CORAZÓN
BY: K. G. Á. É.
El Conde nuevamente ataca... es revelado el corazón de la inocencia, pero éste no es el único entre los exorcistas... Yullen, Leencest… aunque parezca ser Allena en algunas partes…
¡LO SIENTO! ya había subido este capítulo a mis documentos en fanfiction y pensé que también lo había publicado, pero parece que no era así ¡DE VERAS LO SIENTO! (aunque gracias a eso pude mejorarle, así que después de todo no es tan malo)…
AGRADECIMIENTOS A: amatsuki-aresta, Kyurengo, Itoko Miyazawa, GRavity Girl, SeikaDragon, Shiji, Alice Lune, Ichi – Ichi, Cissy Black-Potter, .…
Sobre los reviews: Descuiden no sólo soy mala con ustedes, en las otras secciones que escribo también lo he sido...
Alice Lune tienes razón: "pobrecitos todos…T T…"
En cuanto a lo de Kanda, SeikaDragon, te diré que cuando hacía éste "fic" apenas y tenía referencias sobre el catorceavo por lo que había leído en fics y lo que apenas había leído de la batalla antes de Edo, en el manga vía internet, así que use de argumento explicativo al Corazón de la inocencia…
Y si, fue mi primer idea, aunque de esto al principio sólo tenía el final y dije "quiero una historia que lo lleve", y por fin pude terminarla… Lamento que sea tan corto pero ya estaba planeado así y me gustó como quedo (De hecho era más pequeño.../¬o¬/)... Aunque creo que si haré uno o dos capítulos más (ya en proceso) para poner un final más feliz, pero sería de tiempo después de donde termina este capítulo…
DEDICADO A: ¡¡CONCHITA!! (Una gran amiga mía) por su cumpleaños el pasado 15 de agosto.
¡¡FELICIDADES!!
D Gray-Man no me pertenece.
CORAZÓN
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Allen se encontraba luchando fieramente contra el Conde en aquel árido y deshabitado lugar, aquel encuentro había sido acordado con anterioridad entre Lenalee junto a él y el Conde, al menos era algo que habían dejado en claro durante la batalla, en algunas de las pocas palabras que se dirigieron…
La batalla de pronto había comenzado a proyectarse desde el arca, mostrándose al principio sólo imágenes borrosas que poco a poco fueron tornándose nítidas, dejando escuchar poco después lo que los participantes decían…
Al llegar al arca a ambos exorcistas les sorprendió apreciar lo que los sorprendidos ojos de los científicos captaban con tantos sentimientos juntos: sorpresa, confusión, miedo…
— ¿Qué es esto?—Kanda fue el primero en reaccionar ante la visión.
— ¿Allen está luchando… contra el Conde?—Lavi apenas y había completado su oración.
—Eso parece—el japonés estaba tan confundido como los otros, y aún así su mente buscaba con desespero algo que él pudiera hacer más allá de observar.
—Imposible no podrá ganarle él sólo—la voz del Jr. se dejó oír con cierto resentimiento, se sentía dolido de que el menor entre ellos se hubiera marchado sin decirles nada, a ellos… sus amigos… era cierto que era un bookman, pero en ese instante era "Lavi" y se sintió abandonado…
—Allen-kun—la voz de Lenalee se dejó oír casi como un murmullo, que de no ser por el silencio del momento habría pasado desapercibida…
Sus ojos dentro del cristal se abrieron pero parecían perdidos…
—Ha llegado la hora Allen-kun (F) —y un resplandor la envolvió.
Seguidamente, en la imagen que percibían, una luz de la misma tonalidad rodeaba a Allen…
— ¡Que listo! Dejar a la otra mitad del Corazón en un lugar seguro y aún así poder acceder a su poder—fue el sarcástico comentario del Conde dirigido a Allen, mientras le observaba con profundo odio, sin perder su sonrisa.
Todos estaban sorprendidos…
Por las palabras del Conde habían entendido que eran Allen y Lenalee, entre los dos, el Corazón y no sólo eso, Allen había regresado a Lenalee al Cuartel General para ponerla a salvo mientras que todos habían hablado pestes de él, quien, no conforme con salvar a Lenalee, se guardo la verdad para sí, sacrificándose para protegerlos a ellos habiéndolos dejado fuera del combate.
— ¡Pero que egoístas!— fue la exclamación de Lavi— ¡Lenalee ya le había dicho que no estaba sólo en esta guerra, nunca imagine que se uniría a él y a nosotros nos dejarían al margen!—se lamentaba impotente mientras su rostro mostraba una mueca que hacía de sonrisa.
Kanda no podía apartar la vista de Allen mientras que sus puños ya sangraban cediendo ante la presión que ejercía en ellos, al igual que Lavi, se sentía traicionado…
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—Debí destruirte en aquel entonces, Allen Walker—decía molesto el Conde, presionando más con su ataque.
Separándose el uno del otro habiendo repelido el ataque del contrarío, agitados, continuaban en fiera pose, acumulando todo lo que tenían de poder, silenciosos y consientes de que compartían la meta de acabar con el contrario aún si tenían que usar hasta el último y mínimo destello de sus fuerzas.
Allen sabía que estaban en las últimas, aquel ataque sería definitivo.
Entonces recordó parte de lo sucedido en su última misión:
Habiendo partido a ésta, encontrándose débiles todavía pero siendo necesarios sus esfuerzos por la escases de exorcistas, para conseguir la inocencia antes que el Conde. Se habían encontrado con el mismo, quien tenía la más férrea intención de eliminar a quienes hubieran acabado con su familia, eliminándoles de uno en uno…
Sabiéndose muertos, pues sabían no contaban con las fuerzas suficientes para enfrentarle, continuaron defendiéndose, nada podían hacer, eso era claro, pero no estaban dispuestos a entregarse en bandeja de plata…
Al creerse en las últimas y ya sin tener suficiente fuerza ni para levantarse, el uno se abrazó al otro, ambos tratando de darse valor, albergando alguna esperanza de salir de aquello, siendo sorprendidos por un milagro…
Si, definitivamente fue como pudieron describir al instante en que sus inocencias reaccionaron de una forma en que antes no lo habían hecho.
Sus cuerpos los sentían arder, era una asfixiante sensación la que les embargo…
—El Corazón—
Fue como lo describió el Conde en un susurro que apenas pudieron oír mientras observaba frustrado su fallido ataque.
—Pero aún no pueden controlarlo, no está sincronizado—sonrió satisfecho, sin embargo algo le hizo detenerse.
Pudieron verle doblarse, al parecer de dolor…
—Si os atrevéis, volverán a este lugar dentro de tres días para acabar todo esto. Qué tan cobardes son, lo sabré al ver el número de sacrificios que estén dispuestos a ofrecer, después de todo su Dios siempre tiene ovejas multiplicadas por rebaños—sonrió desapareciendo se sus vistas.
—Eso, si siguen vivos para entonces…—fue un último murmullo.
Pronto las heridas que ya tenían, así como las nuevas hechas en la batalla, sangraban profusamente.
—A-llen-kun…—le llamó suplicante ante el fuerte dolor que sentía en sus piernas, aferrándose con más fuerza al abrazo que habían estado compartiendo.
—Lenalee…—le abrazó con más fuerza.
—Ellos no…—negaba con la cabeza mientras las lágrimas comenzaban a humedecer su rostro.
—No quiero… que mi familia sufra… aún más perdidas…—el llanto ahogaba sus palabras.
—No lo hará—sonrió cómplice, no había forma de que alguien más que ellos supiera, si no decían nada.
—Nii-san se enojará—sonrió con tristeza.
—No lo hará, porque conoce tu corazón—trató de consolarle.
—Él se culpará por eso. Como quisiera que no sufriera—la tristeza aumentaba en sus facciones.
—No te preocupes el sufrimiento desaparecerá—le sonrío limpiando sus lágrimas suavemente.
—Nos volveremos a ver Allen-kun— Sonrió triste, sus heridas dejaban de sangrar, la inocencia estaba reaccionando en su cuerpo, enfriándolo.
—Lo sé—le sonrió con calidez, sabía que Lenalee había despertado ya como corazón anteriormente en el viaje a Edo y por eso estaba más débil que él, aunque era ahora que eso estaba afirmado...
Lenalee le respondió igual, aún así no pudo evitar que una nueva lágrima escapara de sus ojos.
—Prométeme que se lo dirás—había un deje de complicidad en su mirada.
Allen se sonrojo un poco ante aquello.
—Lo intentaré—sabía a que se refería pero realmente no sabía si podría cumplir.
—Sin arrepentimientos Allen-kun—dijo convencida.
—Sin arrepentimientos Lenalee—afirmó igualmente.
—Sólo unos días, sopórtalo por favor, no dejes de sonreír—tomó su mano, sabía que entraría en una especie de hibernación en donde todas las funciones de su cuerpo se suspenderían mientras se restaurara de sus daños para poder cargar con la siguiente fase que como portador del corazón tendría (1) (F).
—No lo haré lo prometo—apretó el agarre, por supuesto el también sabía lo que pasaba, porque la misma inocencia era parte de los dos (1).
—Lamento ser una carga—se disculpó.
—No lo eres, somos como una familia ¿No? Las familias siempre se apoyan—fue su argumento.
—Así es. Aunque a veces es doloroso serlo—nuevamente el brillo de la tristeza cobraba fuerza en sus ojos.
—Lo siento—se disculpó por no prever las consecuencias de sus palabras.
—No te preocupes, él ya lo sabe—volvió a sonreírle por última vez antes de que la fuerza de su agarre se perdiera…
Allen utilizó la energía que tenía para abrir un portal del arca. Pronto una brillante luz se hizo presente envolviéndoles, transportándoles frente a la puerta de la Orden, Lenalee "muerta" y Allen mal herido…
Allen volvió de sus recuerdos, no podían permitirse fallar, pensar siquiera en la posibilidad de perder, con firmeza sujetó su espada.
—"Por los Akumas, por los humanos, por la persona a quien amo" ¡No voy a perder! ¡AAAHHH! "¡Inocencia!" —se lanzó contra el Conde.
—"Gracias Dios por permitirme llegar tan lejos, por favor dame la fuerza para terminar con esto" —fueron los pensamientos de Allen antes de desaparecer de la vista de los espectadores al ser cubierto por una fuerte luz blanca, así como también lo fue Lenalee en la Orden, para al desaparecer mostrar a un Allen que se desvanecía en finos destellos.
Era el final de la batalla y por esta vez habían ganado, los destellos comenzaron a unirse en el interior del arca, en la Orden, apareciendo Allen en la habitación en que se encontraba Lenalee, por unos instantes se vieron fijamente.
—Arigatou—le dijo Lenalee, sonriéndole.
Allen le respondió igual mientras que un cristal comenzaba a formarse a su alrededor.
— ¡Lenalee!—gritó Komui, quien había entrado a esa habitación habiendo corrido en cuanto vio a Allen llegar. Estando en el lugar poco después de que los otros exorcistas llegasen.
—Nii-san… Komui…—fue todo lo que pudo decir, sonriéndole triste mientras una lágrima recorría su mejilla.
—Moyashi…—Kanda se veía igual o más agitado que Komui, también había corrido. Además, en el momento en que la luz blanca se propagó en el lugar de la batalla, sintió como si parte de sus fuerzas le fueran arrebatadas.
La inocencia del corazón había tomado poder de las inocencias dispersas en todo el mundo, tanto de las que yacían selladas como las portadas por exorcistas como armas.
—Lo siento—le dijo con un tenue sonrojo—Kanda…— le sonrió con culpa, por su mejilla cayó una lágrima y el tiempo pareció detenerse…
Sentían morirse…
Habiendo cerrado sus ojos luego de llamarlos, los cristales dejaron de brillar y ninguno de los dos habían dicho más, su movimiento había desaparecido…
Ambos cuerpos cayeron de rodillas, Komui comenzó a llorar en silencio, sin hacer movimiento alguno mientras mantenía su vista fija en Lenalee.
Por su parte, Kanda había comenzado a gritar mientras golpeaba el suelo con los puños, dejando, por primera vez en mucho tiempo, que su rostro fuera humedecido por sus propias lágrimas, frente al cristal en que estaba Allen.
Realmente era un cuadro desgarrador del cual todos compartían el dolor, pero a pesar de ser tantos ahí nadie era capaz de hacer nada, absolutamente nada, impotentes sólo pudieron bajar la vista y llorar como sus compañeros…
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En la orden había dos personas que se preocupaban por todos. Personas que habían soportado tanto y que eran apreciados más que la mayoría, por todos.
El joven bookman siempre lo notó, aún a pesar de la preocupación que mostraban hacia cada uno de los miembros de su familia, como llamaban a la Orden, siempre tuvieron a alguien en especial para quien dirigían un brillo en su mirada proveniente desde su corazón.
A su vez, Lavi no recordaba a alguien que, con anterioridad, se hubiera ganado la atención de Yuu de la forma en que el llamado "destructor del tiempo" lo había hecho. No. Yuu nunca se había molestado en apodar a alguien, ni tampoco en cambiar por alguien. Porque eso era algo que varios habían notado, pese a parecer el de siempre: frío y distante; Kanda Yuu había llegado a mostrar compasión y había llegado a ayudar a algunos buscadores, cuando antaño no lo hacía.
Por su parte, la única persona capaz de detener a Komui en sus demencias, era su querida hermana, la única contra quien no atentaría de forma alguna, la exorcista que, egoístamente, más le importaba.
Sí, todos lo sabían, que Dios no permitía tales lazos y sin embargo estos se habían dado, de una forma tan maravillosa que en vez de causar repulsión causaban ternura en quien se percataba de ellos, así como también una profunda lástima al saber que sufrirían por ellos, sin realmente tener culpa. Porque otro mensaje de Dios había sido ámense los unos a los otros...
Amor un sentimiento incapaz de describirse en su totalidad, virtud que con el pasar de los tiempos siempre ha sido resguarda en el corazón de los hombres, para que sea puro y no pueda mancharse con pensamientos e ideas que pudieran distorsionarlo y mutarlo...
Aunque el Conde desapareció de esta era, todos saben que volverá a hacer acto de presencia, porque el dolor siempre ha acompañado a la humanidad, por eso la Orden Oscura continua altiva en las sombras, deshaciéndose de Akumas que quedaron varados en el tiempo…
Lenalee…
Allen…
Ambos cuerpos yacen encerrados en cristales que les resguardan, todos los saben vivos, y esperan su regreso. Existen dos personas que creen, que quieren creer que despertaran, que nuevamente les regalaran aquellas sonrisas tan únicas de cada uno, que les dirán:
"Estoy en casa"
Es la fe del creyente la que le da la fuerza para esperar, porque aunque todo se haya perdido la esperanza no lo hará.
Sí, el creyente espera que Dios se apiade y le permita ser feliz, porque aunque puede ser castigador Él ama a todos sus hijos...
Posando sus manos en los fríos cristales, ambos amantes esperan que estas sean tomadas, nuevamente, por la persona que ya tomó, para siempre, su corazón…
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N/A: ¡GRACIAS POR LEER ESTO…!
Y SI DEJAN REVIEWS ¡GRACIAS TAMBIÉN POR ELLOS!
¡Espero les haya gustado…! ¡Gracias por llegar hasta aquí…!
(1) Cuando el arma de Allen cambio por primera vez al cañón, él dijo que la inocencia daba información a su mente de que hacer. Y como según yo ambos tienen la mitad de una misma inocencia pues la información llega a la mente de ambos.
(F)¡Ah! Y la siguiente fase, pues sería en el momento de la batalla, la hora en que se sincronizan las dos mitades y para aparte tomar fuerza de las demás inocencias.
