Radical

-Bienvenidos a la Feria Anual de Artesanía de la Push! – Seth Clearwater saludó a los turistas que venían en autobuses fletados desde Seattle. Desde hacía unos años, la reserva se había convertido en un reclamo turístico de gran importancia para aquellos amantes de la vida tradicional y natural. Todo gracias al genio y encanto de Seth… y a las primeras aportaciones económicas de Emmett Cullen.

El fortachón vampiro estaba a la derecha de Seth, el magistral maquillaje de Alice le hacía parecer varias décadas más viejo y con su sonrisa encantadora, conseguía la atención de las féminas maduritas y se aseguraba ser un "reclamo". Emmett había querido que su hermano Edward fuera el encargado de las "Relaciones Públicas", pero como buen padre de familia y lector de mentes había preferido quedarse aislado en la comodidad y el anonimato de su cabaña.

-Pasen señores, llegan justo a tiempo.-Añadió Emmett.- Tenemos toda una serie de productos que serán de su interés. No olviden pasar por la tienda de los Ateara al final de la calle principal podrán adquirir vales descuento y entrarán en el sorteo de un magnífico Cadillac del 73 completamente restaurado por nuestros amigos de taller Embrake que custodia la preciosa Emma.

Emma Black rodó los ojos a su tío favorito. Ella no estaba custodiando nada, sólo acabando de pulir ciertos retoques del coche que su padre había restaurado por completo. Embrake era el taller de los sueños de su padre, Jake Black y de su tío Embry que habían abierto hacía unos años. No era un taller convencional, sino más bien estaba dedicado exclusivamente en coches antiguos o personalización de los coches propios, más acorde con la visión melancólica y nostálgica que ofrecían desde la reserva y que tan bien les iba para sus negocios.

Emma miró hacia el final de la calle y vio a la roquera Claire Young-Ateara vestida de forma tradicional, al más puro estilo Rennie Black. Ese recuerdo le arrancó una sonrisa. Su madre siempre que podía iba vestida de un modo tradicional Quileute o con accesorios que lo pregonaban a los cuatro vientos. Incluso en su consultorio veterinario de Forks, ella no dejaba de pasear su herencia Quileute, hecho que divertía a su marido Jake quien, entre bromas, comentaba que ella era más nativo-americana que él y Billy juntos. Con lo que se ganaba una buena regañina que le hacía dormir en el sofá.

Claire le devolvió el saludó y cambió de postura evidenciando su vientre hinchado. Sí, lo que Claire había sido un revolución en la pequeña reserva pues no sabían quien era el padre de la criatura y dieron por sentado que cuando Quil Ateara, amigo de la familia y unos 13 años mayor que ella le dio su apellido, era un acto de conveniencia. Emma sabía la verdad. Al fin y al cabo, ella si conocía la existencia de la manada de su padre y el clan vampírico de su abuelo Carlisle.

La paternidad del hijo de Claire dio para mucho y no eran pocos que aseguraban que el niño era de EJ Cullen. El joven médico que había llegado a la ciudad y se había establecido en la mansión blanca que había sido propiedad de sus familiares, junto con su tío Emmett.

Durante el verano, la joven Claire salió varias veces con él y se hizo claro su amistad cuando la acompañó a la boda de una prima. Pero EJ era un hombre que no se comprometía y tras el fugaz romance la abandonó embarazada de él.

Menuda telenovela y ella se la había creído. Desde esta distancia Claire olía a su macho. El olor de Quil se extendía por todo su cuerpo y el bebé también tenía la misma fragancia. No había dudas.

Emma se avergonzada porque durante unas horas, desconfió de su mejor amigo y lo enfrentó. Éste se enfadó con ella. EJ la había mirado a los ojos y había sido directo.

-Emma me conoces… ¿cómo puedes pensar que sería así? ¿Cómo creíste que humillaría a una mujer?

Ella se quedó callada porque si la había humillado a ella. Emma se enamoró de él, el mismo día que vino a Forks después de una temporada muy larga en Sudamérica.

En el verano anterior, un poco achispada por el alcohol que había bebido para darse ánimos, ella se lo confesó y se arrojó a sus brazos. Deseándolo con toda su alma… y él la había rechazado. Como si ella fuera una niña pequeña inconsciente.

Afortunadamente, Emma era fuerte y había superado ese bochornoso capítulo de su vida. EJ y ella eran los mejores amigos del mundo y compartían una misma pasión… la espeleología. Visitar cuevas y contemplar los testimonios, las pinturas, de los primeros hombres.

-Oh, Dios mío-Mira eso.-Una mujer de unos 40 años le daba codazos a su amiga, mientras miraba embobada a un coche descapotable rojo de donde salió EJ.

Siempre la misma historia, pensó Emma. EJ era el hombre más atractivo que había sobre la tierra. Era idéntico a su padre, pero a diferencia de Edward, tenía unos ojos de color chocolate preciosos y un cuerpo de escándalo como los lobos… bronceado por el sol, pues le encantaba el surf y el sol no afectaba su piel.

Él hizo caso omiso al pequeño club de fans que se había formado a su alrededor y fue directa hacia ella. Sonreía de oreja a oreja.

-Así que el Cadillac del 73.-Le guiñó el ojo, enseñándole la papeleta del concurso-Yo también participo. Le dije a Claire que me lo quedaba siempre que tú, estuvieras incluida, preciosa Emma.

Lo dijo todo en una pose de conquistador que hizo que ella rompiera a reír. Él se unió a su risa.

Tras la broma, le mostró su mochila con los accesorios necesarios para la expedición. Comenzarían dentro de unas dos horas, cuando Emmett terminara el turno y pudiera acompañarles.

Al final, Brianna D'Allgueri ganó el cadillac. Y miró de forma agresiva al premio… y a EJ. Había algo raro en ella, pero Emma no pudo identificarlo. Se quedó aún más pensativa cuando la oyó murmurar en italiano.

-El pasado es mañana. Vul dur i.

Emma sabía hablar italiano gracias a su madre, pero el mensaje no le quedó claro y pensó que no había escuchado bien.

Cuando el turno terminó, se dirigió a las cuevas Muku-pat junto con Emmett y EJ. Las cuevas estaban frías pero ninguno de los tres lo notó. Empezaron a recorrerlas cuando sucedió. Fue instantáneo y no pudieron protegerse. Era como si la tierra hubiera entrado en un gran agujero negro y todo dio vueltas.

EJ la cogió en brazos e intentó cubrirla con su cuerpo. Ella cayó en la inconsciencia pero antes supo el significado:

Vul dur i.

Los Volturi habían vuelto.