"Me llamo Uvogin"

"Un gusto... ¿Te puedo decir Uvo?"

"Si... ¿Hace cuanto entraste?"

"Mm... Hace mas o menos un mes. Actualmente estoy tomando un curso intensivo para alcanzar el nivel que me corresponde. No me has visto porque es un curso compuesto por pocas personas" dije y lo mire en los ojos. Reconoci en el una mirada familiar, la misma que yo tenia cuando fui abandonado. Recuerdo que al verme en el reflejo de alguno de los deshechos no me reconoci. Mis ojos delataban el sufrimiento y la tristeza que sentia y creia que ocultaba. Uvo poseia la misma mirada. "Uvo... Ese sujeto te hace este tipo de cosas todo el tiempo, ¿no?"

"Si... Estoy harto. Harto de tener miedo, de sentirme inseguro, de no poder defenderme..." Dijo y una vena en su cabeza se dilato. Golpeo el piso con tal fuerza que le hizo un agujero del tamaño de su puño. Luego note que, a mi alrededor habian unos 15 hoyos del mismo tamaño. Entonces entendi, Uvo habia hecho todos estos hoyos en arranques de ira¿Como podia ser que con tanta fuerza se dejara pisotear de esa forma?

"Uvo... ¿Te has dado cuenta de tu fuerza?"

"¿Eh?"

"Mira. Todos estos agujeros. Tu los hiciste, ¿por que no usar esta fuerza en contra de quien te oprime?"

"¿Contra Hikari? No podria... Me matarian sus amigos"

"¿Que tal si yo te defendiera? Es mas, te ayudare a vengarte. Haremos su vida el infierno que el hace de la tuya."

"¿Por que me quieres ayudar?"

"Veras, Uvo. Tu mirada de sufrimiento me recuerda a la de alguien que conocia hace mucho tiempo, cada vez que veia a esa persona deseaba poder hacer algo al respecto. Asi que quiero ayudarte para que quites esa expresion de tu rostro"

"Gracias, Chrollo. Pero esa no es la unica razon. Veras, soy un huerfano. Vengo de Meteor City. Vine a la ciudad y alguien me llevo a un horfanato. He estado ahi desde entonces, aunque no conozco a mis padres ni por que me dejaron ahi..." Quede boquiabierto al oir esto. Por eso la mirada, este chico sufria lo mismo que yo habia sufrido.

"Yo tambien vengo de alla... Vine a la ciudad a estudiar, alquile una habitacion en una casa. Son un par de ancianos, ellos me pagan los estudios siempre y cuando yo cuide de ellos" menti. Aun estando en la misma situacion de Uvo, no podia revelar mi secreto asi de facil, aunque era cierto que habia alquilado una habitacion en una casa.

"Wow. Nunca pense que encontraria a alguien que viniera de alla en un sitio como este. Me alegra mucho, Chrollo"

"Si, yo nunca lo hubiera pensado. Ahora, vamos. Te ayudare. Este Hikari te robo algo muy preciado: tu dignidad. Yo me encargare de hacer lo mismo. Dime, ¿que sabes sobre el? ¿Que es lo mas preciado para el?" Uvo me miro pensativo.

"Mm... Diria que su novia. No la trata muy bien, pero parece quererla de verdad"

"Perfecto. Es todo lo que necesito. Vamonos de aqui. Y la proxima vez que intente hacerte daño, no dudes en golpearlo. Confia en mi, aun si sus demas cobardes intentan hacer algo, yo te ayudare"

"Y si no estas ahi, ¿Que hago?"

"Uvo, ¿no te acabo de decir que confies en mi?" Sonrei, vi esperanza en sus ojos y luego me fui. Tenia algo que robar, despues de todo. Robaria la amada de Hikari. En gran variedad de libros, incluso los mas fuertes caballeros sucumbian ante aquel sentimiento llamado amor. La causa de mayor sufrimiento del hombre era el amor. Asi que, ¿Que mejor forma de hacer sufrir a un hombre sino despojandolo de la mujer que ama?

Habia visto esto en multiples libros, aunque nunca lo habia sentido. Supe que seria facil lograr mi objetivo cuando vi a la chica llorando en un escalon sola. Ese era el momento perfecto y no lo echaria a perder aun considerando lo ridicula que era la situacion. Una chica sufria por un hombre en la forma mas cliche posible y, la verdad es que esta chica era en su esencia, un cliche. Creo que esa fue la primera vez que quise matar a alguien. Yo mas que nadie sabia lo que era el sufrimiento y, esto era ridiculo, queria mostrarle sufrimiento real. Pero decidi no matarla, sino darle una dosis mas de su supuesto sufrimiento, a la vez que le quitaba algo preciado a Hikari, tal como el habia hecho con Uvo. Me sente a su lado y use mi expresion mas amigable posible, apartando a un lado mis pensamientos homicidas.

"¿Que te pasa?" Le pregunte. Ella me miro incredula y seco sus lagrimas.

"No espere que nadie me viera aqui"

"Lo siento si te molesto. Es que no podia simplemente pasar de largo al verte asi"

"¿Por que? Ni siquiera me conoces..."

"Bueno, no soporto ver a las personas llorando. Asi que queria intentar de animarte" al lado de las escaleras habian unas flores, asi quetome una y se la di. Ella sonrio y la acepto. "Un gusto. Soy chrollo"

"Akemi" me miro sonriendo.

"Akemi... ¿Sabias que eso significa hermosa? Diria que el nombre va muy acorde con la persona que lo lleva" al decir esto Akemi se sonrojo y rio un poco.
"Gracias, Chrollo"

"Bueno Akemi... ¿Quieres hablar de lo que te pasaba? Tal vez pueda ayudarte"

"No te preocupes. No es nada importante."

"Si te causo suficiente dolor como para hacerte llorar, debe ser bastante importante"

"Bueno... Es solo que a veces Hikari es tan patan... Algunas veces me pregunto porque sigo con el, pero otras veces es tan tierno que me hace cambiar de opinion. No se que hacer" tarde unos 3 segundos en recomponerme, pues al ella decir esto, estuve mas cerca de matarla. No podia soportar algo tan ridiculo. Pero debia de, y lo sabia. Asi que respire hondo y me controle.

"No te preocupes, estoy seguro que todo saldra bien. Pero debes saber algo, si algo en tu vida te hace infeliz tal vez deberias cambiarlo"

"Es facil decirlo pero, el cambio no es facil siempre..."

"A veces es necesario sufrir un cambio fuerte, luego te sentiras mejor y te daras cuenta que todo valio la pena" me sentia cursi diciendo estas cosas... Pero esto no era una simple conquista. Cuando creciera, planeaba saber mucho sobre todo tipo de temas. Algun dia esto podria servirme, saber tratar a las personas era importante para pasar desapercibido o causar una buena impresion. De esa forma, seria menos sospechoso ante el mundo, cuando lo estirpara de sus riquezas en castigo por olvidarme y a todos los habitantes de Meteor City.

"Tal vez tengas razon" interrumpio mis pensamientos Akemi "Lo pensare. Gracias por tu ayuda, Chrollo" sonrio.

"No te preocupes. Si necesitas algo no dudes en buscarme, Akemi" al decir su nombre pase mi dedo delicadamente por su barbilla. Luego me puse en pie y me fui. No tuve que girar para darme cuenta que la habia cautivado. Era una sensacion agridulce. Amaba lograr mi objetivo, pero odiaba a esta chica mas de lo que pense.

Lentamente me fui acercando a ella, hasta que un dia Hikari parecio notarlo. Estaba caminando por los pasillos, camino a mi clase cuando Hikari se detuvo en el medio de mi camino, obstruyendo el paso.

"¿Puedo ayudarte en algo?" Pregunte calmadamente. Esto parecio molestarle.

"Veo que te parece divertido andar con mi Akemi, ¿no?"

"No se de que hablas"

"Oh, pero si sabes... Te he visto coqueteandole a MI chica, detente o lo lamentaras"

"¿Yo? ¿Coqueteandole? No tengo idea de que hablas. Tan solo estoy siendo amable con ella, siendo su paño de lagrimas cada vez que tu descuidas tu trato con ella. Y creeme, pasa mucho"

"Maldito..." El ingenuo me sostuvo por la camisa y me estrello contra la pared. Inmediatamente se hizo un circulo a nuestro alrededor, los estudiantes sedientos de historias que contar. Yo no cambie mi expresion en ningun momento. Justo cuando Hikari levanto el puño para intentar golpearme, aparecio Akemi.

"¡Hikari! ¿Que haces?" Grito.

"¡Akemi! Solo le enseño una leccion a este hijo de la gran...!"

"Hikari, dejalo. Es mi amigo."

"¿Tu amigo dijiste? ¿O querrás decir tu amante?" El pasillo se llenó de susurros y alguien ya tenia una cámara afuera.

"¿De qué estás hablando? ¡Y no tendré esta conversación aquí!"

"¿Por qué? ¿Temes que se descubra tu pequeña aventura?"

"¡Hikari, yo nunca te haría eso!" Los ojos de Akemi se llenaban de lágrimas, a todo esto, Hikari me tenía contra un casillero mientras me sostenía por la camisa.

"¿Ah, si? ¿Y por qué debería de creerte? Es más, ¡¿qué tal te gustará tu 'pequeño juguete' cuando lo deje sin rostro?!" En ese momento intentó de pegarme un puño, pero, sin inmutarme le di un rodillazo usando el mismo truco de la última vez, y Hikari cayó al suelo sosteniendo su estómago y tosiendo. Yo, tan solo me arreglé la camisa, tomé mis cosas y seguí mi camino, pasándole al lado a Akemi y evadiendo su mirada.

"¡Este tipo está endemoniado!" Gritó Hikari aun sin mucho aliento. Seguí mi camino como si nada, y todos los estudiantes abrían paso asustados de mi. Alguien incluso tomó una cruz y la alzó frente a mi mientras susurraba lo que supongo era una oración. me costó no reirme de él. Entre en el salon de clases y me senté. Aun no estaban todos los estudiantes, pero los que estaban me rodearon, habían visto el suceso desde aquí. Sus preguntas eran tontas, pero algo graciosas.

"¿Puedes sostener una cruz sin quemarte?"

"¿Tienes poderes psíquicos?"

"¿Eres de este mundo?" Son solo algunas de las estupides que tuve que escuchar hasta la llegada del profesor, quien me informó que el director me estaba buscando. Al llegar a la oficina, Hikari ya se encontraba ahi, tratando de explicar como, de alguna manera desconocida para él, lo había aturdido sin moverme. Le mostró su torso, tenía un gran moretón del tamaño de mi rodilla. Si tan solo supiera lo dichoso que fue de que no me decidí por matarlo... El director me observó incrédulo, pues hasta ahora era un estudiante "ejemplar", además no podía comprender ni creer las palabras de Hikari.

"A ver, ¿Cree usted que pueda explicarme lo sucedido?" Me preguntó el director.

"Si, señor. Estaba caminando por el pasillo hacia mi salón de clases, cuando Hikari me sostuvo contra un casillero acusándome de algo. Iba a golpearme y, en defensa propia, le di un golpe. Tal vez me sobrepasé un poco..."

"¿Eso es todo? ¡¿No le dirás como hiciste eso sin mover un músculo?!"

"No sé de que hablas"

"¡Director, este... engendro no puede ser humano! ¡No es posible hacer lo que él hizo! ¡¿Acaso le parece que tengo razón para mentir sobre algo como esto?!" El director observó lo alterado que se encontraba Hikari y por un momento pareció creerle.

"Hikari, quizás el golpe fue muy rápido como para que lo pudieras ver, te encontrabas molesto y eso podría nublar tus sentidos, además..."

"¡No! ¡Todo el mundo lo dice! ¡Además tengo el video!"

"Un video no es justificación, Hikari. Alguien pudo haber usado efectos especiales, o algo por el estilo para hacerle creer que en realidad fue como usted piensa"

"¡Pero...! ¡Yo...! ¡Ah, olvídelo! Si este engendro puede hacer eso, no dudaría que controla sus pensamientos o algo así"

"Hikari, no me haga agravar su castigo. Y ahora que lo menciono, ambos quedan castigados. Se quedarán durante toda la semana limpiando la cancha luego de clases. Harán esto juntos"

"¡Pero...!"

"Sin peros, Hikari...Iniciarán hoy mismo" Hikari suspiró y me observó. Me resultaba molesto tener que quedarme hasta más tarde a hacer algo tan trivial, pero nada podía hacer. Al menos le hacía la vida imposible a Hikari, tal como le había prometido a Uvo.

Al terminar las clases empezamos a limpiar la cancha como nos habían ordenado, recogiendo la basura y hojas. De repente, escuché a alguien llorando y unos gemidos. Era una chica, ¿Akemi de nuevo? No, no era ella. Era otra persona, caminé en dirección a ella, no estoy seguro de por qué, supongo que ya lograba reconocer los gritos de una persona en desesperación, así como me pasó con Uvo, y de mi propia experiencia. La chica estaba sentada bajo un árbol justo al lado de la cancha, se encontraba sola, con la cara contra el árbol y golpeándolo con el puño, mientras me acercaba estaba de espalda a mi. Sin notar que me acercaba, agarró un bate que estaba en el suelo, y comenzó a golpear el árbol mientras gritaba y gemía. Cuando estuve justo detrás de ella, sostuve el bate, impidiéndole que golpeara el árbol de nuevo. Ella, molesta y confundida, me miró con cara asesina. La intensidad de su mirada, junto a su cabellera rubia que caía sobre su cara me parecieron impresionantes…y hermosas…

"¡Suelta o te golpearé a ti también!" vociferó la chica mientras trataba de quitarme el bate, pero yo la superaba en fuerza.

"Escucha, no sé que te ocurrió, pero si sigues golpeando este árbol yo tendré que recogerlo, y ya me he metido en bastantes problemas. Así que te pido por favor que canalizes tu ira de otra forma"

Dije en la forma más calmada posible. Ella, luego de vacilar un poco, dejó ir el bate y me abofeteó. Luego se agachó y continuó llorando. Me agaché junto a ella y la abracé. Era la segunda vez que me había apiadado por un ser humano.

La chica me abrazó fuertemente y lloró sobre mi hombro.

"¡Pakunoda! ¡Aquí estás!" gritó Uvo mientras se acercaba corriendo hacia nosotros.