Bueno aqui les dejo el segundo capitulo de mi fic espero les guste

Capitulo 2: Teniéndolo Todo

El despertador sonó a las 5 de la mañana despertando a una joven rubia de unos 25 años despertaba entre algunos cojines y se estiraba para intentar desperezarse, con una rápida mirada recorrió todo su cuarto y sonrió con una mezcla de satisfacción y melancolía al verlo todo, y es que de verdad lo tenia todo, una gran cama donde dormir, un pequeño tocador de roble blanco, un guardarropa envidiado por cualquier mujer, en fin, vivía en la parte alta de la ciudad, literalmente ya que vivía en un pent-house situado en la zona residencial de la ciudad, y aunque tenia el suficiente dinero para tener una casa mucho más grande, prefería tener un pequeño pero elegante departamento, a demás de que eso le facilitaba la limpieza del mismo.

El departamento contaba con 2 recamaras, la de ella con un amplio ventanal que daba paso a una hermosa terraza y un baño propio aparte del general que había en la casa, un estudio, una grande y cómoda sala, un comedor muy elegante, una pequeña cantina con barra, una cocina muy bien equipada y una alberca con jacuzzi junto a la terraza. Si a pesar de poder tener quien limpiara su casa prefería hacerlo ella misma ya que nunca había confiado mucho en esas personas de limpieza que había en su oficina y a demás no le interesaba tener un montón de gente chismosa hurgando en su vida privada.

Cuando por fin logró escapar de entre los cojines y las sábanas se levanto de la cama y se dirigió al baño de su cuarto ahí se quito la yukata que utilizaba para dormir y dejo que el agua corriera sobre su cuerpo.

A pesar de tenerlo todo no era muy feliz, sus padres había muerto cuando ella tenía 11 años, y desde entonces los únicos amigos que había tenido eran los hermanos Tao, muy amigos por cierto de su familia, la familia Tao se había encargado de ella y la había apoyado en todo, ahora la hermana mayor Jun Tao trabajaba como su asistente personal en la más reconocida empresa de diseño de modas de todo Japón. Así es desde que tenía memoria había dibujado en servilletas, hojas de cuaderno o incluso cuando más pequeña en las paredes de su casa, y a pesar de que su madre le aconsejaba que buscará una carrera en serio ella tuvo la oportunidad y poco a poco adquirió popularidad, no solo por sus originales diseños, sino también por ser una diseñadora tan joven, y es que a sus 25 años de edad ya era la diseñadora más reconocida de Japón.

Salió del baño y salió un momento a la terraza, eran aproximadamente las 6:00 de la mañana así que aún alcanzó a ver el amanecer. En verdad le parecía algo hermoso, todas las mañanas salía de bañarse y admiraba el amanecer desde su terraza, era todo un milagro que aun no hubiese enfermado pero eso no le importaba, le parecía un momento cautivador. Había solicitado ya a muchos pintores reconocidos de Japón una pintura de ese amanecer, pero ninguno había logrado capturar esa esencia, esa sensación que le transmitía el admirarlo así que había terminado tirando o regalando esas pinturas.

Se interno en su guardarropa, busco y solo atino a ponerse una falda corta de color negro, una blusa abotonada de manga corta color vino y un saco negro también, zapatos de tacón un poco alto y si maquillaje, los único accesorio que llevaba eran un par de aretes y un collar de plata que hacían un muy buen juego.

Antes de salir de su casa miro el reloj de su celular, las 7:00 de la mañana, llevaba muy buen tiempo para llegar a la junta que Jun le había programado ese día a las 10:00 de la mañana con los editores de la revista donde se publicaban sus más recientes diseños así que decidió que le daba tiempo de pasar a desayunar algo antes y llegar perfectamente bien a dicha junta, y así se encamino al estacionamiento del edificio y subió a su carro, lo encendió y emprendió el viaje a su restaurant favorito, lista para empezar un nuevo día.