Helloes :D vengo a actualizar exactamente una semana después de la publicación del primer capítulo, y espero poder mantener este ritmo a lo largo de la historia.
Antes que nada, quiero entregar mis sinceros agradecimientos a las personas que se han interesado por la historia y han dejado un review o la han agregado a sus listas. Mencionaré a las mismas más abajo. De verdad es muy hermoso saber que les ha gustado la idea.
Disclaimer: Como todos sabemos, Naruto Shippuden y sus personajes no son de mi propiedad (ni lo serán jamás T_T); sin embargo esta historia es de mi completa autoría. Favor no plagiar.
CAPÍTULO II: VOZ DE TRUENO
Por Deirdried
El teléfono celular corporativo que le habían dado empezó a sonar dentro de su bolsillo con un monótono e impersonal "beep, beep, beep". Dejó el libro en el estante con cuidado y lo tomó.
-¿Sakura? –dijo la voz de Shizune.
-Sí, ¿necesita algo señorita Shizune? –preguntó ella, ansiosa por agradar a su supervisora.
-Oh, no, en realidad llamaba porque ya ha pasado media hora de tu horario de salida –dijo.
Sakura súbitamente se dio cuenta de que estaba muriendo de hambre.
-Cielos –dijo- no lo noté en absoluto. Muchas gracias.
-No hay de qué –respondió la mayor- no es raro que uno pierda la noción del tiempo en este lugar, te recomiendo programar una alarma.
-Así lo haré, hasta mañana señorita Shizune –se despidió Sakura, cortando la comunicación.
Sakura echó un último vistazo a la ilustración del Karasu Tengu. Le costó apartar la vista de aquellos oscuros y afilados ojos que la observaban desde el papel, y le costó aún más cerrar el viejo volumen y dejarlo en su lugar. Inquieta, decidió averiguar qué había de especial en aquella pintura que la había perturbado tanto, pero lo haría al día siguiente. Su prioridad en aquel momento era comerse una hamburguesa doble con queso, tocino y pepinillos, acompañada de la porción más grande de patatas fritas que pudiera conseguir.
Se apresuró a salir de la biblioteca, sus zapatos de tacón repicando contra el pulcro suelo de porcelanato gris. Se los había puesto especialmente para causar una buena impresión en su entrevista de trabajo, junto con el correcto traje de falda y chaqueta gris oscuro y la camisa impecablemente blanca. Los demás empleados iban mucho menos formales y eso la hizo sentir ligeramente incómoda, pero decidió no prestar demasiada atención. No había imaginado tener que empezar a trabajar tan pronto.
Caminó hasta el local de Burger King más cercano y se colocó en la fila para realizar su pedido, miles de pensamientos girando en su mente como torbellinos que chocaban y se cruzaban. El más grande de ellos rondaba en torno al parcial que debía rendir al día siguiente. Necesitaba estudiar más.
Naruto se hubiese reído de ella si se hubiese encontrado en ese lugar, y si hubiese sido capaz de oírle los pensamientos. Se había pasado las dos semanas anteriores estudiando día y noche, mientras él no había siquiera tocado el libro hasta la noche anterior. Naruto siempre pasaba las materias sin estudiar. No tenía las brillantes calificaciones de ella, por supuesto, pero de todos modos a Sakura le asombraba.
-Señorita –la voz de la cajera la sacó de su ensimismamiento- ¿qué le consigo?
Sakura carraspeó tras mirarla. Ella la conocía bastante bien, aunque la relación no se diera a la inversa.
-Eh, quiero una doble con queso y bacon, y con las patatas agrandadas –pidió mecánicamente.
La joven tenía los cabellos de un rojo chillón que no había manera de pasar por alto y usaba gafas de marco grueso que, de alguna manera, resaltaban la exótica belleza de su rostro. Se llamaba Karin. Era una de las chicas de la universidad. Sakura no estaba segura de qué carrera seguiría, pero sí sabía que cantaba en una banda de rock y que todas las demás chicas la veían con desprecio.
-Aquí tiene su ticket, disfrute su compra –la pelirroja dijo con una sonrisa amable.
Sakura tomó el ticket y le devolvió la sonrisa. No estaba segura de si se debía a que la joven estaba obligada a tratar a los clientes con cortesía o a que en realidad no era la perra egoísta y engreída que todas las chicas de la universidad se empeñaban en creer que era.
Le entregaron su orden enseguida, y tomó la bandeja para dirigirse a una de las mesas vacías. Creó un charco de kétchup sobre la bandeja para mojar sus patatas fritas, justo de la forma en que Naruto le había enseñado cuando tenían, ¿qué, doce años? Sonrió para sí misma al pensar en aquellas épocas. Naruto había estado obsesionado con ella y ella lo había detestado desde siempre hasta que un día, por alguna extraña razón del destino, se volvieron amigos. De esa clase de amigos inseparables, los que son más bien como hermanos. En su adolescencia habían intentado comenzar una relación, pero estuvieron en ella apenas unos cinco minutos y aquel tonto experimento se había sentido tan extraño e incorrecto que lo dejaron y decidieron ser mejores amigos para siempre.
Observó hacia la calle afuera, las personas yendo y viniendo en masa. De pronto, vio una silueta oscura parada cerca, y sintió una sensación extraña de aprehensión. Observó al muchacho en la camiseta blanca y la campera de cuero. Era la encarnación de "chico malo" con los cabellos alborotados, el cigarrillo liviano colgándole de la boca y la enorme motocicleta negra sobre la cual estaba recostado. Miraba su reloj insistentemente. En aquel instante, Sakura pudo notar algo en él además de su increíble atractivo y del magnetismo que emanaba de forma tan descuidada. Algo lleno de misterio, de peligro. Se sobresaltó al pensarlo. Como si todas las luces de alarma en su cabeza se hubiesen encendido. Y él volteó hacia ella como si lo hubiera sentido, esos ojos oscurísimos perforando un hoyo justo entre sus dos cejas rosadas.
Sakura no pudo evitar apartar la mirada, rápido. Sintió ganas de levantarse y alejarse de aquel muchacho tan pronto como le fuera posible. Estaba segura de que ese podría ser un asesino en serie. Vio un manchón rojo hacia la calle, y pudo distinguir a la chica, Karin, ya sin el uniforme de Burger King dirigiéndose hacia él. Sakura sintió entonces ganas de gritar, de advertirle que se alejara, que aquel muchacho tenía algo que estaba terriblemente mal, algo que vaticinaba problemas como una promesa susurrada en medio de una noche tormentosa.
Continuó observando, alarmada. Karin rodeó el cuello del muchacho con sus brazos y le plantó un beso en los labios. Él apartó la cara rápido, y hundió sus dientes en la piel expuesta de la pelirroja, sus ojos negros viendo directamente a Sakura mientras lo hacía, amenazantes, casi crueles.
Se dio cuenta de que había perdido el apetito, y se levantó del asiento como movida por un resorte, tomando su cartera. Ni siquiera había tocado la hamburguesa y sólo había alcanzado a mordisquear una de las patatas. Salió del local tan rápido como pudo, caminando en dirección a una parada de taxis que se hallaba tan sólo a unos cuantos metros, completamente perturbada.
-Sáqueme de aquí –fue todo lo que pudo decirle al hombre, que la miró sumamente extrañado.
-¿Le sucede algo señorita? –preguntó, poniendo el motor en marcha.
-Oh, no, no es nada –se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano- Es sólo que he visto a una persona… me ha alterado un poco.
-Parecería que usted hubiese visto al mismo demonio –el hombre dijo, aún con desconcierto. Le heló la sangre.
-Lléveme al edificio Akaike, por favor –fue lo único que acertó a responderle.
Respiró profundamente, permitiendo que el aire ingresara a sus pulmones con fuerza y saliera lentamente, intentando calmarse. Algo raro estaba sucediéndole. Su mente aguda la llevó a relacionar aquel incidente con el libro que había estado observando aquella mañana en la biblioteca. Definitivamente, tenía que haber una conexión. Y ella estaba dispuesta a averiguar de qué se trataba.
Estaba tan acostumbrado al olor a encierro y humedad que inundaba aquel departamento que ya casi no le molestaba. Lo que aún no había aprendido a soportar era aquel eterno "plic, plic, plic" del grifo del baño que no se detenía en ningún momento. Siempre había sido muy paciente, pero aquel insignificante goteo algunas veces lo hacía desear mandarlo todo al infierno y largarse de nuevo a los bosques y a las montañas rebosantes de vida, donde el crujir de las hojas y las caricias del viento lo recibirían como se recibe a un viejo amigo.
Inspiró hondo, y su imaginación hizo que el aire casi oliera a pinos. Casi. Las gotas seguían cayendo interminablemente, una tras otra. Cerró los ojos, sintiendo aquel cansancio perpetuo que se había originado hacía tanto, tanto tiempo. A pesar de que dormía poco, estaba muy seguro de que no era un cansancio físico que el descanso pudiese eliminar. Era algo que estaba mucho más adentro. No recordaba bien cómo o exactamente cuándo había comenzado. Fue como si una pequeña garrapata hubiese entrado dentro de alguno de los resquicios de su alma, y hubiese anidado allí, alimentándose día tras día de sus fuerzas, de su esencia. Engordando y engordando, haciéndose más grande, más pesada. Absorbiendo cada día un poco más, dejándolo un poco más seco, un poco más vacío, un poco más agotado.
Se sentó sobre la cama y paseó la vista por la habitación, estaba perfectamente limpia y ordenada. Observó el reloj de números rojos que se encontraba sobre la mesita de luz. Las 10:14 PM. Faltaban exactamente 16 minutos para que la reunión comenzara. Itachi se puso de pie y tomó la chaqueta gris oscura que estaba sobre el respaldo del sillón. Se la puso en dos movimientos y salió de la habitación, el angosto pasillo abriendo paso hacia la cocina y luego la puerta de salida.
Bajó las escaleras a paso lento, sin pensar en nada. No era necesario que caminara las 7 cuadras hasta el pub de mala muerte a donde se dirigía, pero la noche estaba fresca, las calles de esa parte de la ciudad se hallaban desiertas, y el sonido de sus propios pasos sobre la acera le resultaba agradable.
Estaba seguro de que habían pasado 15 minutos para cuando se detuvo frente al lugar. No había nadie afuera, pero la motocicleta de Sasuke se encontraba aparcada a un costado, al igual que el viejo trasto al que Kisame llamaba camioneta y con el que se empeñaba a trasladarse de un lugar a otro. El pub no era más en un edificio de dos plantas, en cuyas paredes pintadas de gris claro algunos vagos habían garrapateado sus nombres, enorgulleciéndose de llamar a aquello "grafiti". Las puertas de vidrio espejado no dejaban entrever qué había en el interior. Itachi miró hacia arriba antes de entrar. No podía ver las estrellas o la luna. Era una noche inusualmente oscura, y estaba seguro de que al día siguiente amanecería lloviendo.
El guardia de la puerta era un gorila de cabeza rapada que intentaba lucir amenazador, mirándolo con el entrecejo fruncido. Itachi pagó el precio de la entrada sin dirigirle la palabra, empujó la puerta y fue prácticamente golpeado por el humo rancio y pesado de los cigarrillos. Pasó la mirada de sus ojos grises por la estancia. Adentro las luces eran tenues y aún no había mucha gente. En la barra había un muchacho hablando con el barman, lucía aburrido. La música no era demasiado estridente todavía. Itachi sólo podía esperar que la reunión acabara antes de que el lugar estuviese rebosante de gente y ruido.
Se dirigió hacia la pequeña escalera que llevaba al piso superior, la zona a la que llamaban VIP, aunque a sus ojos era la misma porquería de abajo excepto por las mesas de billar y la relativa privacidad que ofrecían unos biombos estratégicamente colocados entre los sofás. Había otro guardia apostado allí. Este era delgado y alto, y parecía mayor. Tenía una barba que lucía áspera y recubría sus facciones puntiagudas
-El VIP está reservado esta noche –le comunicó el tipo- ¿está en la lista?
-Itachi Uchiha –él respondió simplemente.
El hombre observó la lista que tenía. No era demasiado larga y no tardó en encontrar su nombre y hacerse a un lado para dejarlo pasar. Itachi subió las escaleras lentamente hasta el piso superior. Lo primero que oyó fue el estruendo de las bolas de billar al chocar unas con otras, y después un grito de entusiasmo de Deidara.
Se quedó parado en la entrada sin decir nada, esperando a que notaran su presencia. Deidara y Kisame estaban jugando billar, demasiado concentrados como para reparar en él. Sasori estaba sentado en uno de los sofás, hablando con Nagato, y Konan se hallaba parada detrás de este último, una de sus manos colocadas sobre su hombro.
Itachi buscó a Sasuke con la mirada. Él era el único que lo había visto entrar, pero se había mantenido en silencio. Estaba parado con los brazos cruzados sobre el pecho y su permanente expresión de fastidio escrita en el rostro.
-¡Eh, Itachi! –Kisame exclamó- ¿Cuánto llevas ahí parado, por qué no te dignas en saludar?
-Acabo de llegar –respondió sencillamente, asintiendo hacia todos los presentes.
Los demás no tardaron en llegar uno tras otro. Nagato lucía ligeramente molesto, pero hacía tiempo que había dejado de reprenderlos por la impuntualidad. Había cambiado bastante desde que había conocido a Konan. Tenerla cerca lo convertía en alguien diferente, más blando. Todos se habían dado cuenta de ello, pero nadie jamás lo mencionaba.
-Necesito reportes de avance de cada una de las misiones –Nagato habló con la voz helada con la que se dirigía a ellos cuando se ponía en posición de mando- Empieza, Sasori.
El aludido carraspeó ligeramente, dando una larga mirada a Deidara que se encontraba al otro lado de la habitación. Ambos eran un equipo, y no habían logrado mucho en los últimos dos meses. Sabía que los demás tampoco habían avanzado demasiado, pero ser el primero en admitir el fracaso le dejaba un sabor amargo en la boca. Uno que era aún más amargo bajo la mirada inquisidora de los ojos azul pálido de Nagato.
-Deidara y yo seguimos en ello –fue lo único que atinó a decir.
Nagato levantó una ceja, una mueca de desaprobación apareciendo en su rostro huesudo. Volvió la mirada hacia Itachi.
-¿Qué hay de ustedes? –preguntó al pelinegro.
-Kisame y yo hemos encontrado un par de indicios que no nos llevaron a ninguna parte. Seguimos analizando información –contestó, sin amilanarse por el tono reprobatorio de su superior, y sin apartarle la mirada cuando éste lo escrutó como intentando perforarle el cráneo para tratar de hallar algo revelador dentro de su cabeza.
-¿Alguien aquí va a darme una respuesta diferente? –el hombre preguntó, con aquella fría calma que resultaba casi estremecedora.
Lo sabía desde antes de que cada uno de esos hombres entrara por la puerta. No habían conseguido nada. Y eso lo hacía bullir de furia por dentro, pero se controlaba porque Konan estaba allí. No había querido traerla justamente por eso, pero ella había insistido tanto que no le quedó más remedio que acceder a su demanda. Lo estaba aflojando. Aquello le ponía los pelos de punta.
Esperó durante largos segundos, mirando a cada uno de los hombres allí parados con dura desaprobación, esperando que la vergüenza que parecían demostrar actuara para impedir que volvieran a presentarse con las manos vacías. Nadie osó decir ni una sola palabra. La tensión era casi palpable en el aire. Nagato inspiró hondo, y les dio la espalda, enfrentando a Konan que lo miraba con preocupación. La sacó rápidamente de su campo visual, crispado.
-Voy a rehacer los equipos. Espero que esta medida incremente su efectividad –explicó lentamente- De lo contrario… -volteó otra vez hacia ellos- se arrepentirán por el resto de sus existencias –dijo, su voz afilada como un cuchillo de carnicero.
Konan dio un respingo, ligeramente asustada. Estaba acostumbrada a lidiar con Nagato y su carácter que era perverso con todos excepto con ella; sin embargo, jamás lo había escuchado decir algo así tan en serio. Observó a los demás, todos lo habían notado también. Nagato acababa de amenazarlos y todos comprendían el peso de aquellas palabras. Eran más que una advertencia, eran un juramento.
-Ahora –el hombre prosiguió- Deidara, tu nuevo compañero será Tobi. Sasori, estarás con Hidan. Itachi con Sasuke. Kisame con Kakuzu…
Las palabras siguientes del pálido y delgado hombre que hablaba se difuminaron en la mente de Itachi. Observó a Sasuke, y se cuidó de que ninguna emoción se mostrara en su rostro. Él le devolvió la mirada con un gesto de impaciencia. Ambos se evitaban mutuamente desde hacía siglos. ¿Y ahora tenían que permanecer unidos en un equipo? Las emociones chocaron en el interior de su pecho con la fuerza de un rayo. Alegría y miedo, furia y expectación. La máscara que era su rostro no dejó vislumbrar ninguna de ellas.
Se quedó parado, impasible, sucumbiendo ante su propio cansancio, decidiendo que tendría tiempo de pensar en aquello más tarde quizás, o más adelante, o en algún momento cuando estuviera sólo, o quizás nunca. Ajeno, fue capaz de oír cómo los murmullos no tardaron en aparecer y la manera en que Nagato los acalló estrellando el puño contra una de las mesas, rompiéndola en pedazos. Ni siquiera parpadeó.
Observó a Konan retroceder unos pasos, agarrándose el pecho como si desconociera esa faceta de él por completo. Se preguntó qué había pensado Nagato para traerla con él a esa reunión. No dijo nada. Guardó en su mente la fecha y hora de la reunión siguiente. Sería, de nuevo, en dos meses.
Suspiró inaudiblemente en cuanto quedaron libres de marcharse, y se dirigió a la puerta sin reparar en Sasuke, a propósito. Bajó las escaleras y el estruendo de la música en el salón inferior le golpeó los oídos. Había una considerable cantidad de personas, aunque no podía decirse que el lugar estaba lleno. Se abrió paso hasta la puerta y la abrió, saliendo al exterior, y agradeciendo el aire fresco y frío que le acarició las mejillas, apartándole los mechones de largos cabellos negros de la cara.
Empezó a caminar hacia su departamento. Un relámpago a la distancia iluminó el cielo oscuro por unos cuantos segundos.
-Hermano –dijo la voz de Sasuke a sus espaldas, como un trueno.
¡Tararán! Eso ha sido todo por el momento. Ojala haya sido de su agrado.
Se permiten (y requieren) reviews con críticas, sugerencias, comentarios, vegetales destinados a estrellarse contra mi cara y, en fin, lo que deseen escribir.
Y ahora, mis más especiales menciones a Sarumi, Hiyoko-sama, Sakura Hatsu, vampire andrea y sakkuharuu quienes fueron tan amables de dejar su review para el capítulo anterior. También agradezco a dani24ela, Nahia, nanami-sempai, Tsuki511, shiroiuta, Ana Bloemen, Uzuki Yu-chan y Nothing Kollapser por agregar el fanfic a sus listas, espero leer de ustedes muy pronto.
Y bueno, me voy, comprometida a actualizar de nuevo el próximo jueves. Un abrazo enorme. Gracias por leer.
Cambio y fuera~
Deirdre.
