Ante mí estaba Akko tan hermosa como siempre solo que vistiendo aquella ropa de temporada que la hacía ver bella, el tiempo parecía congelado entre las dos mientras los clientes salían y entraban de la cafetería, ellos pasaban a nuestro lado pero sin darle importancia los ignoramos e intercambiábamos miradas que intentaban decir todo y nada a la vez, a pesar de estar tan cerca y de no haber demasiado ruido me era imposible entender por qué ni una de las dos se animaba a hablar y únicamente nos analizábamos mutuamente observando que tanto cambiamos en un año; ella seguía luciendo como antes, su piel mostraba ese color claro y vívido que es tan característico de su persona, sus ojos color ámbar rojizo se veían más hermosos que antes pero había algo en ellos que era fácil de distinguir, su mirada reflejaba un brillo de felicidad pero a la vez denotaba algo de incomodidad por nuestro encuentro.

-Tiempo sin vernos ¿Cómo has estado?- expresó en un tono neutral rompiendo el silencio tan abrumador que habíamos creado las dos en tan poco tiempo; escuchar aquellas palabras hicieron que dentro de mí hubiera un conflicto emocional, tardé un poco para contestarle pues aún no podía salir del shock de este milagro navideño, si es que así puedo llamar a nuestro encuentro.

-Bien, tratando de sobrellevar las adversidades de la vida- mentí, desde su partida se me era imposible afrontar las dificultades de mí día a día, sentí que en cualquier instante podría echarme a llorar como un pequeño niño desamparado pero mejor me contuve y proseguí hablando.

-¿Qué hay de ti, desde hace un año que no he tenido noticias de tu vida?- quise saber porque después de su partida la busque con todos nuestros conocidos pero ni uno de ellos tuvo idea de su paradero, ni siquiera sus mejores amigas tenían conocimiento de su ubicación, juraría que fue como si se hubiese esfumado de Londres sin dejar huella alguna.

-Ya sabes, de aquí para allá sin un lugar en específico- dijo sin entrar en mucho detalle dejando a la imaginación una gran lista de posibilidades para suponer que hizo por tanto tiempo, con esa respuesta ahora puedo asegurar que ella está decidida a no revelarme nada de su vida actual.

-Que bien- asentí intentando mostrar un sonrisa que no demostrara mi nerviosismo, después de ello quedé sin palabras, Akko miraba en todas direcciones menos en la mía evitando alargar nuestra charla, ella ya no era como antes, tan llena de energía y receptiva a las personas y al dialogo, era evidente que en verdad nuestra separación la cambió haciéndola una persona más distante o al menos así actuaba conmigo.

-Maravilloso Diana, me alegra haberte visto de nuevo pero debo hacer otras actividades importantes, Nos vemos- aquellas palabras resonaron como un eco en mi cabeza, eran las mismas palabras que usé con ella cuando la abandoné en el parque ¿Acaso estaba intentando hacerme vivir lo que yo le hice? No tengo idea honestamente pero si tengo claro que no deseo que se vaya tan rápido de mi lado por ello cuando pasó a mi lado la tomé del brazo para retenerla y evitar su partida.

-No te vayas- pedí con un hilo de voz, en mi garganta se había formado un nudo por todas las emociones que tenía en aquel instante que era inevitable no reflejarlo

-Me tengo que ir Diana, no puedo quedarme a hablar contigo- dijo mientras intentaba zafarse de mi agarre que tenía con su mano.

-Por favor- insistí, en esta ocasión Akko no intentó liberarse de mi sólo se quedó rígida sin moverse, ella parecía estar meditando su respuesta ya que no habló.

-Akko te lo pido por favor, hablemos es lo único que quiero hacer- supliqué haciendo el mayor de mis esfuerzos por no llorar en público al recibir sus negativas, nunca fui de las personas que mostraran sus emociones tan fácilmente pero justo ahora todo esto me estaba llevando al punto de no contenerme y llorar en frente de todos, nunca esperé que Akko me tratara con tanta indiferencia, de los 4 años que estuvimos en una relación nunca pude presenciar esta faceta en ella hasta hoy.

-¿No crees que es muy tarde para hablar?-

-Tal vez lo sea- liberé su mano de mi agarre para darle cierta libertad y no obtener una negativa como respuesta.

-Pero aun así creo que sería bueno para ambas-

Podría apostar todas mis pertenencias al decir que tanto ella como yo tenemos la necesidad de saber y encontrar el motivo de nuestra separación tan abrupta, aunque no mentiré al decir que la responsable de esa separación fui yo y no ella.

-Para ser sincera contigo Diana estoy tentada a decir que no pero tienes muchísima razón, nos debemos muchas explicaciones-

-En ese caso ¿Prefieres caminar o entrar a la cafetería para charlar?- pregunté porque necesitaba tomar en cuenta su opinión sobre en qué lugar se sentiría más cómoda o a gusto para poder dialogar.

-Será mucho más sencillo para mí si hacemos lo primero- volteó a verme y por fin después de que evitará por un buen rato que cruzáramos miradas ella decidió por fin encararme con mayor determinación a discutir sobre nuestra pasada relación, por una parte escuchar que aceptaba mi oferta me quitó un poco del nerviosismo pero a pesar de ello en mi mente surgieron miles de preguntas para ella, las cuales no tenía la menor idea de cómo formarlas o decírselas.

-Andando- dicho esto Akko y yo nos alejamos de la cafetería y nuestra caminata hacia quién sabe dónde dio inicio, como ya se había oscurecido por la llegada de la noche era fácil ver que todos los puestos, tiendas y casas de alrededor resplandecían con luces y adornos de colores alusivos a la época navideña, sabía de sobra que a Akko le encantan demasiado las festividades decembrinas ya que en las navidades pasadas que compartimos juntas ella siempre demostró de mil maneras su interés de querer contagiar a todos sus conocidos, amigos e inclusive gente extraña ese amor por la navidad ya fuese dando obsequios o mostrándose solidaria.

-Akko- le hablé cuando habíamos llegado a una señal de alto, ella no contestó únicamente se remitió a hacer una elevación de hombros dando a entender que prosiguiera.

-Sonará muy obvia la pregunta que voy a hacer pero necesito escucharlo de tu propia boca para creerlo ¿Por qué te fuiste tan abruptamente, desapareciendo de mi vida como si no importara y lo peor de todo sin darme una explicación?-

-Sabes Diana, siempre te admiré por tu gran intelecto mientras éramos estudiantes pero creo que esa inteligencia no es lo suficiente ingeniosa que eres incapaz de reconocer algo tan evidente ni aunque lo tengas frente a tus narices- antes de que contestara el semáforo dio luz verde dando la señal de poder transitar con seguridad sobre la calle, cuando pasamos a la otra calle Akko continuó hablando.

-Ha pasado un año completo y es increíble sigas sin entenderlo, no te preocupes yo me encargaré de explicarlo a detalle, primero- enumeró con su dedo índice haciendo hincapié colocando cerca de mi campo visual a este mismo

-La decisión de irme sin decir nada no la tomé de la noche a la mañana, me tomó más de un mes llegar a esa conclusión, en verdad que me dolía mucho hacerlo pero no quedaba de otra, te enfrascaste demasiado en tu trabajo que poco a poco te olvidaste de que estábamos en una relación seria-

-¿Un mes?- pregunté tanto con miedo e incertidumbre, quiere decir que ella planeaba dejarme desde tiempo atrás.

-Si Diana, creas o no dejarte no fue un simple berrinche por lo ocurrido ese día, todo era debido a que cambiaste radicalmente, te tornaste tan egoísta al grado de no hablar conmigo quien se suponía era tu prometida y quien en ese entonces ya vivía contigo- hizo una ligera pausa para después continuar-Ahora, haciendo mención de ello me lleva a la segunda razón de mi partida ¿Recuerdas aquellas cenas con mis padres a las que nunca llegaste?-

-Si, lo recuerdo- contesté apenada, no solo la deje a ella y a sus padres esperando una vez fueron repetidas ocasiones, nunca me detuve a pensar en lo mal que me vi poniendo primero mis actividades laborales antes que nosotras.

-Me parece perfecto que aún lo tengas presente pero dime ¿Sabes para qué eran aquellas reuniones?- en esta ocasión Akko paró en seco para mirarme directamente a los ojos. Tal vez caminamos muy aprisa y llegamos a un pequeño jardín donde no había más que un par de columpios y unas cuantas farolas que alumbraban en la noche.

-No- admití con pesar, nunca tuve la molestia de preguntar o descubrir el motivo de esas cenas organizadas con sus padres.

-He ahí el problema, hay posibilidad de que digas que nunca te expliqué la razón pero tú misma me lo habías pedido con insistencia en un inicio- acotó al mismo tiempo que se alejaba para subirse a uno de los columpios y empezar a mecerse de atrás hacia adelante.

Lentamente me acerqué a ella para sentarme en el columpio contiguo, mientras lo hice buscaba en mi memoria a que se refería con el hecho de que yo fui la de la idea de ir con sus padres; Akko no mostró señales de irse o inclusive a darme una pista al respecto tan solo se limitó a jugar en el columpio de una forma tranquila.

No tenía idea de cómo encontrar la respuesta a esto, la duda me carcomía por dentro, con decir que empecé a mover de manera intranquila mis manos, pero fue gracias a ello que caí en la cuenta de a qué se refería Akko; En mi dedo anular aún conservaba nuestro anillo de compromiso, a pesar de que nuestra relación llegó a su fin sin ser muy específica yo nunca dejé de usarlo pues mi amor por ella nunca se fue siempre estuvo presente solo me dejé envolver en situaciones banales. Elevé la mano donde se encontraba el anillo y lo observé con detenimiento dejándome absorber por las memorias de aquel día en que le propuse matrimonio a Akko, ese mismo día le pedí con insistencia que quería hablar directamente con sus padres para tener su aprobación sobre nuestro compromiso pero lastimosamente a los pocos días de mi propuesta se me informó que sería la nueva dueña y administradora de las clínicas familiares por decisión unánime de mi tía y algunos familiares de alto rango, según ellos ya era hora de que tomará la responsabilidad de lo que me correspondía por derecho; cuando era niña mis padres murieron en un accidente automovilístico dejándome a mi sola, sin embargo ellos con mucha inteligencia habían previsto una situación como esta que dejaron a mi nombre el manejo de todas las clínicas pero en aquel entonces no me era posible, tan solo tenía siete años por esa razón mi tía, hermana de mi madre, se hizo cargo de mí y accedió a dirigir y controlar las clínicas hasta que tuviese la edad y la preparación suficiente para ello, lo cual ocurrió a mis veinte y seis años.

-Veo que al fin te das cuenta sobre a que estoy haciendo referencia- la voz de Akko fue la que me sacó de mis pensamientos e hizo que pusiera atención total en ella quien había dejado de columpiarse y por fin se quedó quieta, sin perder tiempo dirigí mi vista hacia sus manos que sujetaban a ambos lados del columpio para revisar si ella también conservaba el anillo de compromiso. Mis ojos se abrieron de golpe, mi respiración se tornó más agitada como si acabara de correr un maratón y sentí mi corazón paralizarse al momento de ver que en su mano derecha conservaba el anillo.

-Tu.. tu… tu.. Aún con... con... conservas el anillo- tartamudee al hablar, no lo podía creer ella no se olvidó de mi, ese anillo ahora significaba para mi toda mi mundo, quiere decir aún hay esperanza de enmendar mis errores.

-No estoy segura de si preguntas o afirmas pero en ambos casos estas en lo correcto- indicó levantándose del columpio, yo la observé acomodar su abrigo y ponerse a mirar hacia el horizonte intentando mantener su semblante rígido.

-De cualquier forma no importa la razón de por qué aún lo conservo, pero si te puedo asegurar que en aquel entonces me heriste de la peor manera, me sacaste de tu vida sin darme la oportunidad de apoyarte sea cual haya sido la situación abrumante en tu trabajo, cada vez que me acercaba a ti te distanciabas más pidiendo espacio negándote a verme, platicar, inclusive cuando ya vivía contigo llegabas a dormir a casa en la mañana cuando yo me debía ir a trabajar y era imposible compartir algo de tiempo contigo-

-Akko yo sé…-

-No Diana querías escucharme, pues lo harás hasta el final, después yo prometo poner atención pero primero debo decir todo lo que no pude en aquel entonces- asentí a lo que ella pedía no importaba si llegaba a gritarme o insultarme, lo tengo más que merecido soy capaz de recibir cualquier cosa con tal de no volverla a perder.

-Toleré varias veces tu mal humor junto con tus arrebatos porque necesitabas desahogarte con alguien pues las cosas no iban como lo esperabas, anhelaba tu presencia en mi vida pero nunca llegaste, en verdad que lloré más de una ocasión por no saber de ti, creí que yo había cometido un error en nuestra relación, que llegué a fallarte como pareja por ello busque la manera de enmendar mi posible fallo contigo pero ni siquiera me permitiste hacerlo-

De pronto me fue posible ver como la rigidez que mostró Akko se desvanecía y ella dejaba fluir todos aquellos sentimientos que tenía muy bien guardados dentro de sí, ya sea enojo, tristeza o melancolía, en esta ocasión yo estaré a su lado para entenderla y darle a entender que no tuvo nada de culpa como lo pudo pensar.

-Te extrañaba con todo mi corazón que acepté tus ausencias prolongadas pero lo que me llevó a decidir irme de tu vida fue que no te importara anunciarle a mi familia y amigos sobre nuestro compromiso, llegué a pensar que si no lo querías anunciar era señal de tu arrepentimiento de estar conmigo, por esa razón antes de que tu dijeras que no me querías en tu vida yo me fui con anticipación, prefería irme con dignidad antes de que tú me abandonaras y rompieras mi corazón en mil pedazos- terminando de hablar vi como las lágrimas comenzaban a caer por sus ojos, más culpable no me podía sentir, no solo la traté mal sino también la hice creer que ya no la amaba, no pudiendo controlar mis impulsos me levanté a toda prisa del columpio y abracé a Akko con la intención de consolarla, ella forcejeaba intentando alejarse de mi pero yo no se lo permití y me aferré más a ella.

-Perdóname por favor- esas palabras fueron lo único que pude decir no tenía otra idea en mi mente más que esa.

-Nunca te dejé de amar, por favor Akko perdóname- ella al escucharme detuvo el forcejeo y me permitió abrazarla correctamente, a pesar de que no me correspondiera tuve la sensación de regresar al pasado y recordar aquellos momentos donde pasábamos la mayor parte del tiempo abrazadas.

Akko quiso terminar el abrazo al momento en que dejó de llorar pero me aferré a ella sabiendo que estaba la posibilidad de que partiera y no la volviera a ver.

-No te vayas, ¿Podemos quedarnos así como en los viejos tiempos?- hubo un silencio muy corto que para mí fue eterno, Akko no contestaba, entonces supuse que no valdría la pena si ella no me quería tan cerca, iba a dar por finalizado el abrazo pero por sorpresa Akko al fin extendió sus brazos y me correspondió.

-Akko…- sentir aquella calidez me hizo darme cuenta que fui tan torpe al haber sido tan ciega, en esta ocasión quien lloró fui yo.

-Akko, no hay manera de justificar mis acciones pasadas, quiero decirte que desde tu partida descubrí que fui una completa egoísta, no tenerte a mi lado me hizo reconocer que eres parte de mi vida, si tuviese la oportunidad de redimir mis errores te juro que lo haría-

Después de terminar de hablar ninguna de las dos dijo nada; la nieve caía a nuestro alrededor al igual que mis lágrimas de arrepentimiento, tratando de disfrutar el momento, pro como todo llega a un final sabía que en cualquier instante Akko finalizaría el abrazo.

-Diana debo irme- expresó Akko quien miraba hacia mi rostro lleno de lágrimas, ella se retiró un poco de mi a la vez que juntó sus manos con las mías.

-No desaparezcas de mi vida Akko, soy una persona diferente a la de hace un año- intenté convencerla para que no desapareciera de mi vida otra vez.

-¿Quién me lo puede asegurar? No creo poder tolerar otro desplante por parte tuya-

Dudé ante aquello, no había quien pudiese asegurar que no tenía nada que temer, sin embargo tengo fe en que puedo convencerla de que estoy siendo sincera

-Nadie, pero estoy segura de ello, ya no soy tan ciega como lo pude ser, te prometo que si me das otra oportunidad no te fallaré-

-No lo sé, debo pensar al respecto- era obvio que Akko tendría dudas para confiar en mi palabra y más que nada en mí de nueva cuenta, a pesar de ello haré hasta lo imposible por demostrarle que mi amor por ella es sincero.

-Al menos dime que no desaparecerás y podré saber de tu vida- Akko dudó por unos instantes pero al final pareció acceder a mi petición pues al soltar mis manos sacó su celular, pensé que me daría su número pero en vez de ello marcó un número para después llamar a este; me tomó de improvisto que en ese preciso momento mi celular comenzó a sonar en señal de recibir una llamada, al sacarlo contesté sin ver el número.

-¿Diga?- dije extrañada por recibir una llamada a estas horas.

-Este es mi número, solo no llames innecesariamente ¿De acuerdo?- era Akko quien había llamado ¿Cómo era posible eso? Nunca le di mi número.

-No pongas esa cara de sorpresa, sé de sobra que tu rara vez cambias de línea así que supuse que tenías el mismo número que yo conozco-

-Ya veo-

-Debo irme, nos vemos un día de estos- sin más que decir Akko se dio media vuelta dispuesta a partir, sin embargo en un momento se detuvo y volteó para verme en el mismo lugar en el que me quedé estática.

-Feliz Navidad Diana- dicho esto retomó su camino y se fue dejándome a mí debajo de una lluvia de nieve hecha un mar de dudas y esperanzas.