Disclaimer: Fairy Tail pertenece a la perra de Mashima. Fic para la actividad "Ritual de iniciación" del foro Cannon Island.

Personajes: Orga Nanagear/Rufus Lore.

Extensión: 488 palabras.

Notas: Me costo y me he tardado, una vez más. Encima estoy sin internet, fruta vida.

Rufus. No le gusta: Los pajarillos.

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de détails.


II.

Despertar.


Se quejó al sentir movimiento a su lado, aferrando con un poco más de fuerza su almohada antes de musitar:

—No hagas ruido.

—No estaba haciendo ruido —replicó Orga.

El mayor fijó unos instantes su mirada en el otro mago, suspirando ante su figura relajada sobre la cama, para luego ignorarlo y levantarse. Era casi curioso lo perezoso que era Rufus a veces, debía suceder un milagro para que se levantase temprano.

Rufus pareció ignorarlo, pues se quedó en silencio casi un minuto.

—Futuro —dijo al fin—, me refería a que no hicieras ruido.

Orga le miró nuevamente, con sus pantalones a medio colocar. Arqueó una ceja tras unos instantes y se alzó de hombros.

—Como quieras —respondió, volviendo la atención a lo que estaba haciendo—. Evita levantarte tarde.

Hubo una suave risa por parte del mago de memoria.

—Se supone que soy quien sueña —bromeó, sacando un gruñido de Orga.

—No duermas todo el puto día.

Nuevamente Rufus no dio señales de prestarle atención, en lugar de eso se volteó, dándole la espalda, y se acomodó mejor en la cama, dispuesto a seguir durmiendo. Orga rodó los ojos, cogió sus zapatos y aprovechando que su novio había quedado de cara a la ventana se apresuró en esa dirección para correr las cortinas.

—¡Orga! —exclamó Rufus en cuanto la luz del sol le dio en la cara, rodando por la cama para quedar en su posición anterior, de espaldas a la ventana.

—Levántate —repitió el mayor, aprovechando de abrir la ventana para dejar entrar el aire matutino antes de emprender rumbo hacia la puerta, abandonando la habitación.

Rufus reclamó, cogiendo las sábanas para cubrirse con ellas y así obtener menos luz, dispuesto a seguir durmiendo independiente del comentario de su compañero. Se quedó así unos momentos, relajado, antes de gruñir con molestia. Podía oír el sonido de las hojas mecerse y el canto de los pájaros a través de la ventana abierta.

—Callaos —ordenó, cogiendo la almohada del lado de Orga para ponérsela en la cabeza.

Él solo quería dormir, ¿por qué al mundo le daba por cantar a esas horas de la mañana?

Acabó por gruñir y apartar el almohadón, alzando la cabeza para ver por la ventana con expresión hastiada. Maldito fuera Orga, que no podía solo levantarse y dejarlo en paz. Encogió la mirada, localizando al pequeño pajarito en una de las ramas del árbol que se hallaba a unos dos metros de la pared. Se deslizó un poco por el colchón para tantear el suelo, cogiendo un zapato. Se alzó y volvió a buscar al estúpido pájaro, encontrándolo en el mismo lugar de antes en compañía de otro, lado a lado.

Elevó el brazo, zapato en mano, observando a los pájaros con escrutinio. Tampoco era tan desalmado...

Arrojó el zapato.

No, sí lo era. Dos pájaros de un tiro, nunca mejor dicho, pensó con satisfacción al volver a apoyar el rostro en la almohada.


Nos leemos.