Los personajes no son míos, son de la increíble Stephanie Meyer, yo solo juego con ellos y puede que algunos me los invente.

N/A: Bueno, estoy intentando actualizar lo más pronto posible, y no lo hago todos los días porque tengo mucho que estudiar y dos historias que actualizar, pero bueno, al menos lo hago un día sí otro no (porque tengo que organizarme con los dos fic) y me alegro de haberme vuelto a integrar en fanfiction, de verdad esto es una de las cosas que más me gusta.

Capítulo dos.

Renesmee POV.

No paraba de tiritar y se me estaba metiendo un frío en el cuerpo que sabía que me iba a costar un resfriado. Sí, podría pilar un resfriado, era media humana. Jacob no para de disculparse porque según él, era su culpa. En serio, no sé que tenía este chico con echarse la culpa en todo, pero conseguía exasperarme.

Llegamos a casa un poco más tarde de lo que normalmente hubiésemos llegado y es que Jacob se paraba cada poco para comprobar que estaba bien. Sabía que me amaba, que me amaba más que a su vida pero sus preocupaciones enfermizas repito, me exasperaban.

Me bajé del coche apretando fuerte la sudadera a mi alrededor, hacía demasiado frío, tanto que incluso el moquillo se me caía. Sorbí por la nariz y cogí mi bolso. Estaba dispuesta para echar andar hacia casa pero vi que Jacob no se movía del interior del coche, al parecer no tenía intensiones de salir.

Volví a entrar en el pequeño coche de Jake.

-¿No piensas entrar como siempre? - pregunté encarándole.

-¿Quieres que entre?
-¿Porqué no debería, Jacob?

-No me digas Jacob...

-¡Pues entonces deja de decir estupideces, Jake!

-Ness...

-No, Jake, me da rabia que siempre te eches la culpa de todo, ¿Sabes? - grité exasperada.

Jacob suspiró.

-Tranquila amor, está bien, lo siento - susurró mientras se acercaba a mis labios para besarlos.

-Entonces entra conmigo - susurré una vez dejamos de besarnos.

-Está bien - sonrió y salió del coche, yo le seguí.

Me abrazó entre su caluroso cuerpo para hacer que se me quitara un poco el frío, sonreí, me encantaba que lo hiciera, me sentía bien cuando lo hacía, todo lo que de Jake se trataba me hacía sentir bien.

Saqué las llaves del bolso y abrí la puerta con sigilo, no se escuchaba ningún sonido dentro de la casa, así que Emmett seguro que no estaba y si estaba estaría lo bastante ocupado con Rosalie como para no decir ni una sola palabra. Pasé y dejé la puerta abierta para que Jake pasara detrás de mí.

-¿Hay alguien? - grité.

Inmediatamente Esme salió de la cocina con unos graciosos guantes puestos, seguramente estaría haciendo galletitas para mí y para Jake.

- Yo - dijo y sonrió.

Sonreí y corrí a abrazarla.

-Hola Jacob - murmuró y saludó a Jacob con dos besos en cada mejilla y un corto pero cariñoso abrazo. A pesar de que Jake fuera un hombre lobo y por tanto debería odiarle la verdad era que lo apreciaba mucho, como a todos los chicos de la manada incluida Leah que aunque tuviera un carácter difícil, se hacía querer.

-Hola Esme - le devolvió el saludo Jacob.

-¿Dónde están los demás, abuela? - pregunté y pude apreciar como se le iluminaban los ojos a Esme, cada vez que le decía 'abuela', sus ojos parecían brillar especialmente, sabía que esto era lo que quería desde siempre, formar una familia, y aunque no fuera una familia como otra cualquiera, sabía que era más de lo que hubiese podido imaginar y estaba feliz por ello.

-Han salido todos de caza cariño, hacía días que no cazaban - me respondió con ternura como siempre lo hacía.

-¿Y tú, porque no fuiste? - pregunté intrigada.

-Alguien tenía que hacerte galletitas para cuando llegaras, ¿no? - sonrió.

Le devolví la sonrisa y estornudé.

Volví a hacerlo, otra y otra vez repetidamente.

-Cariño, ¿Estás bien? - preguntó Esme acariciándome el pelo.

-Sí, sólo he cogido un poco de frío, una duchita caliente y estaré bien - sonreí para tranquilizarla.

-Vale, ¿Te preparo un baño?

-No abuela, puedo hacerlo yo - contesté y caminé hacia la cocina con Esme y Jacob detrás.

Agarré unas pocas galletas en un plato, unos zumos, los puse encima de la mesa y empecé a hacer unos sándwiches.

-¿Hay hambre? - preguntó Esme quitándome del fuego y agarrando la sartén por mí.

Asentí sonrojada y caminé hacia la mesa donde Jacob estaba sentado.

Hasta que Esme nos hizo los sándwiches Jake y yo nos pusimos a jugar al ajedrez, naturalmente gané yo. Mentalmente era mucho más veloz e inteligente que él, que no estaba diciendo que Jake fuera tonto, sino que así como los lobos eran fuertes y valientes, los vampiros eran veloces e inteligentes.

Esme nos sirvió los sándwiches en unos planos y ambos los cogimos y nos levantamos para dirigirnos a mi habitación en la gran casa Cullen. Esme no dijo nada, y yo me venía sospechando que tanto ella como Carlisle sabían algo acerca de lo que había entre Jacob y yo, no eran tontos, y podía percibirse el amor que nos teníamos, creo que cualquiera podría sentir lo que teníamos, pero creo que más bien pensaban que era como imprimación suya que soy.

Llegamos a mi cuarto en la casa Cullen, el cuarto que antes le había pertenecido a mi padre y pusimos los platos en la mesilla de noche, Jacob encendió la televisión y yo empecé a desvestirme, necesitaba una ducha inmediatamente.

-Ness, ¿Te gusta hacerme sufrir? - preguntó Jacob tirándose en la cama.

-¿Qué? - pregunté sorprendida.

-Que si te gusta hacerme sufrir.

-Te escuché pero no sé porque lo dices - susurré.

-Lo decía porque acabas de desvestirte delante de mí murmuró y se levantó de la cama.

Posó sus manos en mi cintura desnuda y bajó acariciando mi pálida piel, cuanto más acariciaba más ganas me daba de cogerle por el cuello y estamparme contra él, pero no, debía controlarme, no era buen momento y además no me encontraba muy bien, mi cabeza queria estallar dentro de mí.

Suspiré y le abrasé con fuerza.

-¿Qué pasa? - preguntó y pude notar como había un leve tono de preocupación en él.

-No me encuentro muy bien.

-¿Algo malo?

-No, sólo un simple dolorcillo de cabeza, puedo con ello - sonreí y le besé antes de caminar hacia el baño para tomar esa ducha caliente que tanto deseaba en estos momentos.

El agua caliente ayudó a calmar las grandes oleadas de frío dolor en mi cuerpo. Era medio vampiro, pero también era media humana y esa parte de mí que era bastante no aguantaba bien el frío. Dejé que el agua caliente relajara mis músculos y me permití disfrutar del baño. Jaboné todo mi cuerpo con champú de frutas, me pasé suavemente la esponja por todo el cuerpo permitiéndome un pequeño masaje, me aclaré el cuerpo de nuevo y salí de la ducha. Me sequé y me anudé la toalla al cuerpo.

Cuando salí Jacob aún seguía anonadado viendo la tele así que me pude vestir tranquila. Cogí del armario un pijama largo y me recosté junto a Jake en la cama. Me acomodé mi cuerpo en sus brazos y mi cabeza en su pecho, al fin estaba en mi lugar favorito, en el lugar en el que me gustaría estar toda la vida.

-Ness... Ness - escuché que alguien susurraba.

-¿Mmm...? - murmuré adormilada mientas hacia que mis ojos se acostumbraran a la luz.

-Amor, te quedaste dormida y yo ya tengo que irme, es tarde - susurró Jacob besando mi mejilla con delicadeza.

-¿Qué hora es? -pregunté agarrándome fuerte a su camiseta.

-Las dos.

Abrí los ojos de par en par, era realmente tarde.

-¿Ya?

-Ya - contestó sonriendo.

-Que rápido pasa el tiempo cuando estoy a tu lado - susurré echándolo de nuevo contra mí en la cama.

-Amor, me encantaría quedarme contigo de nuevo, en serio, pero tengo que volver a la reserva ya, es demasiado tarde.

-Jake, eres mayor de edad Billy no va a decirte nada - contraataque - anda quédate un poquito más - puse ojitos haber si me convencía, pero giró la cara hacia otro lado y evitó mirarme.

-Ness... en serio, debo irme - murmuró convencido.

-Está bien, pero prométeme que nos veremos mañana.

-Claro que nos veremos mañana, mañana y todos los días de nuestras vidas - dijo y sonreí al escucharle, ojalá fuera así.

-Hasta mañana - susurré cerca de sus labios antes de que se fuera.

-Hasta mañana - contestó sonriendo y presionando sus labios contra los míos. Eché mis manos a su cuello y lo atraje contra mi fuerte, haciendo que nuestros cuerpo se tocaran, tanto que podía notar su excitación debajo de la ropa. Sonreí. Podría ser mala y hacer que se quedase de una forma que sabía muy bien, pero sabía que tenía que irse así que me separé de él.

-Venga anda, vete - susurré.

-No, ya no quiero irme - murmuró volviendo a juntarse a mi cuerpo.

-Jake...

-Está bien, te amo mi vida, no lo olvides nunca.

-Nunca - susurré. Me besó por última vez, besó también mi frente y desapareció saliendo por la ventana. Menos mal que era un hombre lobo y no podía pasarle nada.

No tardé mucho en quedarme dormida, mi cuerpo se sentía cansado y el dolor de cabeza ayudó a dormirme.

Cinco personas vestidas de negro se acercaban sigilosamente hacia mí. Yo estaba de espalda y los veía acercarse hacia mí con dagas en las manos, dos cada uno para ser más exactos. Quise darme la vuelta y huir, no quería morir, aún me quedaban muchas cosas que vivir al lado de Jacob, pero intentaba moverme y no podía, era como si mis pies estuviesen anclados al suelo.

-Ha llegado tu hora pequeña híbrida.

-¡No! - grité desesperada - ¡No quiero morir, no tengo porqué morir! - grité desgarrándome la garganta en el grito.

-Adiós - me despidió una malvada sonrisa bajo esa capa oscura y unos profundos ojos rojos.

Se acercaron completamente a mí y me clavaron cada uno las dos dagas que tenían en las manos, haciendo que doliera, que doliera como nunca nada había dolido. En mi mente apareció Jacob, siento estrujado por las manos de un Vulturi, y luego mi familia...

-¡Renesmee despierta, despierta! - un ensordecedor gritó me hizo levantar de aquella dura pesadilla.

-¡Ah! - grité asustada mientras me revolvía contra aquellas manos que quería atraparme.

-Cariño somos nosotros, papá y mamá - me tranquilizó la suave voz de mi madre.

Abrí los ojos y los vi. Aquel suave pelo cobrizo de mi padre y aquella frágil y hermosa cara de mi madre. Suspiré y me dejé caer contra la almohada.

-¿Estás bien? - me preguntó mi padre pasando su mano por mis mejillas.

-Si...

-Estás ardiendo Renesmee - contestó sorprendido mi padre.

-Me siento un poco mal... - dijo revolviéndome entre las sábanas.

Mi madre se acercó más a mí y posó su mano en mi frente, al momento la retiró.

-Llama a Carlisle amor, está ardiendo - y la suave voz de mi madre fue lo último que escuché antes de caer en un oscuro pozo negro.

N/A: ¿Qué me dicen de este capítulo? Espero que les haya gustado, calculo que más o menos tendrá unos cuatro o seis capítulos el fic, no quiero alargarlo mucho porque no tiene mucho que contar y prefiero seguir escribiendo otros fic. Espero sus reviews para saber cómo lo echo. Una cosa más, no sé si esta historia aparece en las actualizaciones de fanfiction, porque a mi mis historias no me aparecen y pongo en la categoría de Renesmee/Jacob y busco mi historia y no la veo, ¿Os pasa a ustedes también o sólo a mi? Mientras sea sólo a mi está todo bien pero quiero que aparezca en la página de actualización para que más gente pueda leerla, ¿Quién me dice si aparece? Espero sus reviews, saludos.