Capitulo l : Problemas para adaptarse

Habian pasado cinco largos meses desde que llegue con Charlie Swan, mi supuesto padre y jefe de la policia. Charlie era una muy buena persona, podia verlo en sus ojos y eso era genial, ya no encuentras muy buenas personas en este mundo. Antes de poder socializar con los humanos, Charlie y Renée (mi supuesta madre) me enseñaron algunas cosas que deberia saber para ir a la escuela. No tuve ningun problema, claro, yo aprendo muy rápido y eso era bueno. Correr s algo que me costo, no estaba acostumbrada ni a caminar, cuando lo hacia me agarraba de todo lo que encontraba a mi paso, pero eso mejoro, aunque debo decir que no tengo muy buen equilibrio y me tropiezo varias veces, pero por lo menos puedo mantenerme en pie... y si puedo correr es por suerte. Me enseñaron a atar mis cordones y a vestirme, incluso a combinar las cosas. Tambien me enseñaron palabras que yo no conocía y otras cosas que ignoraba por completo. Otra cosa muy importante a la que debi acostumbrarme fue a comer comida humana, y a cocinar. Yo solia comer siempre que tenia hambre peces, directamente crudos, planctons y algas marinas, aunque tambien comíamos hombres.

En la antiguedad nosotras las sirenas soliamos comer hombres, eso no quiere decir que ahora ya no sea asi, pero yo deje ese tipo de "alimento" hace demasiado tiempo. Como muchos saben, nosotras tenemos el poder de seducir con nuestra belleza y voz a todos los hombres, generalmente humanos. Y ellos eran los que nos mantenian hermosas y vivas durante mucho tiempo. Pero a mi eso me harto y deje de alimentarme de ellos, era algo repulsivo, incluso deje de cantar tanto para que ellos no acudieran a mi totalmente enamorados de mi voz. Si me preguntan por qué deje de comerlos, además de que me parece asqueroso, fue porque me gustaría enamorarme de alguien, y no seria para nada agradable comer a tu pareja ¿o si? En fin, yo deje eso, ahora comeria vegetales, carne y unas que otras cosas que comen los humanos.

Mañana comenzaría a ir al Instituto de Forks, por lo que cuando acabé de almorzar me fui a bañar y luego a la cama. Se que deberia transformarme cuando el agua me tocara, pero Charlie tenia una bañera que me permitía entrar en ella y asearme con cola, aunque habia veces en que podia controlarme y no transformarme, y entonces me daba una ducha. Naturalmente todo mi autocontrol era usado durante estaba fuera de la casa. Forks era un luegar demasiado lluvioso, por lo que era un riesgo total salir de debajo de el techo de mi nuevo hogar.

Sin hacer más, me deje caer en los queridos brazos de Morfeo.

- Bella despierta -.

- Solo cinco minutos más por favor -.

- No Bella, deja la pereza y levantate por el amor de dios -.

- ¡Oh, esta bien! -.

Le hice caso a mi padre y me levante de mi cómoda cama, nunca antes en el fondo del agua habia dormido sobre un "colchón", asi se llamaba eso tan cómodo sobre lo que descansaba mi cuerpo por las noches. Charlie me comentó que dentro estaba lleno de algodón e incluso había algunos llenos de agua. No conocía el algodón, pero si el "algodón de azucar". El que yo comí era de color rosado y se veia tan pero tan frágil. Me habian dicho que podria ser de varios colores, eso me pareció realmente sorprendente, y más cuando lo probé. Se deshacia en mi boca más rapido que ninguna otra cosa, y era dulce, muy dulce, fue lo más maravilloso que probe en mi vida, claro, hasta que comi "helado" por primera vez.

Luego de cepillarme los dientes me di una ducha rápida y sali a cambiarme. Tome unos jeans y una camisa a cuadros en tonos violetas y lilas de manga corta. Desatuné un boll de cereales con leche y sali hacia afuera, donde Charlie me esperaba.

- Bien Bella, este es tu nuevo amigo -. me lo dijo con una sonrisa en su rostro y señaló hacia su costado izquierdo, donde habia una camioneta de color rojo desgastado. Sonreí al verla, este devia de ser el Monovolumen del que Charlie me habia hablado, ese con quien iría hacia todos lados. Charlie ya me habia enseñado a manejar y por suerte aprendi muy pronto, asi que no tenia ningún problema en manejarlo, sabia perfectamente todo sobre autos, aunque debo decir que no sabia mucho sobre los modelos.

- Es genial papá, ¡me encanta! - y sin más, corrí a abrazarlo.

Él rio de forma suave.

- Es genial que te haya gustado, cariño -.

Me separé de él y fui hacia mi querido Mono, asi le habia llamado, me parecía gracioso...

- Oh, no te olvides tus llaves -. Lanzó las llaves de mi auto y las ataje sin problema, algo muy extraño en mí.

- ¡Adios! -.

De pronto me puse nerviosa, no sabia como me tomarian los humanos, no he convivido con muchos la verdad, solo con Renée y Charlie, además de algunas "hermanas" que tengo por aqui en Forks, ellas me habian ayudado demasiado en esto, para así poder adaptarme bien y vivir naturalmente, de verdad si se los agradecia de corazon. Pero hoy, seria un día muy particular, no se por qué, pero algo en mi interior me lo estaba gritando.

Llegué algo temprano al instituto, aparqué en un pequeño lugar libre, aunque a decir verdad, todos estaban libres, y sali. Me dirigi hacia el lugar donde me darian mis horarios y un mapa del colegio, segun me habia dicho Charlie. Al entrar, lo primero que vi fueron folletos por las paredes sobre bailes, etc... unas sillas de color azul petróleo y algunas plantas no muy felices que digamos. Del otro lado de un mostrador se encontraba una señora mayor, llevaba lentes y en sus ojos pude notar cansancio. Me acerque a ella sin dudar y cuando sus ojos se posaron en mí, una pequeña sonrisa cruzó por su rostro.

- Tu debes de ser Isabella Swan -.

- La misma - dije con una sonrisa.

- Pues bienvenida, aqui tengo tus horarios y un mapa del colegio para que puedas guiarte.- era una mujer amable, hasta ahora iba bien. Tomé los papeles que me tendió y me dirigi hacia la salida.

Alli afuera ya estaba repleto de gente, mi piel se puso de gallina a causa de los nervios, muchos me miraban y murmuraban cosas, podía oirlas perfectamente pero decidí que no.

- ¡Hola! Isabella Swan, ¿cierto? - me pregunto una voz masculina. Me di la vuelta y frente a mi se encontraba un chico no muy guapo, con lentes y pecas. Le sonrei, parecia ser amistoso.

- Si, la misma, y tu eres...-.

- Eric, soy Eric Yorkie -.

- ¡Oh, Eric! Hola, mucho gusto - le sonreí de la manera más calida posible, debo decir que parecía algo nervioso.

- Dime Bella, ¿sabes donde es tu siguiente clase?-.

- La verdad, no.¿ Podrías ayudarme a encontrar el salón de Trigonometria? Si no es molestia, claro...-.

- Claro que no, ven, yo te acompaño-.

- Eres muy amable - sonrei.

Eric me acompañó a mi destino y se despidió de mi con un beso en la mejilla. En esta clase conocí a una chica llamada Jessica Stanley, parecía ser muy simpática, pero algo me hacía pensar de que era algo "envidiosa". De todas formas, fue muy amable conmigo, me presentó a algunas de sus amigas en el almuerzo, no recorde bien todos sus nombres, pero si los de Lauren, ella era una chica alta y su pelo era largo y rubio, sus ojos azules, aunque no era tan guapa; y Angela, ella era algo tímida pero me callo muy bien, su pelo era de color caoba como el mio pero algo más oscuro, sus ojos avellana y usaba lentes como Eric, puedo asegurar que detras de estos ella se veria ralmente guapa. Me alegraba poder haber hecho nuevos amigos el día de hoy, todos parecían muy amables, todos reíamos y contabamos chistes y demás, todo era muy tranquilo y bello hasta que los vi por primera vez. Alli, sentados en una mesa algo apartada del resto, cinco personas muy bellas no tocaban su bandeja con comida y no hablaban, solo se dedicaban a observarse entre ellos, hasta que unos ojos topacio se encontraron con los mios y un escalofrío recorrió mi cuerpo. De pronto ese chico apartó sus ojos de mi tan rápido que me parecio algo sobrenatural. La curiosidad nubló mi mente en ese instante. Me gire hacia Jessica y le pregunte.

- ¿Quiénes son ellos? - vio a donde se dirigía mi mirada e hizo una mueca.

- Ellos son los Cullen, son los hijos del doctor Carlisle Cullen y su esposa, Esme - ella me miro y luego siguio. - La rubia es Rosalie Hale y su gemelo es Jasper Hale, se encuentra a su lado derecho -. Mire hacia donde me indicaba, los dos eran realmente guapos, sus cabellos rubios, aunque el de Jasper no tanto, sus rasgos perfectos y sus ojos de un color castaño. -La pequeña es Alice Cullen, y el grandote se llama Emmet mire, Alice tenia el cabello corto y loco, cada punta se dirigia a un lado diferente, y Emmet, él si que era musculoso, pero no por eso menos guapo. Volví a fijarme en el chico de pelo cobrizo, el que me habia mirado minutos antes, y no pude evitar peguntar.

- ¿Quién es el chico del pelo cobrizo? - en ese momento los ojos del muchacho se encontraron con los mios, trate de retenerlos por más tiempo, pero su mirada era fria y expresaba odio, no lo entendi. Oí a Jessica resoplar.

- Se llama Edward Cullen, es guapísimo claro -.

- Todos son guapos, en verdad -.

- Ya te digo, ¡ellos estan juntos amiga! Me refiero a Rosalie y Emmet y Alice y Jasper -. Pero Edward no estaba con nadie, y además, ¡son hermanos! ella noto la confusión en mi rostro y continuo. - Veras, ellos son hijos adoptivos del dr. Cullen, tengo entendido que su madre no puede tener hijos -. Me giré y volví a ver a Edward.

- Yo diría que no te ilusiones con Edward - dijo Jessica.

- ¿Ah? -.

- Él no sale con nadie, al parecer nadie de aqui parece llamar su atención y no creo que tenga novia -.

- Oh... - fue lo único que pude decir.

El almuerzo siguio como siempre hasta que sonó el timbre y todos se fueron a sus respectivas clases. Mire mi horario, Biología.