.º.:.º.:.º

En cuanto abrió la puerta y vio la mirada de Mello, supo que algo andaba mal.

Pero aun así le permitió pasar a su departamento y le dio una toalla almidonada para que secara sus cabellos húmedos, y fue en busca de algún cambio de ropa para darle, la lluvia no amainaba y Mello al parecer no había siquiera cambiado su ropa de instituto con la cual ya iba todo mojado.

-Espera un poco-le pidió, yendo a la cocina brevemente sólo para colocar el hervidor con agua.

Luego simplemente fue a su habitación en busca de una muda de ropa, y volvió hasta el saloncito, encontrando al rubio en la misma posición: de pie con la toalla sobre su cabeza, sin haber indicio de que hubiese tratado de secar sus cabellos.

-Mello, te enfermarás-

-¿Eso importa? –contestó, apretando los puños.

Matt frunció el ceño un poco, enojado ¿Qué le pasaba? Su mirada indicaba algo totalmente distinto a lo que había visto en la tarde. Su vista vivaz y decidida estaba ahora apagada como si no le importara nada. Maldijo interiormente.

-Sí, si importa – dijo con voz firme, contrastando con su suavidad al intentar secarle un poco el cabello.

-Deja…-replicó sin ganas, apartando las manos de Matt de su cabeza – No necesito que me cuides.

Matt sonrió, viendo como Mello ante tan solo unas palabras se recuperaba.

"Impresionante"

-Si, si. Como sea. –Soltó, más relajado – aquí tienes ropa para que te cambies, el baño está al fondo a la derecha.

-… ¿Por qué eres tan amable conmigo? – preguntó, mirándole a los ojos, tratando de dilucidar si había una intención de fondo, algo de Matt. Pero no vio nada, todo era muy simple: amabilidad.

-Porque se me da la regalada gana – contestó, empujándole levemente hacia el baño.

El rubio frunció el ceño, alzando la cabeza.

-No esperes un agradecimiento de mi parte – le dijo en tono desinteresado. Eso era implícitamente un 'gracias'

-No lo esperaba – sonrió, dirigiéndose a la cocina para preparar el chocolate.

"Bastardo" masculló Mello, entrando al baño.

Vio su reflejo en el espejo del lavamanos, viendo como se notaba ligeramente el rasguño que tenía a un lado de su cuello, marcas indudables de las largas uñas de su madre... afortunadamente el cabello le cubría aquello.

Gruñó, ¿Por qué había recurrido a Matt?

Bien, era popular en la escuela, y con los vecinos también. Pero a pesar de estar rodeado de tanta gente, sentía que no podía confiar en ninguno de aquellos hipócritas que más de alguna vez, había oído hablando de él a sus espaldas.

Sin embargo, luego de la discusión con sus padres, luego de salir de casa por la ventana de su cuarto, lo único que su mente le dictó fue ese nombre.

Matt.

No lo dudó, no tenía otra alternativa, si iba nuevamente a alojar a un hotel utilizando la tarjeta de crédito de su padre, le enviarían a un reformatorio en cualquier lugar del mundo.

-El agua tibia me hará bien...-murmuró, para luego dirigirse a la bañera.

Quería olvidarse del mundo por un momento.

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Mail tarareaba una canción que sonaba desde el portátil que tenía sobre la mesa de la cocina. Mientras su invitado-auto-invitado seguía en la ducha, él prefería matar el tiempo hackeando un par de webs.

¡Vaya gente más loca!

En realidad él no solía dañar ninguna página buena si no que sólo a las que invitaban o apoyaban causas malas.

Terroristas, drogadicción...

Bufó exasperado luego de ver la última página que invitaba a adorar a un tal dios que asesinaba a los criminales. Al diablo, esa también sería borrada...

-¿En eso te entretienes?-preguntó una voz a su espalda, volteó para encontrarse a dos pasos de él a Mello, viendo fijamente la pantalla-Eres un hacker...

-Hn, de vez en cuando...-

Se sentó a un lado de Matt, observando sin mucho interés todo lo que hacia. Pronto sintió como un olor familiar y agradable llegaba hasta sus narices haciéndolo mirar discretamente alrededor. Chocolate…

Se mordió la lengua al pensarse tan adicto. Su último chocolate lo había comido luego del encuentro con Near.

-¿Pasa algo? – preguntó, extrañado ante lo inquieto que estaba Mihael.

-No – dijo firme. Sin dejar de buscar.

Matt vio a todos lados, igual que Mello, buscando qué era lo que le inquietaba. Entonces recordó.

-Por cierto, te dejé un chocolate sobre la mesa –dijo, sin dejar de teclear, haciéndose el desinteresado.

-Hn…-hizo un casi puchero- ¿esperas que lo busque yo? Se buen anfitrión y tráemelo.

-Si tanto lo quieres ve a buscarlo, estás en tu casa-replicó burlón.

En ningún momento había dejado de tipiar y Mello no tenía paciencia.

En cuanto iba a terminar de hackear la página –para luego ir a buscar el mentado chocolate- la pantalla se apagó.

-¿Pero qué...?-

Vio como Mello le sonreía macabra y maliciosamente, con el cable del portátil entre sus dedos... ¿Por qué carajos no se le había ocurrido dejarle la batería?

El rubio golpeó con su mano desocupada la mesa, inclinándose hacía el pelirrojo.

-Eres un mal cachorro, Matt... –murmuró, mirándole fijamente.

-Hn... –le miró desinteresado, para luego simplemente fijar su vista en otra cosa.

Eso, sinceramente, hería el orgullo del rubio. Nadie podía ignorarle tan descaradamente...

-Mírame cuando te hablo – masculló, tomándole de la camiseta sin mucha delicadeza.

Matt volvió a mirarle, sin intención alguna de provocar un conflicto trascendental, simplemente no le nacía. Se inclinó levemente hacia delante, cerrando la portátil ahora apagada, y viendo de cerca de Mello. Tan solo unos centímetros los separaban…

Podía sentir el aliento dulce del rubio sobre su rostro, y Mello podía escuchar sus suave respiración. Mail desvió la vista hacia abajo, sin dejar de observarlo, pasando por sus ojos, su respingada nariz, sus labios finos, la curvatura de rostro, su blanco cuello…

¡Su cuello!

-Mello, estas sangrando – se alarmó, al ver como un fino hilillo de sangre brotaba de una herida en el impecable cuello del rubio.

-Mierda…-masculló, alejándose con brusquedad, colocando una de sus manos en su cuello. Efectivamente, estaba sangrando.

Le dio la espalda a Matt, apoyándose en el borde de la mesa, seguramente su herida se había abierto cuando buscaba el chocolate con la vista.

-Déjame ver – insistió, poniéndose de pie, colocándose frente a Mihael y apoyando ambas manos en la mesa, impidiéndole escapar. Tarde se dio cuenta de que era una posición demasiado…-Insinuante –completó, mirándole fijamente.

-Deberías quitarte-ordenó, sarcásticamente-Estás ocupando mi espacio personal.

-Lo sé, pero quiero ver eso-respondió escogiéndose de hombros, para luego tomar el rubio cabello entre sus dedos para poder ver bien la herida.

-Quita tu mano-ordenó, intentando tomarla con la suya, pero el pelirrojo no le hizo el menor caso.

Siguió observando la forma de aquella herida, intentando buscarle una explicación, se le hacían unas marcas muy peculiares... Colocó sus dedos sobre la marca, viendo a que se parecían: uñas.

Marcas de rasguños...

-¿Quien te hizo esto?-preguntó, tironeando ligeramente los cabellos.

-Nadie, no es nada que te importe-respondió, haciendo una pequeña mueca de molestia-...Matt, suelta.

Le soltó, pero no se alejó. Le miró inquisitivamente. Mello era muy fuerte, y el lo sabia con solo mirarle, dudaba que cualquier persona le hubiera hecho eso…

Mello tendría que respetar mucho a esa persona, o quizás debía tener un poder sobre el.

-Dudo que esto lo haya hecho nadie…-contestó algo molesto con quien fuera que le hubiera hecho eso. – Además, si no me importara no te estaría preguntando.

-¡Déjame en paz! – exclamó, tratando de empujarlo, pero Matt le había tomado fuertemente de las manos.

Sabia que tenía ventajas sobre el pelirrojo ¿Por qué no usaba toda su fuerza?

-Dime quien lo hizo-ordenó.

Se sintió extraño, el usualmente era tranquilo y evitaba ordenar a cualquier persona, pedir y cosas. Pero ahora tenía una extraña rabia. Mello no quería contarle quien demonios le había lastimado.

-Que no-replicó, forcejeando al mismo tiempo que se lastimaba las muñecas por la fuerza que Matt estaba empleando en sujetarle.

Estaba hastiado, solo quería descansar y al parecer ir con Jeevas no había sido la mejor opción por como se veían las cosas. Pensó que ir con él sólo le ignoraría y le dejaría estar en la tranquilidad que necesitaba.

Pero no.

Este se preocupaba como si en realidad le importara aunque fuese un poco...

Algo dentro de él se removió….

Matt, que lo miraba fijamente a los ojos lo notó de inmediato. Mello se sentía solo. Estaba Solo… Tan Solo como el mismo

Aflojó el agarre que tenia y le abrazó rápidamente a el, sintiendo como el rubio forcejeaba, golpeándole las costillas. Pero no le iba a soltar, por más que forcejeara, por más que hiciera lo que hiciera, no le iba a soltar.

-¡¡Suéltame!! – Gritó, dejando de forcejear – Matt…suéltame… - repitió, finalmente cediendo.

Mello pocas veces en su vida había recibido abrazos así. Siempre eran de felicitaciones, como alabanzas cuando hacia un gol o –como siempre- sacaba una muy buena calificación en clases. De sus padres no recordaba ninguno. Pero ahora venia Matt, a quien no conocía desde hace mucho mas de 8 horas, y le daba un abrazo tal… que se sentía cálido… lleno.

Todo era tan absurdo, que le daba la impresión de que en cualquier momento iba a despertar, y se iba a encontrar en su casa, luego de una golpiza propinada por su padre.

-No vas a contarme nada –aseguró matt, con voz suave.

-Exacto – respondió duramente, pero el pelirrojo sabia que Mello era así. El ojiazul se zafó rápidamente del abrazo.

-Bien, lo dejaré pasar por esta vez – sonrió ante la mirada furiosa de Mello.

-¡¿Quién demonios te crees para venir a hablarme así, perro?! – replicó rabioso, ese maldito perro iba a pagárselas. Algún día.

º.:.º.:.º.:.º.:.º

Matt admiró nuevamente el rostro dormido de Mello, que se encontraba recostado en la cama de su habitación, ya que no tenía una habitación para invitados. No opuso resistencia cuando Mello le preguntó y él con una sonrisa divertida, encogiéndose de hombros le dijo "No tengo otra cama". De inmediato el rubio le había mirado asesino, con un implícito "Pues yo aquí y tú en el sofá".

No había pasado más de una hora para que cayera dormido.

Aún le extrañaban esas marcas, y sinceramente estaba preocupado. Esa clase de preocupación que no da con un recién conocido, pero ahí estaba, pensando hasta en la mínima posibilidad de que una chica se lo hubiera hecho y no sus padres como estaba pensando...

Por que sí, tenía sus sospechas.

El rubio no era una persona que se dejara pasar a llevar por nadie, su carácter lo dejaba en claro. Pero esas marcas mostraban que no había habido resistencia. Mello se había dejado golpear.

Pero ¿por qué lo golpearían en primer lugar?

-¿Por qué dejarías tú que te golpearan...?-preguntó en un murmullo.

"Son cosas que no te incumben, Matt…" Y es que si. Estaba despierto. Siempre le había costado conciliar el sueño, especialmente si era en casas ajenas. La mirada de Matt sobre el le tenía inquieto.

Se removió cuando se sintió ligeramente incomodo. Claro, los golpes que le habían dado en la espalda aún le dolían, y el roce de la tela del pijama y la ropa de cama tampoco le ayudaba a que sanaran. Se volteó quedando de lado, dándole la espalda a Matt.

"Así al menos no te veo…"

Con estudiada lentitud acercó la mano hacia la cabeza de Mello, apartando sus cabellos que de seguro caían sobre su cara. Maldijo viendo que quedaban expuestas sus heridas…

También se volteó, no soportaba ver aquella impecablemente blanca piel moreteada y arañada. Es más, no podía creer que alguien él sabia tan fuerte fuera maltratado de esa forma… ni que se viera tan frágil durmiendo.

Quizás pasaron unos minutos, quizás unas horas ¿Quién sabe? Pero no se dieron cuenta cuando el sueño se ocupo de ellos…

º.:.º.:.º.:.º.:.º

-¡¿Que carajo haces acostado conmigo?!-fue el grito matutino que despertó a Matt.

Sin quererlo en realidad abrió los ojos, mirando al rededor viendo que esa era su propia habitación, así que ¿por qué le regañaban? No estaba molestando a nadie, y además habían invadido su privacidad. Dio media vuelta encontrándose con Mello, sentado en la cama con los cabellos revueltos.

"Es lindo cuando está recién despertado..."pensó, mirándole con los ojos somnolientos aún.

A pesar de los gritos y zamarreos a los que estaba siendo sometido, creía que la cara de Mello al despertar, con aquellos revueltos cabellos rubios, y ojos semi-somnolientos aunque furiosos, era encantador.

Raro.

-Es mi habitación-replicó, en un ligero murmullo que no estuvo seguro Mello hubiese oído.

-Acordamos que yo dormiría aquí-

-Nnh...-se sentó en la cama, estirando sus brazos para hacer sonar las articulaciones, sin reprimir un bostezo, para luego mirarle nuevamente-... no hagas escándalo, ambos somos chicos... no es como si quisiera tener sexo contigo o algo...

La cara de Mello se tornó involuntariamente de un color carmín. No le importó, usaría como excusa el hecho de que estaba recién despertando. Maldijo y estrujó entre sus manos el cubrecama. ¡Matt tenía razón!

-Igualmente me deberías respetar mis deseos, Jeevas – siseó, apoyando una de sus manos en el pecho de Matt, empujándolo.

-Pero es mi casa-masculló, haciendo berrinche.

Volvió a acostarse y taparse con las frazadas hasta la cabeza, poco le importaba seguir durmiendo hasta que dieran las una de la tarde, de todas formas era sabado y no tenía ninguna clase. Por fin algo de descanso luego de la ajetreada semana.

-Oye, ¿No deberías ofrecerme aunque sea el desayuno?-preguntó Mello teniendo un extraño tic en la ceja.

Pero solo obtuvo una mano agitándose perezosamente fuera de las sabanas. Restándole importancia.

-Ve tú y háztelo, estás en tu casa-masculló Matt, aferrándose a la almohada que había utilizado el rubio, sonriendo somnoliento.

Tenía la suave fragancia de Mello, y eso se le hacía extrañamente tranquilizador.

Lastima que Matt no conociera a Mello aunque fuera durante algo mas de dos días. Si así hubiera sido, se hubiera dado cuenta de que nunca, pero nunca debes contestarle así, jamás.

PAF!

Patada certera en las costillas de Matt, segura caída al piso y falta de aire por unos segundos.

-Owww – se quejó en pelirrojo en el suelo, colocando ambas manos en su zona afectada ¡Dios, pareciera que le hubiera pateado un caballo!

-¿Ahora me darás desayuno? – preguntó fría y autoritariamente el rubio, asomándose desde la cama para verlo. Sonrió cruel.

-Bastardo…

Almohadazo seco en el rostro.

-¿Decías? – continuó, con otra almohada en su mano derecha.

-Nada, nada – se sobó la mandíbula, seguro de que si no hubiera sido la almohada lo que le hubiera golpeado, ahora estaría semiinconsciente en el piso.

Minutos después en la mesa de la cocina se podía ver dos tazas servidas y pan tostado con diferentes agregados. Era todo lo que Matt pudo hacer en cinco minutos, agradecía que al calentar poca agua esta no se demorara mucho.

-Bien, tome haciendo 'su majestad'-expresó sarcásticamente, casi haciendo una reverencia.

Pero Mello le estaba entrenando, así que por esa acción se había ganado su codazo respectivo.

-Eres tan bruto-se quejó, sobándose con cuidado mientras también se sentaba.

-Si no te gusta te aguantas-replicó, tomando una de esas tostadas y untándola con mermelada.

-¡No es como si yo te hubiese invitado!-

Los ojos azules de Mello se clavaron en los oscuros de Matt, dejándole callado en su berrinche. Pero el rubio solo bufó exasperado, dándole una mordida a su pan.

-No te quejaste, imbécil- de otra mordida termino de comer su tostada y se levanto de golpe – si no querías que estuviera aquí solo tenías que decirlo y ya.- siseó mirándolo fijamente.

Matt estuvo a segundos de morderse la lengua por haber dicho tal cosa.

-Mello…

-¿Quieres que me vaya? – preguntó alzando la cabeza.

Sabía que Matt no le había invitado, y de veras le pesaba el hecho de haber llegado así como así a su casa, y encima tratarle de esa forma, pero… había sentido por primera vez que era realmente bienvenido en algún lugar. Le dolía aun mas que se lo recriminara de esa forma.

Que alguien le aceptaría por como era.

-Yo no quise decir eso…

-¿Quieres tú que me vaya? – repitió, sin dejar de verlo.

-Claro que no-respondió, levantándose también.-Me divierto contigo lo cual es bastante extraño siendo yo, tú eres divertido.

Matt sabía que decir aquello había sido demasiado impulsivo a la vez que cruel, pero usualmente él era así: sincero. Expresaba lo que su cabeza le decía sin tener que ocultarlo para ser aceptado. Si alguien quería ser su amigo, que le aceptara como era.

-¿Sólo por eso?-le preguntó, sonriendo irónico.

Aquél era un motivo demasiado pobre...

-Me agrada como eres Mihael Keehl, y no creo que con nadie haya tenido una amistad en tan poco tiempo... nunca he confiado lo que confío en ti ahora...-respondió, aunque le pareció cursi.

Hizo una mueca. No es como si se estuviera declarando...

-Bien, con eso me basta – dijo, volteando el rostro para que Matt no viera esa estúpida sonrisa que no quería borrarse de sus labios.

Subió la taza con chocolate lentamente hasta su boca, sintiendo como el sabor dulce y amargo invadía sus sentidos. Dulce…

Quizás de esa misma forma sabría un beso de Matt. Curveo sus labios hacia arriba. ¿Qué estupideces estaba pensando?

-¿…Hey, le avistaste a tus padres que estarías aquí? –preguntó al aire.

Mihael casi tira su chocolate por la mesa ante el salto involuntario que pegó.

-¿Eso qué te importa? –respondió bruscamente.

-Relájate, solo era una pregunta.

¿Qué le pasaba a Mello? Era una pregunta inocente, común… ¿Es que acaso esa era la razón…? ¿Los propios padres del rubio le habrían hecho esas heridas? Sintió su sangre hervir con el solo hecho de pensarlo.

-Lo del cuello...-masculló, cerrando un puño-¿Te lo hicieron tus padres?-

Mello le miró sorprendido, pero enseguida miró desinteresado cualquier cosa, intentando disimular.

Pero eso ya no contaba, Matt se había percatado de su reacción.

-No-

-Mentiroso-replicó, tomándole del cuello con una de sus manos acercándole-¡¿Por qué carajo le proteges?!-

-No es tu asunto-respondió, intentando quitarle, pero como ya le había sucedido, no pudo-¡Suéltame!

Pero Matt no le escuchaba, seguramente siquiera se daba cuenta de la presión que tenía en sus muñecas y lo amoratadas que se pondrían en un par de horas.

-¿Por qué les proteges?-repitió, acercándose amenazador.

Mello supo en ese momento, que no siempre Matt era aquel chiquillo risueño y tranquilo. También tenía su lado serio.

Y él no quería hablar de aquello...

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Notasde lasAutoras nOn

TenRan-Sama: wii!! Segundo capi 3 Me ha ocurrido un extraño cambio .u. no me sale tanto Matt y eso que yo soy Matt!! Asdsadsa O: en fin, Perrito al ataque xD yo voto porque Matt secuestre a Mello y se queden ambos en su dpto. D ojala hayan disfrutado esta actualización nOn bao!

Faye: waii x) Matt es un seme que no le gusta que le toquen lo suyo ò-o asi que peleará con Mello por eso xDD!! uff y lo del secuestro es una genial idea xDD! yaoistas en acción xD! Saluditos ;D!

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