Akane Tendo observaba fascinada como las gotas de lluvia se deslizaban por el cristal de su ventana, ¡pero que calor había hecho durante toda esa semana!, menos mal que la lluvia de esa tarde refrescaba un poco el ambiente. Estaba vestida con una ropa ligera y muy cómoda que consistía en un short pegado de color negro que dejaba ver sus gruesos muslos que terminaban en sus bien esculpidas rodillas, las cuales daban inicio a unas marcadas pantorrillas que cesaban en sus pequeños pies, estos estaban cubiertos por unas zapatillas en color rojo. Tenía puesta una blusa roja de tirantes con detalles negros y su cabello estaba recogido en una cola de caballo muy alta que dejaba refrescar su terso cuello. Acerco una botella de agua fría a sus labios, dio un trago profundo mientras cerraba sus ojos y se puso de pie. Camino hasta su armario de donde saco uno de sus tesoros mas preciados, su hermoso y brillante violín, ¡que magnifico era aquel instrumento!, nada le daba mayor satisfacción que desahogarse un buen rato extrayendo limpias y hermosas notas al violín y al piano, pero no podía meter un piano a su casa, no quería que nadie se enterara de sus habilidades musicales, ese era su secreto, por eso debía aprovechar aquel breve momento en el que nadie se encontraba en casa, se dirigió al dojo con ayuda de una sombrilla, dejo la puerta abierta para permitir que el sonido de la lluvia estrellándose en el estanque acompañaran su triste interpretación, si muy triste, era una melodía muy hermosa pero también muy trágica, además Akane se encargaba de que todo el dolor que se amontonaba en su corazón saliera con las notas provenientes del violín.
Respiro profundo y con una gran velocidad y agilidad movía el arco sobre las cuerdas arrancando sonidos imponentes y lastimeros, cerró los ojos para no permitir que las lágrimas que empezaban a nacer brotasen de estos, a mitad de la canción paro y cayo de rodillas pesadamente al frío suelo, pero como si este tuviera clavos, se reincorporo rápidamente secándose los ojos con la mano que aun sostenía el arco.
-¡No mereces mis lagrimas!, ¡No mereces mi sufrimiento!, ¡No mereces mi amor!-Dijo secamente, mientras sus ojos se posaban en el vacío. Pero de repente su expresión cambio por una maliciosa sonrisa, frunció levemente el ceño y conservando su fría mirada, grito.- ¡TE DEDICO ESTA CANCIÓN QUERIDO IMBECIL!- Y así continuo tocando hasta el anochecer.
-¡Maldita lluvia!-Ranma-chica entro refunfuñando al hogar de los Tendo, ese día había tenido práctica de futbol, pero esta se suspendió ya que empezaba a chispear, corrió lo más rápido que pudo a casa para evitar convertirse en chica pero la lluvia lo alcanzo.
Se dirigió a calentar agua a la cocina, creyó haber escuchado una melodía pero esta ya había cesado por lo que pensó que se trataba de su imaginación así que lo ignoro, vertió el agua sobre su cabeza regresando a su forma masculina, cuando se dirigía a su cuarto a cambiarse escucho un grito, ¿era esa Akane?, no pudo oírlo todo, pero le pareció haber escuchado un, ¡Te...esta…imbecil!, se apresuro al dojo con un periódico en la cabeza para cubrirse de la lluvia, y ahí estaba ella, ¿tocando el violín?, decidió esconderse y seguir observándola, pero que bella, que elegante y sofisticada se veía,
tenía los ojos cerrados y sus pestañas estaban negras, se podía divisar en ellas unas cuantas lágrimas contenidas, se mordía fuertemente el labio inferior ocasionando que se pusiera rojo e hinchado y respiraba fuertemente.
Pero de repente el ruido de una puerta lo saco de sus pensamientos, la chica paro de tocar y rápidamente guardo el instrumento dentro del gran bolso que había traído con ella, abrió la sombrilla y se dirigió lentamente a la casa a recibir a su familia.
Ya todos estaban sentados en la mesa esperando la cena, cuando frente al estanque apareció Shampoo amenazante con sus bombories quien veía furiosamente a Akane, esta solo le miro de reojo, y regreso su atención a su vaso de agua.
-¡Akane Tendo, yo venir a retarte, tu haber humillado a Shampoo, esa ser una gran ofensa para las amazonas!-Grito molesta.
-Tu siempre me humillabas y la verdad yo no le daba ni la mayor importancia, estamos a mano.-dijo Akane despreocupadamente sin dignarse a mirarle.
-No importar tus argumentos, tú y yo luchar.
-Si ya vi que no te importan, pero igual no puedo razonar con una cabeza hueca como tu, aparte de enana y vulgar eres una descerebrada, bueno pitafa descerebrada acepto tu reto-dijo Akane con una cínica sonrisa de medio lado, mientras todos los presentes estaban con la boca abierta.
-Tu pagar todas tus palabras Tendo-Grito furiosa Shampoo mientras arrojaba su bombori en dirección a Akane quien para sorpresa de todos lo atrapo con una sola mano sin esfuerzo alguno
- Aquí no, no quiero más destrozos, te veo mañana a las 5 de la tarde en el gimnasio de la preparatoria Furinkan, es Sábado y no estará nadie.-Dijo secamente arrojándole de regreso su bombori.
-Estar bien, espero que aíren ir a apoyar a Shampoo-Decía Shampoo mirando tiernamente a Ranma.
-Shampoo, veras…. Yo...-Ranma no sabía ni que decir no le gustaba lastimar a las chicas.
-El no ira Shampoo, nadie ira, solo estaremos tu y yo, no quiero que alguien interfiera-Dijo Akane seriamente-Bueno ya lo aclaramos, ahora adiós pitufa.
Shampoo frunció el ceño y se fue.
-Akane, ¿Qué demonios acabas de hacer?, te destruirá, eres tan torpe y lenta que no le duraras ni un minuto.-Gritaba Ranma enojado.
-Lo que yo haga no te importa, tu muchas veces has dicho que no te intereso hací que no te metas y déjame cenar.
-Pero hija tu prometido solo lo dice por tu bien-Decía Soun llorando desesperadamente.
-Si Akane mi hijo te protegerá-Decía Genma orgulloso.
-Hermanita te lastimaran-Kasumi estaba muy preocupada.
-¿Cómo que nadie ira?, yo debo sacar video a todo-Decía Nabiki molesta.
-Dejen de darle tanta importancia a la mocosa esa y pónganse a cenar que ya me fastidiaron-Dijo Akane indiferente.
Toda la cena permaneció silenciosa y pronto todos se retiraron a dormir. Ranma no podía cancelar el sueño debía de hablar con Akane, ¿Dónde estaba la tierna Akane?, debía saberlo. Fue a tocarle a su ventana, ella se levanto perezosamente y le abrió.
-¿Qué?-Dijo Akane con los ojos entrecerrados.
-Debemos hablar.
-¿De?
-De ti Akane, ¿Qué pasa?, no eres la misma.
-¿Y cómo se supone que debo comportarme?
Ranma se quedo sin palabras, no le podía decir: Dejándote humillar y no decir nada.
-Tú lo sabes.-Dijo nervioso.
-Aahhh creo que ya se-Dijo Akane irónicamente-Dejando que tu y tus prometidas las babosas se burlen de mi, ¿No es así?, oye Ranma, la verdad todo lo que ustedes decían nunca me afecto, ¿Por qué habría de afectarme lo que dijeran las neuróticas enfermas y el fenómeno número uno de Japón-Dijo Akane con una cruel sonrisa de medio lado, de las cuales ya era su costumbre usar, era cierto que ella no creía que Ranma fuera un fenómeno y le dolía tener que decir eso, pero tenía dignidad, y el ya le debía muchas, aunque sufriera tenía que darle una lección-Pero todos perdemos la paciencia, ¿por qué yo debería ser la excepción?
Ranma estaba atónito, podía jurar que su corazón se rompería en pedazos, el no le importaba Akane, decidió salir de ahí antes de salir más lastimado.
-Sí Ranma, huye una vez más, que cobarde eres, temes a salir más lastimado por mis palabras, yo nunca huí de tus humillaciones, nunca…..-Dijo Akane ya cuando Ranma se había ido, era cierto que amaba intensamente a ese chico, pero también era cierto que la había herido demasiado, no la merecía, no por ahora….querido imbecil...no por ahora.
