Hellsing no me pertenece, sino a Kouta Hirano. Este fic, hecho por "diversión", participa en el Reto Anual 2017 del foro La Mansión Hellsing.
He aquí el segundo capítulo de esta cosa rara - y desesperante - que escribí, pero ahora desde el punto de vista de Seras, con una pequeña participación de Pip. Por cierto, no veo conflicto entre la relación de Pip y Seras y la de Seras y Heinkel, porque considero que son dos tipos muy distintos de amor. La narración trata de recuerdos (entrecomillados) de la draculina, memorias sin orden que le llegan después de su encuentro con Heinkel (capítulo anterior).
Gracias por leer y perdonen el escaso y pésimo francés de mi Bernadotte.
Una cosa más: para mí, Heinkel es mujer, pero no la misma de Crossfire. Es un cuento muy largo de contar, pero, en resumen, la veo como una mujer a quien le da lo mismo serlo o no. Sólo es Heinkel Wolfe y ya.
Adverbios
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Tiempo
Porque el "casi" ya no tiene sentido para Seras, no, ahora se trata de "siempre": podría amarla siempre, cada día y cada noche de su no vida; en cada rivalidad "oficial"; en cada "enfrentamiento" amoroso; con cada beso... Hasta la última gota de su sangre y hasta el más pequeño trozo de su carne, que con gusto devoraría, para tenerla eternamente a su lado. Podría amarla siempre y no se arrepentiría jamás.
...
El primero, calmado e inesperado; el segundo, apasionado; el tercero, dulce... Todos y cada uno de sus besos. Y luego de eso sus caricias, con furia, con aspereza, con pasión e incluso se atrevería a decir que la última, la más reciente, con amor. Podría amarla para siempre.
...
"Tu nombre repetido por las calles
Tu boca
Tu paso que no es nocturno ni de aurora
Tu voz
Sólo tu ser creciendo en las esquinas
Tu tiempo... tus alianzas
Ahora sentada en espiral
Después el humo."
Homero Aridjis
...
Casi amanece cuando vuelve a la mansión, pero aún duermen todos. Al entrar a su habitación en el sótano, siente la presencia de Bernadotte.
- ¿Cómo te fue?, Mignonette.
- Eh... Tengo sueño - intenta esquivar el interrogatorio, que no lo es tanto, pues Pip la lee incluso sin palabras.
- Ton coeur est agité, ma chérie, comme toujours - el hombre dice suavemente y sonríe, mientras apoya su barbilla en el hombro izquierdo de la draculina. - Tranquilízate o no podrás dormir nada. Recuerda que hoy se presenta la comitiva del Vaticano en la mansión. Debemos estar alertas - vuelve a sonreír al sentir la inquietud de la chica. - Muy agitado... No te preocupes - dice antes de desaparecer y dejar a Seras sola con sus pensamientos.
Si fuera otra, si fuera como antes, las palabras del mercenario la incomodarían, pero ha pasado tanto tiempo y han vivido tantas cosas juntos que agradece las verdades veladas que él le muestra, desde el principio, como aquella primera vez.
"- ¿Qué fue eso? - Bernadotte dijo extrañado.
- Fue... ¿un beso? - Seras soltó aún más confundida que su compañero.
- Lo sé, pero ¿por qué te dio un beso? ¿Y por qué lo permitiste?
- Yo... No sé.
- Pero no hiciste nada para evitarlo, ma chérie. Pourquoi?
- No... sé."
¿Cómo hubiera podido hacerlo en ese momento? Cuando se dio cuenta, la Iscariote la tenía contra la pared, sujetada fuertemente del cuello, como si quisiera ahorcarla. No entendió cómo se descuidó tanto para llegar a ese punto y tampoco se percató de la cercanía de su rival hasta que sintió su cálido aliento rozando la piel de su rostro. Entonces ambas tomaron conciencia de la situación y Wolfe rompió el breve espacio entre sus bocas con un beso, uno demasiado tranquilo y agradable para tratarse de ellas, uno solo, en los labios...
Esa fue la primera vez, algunos años atrás. Seras buscó el segundo beso, porque tenía curiosidad, deseo de probar nuevamente los labios de su enemiga, para asegurarse de que lo anterior había sido cierto. Se acercó a ella como si quisiera golpearla y la besó, así sin más. Heinkel se sorprendió sólo un poco, pues respondió rápido y casi obligó a la draculina a abrir los labios para profundizar el contacto. Cuando se separaron, no dijeron nada, ni siquiera se atrevieron a atacar como se supone que correspondería entre dos eternas enemigas que cargan un forzoso odio, ese que sus maestros dejaron involuntariamente sobre sus hombros.
El tercero les supo a gloria, a ambas, porque se tomaron su tiempo para saborearlo, para sentirlo y transmitir esa sensación a cada célula de su cuerpo. Dicen que el tercero es el vencido, y Seras lo entendió en ese momento, porque, después de ese, ya nada fue igual... Porque, después de ese, llegaron muchísimos más, hasta que un día los besos se convirtieron en caricias inseguras, pero intensas y ambas mujeres aceptaron que ya no había marcha atrás, incluso si eso les costaba la vida, la existencia,... el alma, si es que aún la conservaban.
...
"- C'est amour - fue Pip quien le hizo ver la verdad y, aunque fue extraño oírlo de él, sintió como si le quitara un peso de encima.
- Yo... yo - tartamudeaba en esa ocasión. - Yo... no... - recuerda haber agachado la cabeza, avergonzada.
- No te preocupes, je t'aime encore - la sombra del mercenario sonrió y apoyó su rostro en el hombro de la chica, como ya se había hecho costumbre.
- Yo también te amo - Seras susurró sin poder evitar el sonrojo de sus mejillas, mientras se preguntaba si pasaba lo mismo con esa persona...
- Lo sé, ¿quién no me amaría? - él dijo para aligerar la tensión que sentía en el corazón de la draculina. - Jajajajaja... Me han dado ganas de fumar un puro, es un buen momento. Jajajaja...
- ¿Fumar? Siempre es buen momento para ti - respondió molesta. - ¿Sabes? No es agradable el aroma del cigarro.
- Oh... Ma chérie, pero tu ropa está impregnada del olor a tabaco y no es precisamente porque yo fume. Jajajaja... "
Ella no respondió en esa ocasión, sino que se alejó, para que Bernadotte no se burlara más de su bochorno.
Era cierto que en esos días su ropa comenzó a oler a tabaco, porque en esos días la confianza entre ambas iba en aumento, tanto que se atrevían a estar una junto a la otra tranquilamente sin hacer nada más que observarse y tocarse, en un inconsciente juego de exploración; sin embargo, Heinkel siempre aprovechaba para fumar. Seras sospechaba que lo hacía para molestarla, pues alguna vez se le había salido decirle lo fastidioso que era el aroma a cigarro - a pesar de los años, no podía acostumbrarse a esa manía de Pip.
Para cualquiera, esa situación hubiera parecido bastante extraña: dos personas que luchaban por vencerse, compartiendo momentos de tranquilidad alternados con esos en que el erotismo, y acaso algo más, poco a poco se abría paso entre una incómoda timidez y un férreo orgullo.
Como esa vez, y muchas otras, en que Seras se atrevió a meter su mano entre la ropa de Heinkel y rozó su piel, mientras una sensación abrasadora la invadía, empezando por ese punto en que ambos cuerpos se conectaban. Era como si el calor de la vida volviera a recorrer sus venas y una fuerza descomunal, mucho más grande que la que poseía, surgiera en sus músculos y la incitara a estrechar a su rival para fundirse con ella... En esa ocasión, Seras se dio cuenta de que ya no podría, ni querría, abstenerse de esa piel y de esa calidez.
Pero ¿cuándo fue que esos roces dieron paso a más? Quizá se debió a la creciente vehemencia con que se fueron dando. Quizá debía ser así y ellas debían llegar hasta las últimas consecuencias... No lo sabe con exactitud, por eso se pregunta cuáles son las últimas consecuencias, porque le parece que el sexo no debe ser... ¿El amor? Si es así, para ella ya no hay remedio alguno más que seguir, hasta cualquiera que sea el final. Porque podría amarla para siempre...
...
La primera vez que lo hicieron fue un tanto bochornoso, pues ninguna de las dos sabía muy bien como proceder, porque no fue fácil, a pesar de las experiencias anteriores, pasar de las hostilidades a las relaciones sexuales. Pero lograron sobrevivir y, lo más importante, disfrutarlo. Seras cree que fue más penoso para ella que para Wolfe, pues no tuvo que soportar las insistentes e indecentes preguntas de Bernadotte, quien, cuando eso sucedió, afortunadamente desapareció. Victoria quiso creer que el mercenario lo hizo por caballerosidad, pero esa idea se esfumó cuando él regresó y la acosó con cuestiones de todo tipo acerca de lo que había pasado.
"- ¿Y? ¿Qué tal estuvo?
- ¿Qué? - la draculina respondió con un furioso sonrojo cubriendo su rostro.
- Allons, no seas tímida. Cuéntame todos los sucios detalles entre tú y la Iscariot...
- ¡Bernadotte! - casi gritó indignada y molesta, pero con eso sólo provocó una sonrisa descarada en el mercenario.
- Oh... Votre première fois... ¿Todo bien? Quizá no debí desaparecer, ya sabes, para asegurarme de que todo saliera bien.
- ¡Bernadotte!"
Pero eso no impidió que, al terminar ese día, Pip se metiera en sus sueños, intentando encontrar resquicios, recuerdos obscenos de su encuentro con la otra mujer. - Porque es una mujer, ¿verdad? - había que asegurarse... Sin embargo, la pregunta del Ganso Salvaje la despertó. Después de eso, Seras se cerró a cualquier conversación con el mercenario, en forma de castigo y también para darse un tiempo para entender todo lo que sentía; pero Bernadotte no soportó mucho y un día, casi una semana después de lo ocurrido, la encaró.
"- ¿Por qué sigues con ese juego?
- ¿A qué te refieres?
- No tienes que mostrarte fuerte ante todo - la abrazó y apoyó su mentón en la cabeza de Seras. - ¿Por qué sigues con ese juego? No estás sola, ma chérie, nunca lo estarás, aun si yo no estoy a tu lado - ella se separó un poco y lo vio con atención. - No quiero saber los "sucios detalles" - él aclaró al notar un deje de duda en ella, que amenazaba con convertirse en enfado. - Sólo saca eso que te preocupa, es todo.
- Yo... - había sido descubierta, como siempre. ¿Acaso era tan legible? - Creo que tenía miedo... Ese día, ese momento... Tenía miedo...
- Bueno, creo que es normal, tomando en cuenta con quien estuviste - él bromeó y se llevó una mano a la cabeza.
- No, ella... ella no... Fue extraño, fue... Bernadotte, ¿así se siente? - juntó ambas manos y las colocó en su pecho - ...como si mi corazón volviera a latir y, a la vez, dejara de hacerlo.
- ¿Qué cosa?
- Eso... ¿Así se siente? Yo... tenía miedo, pero también quería hacerlo. No sé si era yo por completo o sólo era mi cuerpo el que actuaba, pero, cuando me di cuenta... Todo parecía una mentira... Porque fue... ¿cálido? y... y... se sintió bien... - había empuñado sus manos, pero aún las mantenía en el mismo lugar. - No debería ser así, ¿o sí? - en ese punto, un rubor intenso cubría su semblante.
- De hecho, debería sentirse así - y fue ahí que él se sonrojó. ¿Cómo habían llegado a tener ese tipo de charla? Es decir, se sentía como un padre primerizo teniendo LA charla sobre las aves, las flores y las abejas con su hija adolescente, y la expresión inocente y dubitativa de Seras empeoraba la situación... Merde! ¡Él y su estúpida curiosidad!
- Pero... - aún vacilaba.
- ¿Qué es lo que te incomoda? - soltó apenas. ¿Era un hombre o un guiñapo? Era cierto que nunca se hubiera imaginado estar en una situación como esa, pero... ¡Demonios! Se trataba de su Mignonette, así que debía ayudarla... o morir, metafóricamente, en el intento (ahora comprendía a su abuelo cuando tuvo esa conversación con él, pero, si recordaba bien, el viejo no se había inmutado ni un poco, en cambio, él se sentía tan ridículo e inútil).
- Siempre tuve miedo y recelo de... tener algún tipo... de acercamiento... ya sabes, algo... con alguien... - empezó con seguridad, que fue perdiendo poco a poco, conforme avanzaba. - ¡Tú fuiste quien me dio mi primer beso!
- Sí... - respondió con una sonrisa boba, que provocó un golpe de la draculina. - D'accord, je comprends - aun siendo una simple sombra, los golpes todavía dolían. - Eh bien, je ne comprends pas, ¿qué hay de los arrumacos que tuvieron antes?
- No los llames así... Además... además... eso... eso... Espera, ¿cómo sabes de eso? ¿Estabas ahí... - de nuevo el rojo subía por su rostro, pero la causa era muy distinta. - ¡¿Nos espías?!"
- Nooo... - y justo en ese momento deseó, otra vez, no haber iniciado esa conversación. Bien decían que la curiosidad mató al gato y, aunque él ya estaba muerto..."
Sonríe al evocar y agradece que él haya estado a su lado, incluso en los momentos vergonzosos. Ya se siente más tranquila, pero todavía piensa en la reunión con los del Vaticano. Y no es que eso sea problemático, nunca lo es, sino... Estar en la misma habitación con ella la pone en alerta, pero una muy distinta a la que correspondería en una situación como esa, en que dos facciones rivales se reúnen. Pues le dan tantas ganas de tomarla o dejarse tomar y está muy segura de que la Iscariote siente lo mismo, porque puede ver en su mirada furiosa cuánto se contiene por no sujetarla entre sus brazos. Si pudieran, y pueden, se matarían al verse... pero sería una muerte placentera.
Sonríe de nuevo, porque se siente tonta, pero feliz, y no le importa el problema en que se esté metiendo por seguir con eso, con ella... Definitivamente es una tonta, una tonta enamorada...
...
"- ¿Segura? - la pregunta salió, amable, de la boca de Wolfe. ¿Amable? Sí y cautelosa, como si se preocupara por ella y no quisiera lastimarla.
- Sí - ella respondió, tratando de controlar su agitación y ese latido que le pareció sentir, al oír a la Iscariote. Y luego, la afirmación de ese amor violento y de todo lo demás."
...
¿Cuándo descubrió que la amaba? ¿Con el primer beso? ¿Con el segundo? ¿Con los que siguieron? Quizá fue cuando Wolfe acarició su rostro por primera vez, o cuando pasó los brazos por su espalda y apoyó la cabeza en su hombro, como si descansara de un largo camino y Seras fuera la quietud que necesitara. Tal vez fue hace unas horas, cuando Heinkel le permitió tomar algo más que su cuerpo... ¿Cuándo surgió el sentimiento? ¿Cuándo se volvió tan fuerte? ¿Cuándo se volvió indispensable? Intenta pensar y recordar, pero todo se confunde en el tiempo y en la razón, pues le parece que siempre ha sido así, desde el primer momento, desde la primera mirada. Porque ya no le interesa cuándo haya sido el inicio, no le interesa cuándo sea el final, si puede compartir esa vida no vida tan larga, tan solitaria, con ella. Y, no obstante, a veces una duda, muy débil, se presenta: ¿el sentimiento es mutuo? Y si no lo es, ¿algún día lo será? Pero, si es sincera, eso no le preocupa tanto como debería, ni siquiera está segura si debería preocuparle. Es como si una voz le susurrara a su corazón palabras silenciosas, amantes, palabras que tranquilizan y fortalecen... Y ella no sabe si reír o llorar por la ironía, pues esa voz se parece tanto a la de cierta asesina al servicio de Dios.
...
¿Cuánto dura la eternidad? Espera que sea mucho tiempo, para amar siempre a su enemiga y morir entre sus manos, una y otra vez...
Ton coeur est agité, ma chérie, comme toujours: Tu corazón está agitado, querida, como siempre.
C'est amour: Es amor.
Je t'aime encore: Todavía te amo.
Allons: Vamos.
Votre première fois: Su primera vez.
D'accord, je comprends: De acuerdo, entiendo.
Eh bien, je ne comprends pas: Bueno, no entiendo.
