Ningunos de los personajes, ni nada de Katekyo Hitman Reborn! Me pertenece -para mi desgracia uwu- todos los derechos y mi respeto a Amano Akira por ser tan genial.

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Capitulo 2. Midiendo el Terreno.

El futuro jefe de la familia Vongola se sentía desesperado y cansado, ya pasaban de las once de la noche, y aun permanecía despierto, todo por culpa de unos problemas matemáticos que no entendía. En ocasiones le parecía más complicado entender esa materia que pasar las pruebas aplicadas por Reborn.

-¡No puedo hacerlo!- Exclamo el castaño, dejándose caer sobre pequeña mesa de su habitación.

-Tienes que hacerlo, acaso, ¿siempre quieres reprobar? –

Le pregunto su tutor, quien ya se encontraba con pijama puesta acostado sobre su cama.

-No, pero esto es realmente complicado-

-Ese tipo de respuesta solo son excusas para los perdedores-

La frustración empezaba a invadir a Tsuna. Llevaba tres largas horas intentando resolver dichos problemas, no quería pedirle ayuda al arcobaleno, sabia de sobra lo que eso significaba; someterse a un método tortuoso de enseñanza. Gokudera-kun intento explicárselo en la tarde cuando, como de costumbre, se encontraba en su casa de visita, sin embargo, había resultado aun peor… las explicaciones teóricas de su guardián de la tormenta solo lograron confundirlo más, si eso era posible.

El tiempo seguía su curso. No tengo otra opción; pensó Tsunayoshi al entender que por su propia cuenta nunca lo logaría, no le agradaba la idea pero le pediría ayuda a su tutor, asumiendo todos los riesgos que eso conllevaba. Respiro hondo para poder tomar valor y se paró a un lado de donde el arcobaleno se encontraba.

-Reborn, ayúdame!-

Pronuncio, mientras hacia una pequeña reverencia. Todo quedo en completo silencio, Tsuna no se movía de la posición en la que había quedado esperando la respuesta del pequeño niño.

-¿Me escuchaste?-

Se enderezo para así poder ver a su tutor. Una gran gota de sudor apareció al notar que el pequeño ya se encontraba dormido. Suspiro con resignación, desvió un poco la mirada hacia donde se encontraban sus hojas sin resolver. Realmente lo había intentado, pero todo indicaba que no entregaría ese trabajo.

-Al parecer siempre seré Dame-Tsuna- comento para sí mismo.

Lo mejor era dormirse para poder olvidar un poco lo decepcionado que se sentía de su persona. Se dirigió a cerrar su ventana, la cual había abierto para que entrara un poco de aire fresco mientras intentaba hacer sus deberes, observo la calle desierta a esas horas, solo se veía el solitario poste de luz, a Chrome viendo hacia su ventana, a un perro pasando…un momento, ¿A Chrome?, cerró los ojos y sacudió su cabeza bruscamente por unos segundos, después abrió los ojos de nuevo y dirigió la vista a donde la había divisado a la joven, pero ya no había nadie.

-Creo que solo fue mi imaginación-

Se dijo a sí mismo, sin más cerro la ventana, apago la luz y se fue a dormir. En el fondo tenia la inquietud de realmente haberla visto, pero, ¿Qué estaría haciendo ella ahí, y a esas horas?

x-x-x

Mientras todas las luces ya se habían apagado en la casa Sawada una joven caminaba por la solitaria calle.

-De nuevo estuvo cerca…-

Comento a la nada sin detener su andar. No había sido difícil ocultarse en poco tiempo de los ojos de su jefe, después de todo, era la guardiana Vongola que poseía el anillo de la niebla.

x-x-x

Los primeros rayos del sol matutino entraban levemente a través de la ventana del pequeño castaño. El sonido del despertador trajo de vuelta a Reborn del mundo de los sueño, bajo de su pequeña cama dispuesto a levantar a su alumno, quien juraba aun permanecía dormido como todos los días. Se sorprendió un poco al ver a Tsuna ya de pie cambiado y con el uniforme de la escuela puesto.

-Vaya, hoy te caíste de la cama-

Dijo el bebe al castaño, el cual rio ante el comentario.

-No pude dormir bien-

-¿Tanto así te preocupo la tarea? –

-La tarea?..ahh…casi me olvido de eso- contesto al tiempo que empacaba unos cuadernos

-Si no era eso, ¿Qué era lo que no te permitía dormir? –

Interrogo el arcobaleno, no era normal que le interesara tanto el asunto, pero tenía un presentimiento acerca de todo ello.

-Me tomaras a loco...anoche, creí ver a Chrome a fuera de la casa-

-A Chrome Dokuro?-

-Sí. Quizás solo fue mi imaginación-

Rio un poco al decir eso, tomo su mochila y salió de su habitación. Aprovecharía que salió temprano para poder desayunar antes que todos los demás despertaran.

-Así que ya pusiste tu plan en marcha-

Comento para mi mismo Reborn mirando por la venta.

Por primera vez en mucho tiempo Tsunayoshi pudo disfrutar de un buen desayuno en paz. Lambo, Futa, I pin e incluso Bianchi aun permanecían dormidos, solo estaba Reborn sentado junto a él en la mesa. Como aun era temprano comió disfrutando cada bocado de lo que su madre le había preparado, se dio el lujo de repetir doble ración de arroz..Sentía que todo eso significaba que tendría un buen día.

-Gracias por la comida-

Dijo el futuro jefe de la familia Vongola se levantándose de la mesa

-¿Ya te irás a la escuela Tsu-kun?, ¿No vas a esperar a Gokudera-kun?- le interrogo nana

-Hoy no lo puedo esperar, tengo que llegar temprano al salón me toca ayudar a la limpieza-

Fue la contestación de Tsuna, Reborn sabía de sobra que eso era mentira, pero se limito a sonreír, a su alumno le haría bien caminar solo para pensar algunas cosas y disfrutar sus últimos momentos de tranquilidad.

-Oh, ya decía yo que había una razón para que estuvieras despierto más temprano de lo normal- sonrió colocando una mano sobre su propia mejilla.

-Mama- pronuncio como niño pequeño – me tratas como si siempre se me hiciera tarde-

-Porque Siempre se te hace tarde, Dame-Tsuna-

Contesto el arcobaleno, para después darle un sorbo a su humeante taza de café.

-Mejor me voy. Te veré al rato mama- Se despidió antes de salir de la casa.

-Ten un buen día, Tsu-kun- le deseo su madre.

Tsuna caminaba a paso lento con la mirada puesta en la calle, en realidad no llevaba ninguna prisa por llegar a la escuela, necesitaba un poco de tiempo a solas para despejar su mente, esos días había sentido como si lo vigilaran, y no se quitaba la idea de haber visto a Chrome en la noche.

-Creo que todo esto de la mafia ya me está afectando, acaso, ¿ya me volví loco?- Se pregunto repentinamente para sí mismo suspirando.

-Al parecer si, le dije que ese mundo no trae nada bueno. Tsunayoshi-kun –

Una voz dio contestación a su interrogación, era una voz lejanamente familiar. Solo fue cuestión de segundos para lograr recordar a quien le pertenecía.

-Mukuro- pronuncio levemente levantando la vista.

Frente a él se encontraba su verdadero guardián de la niebla, sintió un leve escalofrió invadir su cuerpo a pesar de saber que aquel Mukuro no se encontraba en realidad en ese lugar, aun así podía causarle daño.

-¿q..Que haces aquí?- pregunto, de la sorpresa apenas si podía hablar.

-Vaya, que recibiendo mas frio. Kufufu~-

El ilusionista se coloco a lado del menor, y con uno de sus brazos lo rodeo por los hombros acercándolo mas a su cuerpo, ocasionando que este sintiera un escalofrió mayor.

-Vine a escoltar a mi "jefe"- dijo dándole un especial énfasis en la última palabra.

-¿Escoltarme?-

Era obvio que Tsuna no creía esa respuesta, Mukuro odiaba todo lo relacionado con la mafia, la deseaba destruir. Algo traía entre manos.

-Agradecería si me quitaras tu brazo de encima y me dijeras la verdad- solicito el castaño.

-Oya!, el pequeño capo no me cree…- empezó a hablar sin hacer caso a la petición del pequeño –dijo la verdad, vine para acompañarle-

El peliazul comenzó a caminar sin soltar a Tsuna, quien por su parte de igual modo le siguió el paso a su guardián. No tenía otra opción, parecía que Mukuro hablaba enserio con eso de llevarlo a clases. Se sentía demasiado incomodo ir de eso modo con él, la gente que los veía pasar se los quedaba viendo y murmuraban a su paso. "No sabía que ese tipo de parejas paseaban como si nada en la calle" "El pequeño no se veía de esos gustos" "Como puede andar con alguien mayor", eran algunos de los tantos comentarios que logro escuchar Tsuna, el pobre castaño había cambiado completamente de color solo quería desaparecer.

-Mukuro, por favor suéltame- pidió en voz baja.

-No veo razón para hacerlo-

-La gente se nos queda viendo, están pensando cosas que no son- argumento mientras los colores de su rostro se volvían mayores.

-Kufufu~, así es mejor…para cuando realmente pase algo ya estén acostumbrados- sonrió ante lo dicho.

El joven Vongola se decidió, lo empujo con la suficiente fuerza para alejarlo, ese comentario realmente lo había molestado, sobre todo viendo de alguien como él.

-No digas cosas como esas-

Dijo. Se apresuro a seguir su paso, la escuela estaba cerca y no deseaba que alguien lo viera cerca de él, pensarían mal al igual que las personas de la calle, ya era lo suficientemente molestado en la escuela como para tener que parecer por algo de esa naturaleza.

Había avanzado medio metro cuando sintió que lo tomaban del brazo, se trataba de Mukuro, no podía ser alguien más. Dio medio vuelta para quedar de frente, tenía planeado decirle que lo dejara en paz, pero este se le adelanto a hablar.

-Tsunayoshi, debes saber que tu ….-

-Tsuna-kun!-

Una dulce voz pronuncio su nombre, interrumpiendo la oración de su guardián.

-Kyoko-chan, Hola-

La castaña clara se acerco a donde se encontraban, miro un poco la escena, por unos instantes los tres permanecieron en silencio.

-¿Interrumpí algo? - pregunto inocentemente sin entender la escena que veía.

-Claro que no! … no estábamos haciendo nada! –

Como pudo se libro del agarre del ilusionista, y río un poco nervioso.

-Buenos Días Señorita- saludo el guardián de la niebla y colocándose frente a la joven realizando una leve reverencia –Mi nombre es Rokudo Mukuro, guardián de Tsunayoshi-kun- se presento.

-¿Guardián?- pregunto Kyoko

Tsuna deseaba golpear al mayor, ¿cómo se atrevió a presentarse así ante Kyoko-chan?, no quería que ella supiera algo de ese mundo donde estaban involucrados, porque eso incluía al hermano de la joven, ella nunca lo perdonaría si se enteraba que en este tiempo había expuesto a su apreciado hermano a peleas dentro de la mafia, aun mas el daba por seguro que si algún día se enteraba que lo querían convertir en todo un capo se alejaría de él.

-El solo bromea, nada más es un conocido-

Intento evitar que Kyoko fuera a preguntar algo más.

-Ya veo, el también juega con mi hermano y tu a las peleas nocturnas, ¿verdad?-

-Si...eso!- el castaño río levemente.

A veces se sorprendía que ella aun creyera esa historia, en verdad que era demasiado inocente…y eso era algo de lo que más le gustaba a Tsuna de ella, la ingenuidad que desprendía Kyoko-chan, su mirar limpio que no conocía el mal de este mundo. Realmente adoraba ver esos ojos, aunque por su inseguridad no lo hiciera muy seguido. El menor sonrió ampliamente con un ligero rumor en sus mejillas, acto que no paso desapercibido por el joven de los ojos bicolor, se dio cuenta que ella la dueña de los sentimientos de Tsunayoshi, y por lo tanto su primer obstáculo.

-Es una joven bastante linda- comento acercándose más a ella.

-Mukuro, creo que hora de que te vayas- dijo Tsuna colocándose entre él y la castaña clara

-Siempre a la defensiva, yo solo deseaba verla más de cerca- comento con una sonrisa.

Ambos jóvenes cruzaron sus miradas por unos momentos, obviamente ese pequeña le importaba al próximo jefe de la familia Vongola, era algo de lo cual el ilusionista pudo percatarse rápidamente, aunado al hecho de que por primera vez Tsuna le estaba sosteniendo la mirada sin dudarlo, tal parecía que si tocaba un solo cabello de la joven se metería en problemas con el menor.

-Décimo!-

Se escucho llamarlo la voz de Gokudera, casi al instante él junto a Yamamoto se encontraban a su lado en posición defensiva.

-¿Qué demonios quieres aquí Mukuro?- interrogo el joven peliplateado sacando unas cuantas dinamitas, que no duraría en usar.

- Lo que yo quiera no es asunto tuyo - se limito a contestar

-Mientras tengo algo que ver con el décimo es asunto mío- el guardián de la tormenta empezaba a ponerse mas agresivo de lo normal.

-Gokudera-kun, por favor cálmate. Mukuro ya se iba-

Intento poner orden el castaño, no quería que sus guardianes se enfrentaran entre sí, el guardián de la niebla era muy fuerte, podría dañar a los demás, sin olvidar que se armaría un gran alboroto que podría asustar a Kyoko-chan y llamar la atención del presidente del comité disciplinario.

-Mukuro, por favor vete…podría aparecer Hibari-san- intento convencer al mayor

-No le tengo miedo a Kyoya. Kufufu~…pero solo por tratarse de una petición tuya, me iré-

Dijo dándose la media vuelta y comenzando a caminar. Sorprendió un poco a Tsuna, quien pensaba seria mas difícil convencerlo de irse sin ocasionar ningún problema.

-Menos mal- comento entre un suspiro el castaño.

Gokudera guardo sus dinamitas y Yamamoto quito el semblante serio que solo tiene cuando está a la defensiva.

-Décimo, ¿No le hizo nada?- pregunto preocupado el guardián de la tormenta.

-No te preocupes Gokudera-kun, estoy bien- le respondió con una sonrisa.

-¿Esta seguro?- interrogo acercándose más al castaño

-s-Si- contesto levantando sus manos frente a su pecho como intentando poner una distancia.

-Tsuna, ¿Qué buscaba aquí Mukuro?-

Esta vez el que preguntaba era el joven guardián de la lluvia Vongola. Yamamoto Takeshi.

-Realmente no lo sé, según él solo vino para acompañarme a la escuela-

Tsunayoshi no se había preguntado las verdaderas intenciones de Mukuro, pero sobre todo se le olvido preguntar por Chrome, el debía de saber si la joven había estado anoche a las afueras de su casa…un momento, el mismo ilusionista la pudo haber enviado, pero, ¿Para qué? ¿Con que fin? Existían muchas cosas que deseaba saber, si se presentaba una oportunidad las averiguaría.

-Tsuna-san, pienso que ya deberíamos ir a clases- hablo la castaña clara recordándole a los presenten que se dirigían a la escuela.

-¿La escuela?- pensó un poco el asunto -Es verdad!- exclamo al recordar que debía ir a la escuela.

Sin decir ni una palabra más los cuatro corrieron Rumbo a la escuela. Durante el transcurso de las clases ya no hablaron sobre la visita de Mukuro, y por suerte Kyoko tampoco pregunto mas, al parecer realmente creía que se trataba de un amigo más del pequeño décimo.

Sin que nadie lo sospechara, ese pequeño encuentro solo marcaba el comienzo.

x-x-x

Después de los acontecimientos de la mañana el día siguió su curso normal, incluso era una tarde agradable, el sol brillaba en un cielo despejado, la brisa del viento soplaba levemente moviendo las copas de los arboles, en definitiva era una tarde como pocos. Tsunayoshi se encontraba tumbado en la cama, no quería hacer sus deberes, era un día demasiado lindo para arruinarlo con cosas de la escuela. Si Reborn estuviera en casa eso no le importaría y lo pondría a entrenar, por suerte para el castaño el arcobaleno se encontraba fuera desde temprano, en cierto punto era algo extraño que se fuera sin avisar pero Tsuna no le tomo mucha importancia a su salida.

-Que paz, nada puede arruinarla- Dijo, aun tumbado sobre la cama.

El pequeño Vongola hablo muy pronto, el sonido de la puerta interrumpió la tranquilidad aunque fue un hecho que no le inquieto en lo más mínimo, suponía que, como todos los días se trataba de Gokudera-kun ó Yamamoto, quienes parecían no tener nada que hacer más que pasar el tiempo en su casa, no era como si le molestara…solo que a veces se cuestionaba el porqué.

-Tsu-kun, tienes visita- aviso su madre desde la planta baja.

Era algo extraño que su mama le avisara cuando lo buscaban, usualmente los deja pasar a su habitación sin comunicárselo, después de todo sus amigos ya son parte de su familia. Pensamiento que nana-san comparte.

-Está bien, puede subir a mi habitación- se limito a responder.

Dio un leve suspiro antes de levantarse. Con algo de flojera se acerco para sentarse frente a la pequeña mesa ubicada en el centro de su habitación para esperar a que su visitante llegara. No se imaginaba de quien se trataba.

-Hola, Tsunayoshi-kun~- Saludo al entrar a la habitación.

-m-mu-Mukuro!- apenas si pudo pronunciar el castaño con el asombro dibujado en el rostro.

El peliazul que se encontraba ahora frente a él, se limito a sonreír.

-Vaya, parece que nunca te da gusto verme- comento acercándose al menor

-¿Qué es lo que quieres aquí?- interrogo sin moverse de su lugar

-Nada en especial, solo verte. Tsunayoshi-Kun –

Sin ser invitado el mayor tomo asiento a lado del castaño. Un silencio se formo, hasta que Tsuna se dio cuenta que esta era la oportunidad que había esperado, sinceramente no pensaba que llegaría tan pronto, tenía un poco de miedo de preguntar, pero ¿Cuándo volvería a estar con Mukuro a solas? Si, en definitiva… sin Reborn o algunos de sus guardianes cerca, esta una oportunidad que no podía dejar pasar.

-Mukuro, ¿Puedo preguntarte algo?-

Por fin se animo a hablar el pequeño Vongola, con los ojos en dirección al suelo evitando mirar a su guardián de la niebla, si lo hacía sentía que perdería el valor para conversar con él. Este por su parte se limito a dirigirle la mirada.

-Kufufu~ por supuesto-

-¿Enviaste a Chrome anoche a vigilarme?, y , ¿Qué es lo que planeas?- cuestiono directamente el punto que le interesaba.

-No la he enviado, y de ser así, deberías de saber que Chrome te aprecia demasiado para hacerlo. Tsunayoshi- comenzó a contestar.

El menor cerró sus manos hasta formar unos puños, lo que le había dicho Mukuro podía ser verdad, aunque la relación entre los demás miembros con Chrome no era tan buena, con el se comportaba diferente, parecía tenerle confianza e incluso apreciarlo. El ilusionista se percato que logro su cometido, el pequeño decimo parecía incluso sentirse culpable por dudar de su linda Nagi, vaya, si que debería de tener una clase de don para engañar a las personas, o simplemente el castaño era demasiado ingenuo…como fuera, lo único que importaba era ir acercándose a su objetivo. Tsuna

-Sobre lo que planeo…-

Comenzó a decir e hizo una pausa. De un momento a otro se escucho el sonido de algo chocar contra el piso y sin que el futuro jefe de la familia Vongola supiera cómo, o porque se encontraba contra el suelo de la habitación con su guardián de la niebla encima sonriéndole de una manera un tanto perversa, e inutilizando su cuerpo al estar sentado sobre sus piernas y sosteniéndoles sus manos con una sola de él.

-m-Mukuro- pronuncio nerviosamente.

-¿Realmente desea saberlo?- interrogo el joven de los ojos bicolores, los cuales no se apartaban de la "presa" que se encontraba a su alcance.

Tsuna se limito a tragar un poco de saliva. El ilusionista, por su parte, con la mano que tenia libre delineo los delgados labios del castaño, acerco sus labios hasta lograr colocarlos a escasos milímetros de los del menor, quien instintivamente cerro lo ojos. Mukuro parecía realmente divertido con la situación, alejo sus labios para ahora acercarse al oído del contrario y dar un ligero soplido en el.

El cuerpo de Tsuna estremeció ante la acción conservando los ojos cerrados, era la primera vez que alguien hacia algo parecido, y que fuera el peliazul le resultaba un tanto incomodo.

-No planeo nada en especial. Tsunayoshi-

Susurro al odio del menor. Se levanto dejando libre a Tsuna, sin decir o hacer algo más salió de la habitación, dejando confundido y asustado a Tsuna, nunca había entendido del todo a su guardián y ahora pensaba que nunca lo haría.

x-x-x

Mukuro se despido de Nana-san antes de retirarse de la casa Sawada.

Apenas había salido a la calle cuando se encontró a uno, si no es que el mas, celoso de los guardianes del decimo Vongola. Hayato Gokudera.

-¿Qué demonios hacías en la casa del decimo?- pregunto notablemente molesto el peliplateado.

-No tengo por qué responder- fue la simple contestación del ilusionista.

Prosiguió su caminar, cuando paso a un lado del guardián de la tormenta este lo detuvo colocando su brazo frente al peliazul.

-Te hice una pregunta, Mukuro-

-Y ya conteste-

El ambiente se empezaba a tornar algo tenso, Gokudera deseaba golpear a ese creído hasta que le digiera que hacia ahí, pero estaba consciente que Tsuna se molestaría por ello. El guardián de la tormenta dejo escapar un gran suspiro.

-Mas te vale que no intentes nada contra el decimo, o te matare sin dudarlo- amenazo bajando el brazo.

-Oya, así que el perro más fiel del decimo se preocupa demasiado por él- sin moverse coloco su mano sobre el hombro del joven que lo amenazaba –Eso me parece bien, pero cuidado…tu puedes ser un mayor peligro -

Terminado de decir lo anterior Mukuro se fue del lugar, Gokudera por su parte no tomo importancia a sus palabras, tratándose de ese sujeto posiblemente solo trataba de molestarlo o provocarlo.

x-x-x

Los dos jóvenes de aspecto poco amigable regresaban a su hogar con un par de bolsas llenas de dulces. Por alguna extraña razón creían que eso era una buena alimentación para la pequeña Chrome, o simplemente no sabían preparar algo de comer.

Al entrar al lugar el rubio se detuvo y comenzó a olfatear.

-¿qué sucede Ken?- le pregunto su compañero

-Percibo un olor familiar- levanto aun más el rostro, sentía que así podía oler mejor.

-¿Famili…-

-Es Mukuro-sama!-

Grito emocionado el chico capaz de transformarse sin dejar terminar al de los lentes. Corrió a lugar donde emanaba el olor, abrió la puerta tan rápido como pudo y contemplo a un joven esbelto de cabellos azules, ojo de una peculiar combinación bicolor y risa particular sentado sobre el único sillón que se encontraba en la habitación, el joven inspiraba una presencia imponente rayando a un aura intimidante.

-¡Mukuro-sama!-

Exclamo aun más alegre acercándose a él, no paso mucho tiempo para que Chisuka le alcanzara y colocara a su lado.

-Kufufu~, cuánto tiempo- comento el ilusionista

-¿A qué se debe su "visita" Mukuro-sama? – pregunto Chisuka metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.

-No interrogues a Mukuro-sama, debería darte gusto que este aquí- protesto molesto el rubio

-Me da alegría verlo… - empezó a hablar en tono calmado –pero, eso no quita el hecho que su presencia sea algo extraño. ¿Desea que hagamos algún trabajo?-

-Tú siempre tan directo, Chisuka.- Digo el peliazul poniéndose de pie.

Ante dichas palabras el joven esbozo una sonrisa, desde pequeño era así, no le gustaba darle vueltas a las cosas, quizás esa cualidad suya era una de las razones por las cuales Mukuro le permitía estar a su lado.

-Solo estoy aquí porque necesito un pequeño favor-

El guardián de la niebla de la nada apareció un folder que extendió hacia los jóvenes que tenía enfrente. Ken no dudo ni un segundo en tomarlos.

-Inscriban a Chrome en esa escuela- fue todo lo que digo

Alrededor del ilusionista comenzó a formarse una niebla, y solo fue cuestión de segundos para que en su lugar apareciera el cuerpo de la pequeña Chrome inconsciente.

Ken aprovecho para revisar el contenido del folder; se trataba de los documentos básicos de la guardiana de la niebla junto a una solicitud de cambio de escuela, aquel rubio abrió los ojos tan grande como pudo en cuanto leyó el nombre de la escuela donde Mukuro quería enviar a esa niña.

-Namimori!- pronuncio en un grito.

Ninguno de los jóvenes sabía lo que su jefe se traía entre manos, y no preguntarían, no porque no les importada, simplemente obedecían a Mukuro sin dudarlo.

….

Gracias por leer, en este capítulo las cosas apenas están tomando su curso. En el siguiente jugare un poco con los sentimientos de Gokudera-kun (me siento culpable por eso ;ww;)

Se aceptan comentario, nwn para lanzarme tomatazos, decirme que me dedique a otra cosa (¿?) XD, ideas, sugerencias, peticiones .w. lo que pidan XD..si comentan les daré dulces :3

Gomen, por errores de ortografía o alguna palabra, o frase sin sentido que se me pasara uwu.

Respondere los amablres review que me dejan ^w^

yunmoon; Gracias por el consejo y por tomarte la molestia de leer nwwn, me gustan mucho tus historias 3.

Priscila-senpaiAliceDK ok ok, no me dedicare a otra cosa LOOL es más, dejare la escuela! Ok no x,D

^W^ Me tarde, pero espero te guste la continuación www, pronto las intenciones de Mukuro serán más obvias… OuO! Cuídate mucho y gracias por leer ;D

daynala Gracias, nwwn espero sea de tu agrado este capítulo.

Hasta luego… Atte….Adry~