Los personajes de Inazuma Eleven usados en esta historia no me pertenecen.
Nota: ¡Segundo capítulo! *O* Ah decir verdad me cuesta acostumbrarme a la idea de escribir "Reeze" en vez de "Midorikawa" pero intentaré escribir ambos nombres. Incluso me dijeron que no ubicaban a Reeze como Midorikawa ;_;
Está un poco largo el capítulo, pero al fin llega lo bueno *n*)/ ¡Disfruten la lectura!
…
~Amando a tu enemigo~
Capítulo 2: Intrusos.
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Y así lo hicieron, entraron a los calabozos sin que nadie se diera cuenta.
Al llegar al grado de "Dios" algunas personas conseguían volar, era parte de sus habilidades especiales, solamente era cuestión de aprenderlo a usar.
No necesitaban de caminar realmente, pero lo hacían y solo volaban cuando tenían que recorrer grandes distancias o pasar desapercibidos en algún lugar como dentro de los calabozos, tal como era su caso.
Los calabozos se encuentran por debajo de la tierra, por dentro están construidos por grandes cubos y rectángulos de oro, estos se desplazan al azar y siempre están en movimiento, es un laberinto de alguna manera, para moverse dentro de los calabozos había que pasar por escaleras eléctricas y te llevan directo a las jaulas.
Pero como no debían de estar ahí a esas horas de la noche saboteando las celdas de los presos simplemente volaron.
Gazelle manejaba el hielo, por otra parte Grand y Reeze tenían algo que ver con el universo y las estrellas aunque realmente no comprendía como es que ellos funcionaban; los tres volaron y se escabulleron dentro.
Para entrar en una jaula bastaba con ponerse frente a ella, la puerta desaparecía, una vez adentro la puerta aparecería de nuevo tan sólida como siempre, para salir era básicamente lo mismo.
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En ese instante la puerta se abrió y los tres entraron en silencio, ahí se encontraba… un preso más de los tantos otros, de espaldas sobre su cama, durmiendo aparentemente y a pesar de la presencia del trío de Dioses no se había movido en lo absoluto.
Hiroto y Midorikawa (los nombres reales de Grand y Reeze respectivamente) se centraron a inspeccionar la habitación a la que se habían escabullido sin prestarle mucha importancia al preso y a Gazelle.
El chico preso en la jaula de oro aparentaba la misma edad que ellos, su cabello era de un rojo intenso y estaba muy alborotado, seguro tendría días sin cepillarlo. Su cuerpo estaba vestido con apenas una camisa, un pescador y unos tenis.
Oh, Gazelle no podía describirlo con exactitud pero el tono de piel de aquel Demonio enjaulado era… ardiente, solo así pudo ponerlo en palabras. Solo guardo silencio y se quedó ahí, inmóvil, observándolo detenidamente.
-¡Hey Gazelle! ¿Quisieras dejar de mirar al bello durmiente un instante y ayudarnos a buscar lo que necesitamos? –Dijo Grand en tono burlón al momento en el que se dio cuenta que el peli blanco no apartaba la vista de él.
-¡Cállate!- Dijo y comenzó a caminar alrededor de la habitación con los brazos cruzados.
-¡Mira Grand, los encontré! –Reeze estaba feliz.
Lo que buscaban eran una especie de jarrones eran pequeños de no más de 15 centímetros de altura, ovalados, con gravados de distintas figuras y objetos apenas reconocibles, dentro tenían una especie de calmante que servía para que los poderes de los Demonios enjaulados se mantuviera suprimido, los presos no lo sabían, simplemente creían que era parte del adorno del lugar y de haber intentado tomar algún jarrón una barrera se activaba impidiendo tocarlo.
Esto era algo que los pequeños Dioses dentro de la jaula no sabían.
-¡Perfecto! –exclamó Grand –Ya podemos irnos de aquí, a no ser que…. Gazelle…
Este se detuvo a contemplar una vez más al peli rojo recostado en la cama.
-¿Qué tanto balbuceas? – Dijo molesto.
-¿No quisieras divertirte un rato con él? Llevas todo el rato mirándolo.
-No tenemos por qué perder tiempo con este maldito preso. –Se apresuró a interrumpir Reeze. Al parecer le molestaba eso que Grand tenía en mente hacer y que le estaba proponiendo al albino, en frente de su cara por supuesto.
-Mmmh…-se escuchó un quejido, en realidad sonaba más bien como un gruñido.
-Shhh –Siseó Grand al percatarse que el peli rojo comenzaba a moverse.
Todos permanecieron inmóviles. Hiroto le dio una mirada a Suzuno (el nombre real de Gazelle) y este asintió con la cabeza, ambos se movieron despacio y sin hacer ruido en dirección de la cama. Midorikawa solo negó con la cabeza y se resignó a mirar el espectáculo.
Una vez estando al borde de la cama, Gazelle por los pies y Grand por la cabecera le sujetó las muñecas de Burn con fuerza y este reaccionó violentamente.
-¿Quién diablos son ustedes? ¿Cómo es que entraron aquí? –comenzó a hacer fuerza y a debatirse sobre las cobijas.
-Oh, la princesa enjaulada acaba de despertar – Decía el de ojos verde a modo de burla, amaba juguetear así con las personas.
Gazelle subió a la cama y se montó por encima de Burn impidiéndole moverse.
-¡Quítate de encima maldito bastardo! –Se sacudía de tal manera para sacar de equilibrio al ojo azul y poder empujarlo con los pies al piso.
-Será mejor que no te resistas- Dijo a modo frío mientras le proporcionaba un golpe en el estómago y antes de que el otro pudiese recuperar el aliento le besó.
Burn se había doblegado al instante cuando sintió el golpe y no tuvo tiempo de recuperarse, abrió los ojos de golpe cuando sintió el beso, un beso tan frío como el hielo, por demás un beso seco y le quemaba los labios.
Sin embargo ese no era su mayor problema, le faltaba el aire y sentía que se ahogaba. No podía recuperarse ¿Quién en su sano juicio esperaba ser besado tras ser golpeado? Comenzó a ponerse morado y por un segundo sentía que perdía la conciencia.
-Vamos, no puedes desmallarte por un pequeño golpe- Gazelle se relamía los labios.
-Y siempre tienes que ser así de brutal Suzuno…
-Esa es mi manera de ser- Masculló mientras tomaba por la fuerza el miembro del Demonio sometido.
-Mmh..…AAHHh….. –Soltó un grito de dolor al sentir su hombría siendo aplastada.
Burn se sentía pequeño a comparación de aquellos dos, que se estaban aprovechando de él. No entendía nada, al igual que la vez que le tomaron preso.
Gazelle le desabrochó los pescadores y los bajó a la altura de las rodillas. Posó sus labios por encima de la ropa interior del peli rojo y mordisqueó un par de veces.
-N-no….para… -Apretaba los dientes, era increíble que a pesar del dolor el comenzaba a ponerse duro.
Gazelle le ignoró, subió una mano por su pecho levantándole la playera. Hizo un largo recorrido con la lengua sobre su cuerpo iniciando por su miembro, subía por la parte baja de su abdomen y se movía hacia su pecho donde hizo una breve pausa para detenerse sobre uno de sus pezones. Lo lamió comprobando que se había formado una pequeña bolita al ser tocado.
-Pa-para… -rogó con la voz entrecortada.
Este parecía no escucharlo, subió lentamente y recorrió su cuello hasta llegar a su boca, besándole una vez más.
-¡AHH! Para te eh dicho- Comenzaba a sonar molesto.
Una de sus manos se encargaba de pellizcarle los pezones, mientras la otra recorría a tientas la entrada sobre la ropa, ahí donde nadie más había tocado y al sentir que el Demonio se estremecía este le mordió con fuerza los labios.
-¡TE DIJE QUE PARARAS MALDITA SEA!- Gritó Burn algo así más que enojado, se quitó de un golpe a sus opresores y su cuerpo comenzó a transformarse.
…
Nota: ¿Quién dijo que los Dioses tenían que ser buenas personas por completo? Adoro tener que escribir a Suzuno como un seme sádico aunque acá entre nos sabemos que le gusta que le den, igual que a Nagumo xD aunque este es más sentimental.
¿Les gustó, no les gusto? Háganmelo saber dejando Reviews y así, créame que motivan a seguir continuando la historia*n* 3 no sé qué más decir así que… ¡hasta el próximo capítulo! :3
~Yozakura.
