La idea de vampiros y humanos, Crepúsculo, es toda de Stephenie Meyer, y los personajes de esta historia son de JKRowling… no pretendo mas que entretener a los lectores con una historia entrelazada de dos libros muy diferentes pero en el fondo idénticos: fantasía.
"Condición"
El lento ritmo con el cual avanzaba el tren me arrulló a tal grado de que quedé profundamente dormida recargando la cabeza contra la fría ventana; mientras lo hacía tuve un sueño. Me encontraba en Beauxbatons, mi antigua escuela de magia, sentada sola en una pequeña banca en medio del patio central. Chicas y chicas pasaban alado de mi sin siquiera pestañear en mi dirección, como si fuera yo un fantasma, un desecho. Mis ojos se perdieron entre ellas sin mirar a ninguna persona en específico, y justo fue ese momento cuando sentí que algiuen me miraba cargadamente, disimuladamente volteé mi cabeza buscando a su mirada, de quien quiera que fuera. Y ahí lo encontré. Siendo una academia únicamente para señoritas resaltaba en demasía, además de llevar un uniforme muy diferente al celeste de nosotras. Su cabello dorado perfectamente peinado hacia atrás brillaba bajo el sol de Francia haciéndolo parecer un espejo. sus ojos negros como la noche me escrutaban detenidamente, su expresión estaba vacía. Permanecía parado a unos metros de distancia de mi sin que nadie lo notara, como si también fuera un fantasma… como yo. Por impulso me paré y me dirigí a él, pero en cuanto lo hice me arrepentí pues Draco levantó su labio superior enseñándome parte de su blanca dentadura, con odio…otra vez.
-Hermione. – Canturreó Ginny quien meneaba su mano de arriba a abajo de mi cara. Abrí los ojos pesadamente. De cierto que el viaje me había tumbado por completo, mi cuerpo lo sentí pesado. – No deberías perderte de esto si eres nueva, bajo éste ángulo el castillo se ve en todo su esplendor.
Me incorporé de un salto. Sí que deseaba ver el lugar en el cual depositaba mis mayores anhelos y esperanzas. Deseaba aprender, conocer… y ¿Por qué no? hacer amigos. Y había comenzado con el pie derecho, tanto Harry como Ron y Ginny parecían tan dispuestos a ser mis amigos como yo. Sonreí para mis adentros. Quizás este sí sería un buen año, después de todo que no podría estar con mis papás algo bueno me tenía que ocurrir. Los extrañaría, mucho, lo sabía, pero ahora contaba con amigos. Harry se tomó de la mano y me arrastró hacia el pasillo en donde nos pegamos contra los grandes ventanales a mirar el castillo, y tal como Ginny dijo éste se veía en todo su esplendor. El tren avanzaba rodeándolo por lo tanto daba tiempo para observarlo desde variados ángulos.
-Es… increíble. – Exhalé el aire que había contenido por la impresión. Hogwarts tenía un aire misterioso, como si guardara los secretos más obscuros recelosamente.
A mi lado Harry resopló.
-¿Qué? – Alcé una ceja
Negó con la cabeza haciendo que unos mechones de su rebelde cabello negro azabache cayeran sobre sus gafas impidiéndome por un momento ver sus ojos color esmeralda. Harry los retiró, y agregó sonriendo: - Será un buen año para ti, Herms. –Dicho eso se retiró al compartimiento. Por un momento tuve la impresión de que Harry adivinaba mi futuro… o al
menos lo suponía. ¿Qué era lo que más quería? Que fuera un buen año. Y si Harry me lo afirmaba, bueno… a mi me quedaba creerlo puesto que no quería creer lo contrario. Mi rayito de luz llamado esperanza se acrecentó en mi cabeza, quizá pronto llegara a mi corazón.
Y hablando de mi corazón… Draco Malfoy se dirigió hacia mi a pasos seguro, su manera de caminar era grácil y muy varonil, quedé sorprendida por que pareciera como si bailara, sus pasos marcaban un ritmo exacto. Dos muchachos que le sacaban media cabeza de altura y mucho más de 20 centímetros de ancho lo escoltaban. Draco solo se acercó lo suficientemente a mi como para que yo lo escuchara espetarme venenosamente:
-¿Quién eres?
Mi corazón se aceleró de los nervios. Me pregunté si merecía tal trato, sinceramente no lo creía.
-Hermione Granger.
-Hermione Granger. – Repitió en un siseo uno de los dos grandulones que lo acompañaban, el que se encontraba más cercano a mi, de cabello castaño oscuro, acortando más la distancia entre nosotros y a mi me dio la impresión de que sus fosas nasales se abrieron y se volvieron a cerrar aunque muy rápidamente…como hubiera aspirado mi olor. ¿Acaso olía mal aquel día? Por el modo tan repulsivo en el que me miraba Draco y la manera en que su amigo el grandulón me había olfateado (aunque disimuladamente), no lo dudaría si no porque mis amigos no me habían dicho nada, y al contrario habían compartido el asiento conmigo. No podía oler mal, me lo habrían dicho, ¿o no? Volví de mis cavilaciones cuando persibí cómo el grandulón de cabello castaño oscuro negaba con la cabeza en dirección a Draco, y éste torció el gesto. Luego volteó hacia mi y me dijo suavemente. – Yo soy Goyle, un placer, Hermione. – Estrechamos la mano, aunque yo aun estaba confundida. ¿Qué era todo esto? – Él es Crabble, - refiriéndose al otro grandulón, de cabello castaño claro, lo saludé con la mano también. –y él es Draco.- Él recién mencionado no dio ni un paso al frente, de hecho, casi pensé que no se movía ni para respirar. Susurré un leve hola, y volví mi mirada a Goyle percatándome de que sus ojos eran color rojo. Pensé en que nunca antes había visto unos ojos de tal color, pero bueno…tampoco dorados y asi eran los del trío de amigos que primero conocí.
Y hablando de ellos… aparecieron en el pasillo justo cuando Goyle me invitaba a sentarme en el compartimiento con ellos prometiéndome presentarme a una amiga más, una tal Pansy Parkinson.
-Déjala en paz, Goyle. – Ron situó su cuerpo frente al mío, yo me asomé sobre su hombro y distinguí un brillo en los ojos del grandulón… un brillo que solo se podía deber a la frustración. Pero una sonrisa se torció en su rostro grasoso y argumento:
-Sólo le daba la bienvenida, ¿Porqué tan quisquilloso, comadreja? Hay que ser amables y yo invitaba a Hermione a sentarse con nosotros. – Podría jurar que sus ojos se cambiaran de un color rojo vino a un rojo sangre. ¿La razón: no había dormido bien? Yo qué sabía. El cuerpo de mi amigo se tensó, y estando yo detrás de él no pude ver cómo pero logró correr a Goyle, Draco y Crabble sin que yo notara una pelea.
Cuando los vio marcharse hacia su compartimiento, Ron volteó hacia mi y me preguntó por mi estado.
-Estoy bien. No hay nada de qué preocuparse. – Fingí una sonrisita. El rostro pecoso de Ron pareció sombrío, luego de unos segundos recuperó la compostura y me devolvió la sonrisa, supongo que igual de fingida que la mía. Regresamos al compartimiento en silencio, Harry y Ginny, igualmente callados, detrás de nosotros. Me dio la impresión de que cuidaban mis espaldas mientras Ron mi frente. Ya sentada Harry cerró la puerta tras si y tomó asiento enfrente mio. Desvié mi mirada al ventanal, pero no había mucho qué ver mas que árboles, árboles y más árboles. El castillo quedaba del otro lado del pasillo, pero ahora parecía castigada y me había retirado de allá.
Harry carraspeó. Volví mi mirada hacia él. Se miraba preocupado.
-Dijiste que sería un buen año.
-Lo dije. – Admitió. Ginny le sobó cariñosamente la espalda al momento en que él se inclinaba hacia mí. – Y lo será si te mantienes alejada de ellos.
Sopesé la información. ¿Alejada de ellos? Aparte de Draco Crabble y Goyle se habían portado amistosamente conmigo.
No respondí, no lo consideré necesario. Harry me estaba afirmando de nuevo: sería un buen año…, pero a diferencia de la otra vez ahora me ponía una condición: si me mantenía alejada de Crabble, Goyle y Draco.
-No creo que deba crear prejuicios sobre ellos. No los conozco, pero hasta ahorita dos de ellos se han mostrado gentiles conmigo. – Si Harry quería que me alejara de ellos tendría que darme un buen argumento. Mi meta era ser diferente a lo que había sido en Beauxbatons, comenzar de nuevo, tener amigos… y ahora que comenzaba a tenerlos ¿debía dejarlos? No.
Tanto Harry como Ron tensionaron la mandibula, los sentí molestos al contrario de Ginny quien permanecía sonriendo y acariciando la espalda de su novio. De pronto sentí como si una oleada de tranquilidad apresara mi corazón. Respiré casi al mismo tiempo que Ron y Harry. Con la cabeza oxigenada podía pensar mejor. Me detuve en la condición que me ponía Harry para alcanzar mi propia felicidad. Concluí en que darle la razón, después de todo él los conocía mejor que yo. Levanté la vista para explicárselo pero él parecía ensimismado, asi que Ginny habló.
-Herms, cariño – Me acarició el cabello, y al momento sentí helado el cuero cabelludo. ¿Es que esta chica no podía ponerse guantes si tenía tanto frío? – Draco y su grupito de amigos no hace mucho que llegaron al colegio, pero a pesar de ser buenos en clase, deportes y en muchas cosas más, no hay estudiante que sea de su agrado ni ellos del agrado de ninguno de nosotros. Nos parecen peligrosos; espero que entiendas el porqué no queremos que andes con ellos.
¿Peligrosos? ¿Qué se supone que debía significar aquello? Preferí no preguntarlo ahora, pronto se detendría el tren y no tendríamos más tiempo para hablar, asi que asentí.
-Esta bien. No estaré con ellos.
Pero fue ésa expresión la que me hizo darme cuenta de que quería tanto estar en ese grupo para ver seguido a Draco. Me intrigaba la razón por la cual me veía con asco, como si apestara. Y a la vez me sorprendía como sus amigos me habían tratado tan bien. ¿Si a ellos les caía bien pronto a Draco también, no? Pero al parecer éste no quería mi amistad, para nada.
--oooo
Hola gracias por los reviews que me dejaron, me hacen feliz. Apenas y colgé la historia ayer por la noche y hoy ya tenía comentarios. Gracias a esas personitas me dediqué a seguirle. Cabe mencionar que entre más reviews más escribo, desde luego. Ya estoy en clases, y para mala noticia, tengo mucho menos tiempo para la escritura, pero trataré y siempre que pueda colgaré un capitulo más. Ustedes alentenme y yo lo hago. Besos. Gin.
