Mi casa es su casa

Capítulo 2.

"Puse la cosita esa en la ranura pero no se abre en la-" Kurt hizo un gesto hacia el monitor, "… cosa".

Blaine asintió lentamente. "Sólo por curiosidad. ¿Eres pariente del gerente de recursos humanos?"

"¡Oye!" Kurt intentó darle un golpe a su brazo. "Para tu información, de hecho soy extremadamente inteligente. Mira", Kurt presionó el botón al frente del CPU y sonrió triunfante cuando se abrió. "Encontré el portavasos".

"Retiro lo dicho y- ¡Oh, por Dios! ¡Quita tu taza de ahí! ¡Pensé que estabas bromeando!" Blaine prácticamente se lanzó sobre el escritorio para quitar la bebida mientras le daba una palmadita al CPU con expresión aterrorizada.

A pesar de lo mucho que Kurt odiaba su trabajo, por lo menos una de las ventajas era tener a Blaine Anderson como el lindo asesor de informática. Y no se consideraba acoso sexual si no lo tocaba.

Al menos no demasiado.

"- y luego esperas a que la computadora reconozca el hardware. Seguramente estás siendo demasiado impaciente y lo sacas demasiado pronto. Sólo déjalo adentro y permite que se acostumbre a tenerlo ahí".

Muy bien, nada de eso debería sonar así de sucio.

"Gracias. Me salvaste la vida". Kurt juntó sus manos, emocionado. "¿Qué haría sin ti?"

"Prenderle fuego a algo, me imagino". Blaine se rio, dándole un clic al mouse y moviendo los archivos en el escritorio. "Pero al contrario, gracias a ti. Venir aquí para decirte cómo encender tu monitor es lo mejor de mi día. Paso la mayor parte de él eliminando virus del disco duro de Jacob Israel".

"¿Pornografía?"

"Infinidad de pornografía", Blaine se estremeció. "He visto cosas que ningún hombre gay debería ver". Chasqueó la lengua. "¿Qué pasa con tu fondo de pantalla? Parece-" Inclinó la cabeza tratando de encontrarle sentido a las extremidades retorcidas y al metal aplastado. "Oh, por-"

"Gaga" Terminó Kurt. "Es la portada de su nuevo álbum, brillante ¿no? Aunque no puedo hacer que deje- ¿qué?" Kurt se mordió el labio. "¡Oh! Se me olvidó que me habías dicho que dejara de descargar wallpaper".

Claro que no lo había olvidado. También sabía perfectamente cómo usar una USB. Y también estaba consciente de lo patético y desesperado que estaba en realidad.

"El cursor- Convertiste el cursor en un dinosaurio", gimió Blaine.

"¡Se ve tan lindo cuando corre!"

"Seguramente siempre está corriendo gracias a la cantidad de basura que tienes almacenada aquí". Blaine entrecerró los ojos pero sus labios se curvaban en una sonrisa. Lanzó una mirada a la puerta de Karofsky y bajó la voz. "¿Ya te llamaron?"

Oh, sí. Un desastre más en la vida de Kurt.

"No". Se encogió de hombros. "Tampoco me estoy haciendo muchas ilusiones. Abandoné la carrera de diseño de modas y terminé contestando teléfonos en-", hizo un gesto vago señalando el lugar. "- esta ratonera. Eso no me hace ver exactamente como un triunfador. Estoy seguro de que mis diseños no están precisamente incendiando las oficinas de Schuester".

"¡Oye!" Blaine golpeó su hombro contra el de Kurt. "Estarían locos si no te llaman para tenerte como practicante".

"De hecho", lo corrigió Kurt. "Estarían bastante cuerdos".

¿Y a quién trataba Kurt de engañar? Como si pudiera darse el lujo de realizar sus prácticas sin recibir ningún sueldo a cambio cuando- bueno, cuando todo era tan complicado. Blaine tenía la culpa de todo, él con su mentón sexy, sus ojos sexys, sus cejas de Montgomery Clift y la forma sexy en la que le daba ánimos. Se había dejado convencer por un chico con el que con trabajos hablaba más de tres veces a la semana.

Cuatro, si contaba la vez que Kurt logró atascar la impresora. Fue un triunfo lograr que el tenedor entrara en ese ángulo.

"Tienes que dejar de ser tan negativo", dijo Blaine mostrándole el dije que colgaba de un cordón en su cuello, el trébol verde brillaba bajo la luz de la oficina. "¿Ves? Yo llevo la suerte conmigo".

Kurt arqueó una ceja, "¿En serio?"

"En serio. Fue tallado directamente de la piedra de Blarney y bendecido por el mismo San Patricio".

"¿De verdad?", Kurt lo miró con los ojos muy abiertos.

"¡No! Oh, por Dios. Recuérdame que te compre ganado con una bolsa de habichuelas alguna vez. Lo compré en Temple Street en Dublín. Ahí estudié durante el tercer año". Blaine lo dejó caer y rebotó contra su pecho con un golpe suave. Kurt nunca había tenido más deseos de ser una pieza de joyería en su vida. Y hubo ocasiones en que la idea cruzó por su mente. "Sólo creo que si tienes fe en algo, entonces el destino intervendrá para que suceda".

"Eso es-" Estúpido. "- muy dulce", Kurt suspiró y recargó la mejilla en la palma de su mano.

"Bueno, será mejor que me vaya. Si tu jefe sale-" Un músculo se movió en la mejilla de Blaine y Kurt tomó nota. Él creía que a Blaine le caía bien todo mundo, incluso era amable con Azimio cuando les llevaba el correo. A pesar de que solía arrojar los paquetes por la puerta para ahorrar tiempo. Kurt tenía un chichón en la frente cuya hinchazón no mostraba signos de desaparecer pronto. "Bueno, no le va a dar mucho gusto verte coqueteando en lugar de trabajar".

"¡No estaba coqueteando!" Le dijo Kurt demasiado rápido. Cuando vio que Blaine se rio y levantó las manos tuvo que reprimir las ganas de dar una vuelta de carro y arrojarse por la ventana. Veinte pisos bastarían.

"¡Era una broma, Kurt!" Se levantó y sacudió sus pantalones. "Bueno, te veo-"

"Evita", dijo Kurt de repente. "Mañana".

"¿Perdón?"

"Tengo un boleto extra para ir a ver la obra y sería una pena desperdiciarlo. ¡Podemos ir! Como compañeros de trabajo. Amigos", Kurt se había separado de su cuerpo y estaba gritándose una sarta de insultos desde el otro lado de la habitación. Cuando regresara a su cuerpo iba a ordenar unos ladrillos y a hacer que Azimio se los entregara en la cara al día siguiente. "Si- ¿Si quieres?"

En el rostro de Blaine se dibujó una enorme sonrisa, una de esas sonrisas completamente felices e inconscientes que podían alegrar a cualquiera en un radio de 15 kilómetros. Si Kurt no estuviera completamente enamorado de él, seguramente se estaría retorciendo de envidia. "Claro. Suena divertido".

"¿Qué?" Kurt ladeó la cabeza. "No te escuché".

"Dije que sí. No me vendría mal salir una noche". Le dio una palmada al hombro de Kurt. "¡Gracias por invitarme, Kurt! Eres un gran amigo".

Oh, a Kurt ni siquiera le molestó la última parte de esa oración. ¡Iba a estar con Blaine Anderson en un lugar oscuro durante dos horas!

"¡Genial! Genial. Te- em- te veo ahí a las siete. ¿Nos vemos afuera del teatro Palace?"

Blaine asintió, caminando hacia atrás para salir de la habitación. "Nos vemos ahí".

Kurt suspiró mientras lo observaba alejarse. Ese día había empezado terrible, pero por lo menos las cosas parecían mejorar.

"Hummel".

Y tal vez, quién sabe, después de mañana tal vez Blaine lo vería de forma distinta. De una forma cargada de sexualidad y de necesidades animales.

"¡Hummel!"

De verdad esperaba que Blaine tuviera su propio departamento.

"¡Hummel!" Un grueso folder aterrizó sobre su escritorio con un golpe y Kurt se sobresaltó en su silla, levantó la vista y se encontró con un enojado Dave Karofsky. "Te he estado llamando por el maldito inter-" Dave se quedó callado, cerró los ojos y empezó a contar en voz alta. "Esto necesita archivarse. ¿Crees que eso se encuentre dentro de tu área de especialización, Nenita?".

Kurt apretó los dientes y se obligó a sonreír. "No hay problema".

¿Un día? Dave Karofsky trabajaría para él.


Nota: ¡Hola! Aquí está el segundo capítulo :) Kurt es genial, ¿o no? Otra de las cosas que me gustan de MamaGoddamn son todas las referencias que pone en sus historias y bueno, durante la traducción por curiosidad o necesidad tengo que buscarlas en internet. En el capítulo anterior hay una referencia a 'Promises, Promises' un musical de Broadway basado en la película 'The Apartment', en la que de hecho está basada esta historia. No sé, ta vez sólo soy yo, pero me parece interesante :)

Gracias a quienes agregaron la historia a sus favoritos y a Mido-Maru-Hime por su comentario, espero que este capítulo les haya gustado.

¡Que tengan un excelente día!