Acto I.

.

.

.

Damon se mordió el labio para aguantarse una carcajada cuando se interpuso entre la puerta y la chica. Elena frunció el ceño viendo por donde iban los tiros. No pensaba ponérselo fácil.

- Tu lo dijiste, "inteligente" -sin un ápice de vergüenza señaló con la mirada el trozo de muérdago.- Es tuyo, nuestra herencia.

- ¿Nuestra herencia? -se cruzó de brazos, y aunque quería parecer enfadada, le costaba muchísimo estarlo, llevaba todo el día queriendo esto, estar con Damon, a su lado aunque fuese... discutiendo.- Damon.

- Elena.

Dio otro paso más, alejándose de la puerta, la chica no retrocedió, simplemente alzó la cabeza, estaban muy cerca, sus alientos se mezclaban, solo unos centímetros separaban sus labios.

- Oh, ¡muérdago! ¡Me encanta!

La magia se rompió en mil pedazos, Damon se puso delante para enfrentar personalmente a Kai, el cual estaba en la posición que había ocupado Damon minutos atrás.

- ¿Quién me va a dar un beso? -sonrió descaradamente.