Holaaa! Bueno quiero daros las GRACIAS a todos/as por leer mi historia y por dejarme los reviews. Y aquí presente el capítulo 2. Advertencia, hay Nalu, pero en el próximo os lo recompensaré. Sin más, os dejo con este tierno capítulo. Disfrutad de la lectura ^^

Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, sino que pertenecen a Hiro Mashima. Solo me pertenece Mizu,Kira, Hanak, Kisu y Ai son personajes creados por mí.

Capitulo 2: Kira y Hanako

Me acerqué más para ver mejor quiénes eran y eran ¡NATSU y LUCY! Natsu, que llevaba su ropa habitual, con una cara de asustado que parecía que se lo iban a comer con Lucy en brazos, llevaba un vestido de color rosa liso algo largo, con cara de dolor y enfado y sudaba mucho. Preocupada, me acerqué rápidamente.

―¡Pero qué pasa!― pregunté asustada, mientras le cogía la mano a Lucy.

―¡Las niñas!―gritó asustado.

Seguía sin saber qué quería, qué les pasaba a las niñas.

―¡Que he roto aguas, coño!―decía Lucy, la cual cada vez sudaba más.

¡No podía ser! ¡Las dos pequeñas ya venían! ¿Por qué Natsu la había traído al gremio? Tenía tantas preguntas, pero ahora debía ayudarla, yo sabía que significaban las contracciones, ya que las sufrí cuando tuve a Mizu y no quería imaginármelo con dos.

―¡Aaaaaaaaaaaaaaaauuuu!― gemía de dolor.―¡Natsu, por favor, llévame a un hospital, me duele mucho!― pedía ayuda a gritos.

―Lucy, tranquila, respira. Ahora mismo vamos al hospital. Tranquila. Respira.― intentaba relajarla, aunque yo misma sabía que eso era imposible.― Natsu, ¿Cuánto hace que esta así?

―¡No lo sé! Por favor ayudadla.―decía desesperado.

―Hmp.― asentí y dejé a Lucy unos segundos y fui a coger las llaves del coche. Pero de repente aparecieron dos personas por la puerta. Me giré más para ver quiénes eran. ¡Gracias a dios! Allí venían Erza, con Kisu-kun a cuestas y Jellal con la pequeña Ai-chan en brazos dormida.

―¡Qué coño pasa aquí! ¡Con tanto maldito escándalo me vais a despertar a la niña!― decía enfadada Erza, hasta que bajó sus ojos a los dos cuerpos que se encontraban enfrente suya.― ¡Por Kami! Lucy, ¿Qué pasa?

―¡Erzaaa!― La llamó, pero alargó la última letra por el dolor.―¡Las niñaas! ¡Que ya vieneeen!― intentaba vocalizar Lucy.

―¡QUE! ¡LAS NIÑAS! ¡Y QUE COÑO HACES TU AQUÍ, TENDRÍAS QUE ESTAR EN UN MALDITO HOSPITAL! ¡JELLAL, TRAE MI CARRO! ¡JET VEN AQUÍ TU NOS LLEVARAS, CORRIENDO! ¡VENGA MOVEOS QUE PARA ALGO SOIS HOMBRES! ¡OBEDECED! ¡VENGA!―ordenaba Erza.

Se notaba que estaba preocupada. Y no me extraña. La mayor parte de las mujeres de este gremio hemos seguido nuestras vidas con nuestro amor y creado familias.―¡Juvia! ¿Qué haces ahí PARADA? ¡Ven aquí!―Me acerqué casi corriendo y por poco me tropiezo con un escalón.―Coge a Kisu-kun & Ai-chan y llévalos con Asuka-chan. Y luego vuelves, necesito tu ayuda.― explicó y yo asentí con la cabeza.

Cogí a Kisu-kun de la mano y él me regaló una sonrisa y me saludó cariñosamente "Buenos días, Juvia" yo le devolví la sonrisa y fui a coger a la pequeña Ai-chan, que apenas tenía un año. La tenía Jellal, así que fui rápidamente para que él pudiera ir a por el carro de Erza. Cogí a la pequeña y fui a la parte donde estaba Asuka. Intentaba calmar a la pequeña Ai, ya que lloraba levemente por causa del ruido. Al llegar al pequeño espacio donde estaban los niños saludé a Asuka y le di a la niña para que la calmara. Mientras, yo fui a dejar a Kisu-kun con mi amada hija. Estaba sentada en una silla pintando un dibujo. Me acerqué y senté al pequeño a su lado.

―¿Qué pintas?―Le pregunté a Mizu mientras observaba el dibujo en el que había un campo verde.

―He pintado un campo verde y ahora pintaré a mí, a papá y a ti.― contestó con una de sus sonrisas.

Aprobé con la cabeza y fui de nuevo donde se encontraba Lucy. En aquellos pequeños segundos que tardé para llegar, el dibujo de mi pequeña, me lo imaginé, como sería todo ahora si el estuviera. Pero era totalmente imposible. Llegué rápidamente y me senté al lado de la rubia.

―Ya está Erza. Dime. ¿Puedo hacer algo más?― por lo visto no me prestó mucha atención, ya que estaba diciéndole a Lucy que respirara.

―No. Ahora llegara Jellal y la llevaremos al médico.― respondió finalmente con seriedad en su voz y, acto seguido, siguió con la respiración de Lucy. Pero de repente, Lucy me miró concentrada y me preguntó.

―Juvia. Tú, dime como se supone que soportaste este dolor tu sola. Dime, porque se te veía de lo más tranquila cuando ibas a tener a Mizu y esto duele mucho, me da la sensación de que me voy a descomponer.―me interrogó asustada y algo frustrada.

―Lucy, sabes que cuando yo tuve a Mizu, estaba en el gremio y rápidamente fui al hospital. Y no me dolió tanto ya que tu llevas casi una hora con contracciones fuertes y en poco tiempo entre cada una y yo no las tenía tan rápido, las tenia con intervalos de tiempo más largos.― contesté lo más tranquila posible para relajarla. Aquel interrogatorio me recordó cada escena de mi embarazo y de cuando tuve a mi pequeña, la vida se me iluminó al ver aquel pelo negro y aquellos destellos azabaches en sus ojos. Se parecía tanto a su padre. Pero este no era el mejor momento para pensar en ello. Tenía unas inmensas ganas de llorar desde la primera vez esta mañana en la que vi que hoy era 18 de Febrero. Pero ahora no era el momento.

Al ver que Lucy estaba mas tranquila con la presencia de Erza y mi respuesta, me giré y vi a Natsu de lo más nervioso. Sudaba y temblaba. Así que decidí ayudarlo un poco.

―Natsu. Tranquilo.―Le sonreí.― Vas a ser papá, así que quita esa cara, que Lucy se va a poner bien. Solo que bueno. Estos momentos para nosotras es muy doloroso y es normal, pero verás que dentro de unas horas tendrás a tus pequeñas hijas en este mundo y estoy seguro que serás un hombre muy feliz.― intenté relajarlo. Lucy y Erza no escucharon nada de lo que le dije ya que se las veía profundamente concentradas en la respiración. Natsu me sonrió y pareció que se le quitó un poco la cara de temor que tenía por una un poco más relajada y feliz.

―¡¿Dónde coño esta Jellal con el carro?! ¡JELLAL VENGA!― gritaba la peliroja.

―Tranquila, Erza.― decía Natsu, estaba nervioso, pero que Erza estuviera nerviosa lo ponía aun más.

―NATSU. No me digas que tengo que hacer. Que el pequeño Jellal ahí donde lo ves, estaba peor que tú. Por poco se desmaya y encima luego no sabía por donde se iba al hospital.― Le explicó Erza seria, por su nerviosismo. Estaba muy nervioso y a todos los preocupaba ya que ella no suele ponerse nerviosa.

A los pocos minutos, llegó Jellal con el carro de Erza. Por lo visto no se dio cuenta de lo que dijo su mujer, pero eso no era importante ahora mismo. Sino el carro. Era como un coche sin todas sus pertenecías. Básicamente era mejor ir en su carro, porque sería más rápido, ya que con el coche hay trafico y si los lleva Jet, llegaran más rápido.

Erza rápidamente se levantó y entre Natsu y ella la pusieron de pie, pero…

―¡Aaaaaaaaaaaaau!― exclamó Lucy adolorida. Al parecer, eso de ponerse de pie no era lo mejor en ese momento.

―Erza, ¿quieres que lleve en brazos a Lucy y la suba al carro?― preguntó Natsu algo asustado por el malestar que sufría su pareja.

―Está bien.― aceptó su propuesta la peliroja.

Erza se subió al carro y seguida de ella subió Natsu con Lucy en brazos que se retorcía angustiosamente. Al estar arriba, Jet empezó a correr y se fueron hacia el hospital.

Iba a ir a por Mizu y así ir al hospital. Pero un peliazul se interpuso.

―Juvia, espera. ¿Quieres que me quede con Mizu?―preguntó Jellal amablemente.

―No da igual. Yo me la llevo y si quieres me llevo a los tuyos también―contesté moviendo la cabeza negando su petición, no quería que se preocupara.

―Juvia, yo me la quedaré. Sé que hoy hace 3 años que desapareció y se te ve triste aunque intentes ocultarlo. Tranquila, ves al hospital con Lucy y Erza y luego ves a descansar a tu casa y llorar si es lo que necesitas, yo me quedaré con Mizu, no hay problema; sabes que es como otra hija para mí.― las palabras de Jellal me hicieron sentirme mejor.

Sinceramente, necesitaba estar sola y poder llorar mientras pensaba en él. Era algo que realmente necesitaba y si Mizu estaba conmigo no podría.

―Gracias.― le sonreí un poco apenada.

Entonces, fui a despedirme de Mizu, le di dos besos y le dije que se quedaría con Jellal. Se puso muy contenta, supongo que porque estaría con Kisu-kun, pero en fin, me despedí un poco de todos, cogí mi coche y me dirigí al hospital.

-.-.-.-.- POV LUCY

Estaba tumbada encima de Natsu con la cabeza apoyada en las rodillas de Erza. Todo el cuerpo me dolía. Las malditas contracciones que se repetían cada 30 segundos me iban doliendo más y más... No llegaba la hora en la que me quitaría ese dolor. Pero de repente, tuve la siguiente contracción y en esa, unas pequeñas y pocas gotas de agua salada empezaron a brotar de mis ojos.

―Lucy, respira ya queda menos; en unos 10 minutos como mucho llegamos.―Me tranquilizaba Erza.

Cerré los ojos e intenté relajarme para la próxima contracción que en unos segundos más aparecería. Pero abrí mis ojos al escuchar esa voz masculina que tanto me gustaba.

―Lucy, te juro que lo siento.― Se disculpaba mi pelirosa. Al verle esa cara de intranquilidad y sufrimiento me dio mucha pena. No tenía porque disculparse, no era su culpa.

―No te preocupes.― Le sonreí.― Es normal que te pongas así conociéndote. Vamos a tener dos hijas. Dos pequeñas personas que van ha cambiar nuestra vida de aquí en adelante y que nos harán de lo más felices en nuestra vida. Y ya pronto estarán aquí.― lo consolaba alegremente a mi hombre cogiéndolo de la mano, para poder los dos juntos superar la próxima contracción que se acercaba. Ambos nos apretamos la mano fuerte y superamos la contracción mientras en nuestro rostro se deslizaban gotas de agua.

Erza nos sonrió mientras contemplaba nuestras caras sonrientes. Pero de repente el carro se paro indicando una sola cosa.

―Ya hemos llegado.― acabó de afirmar Jet nuestra llegada.

Natsu se quitó las lágrimas y de nuevo me cogió en brazos.

―Te quiero.― Me susurró cariñosamente y luego me besó rápidamente para bajar del carro.

Jet fue a dejar el carro en alguna parte mientras nosotros tres entramos corriendo al hospital. Yo fui donde había sillas y me senté en una de ellas con Natsu a mi lado. Mientras tanto, Erza discutía con la recepcionista. Había unas 5 personas antes que nosotros pero los echó y se puso la primera.

―Hola. Por favor, denme una camilla y un médico ahora mismo. Tengo una embarazada de parto con dos bebés en su pequeño cuerpo. Así que hágame el favor de traerme un médico. ¡YA!.― le gritaba Erza a la pobre señora de la recepción, mientras Natsu y yo reíamos un poco.

Pocos minutos después apareció mi doctor. Era un hombre de unos treinta años, fornido, de pelo negro y ojos verdes.

―Hola. ¿Lucy Hertfilia?― preguntaba el doctor buscándome con la mirada.

―¡AQUÍ!―gritó Erza mientras se levantaba de la silla.

―Vengan por aquí.― nos dijo el doctor. Erza decidió quedarse esperando mientras Natsu, que me llevaba en la silla de ruedas y yo, junto al doctor, fuimos a la consulta.

Después de unos pocos pasillos muy largos, llegamos a la consulta. Natsu se quedó fuera no sé porqué, y yo entré.

―Lucy, por favor túmbate en la camilla.―Me ordenó educadamente.

Y así hice, me tumbé en la cama y el empezó a mirar y pocos segundos después me miró con una mirada algo seria y fría.

―¿Qué quieres parto natural o cesaría?― Me preguntó mientras seguía con la mirada fría sobre mí.

―Natural.― contesté firme.

―Sabes que son dos niñas y no es una. Sabes que hay muchos riesgos de que algo salga mal. Sabes que es muy doloroso, ya que muy pocas veces las mujeres prefieren el parto natural a la cesaría en estos casos. ¿Verdad?― Me advirtió el doctor severamente.

―Yo soy una maga de Fairy Tail. Puedo con todo. Así que avise a mi marido que no sé porqué se ha quedado ahí fuera y prepare el quirófano o lo que sea, porque quiero ver a mis hijas, la verdadera razón de ahora en adelante para seguir viva.―Le explique seria. Me daba rabia que se opusiera. Yo desde el primer momento lo quise así y aunque sabía que me dolería todo mi ser y que quizás no todo salga perfectamente por los riesgos me da realmente igual.

Hablé con Natsu unos diez minutos, lo que tardó el doctor en prepararlo todo. Hablamos sobre como podrían ser ellas. Pero cuando a los diez minutos el doctor llegó mi corazón empezó a latir más rápido. Dentro de unas horas o menos, mis dos pequeñas llegarían al mundo, y lo tendría todo, a Natsu y a mis dos hijas. Pero de repente, un montón de personas vinieron corriendo a mi habitación. Eran todos los del gremio. El doctor nos dio unos minutos y cada uno nos dio valentía a ambos, aunque Juvia no vino; cosa que me extrañó bastante porque la vi aunque no entró, pero sabía que tenía una razón.

Al acabar de verlos a todos, Natsu se veía un poco triste. Y sabía porque. Le hubiera gustado que su mejor amigo hubiera estado ahí. Gray Fullbuster. Segundos después de darme cuenta de ello supe porque Juvia no había venido. A pesar de que sabía que ella vendría, mis hijas nacerían el 18 de Febrero, día en el que Gray desapareció, desde ese día nada fue lo mismo, Juvia ha cambiado mucho ya no es tan alegre y divertida como antes, ahora es más callada y suele estar triste aunque con Mizu no es así. Sabía que ella no había venido ya que todo esto le hacía recordar el que Gray no estuvo cuando ella tuvo a Mizu, pero ahora mismo debía dejar eso a un lado. Debía vivir el momento.

Pocos segundos de que saliera Makarov, el último que nos visitó, el doctor nos llevó al quirófano.

―Natsu.― lo llamé girándome a verle su cara.

―¿Si?― dijo algo preocupado.

―Vamos a ser papás. Vamos a tener dos hijas preciosas. Kira Dragneel y Hanako Dragneel. Una representación de nuestro amor, de nuestra vida. Porque eres mi vida, eres el hombre que más quiero en este mundo y mi sonrisa para cada día de mi vida. Y de ahora en adelante seremos una verdadera familia.― le dije con alguna lágrima por mi rostro.

―La razón de mi vida de ahora en adelante y desde el primer momento en el que te vi eres tú y ahora lo seréis vosotras, mis tres princesas, las personas que más querré en este mundo. Te amo.― y después de esas palabras me sonrío con esa sonrisa que me limpiaba el corazón de todo lo malo que poseyera en aquellos instantes.

Y al final de otro largo pasillo llegamos al quirófano. Me sentaron en otra camilla, nos pusieron los gorritos verdes en el pelo y todo lo demás.

―Bueno, pues empecemos. Respira hondo y empuja lo más fuerte que puedas.―Me explicaba el doctor. Me dolía todo el cuerpo. Cada músculo de mi cuerpo me dolía. Notaba a mis dos hijas en mi cuerpo. Moviéndose. Respiré, agarré fuerte la mano de Natsu y empujé con todas mis fuerzas.

Mi cuerpo estaba muy dolorido. Apenas podía moverme y empujar. Pero seguí empujando hasta que se escuchó un llanto. Natsu me agarró más fuerte de la mano. No pude resistirme a llorar. Solo quería abrazarla. Pero debía seguir. Aunque no notara mi cuerpo debía seguir por mi otra hija, así que empujé más y finalmente escuché otro llanto más. No podía estar más orgullosa. Mis hijas estaban en este mundo. Me giré para ver a Natsu y estaba llorando como un niño pequeño. Ambos éramos papás. Una de las enfermeras me trajo a mis dos pequeñas y las posó sobre mis brazos. Mis pequeñas estaban ahí. Eran hermosas. Una de ellas era rubia con los ojos verdes que tenía Natsu y la que era más pequeña, pelirosa con los ojos marrones. Desde que las miré, ambas me miraron a los ojos a mí y a Natsu que seguía llorando de felicidad. No podía parar de admirarlas.

―Son hermosas, como tú.―me susurró mi peli rosa besando mi mejilla húmeda.

Le sonreí, aquel era él, el hombre del que me enamoré perdidamente, mi alegría y no podía estar más orgullosa de él.

―Bueno… Te llevaré a la habitación para que descanses un poco. Natsu, tu sal a dar la noticia y cuando Lucy esté lista para recibir visitas, te avisarán.― nos explicó el doctor.

Natsu salió de allí, no sin antes besarme cariñosamente y luego se fue. A mi me llevaron a mi habitación y allí me cambiaron de ropa y me dejaron descansar.

-.-.-.-.- POV JUVIA

Todos estábamos fuera esperando que saliera alguien para explicarnos cómo había ido todo. Yo me sentía mal por el hecho de no haber ido a decirles nada, pero sabía que ellos me entenderían perfectamente.

De repente, todos nos giramos y vimos a Natsu serio mirando fijamente el suelo. Todos nos asustamos un poco al ver esa reacción. Pero segundos después subió su cabeza despacio y puso aquella sonrisa que le hacía sonreír a todo el mundo que la viera mientras pasaba una mano rascando su cabeza.

―¡Ya soy papá!― dijo feliz .

Todos gritaban, lo abrazaban y algunos hasta lloraban. Yo me levanté y lo saludé con una sonrisa, pero me volví a sentar. Después de hablar con casi la mayoría de ellos se sentó a mi lado. Notó que estaba feliz por ellos, pero aunque intentara ocultarlo estaba triste.

―Juvia, ¿Qué te pasa? ¿Por qué estas triste?― Me preguntó Natsu preocupado.

―Oh… Natsu. No pasa nada.―intenté sonreír girándome para mirarlo a los ojos, de nuevo tenía que hacer todo lo posible para mentir como esta mañana con Mizu, no iba a arruinar todo esto.―Pero hoy es una fecha mala para mí. Hoy hace tres años que él desapareció. Estoy muy contenta de que todo haya salido muy bien, pero todo sería diferente si él estuviera aquí. Y sé que debo dejar de pensar en él e intentar enamorarme de nuevo y ser feliz. Pero no puedo. Así que... con tu permiso, me gustaría ir a descansar.―Le expliqué, pero cada vez mi tono de voz se volvía más apagado.

―Claro. No pasa nada. Yo también lo hecho de menos. Nada es lo mismo sin él. Y no hace falta que te enamores de otra persona, algún día sé que volverá.― Me contestó algo apenado, él también estaba muy afectado por todo lo acontecido a pesar de que intentara disimularlo; era normal, era su mejor amigo y en un día tan importante, se sentía el vacío que había dejado por mucho que intentáramos mirar para otro lado y hacer como si todo siguiera como siempre, como hace tres años...

―Bueno. No te preocupes por mí. Tienes que ser feliz. Lucy tiene mucha suerte de tenerte. Ya que yo estuve sola y sino hubiera sido por ella, no sé como estaría ahora mismo. Tiene suerte de tener a alguien. Mi corazón no le corresponde a nadie más que a él. Así que disfruta.¡Eres papá!― Me despedí abrazándolo mientras se me salía alguna lágrima.

Me despedí de todos, salí del hospital y entré en mi coche. Lo puse en marcha y me dispuse a ir a mi apartamento. Sabía que esa noche sería inolvidable. Lloraría hasta más no poder y cada uno de los recuerdos que tuve con él desde el primer momento que lo conocí hasta que desapareció, me desvelarían. Aquella noche iba a ser realmente triste. Pero necesitaba llorar y pensar en él. Aunque nunca vuelva. Él siempre será lo que más amé en este mundo.

-.-.-.-.-

¿Y? ¿Qué os ha parecido? La verdad lo siento mucho ya que en este capítulo hay muy poco Gruvia, pero me apetecía mucho escribir las escenas de Nalu y Natsu es muy mono ^^. Bueno, espero que os haya gustado mucho y el próximo capitulo sí será Gruvia 100% Espero que me dejéis algún review para seguir con esta historia. Que realmente me gusta mucho y aunque me deprimo pensando todo lo que aun tiene que pasar. ¿No os pica la curiosidad? Espero vuestros reviews, que doy las GRACIAS a los que me los dejaron, de verdad. De nuevo le agradezco a Rairaku-san, por ayudarme y animarme y a mis seguidores que por ello continuo!

Adelanto: Bueno es 100% Gruvia. Juvia llorara en su departamento, mientras os cuenta su historia con Gray, el hombre que ama.

Saludos,Mariera-san.