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Advertencias: Desagradable y mucho OoC

Rating: M

Personaje: Yamato


Y no quedó ninguno

2. Sangre

Alguna vez pensé que eras tan fría y cortante que tu sangre debía estar formada por pequeños cristales helados.

Lo pensaba cuando me clavabas la mirada y sentía que me rasgabas con los ojos. Lo pensaba cuando me tocabas y tu cuerpo era tan duro como el de un maniquí. También al escuchar tu voz, las mismas cuerdas vocales parecían de metal. En veinte años no cambiaste de perfume, tenía regusto a bosque de alta montaña, pero aun con tu fidelidad, nunca llegó a ser tu aroma. Estaba convencido de que no olías a nada, como el frío.

Y, sin embargo, ahora me demuestras cuanto me equivocaba. Emanas sudor, lágrimas y sangre, la sangre me salpica en la cara demostrándome que no es de cristal; la mezcla huele a realidad y a humano, a parto también, curiosa forma de unir el nacimiento y la muerte. Sí, es irónico. Sé que te gustan las ironías. Desde aquí siento tu calor, pero me gusta acercarme más, hasta oír tus latidos, hasta sentir las venas de tu cuello rotas. Son azules, con un ligero relieve perceptible al acariciarlas con el cuchillo. Ojalá te lo hubiese dicho más veces, siempre estuve orgulloso de tu belleza. Siempre fue lo único que te debí, mamá.