Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K.R
Este fic participa en el reto "Amortentia al azar" del foro "La Sala de los Menesteres".
Dedicado a la Familia Friki.
Eucalipto (o cómo se le declaró... o al menos algo parecido)
Por desgracia, o así lo consideraba Scorpius, no pudo seguir pensando mucho en sus olores de Amortenia, ya que Slughorn los emparejo por parejas. Por supuesto, Scorpius y Albus se pusieron juntos, empezando su poción, el Filtro de Muertos en Vida.
En un momento determinado, Scorpius se acercó disimuladamente a Albus, aspirando el aroma que su novio desprendía.
—¿Me estás oliendo? —le preguntó Albus, con una mezcla de sorpresa y diversión en su rostro. Scorpius se sonrojo.
—Yo... esto —tartamudeó Scorpius, con cierto aire de vacilación.
Albus simplemente sonrió, con cierto aire de diversión y malicia.
—Puedes olerme todo lo que quieras —le murmuró al oído con cierta lujuria en su voz—. Pero esperate a que estemos a solas... así no sólo tendrás que olerme. También podrás tocar, besar, lamer y morder lo que tú quieras, Scor.
Las piernas de Scorpius temblaron ante el tono de su novio. Costaba creer que, al principio de la relación, hacia ya un año, Albus era el más tímido de los dos. Se apartó ligeramente, y escaneo la sala. Nadie, a excepción de dos personas, se había dado cuenta del intercambio entre la joven pareja. Scorpius les dirigió una mirada a Rose y Alyson Nott, la prima de Scorpius, quienes simplemente ignoraron al rubio, susurrando por lo bajo.
Tiene gracia pensó Scorpius. Albus y yo somos novios. Y mi prima, y la prima de Albus, son novias... Que vueltas da la vida.
Casi al final de la clase, Slughorn empezó a pasear por la clase, evaluando las pociones. Aquello permitió que Scorpius pudiese dedicarse un poco mejor a lo que estaba pensando antes, al principio de la clase. Los olores de su Amortenia.
Había llegado el momento de pensar en su segundo olor: eucalipto.
Me sentía nervioso. Más nervioso de lo que había estado desde el día de mi selección, hacía cuatro años. Hoy, iba a casa de los Potter, ha pasar dos semanas con ellos. Eso no sería un problema, sino fuese por un pequeño detalle. Y era que... ¡estaba jodidamente enamorado de Albus!
Desde que lo había descubierto, en tercero, me había resultado muy difícil estar cerca de Albus, sin tocarlo ni besarlo. En cuarto, la cosa se había complicado con las hormonas. Casi no podía ver la sonrisa de Albus, sin querer bajarle los pantalones delante de todos.
Rose y Alyson lo habían descubierto en cuarto, o sea, el curso anterior, lo que sentía por su moreno amigo. Tal vez fuese por cómo me quedaba mirando a Albus. En cualquier caso, Rose y Alyson lo habían descubierto, y me habían amenazado con darle veritaserum en la hora de la cena, sino me declaraba a Albus antes de que empezase el quinto año.
Sin presiones, vamos.
Así que, me despedí de mis padres, antes de meterme en la Red flu, y viajar hasta la casa de los Potter, en Londres. Notaba a mi padre algo tenso, pero supongo que era al hecho de que fuese a casa de los Potter.
Tras viajar por la Red flu, lo cual no recomiendo que hagáis si habéis comido mucho para desayunar. Tras dar vueltas alrededor de llamas verdes (lo cuál es bueno en invierno, pero insoportable en verano), salí a la sala de hogar de los Potter. Lo primero que sentí, al llegar, fue un fuerte abrazo.
—¡Escorpión! —exclamó James.
—¡Perro! —dije yo, divertido. Al contrario de lo que muchos creía, James y yo nos llevábamos bien. Él solía llamarme "Escorpión" y yo "Perro".*
—Déjalo, James, que vas a ahogar al pobre Scorpius —dijo una voz femenina. Sentí que James era apartado y fui abrazado de nuevo, esta vez por unos brazos más delicados, pero que igualmente daban fuertes abrazos—. Me alegro de verte, Scorpius —dijo Lily.
—Pues tú también lo vas a ahogar, Lilu —comentó una nueva voz, muy conocida para mí.
Levanté la vista, y mis ojos grises se toparon con los verdes de Albus, quién sonreía con su sonrisa habitual. Esa sonrisa que parecía decir violame. Me sonrojé un poco.
Albus se acercó a mí, y me dio un abrazo, algo rápido para mi gusto.
—Vamos, ven, Scor —me dijo—. Te llevaré las cosas hasta mi habitación, y luego iremos a la piscina...
Seguí a Albus hasta su dormitorio, ubicado en la segunda planta, justo delante de la habitación de James. Justo cuando Albus se disponía a abrir la puerta, dos pares de manos agarraron mis brazos.
—Mejor quédate aquí —me dijo James, serio.
—Haznos caso —añadió Lily, quién también lucía seria. ¿Qué ocurría? ¿Albus tiene instrumentos de tortura en su habitación, o algo parecido?
—Sólo quiero ver la habitación de Al —les dije, liberándome de ellos.
Nada más entrar, deseé haber escuchado a los hermanos de mi mejor amigo. Lo primero que me recibió, fue un fuerte olor, que me despejó las fosas nasales.
—¡Uau! —exclamé—. ¿A qué huele?
—Es eucalipto —me respondió Albus, señalando una pequeña planta que estaba en su ventana—. Me encanta su olor... —Eso ya lo había notado, por la forma en que inspiraba Albus. Yo, por mi parte, me estaba empezando a marear. Él se dio cuenta, ya que abrió la ventana—. Lo siento. Sé que marea algo, pero yo ya estoy acostumbrado.
Una vez que el olor se fue, o al menos se dispersó algo, contemplé mejor la habitación de Albus. Era pequeña, comparada con la mía de la mansión, pero espaciosa, por la poca cantidad de muebles que tenía. Dos camas (supuse que normalmente había sólo una), un armario, un escritorio de madera, con un extraño aparto (un ordenador), el baúl de Albus, a los pies de una de las camas, y por último, una percha, que suponía que era dónde solía colocarse Niké,** la lechuza de Albus. Las paredes estaban pintadas de un color verde suave, y varios adornos verdes y plateados, como banderas, estaban colgados de ellas.
Albus y yo empezamos a ordenar mis cosas, antes de ponernos los bañadores, y bajar a la piscina. Justo cuando Albus se disponía a abrir la puerta, lo detuve.
—Esto... espera un momento, Albus —le pedí, sintiéndome que mi corazón se aceleraba. Iba ha hacerlo, no había vuelta atrás.
—¿Sucede algo, Scorpius? —preguntó Albus. Suspiré.
—Te quiero, Albus —le respondió. ¿Había mencionado que la sutileza no era lo mío?
—Yo también te quiero —respondió mi amigo. Mi corazón dio un vuelco. Albus se acercó a mí, y me abrazó. Aspiré su aroma. El eucalipto entró por mis fosas nasales—Eres mi mejor amigo, Scorpius.
Y la alegría que había sentido, se fue. Albus solo me quería como un amigo. Sin embargo, no me enoje, ni me entristecí. Al fin y al cabo, así era Albus, distraído hasta la médula en los temas amorosos.
La campana sonó, sacando a Scorpius de su ensoñación.
Eucalipto, cuando me declaré a Albus.
Ya podía eliminar eucalipto de su lista.
*: El segundo nombre de James es Sirius, que recibe el nombre de la constelación Sirius. Pero, aparte, Sirius es el nombre del perro de caza del cazador Orión, en la mitología griega. De ahí, la broma de Scorpius.
**: El nombre de la lechuza de Albus, viene del nombre de la diosa griega de la victoria, Νίκη.
Hola gente,
segundo capítulo del Three-shot, con el olor a eucalipto.
Espero que os haya gustado.
Se despide,
Grytherin18-Friki.
