De llamadas telefónicas e insultos equivocados.
No muchos sabían que Lovino era un completo adicto a las compras, ni siquiera el propio Gilbert lo sabría si no hubiera sido por el extenso recibo de su tarjeta de crédito al final del mes que el italiano no ponia reparó en usar cuando le diera gana.
¿Necesitaba unas nuevas botas obscuras? Bueno posiblemente la respuesta seria "para nada" si no hubiera comprado esos hermosos pantalones verdes obscuro que les iban perfecto, y lo mejor para combinar a ambas cosas era ese nuevo cinturón que acababan de sacar del catalogo ... Diablos, ahora necesitaba una nueva colonia porque la que tenia no capturaba el espíritu de la nuevo ropa y si se iba a comprar una nueva colonia entonces aprovecharía para conseguir esa genial crema antiarrugas tan de moda... Y así la lista se seguia haciendo mas y mas grande.
Pero el verdadero motivo por el cual no podía usar su propia tarjeta era porque... Estaba en números negativos. Joder. Y no pensaba pagar ni un solo centavo pero los de la compañía se estaban poniendo testarudos y llamándole a todos lados; ese sólo día tuvo que usar ma excusa de estar en Finlandia por un viaje de trabajo y estar moribundo en Miami al mismo tiempo.
Así que cuando el teléfono sonó por una tercera vez decidido que iba a mandar muy lejos al jodido cobrador.
–¡Vete a la verga porque no te voy a dar un jodido centavo! –grito con cólera cambiando el peso de su cuerpo al pie izquierdo.
–¡Esa no es forma de contestarle al asombroso yo!
Oh joder.
–¿¡Y como que no tienes ni un centavo?!
OH JODER.
-¿No tendrá que ver con el cobrador que me llamo hoy? ¿Algo que decir niño tomate?
OH JODER.
-Eh... Este es el hospital, Lovino acaba de morir, Adiós. –conesto rápido y colgó el teléfono. Bien, este día estaba tan jodidl que tal vez fuera a desestrezarse comprando mas cosas... Como esa bufanda nueva de Pershka.
Antes que nada gracias a todos los que dejaron comentarios, alimentan el espíritu y hacen que quiera escribir mas rapido.
Nos seguimos leyendo.
