AMOR AL CAER EL CREPÚSCULO

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de Stephenie Meyer. Yo solamente cree la historia.


CAPITULO II

RECUERDOS

Después de analizar la situación en la que se encontraba Isabella Swan decidió acudir a Forks para pedir la ayuda de su padre. No tenía muy claro que es lo que haría; sin embargo, estaba convencida de una cosa: No abortaría a su bebé.

Bella sabía lo decepcionado que Charlie se sentiría; sin embargo era pedirle ayuda a él o a su madre. Así que, una vez en el aeropuerto compro un billete rumbo a Seattle de allí abordaría una avioneta a Port Ángeles en donde tomaría un coche que la llevaría hasta Forks.

Después de su maratónico día llego a Forks en donde, apenas llego y se entero que el Jefe Swan, su padre había tenido que acudir a Washington D.C., pues lo habían mandado llamar ya que, según Mark el ayudante del Jefe de policía era cosa de un asunto de Seguridad Nacional, pues se sospechaba que unos prófugos atravesarían (tratando de pasar desapercibidos) por el buen pueblo de Forks y es allí donde probablemente los atraparían.

Así que, sin más remedio Charlie Swan estaría en Washington como mínimo tres semanas.

Para las buenas gentes de Forks el que su Jefe de Policía fuera llamado por un asunto importante a Washington fue motivo de orgullo y celebración; sin embargo para Isabella fue una mala noticia aunque, para tranquilizar a Mark alego ser solo una visita sorpresa.

Sin más remedio se despidió y salió del lugar del que hasta hace pocos años había sido su hogar. Antes de irse decidió, sin embargo, volver a su hogar a dejarle una nota a Charlie.

Una vez dentro, Bella volvió su mirada atrás y con cierta nostalgia recordó su niñez y sus días felices en aquel lugar.

Que fácil era todo –pensó. En aquella época (cuando niña y adolescente) había considerado Forks como un planeta alienígena debido a lo verde de la zona.

Una vez que termino de escribir la nota y de redirigirse nuevamente al aeropuerto, esta vez decidida a comprar un boleto rumbo a Jacksonville Florida no pudo salir, pues la tormenta había arreciado; así que, sin más remedio se había quedado allí con sus recuerdos; los cuales, a su vez, la llevaron a tomar la decisión de quedarse allí por unos pocos días más.

Retomo una vez más el camino a su antigua habitación y nuevamente la nostalgia la invadió y solo atino a pensar; a la vez que acariciaba su vientre "Me gustaría que crecieras en un lugar así bebé…"

Una vez dentro de la habitación Bella se dio cuenta de cuánto la extrañaba Charlie pues al pasar por la sala vio sus fotografías adornando la pequeña estancia; al igual que, al estar tumbada sobre su cama se dio cuenta de lo poco que había cambiado. Su cama seguía en una esquina (era el lugar en donde había estado su cuna de cuando bebe) frente a ella se encontraba un pequeño placard, cerca de allí su viejo ordenador y en el otro extremo, frente a la ventana su silla mecedora.

Bella se acerco a la ventana y, debido a la densa nubosidad le resulto imposible descifrar la hora del día, supuso que sería tarde, sin embargo y siguiendo sus impulsos tuvo el repentino deseo de observar el crepúsculo desde el bosque cercano. Conocía bien aquel lugar, no había duda de ello, ya que su padre había dedicado grandes cantidades de tiempo cuando pequeña a enseñarle cada detalle de aquel lugar. Conocía cada árbol, cada vereda, cada minúsculo lugar. Recorrerlo fue como sentirse segura y protegida. Protegida y mimada por Charlie.

Bajo las escaleras, llevando consigo su viejo y gastado manual de "cumbres borrascosas", su libro favorito y una vez dentro de ese bosque busco sin duda alguna el viejo árbol hueco que le serviría de banco.

Comenzó a leer y al caer el crepúsculo dejo su lectura de lado y observo el alfa del día. El principio y el fin. El infinito…

Al volver a casa, después de su relajante tarde se dio cuenta sin embargo que no había nada que comer así que, decidió ir a la mañana siguiente al supermercado.

:::OoOoOoOoOo:::

Mientras tanto, a la mañana siguiente en Atlanta un muy impaciente Edward Cullen recibía el informe que Jasper colocaba sobre su escritorio.

Sin dudarlo ni un segundo, y sin prestar atención a lo que Jasper le decía Edward comenzó a leer con avidez el informe que había sobre su escritorio.

Sin quererlo, Edward sintió como un ruido sordo partía su corazón. Sintió como su cuerpo y su alma se quebraban en mil pedazos cuando descubrió el motivo del llanto de Isabella: Ella estaba embarazada y nada más y nada menos que del idiota de su jefe contable Mike Newton.

Se encontraba Edward a punto de dar el carpetazo que pondría fin a sus ilusiones y a sus esperanzas de tener una vida al lado de su adorada Bella cuando Jasper le aconsejo leer hasta el final y así lo hizo.

Según el informe, el imbécil de Mike Newton no quería al bebé y le había pedido abortar (cosa a la que ella se había negado). Fue entonces cuando Edward conoció el motivo de sus lágrimas. Por un lado Edward sintió que el alma le volvía al cuerpo al tiempo que una furia inmensa se apoderaba de él; pues él daría su vida a cambio de que el pequeño ser que ahora crecía dentro del vientre de Bella fuese su hijo…

Frustrado y enfadado Edward no comprendía cómo era posible que ese imbécil hubiese podido rechazar así a su pequeño hijo, ¿Cómo era posible que ese idiota hiciera sufrir así a ese ángel? A su ángel. Pero, aun más, ¿Cómo era posible que ese remedo de hombre hubiera dañado tanto a la mujer a la que el tanto amaba?

Tan absorto se encontraba en sus propias cavilaciones e intentando controlar su furia que ni siquiera se percato en qué momento había llegado su pequeña hermanita. Su pequeña pixie hiperactiva, así que fue esta quien lo saco de sus ensoñaciones.

-¿Sabes Edward? Eso es un buen punto de arranque para ti. Ya tienes la forma de acercarte a ella. Ah, y descuida, ella también te querrá, solo hay que darle tiempo para que sane su corazón. Y, si, la respuesta es sí. Ella tendrá al bebe y si conocerá a papá y a mamá en Forks. De hecho, lo hace justo ahora.

-Pequeña pitonisa. Le respondió Edward. Te quiero.

Y justo en ese momento, en el supermercado de Forks Bella sufría una cortada con un cristal quebrado que no se notaba al tiempo que Esme Cullen observaba como una chica de cabello castaño y ojos marrones comenzaba a perder el sentido por la sangre derramada.

De inmediato, Esme se acerco a ella y antes de que la chica perdiera el conocimiento solo pronuncio dos palabras: Mi bebe.

A Esme no le asustaba en lo más mínimo la sangre, ya que su marido era doctor y estaba más que acostumbrada al olor de la misma, además de que ella había tomado cursos de primeros auxilios.

Sin dudarlo ni por un instante Esme llevo a su casa a la desconocida chica para que la curara su marido (sabía que era mejor no ir al hospital pues después de todo Carlisle no se encontraba en el). Un joven del supermercado le ayudo a cargar a Bella hasta su coche (más bien el de Carlisle) Un Mercedes S55AMG negro de vidrios tintados.

En cuanto llego a casa llamo a su marido quien de inmediato curo a la chica quien ya llevaba alrededor de 30 minutos desmayada llevándola al cuarto de Edward (no sin cierta ironía).

En cuanto la chica se recupero y después de haberle explicado la situación y haberle preguntado su nombre esta se ruborizo en varios tonos de rojo; desde el claro carmín hasta un fuerte escarlata la cual se deshacía ahora en disculpas.

Esme la acallo y de hecho, le ofreció quedarse a comer en su casa.

Por extraño que pareciese a Bella le infundió una gran confianza esa mujer y acepto quedarse sintiéndose por primera vez parte de un lugar.

Quizás, solo quizás, fue la dulce y maternal mirada de Esme, o solo quizás esa aura que desprendía aquel lugar que Bella se sintió tan cómoda como para contarles toda su historia


Creen que merece un review?

Esta vez prometo actualizar pronto

Hasta el próximo.

Besos a todos

Serena Princesita Hale