CAPÍTULO II: NUEVA FAMILIA

Matthew y Yakaterina sufrían del mismo complejo fantasma, sus hermanos eran el centro de atención, el poderoso imperio capitalista y el poderoso imperio comunista, ¿Quién les prestaría atención a ellos? Alfred e Ivan hablaban por horas mientras los demás trataban de evitar otra Guerra Fría, pero resultaba casi imposible detenerlos, acusaciones de espionajes mutuas, la carrera en el espacio, entre otras tantas situaciones que esta historia se convertiría en un libro de Historia.

La leche de Matthew había sido adicionada con una formula de Alfred, quien estuvo jugando con su equipo de química, haciendo pruebas en el producto de su hermano, planeaba decírselo en la noche, pero no contaba con que su hermano viajaría a hasta Europa y se emborracharía con la hermana de su peor enemigo y estaban planeado casarse, tener hijos, una enorme familia y que le llamarían tío, que en las reuniones familiares comería frente Ivan, quien le enseñarían a ser sobrinos a ser uno con él, en lugar de superhéroes como él.

Matt y Yakaterina encuentran caminando por las calles de Kiev, ambos ebrios de amor, se confundieron entra la gente, en esos momentos eran solamente una pareja que se amaba, que se acariciaban sutilmente, algunas veces ni ellos mismos entendían las palabras del otro, pero sabían que se trataba de amor, por su mirada, por el temblor del cuerpo del otro, abrigarse y ser feliz por sus sentimientos son correspondidos.

-Tenemos que comprar el vestido de novia.-expresaba el canadiense, imaginándosela con un vestido blanco, collar de perlas, el velo cubriéndole el rostro, él esperándola en el altar, acompañado de un sacerdote, la música comienza a sonar, camina muy feliz la novia, sus tambores suenan como música celestial, viene acompañada del brazo de Ivan… de Rusia. Por un momento se lleno de dudas,´ ella era hermana de Rusia, pero se olvido de todo al verla sonreír, al sentir su cabeza sobre su hombro, le daba el coraje necesario para enfrentársele, y al día siguiente a su Parlamento y reina.

-Lo voy a romper todo.-dice apenada la ucraniana, se toma sus pechos, con mirada triste.-Pero no es necesario, un gran vestido o una ceremonia muy lujosa, con estar a tu lado me siento feliz.

-Usarás el vestido más hermoso de todos, con el que toda mujer sueña llevar.-aseguró el canadiense, podría ser todo lo tranquilo que quisieran, soportar los golpes que le daba Cuba cuando lo confundía con su hermano, que nadie recuerde su nombre.-Tendrás la fiesta de ensueño y estarán todos tus hermanos, el mío también, nuestra boda será recordada por todos.

-…-no pudo más que contener sus lágrimas y abrazarlo, estaba tan frío en esos momentos para los demás, pero ella no lo sentía, estaba abrazada del canadiense, las palabras no le salían de la boca, tartamudeaba, su cabello estaba revuelto de tanto ocultarse en el pecho de él. No necesitaba de todo eso, simplemente con estar a su lado sería suficiente.

-No llores, regálame tu hermosa sonrisa.-toma el mentón de la rubia, lo levanta y le da un suave beso.-¿Por favor?

-Si.-dice ella tratando de secarse sus lágrimas, tenía que ser fuerte, si quería estar a su lado.-Prometo que nunca más lloraré.

-Seremos felices para siempre.-le asegura Williams, entrelazó sus dedos a los de ella, por su sangre corría el romanticismo francés y la caballerosidad de un inglés para tratar a una dama.-Por que nos queremos y lucharemos por tener el más hermoso de los futuro.

-Lo haré con todas mis fuerzas.-le responde apretando su mano.

Su historia de amor era curiosa, todo dirían que ellos no tenían nada en común, que la distancia no les permitiría entablar una buena relación, algunos ni si quiera sabían que ambos se llevaban tan bien, pero de esta manera fueron haciendo su burbuja de amor. Los defectos de Yakaterina para Matthew eran lo que más admiraba de ella, había sido una mujer fuerte, la gran dirigente de la Russ de Kiev, protegió a sus hermanos, aunque fue devastada por Mongolia, ella se levantó y logro salir de nuevo a flote, sufrió graves crisis, se independizo de su hermano, y aun así, luchaba por esforzarse día con día con gran entusiasmo, se prometió así misma que le pagaría a su hermano todo lo que le debía, para poder estar junto a él, por que era su querido hermano menor. Le parece gracioso el sonido que hacen sus pechos al caminar o correr, él sabe que ella llego.

Recuerda el día en que se conocieron, estaba caminando y observando que todos se encontraban conversando menos él, Ucrania se encontraba sentada en una esquina, levantaba la mano para llamar la atención de alguien, pero todos parecían muy absortos en sus propias cosas, para hacerle caso, fue cuando sintió que sus pies por inercia caminaron a donde se encontraba, tendió sus mano y la apretó, estaba tan nerviosa que tiro varias veces de esta, la sentía ya adolorida pero no la retiro, se levanto para ceder su asiento, pero él como un caballero se negó, ambos lo compartieron.

Tardo un tiempo en que ella pudiera hablar con normalidad, estaba demasiado nerviosa, se entero que era la primera vez que asistía en este tipo de reuniones sin la compañía de su hermano, sintió la curiosidad de preguntarle ¿Quién es tu hermano? Pero reprimió sus ganas de hacerlo, terminaron de hablar de tantas cosas, que le pareció como una película romántica, de esas que hace su hermano donde todo es perfecto.

Y lo fue se sentaron hasta atrás de las butacas y siguieron conversando toda la conferencia, como siempre se encontraban discutiendo todos, las quejas parecían música para los enamorados, si por qué el canadiense se sintió enamorado a primera vista, todo le pareció maravilloso, cuando escucho la voz de Alemania, decir que la reunión se había terminado maldijo mentalmente.

-Te amo.-le responde el canadiense.

-Te amo.-dice la ucraniana.

Estaban seguros que sería algo suicida enfrentarse a Ivan, pero en esos momentos estaba tan seguro de lograrlo, que no se percataba que alguien los seguía, sus pasos eran fuertes, llevaba en sus labios una eterna sonrisa que causaba miedo a quienes lo veía, sus pasos cada vez se acercaban más a la pareja, solo un grupo de personas lo separaban. Sus familias no permitirían esto ambos lo sabían, pero la promesa de luchar contra todos por su amor, le estaba dando aquella fortaleza que muchas veces les faltaba.

Unos cuantos pasos más separaban la verdad, su sombra se fue haciendo cada vez más clara, escucharon una voz, ambos giraron sus cabezas, estaban abrazados, observaron como el puño de Ivan de cerró, sus labios se tensaron de furia.

-Todo estará bien.-le dijo a su oído, antes de ponerla detrás de suyo para protegerla, las piernas le temblaban, pero no era momento para llorar o temblar.

-Déjame hablar con él.-le decía temblando de miedo, bien lo sabía que Ivan no reaccionaría de buena manera.

-No, tengo que pedirle tu mano.-trago saliva sujeto su mano derecha a la suya, la levanto para besarla.

-¿Qué están haciendo da?-preguntó el ruso, clavando sus vista a sus manos.

-Rusia quiero pedirle la mano de su hermana.-dice tan rápido que apenas se le había alcanzando entender, estaba temblando por la reacción del otro.

-¿Es una broma da?-pregunta Ivan manteniendo su tradicional tranquilidad en el rostro.

-No Rusia, estoy enamorado de su hermana y quiero casarme con ella.-le dice escuchándose esta vez más firme en su voz, manteniéndose erguido, levantó su cabeza para verle a los ojos, y no apartar su mirada de su rostro, pasaba saliva con fuerte dificultad, pero sino lo hacía de esta manera, no demostraría su amor por aquella mujer, por que huir en ese momento demostraría que no lo ama, que teme enfrentarse ante los demás.-Y como usted es su hermano, pido permiso para casarme con ella.

-¿Y tu one-san quieres casarte con él da?-pregunta el Ruso, ignorando la mirada del rubio, concentrándose en buscar los ojos de su hermana, tirando del brazo de Canada para que la soltará y ponerla frente a él, si ella le decía que todo era una broma se la llevaría en ese momento, ella era su querida hermana, y si alguien trataba de llevársela no lo permitiría una vez más, por que sabe que Yakaterina lo quiere, pero no entiende por que sale huyendo cada vez que lo vez, eso le pone muy triste.

-Si Ivan.-le responde sonriéndole tranquilamente, acariciando la mejilla de su hermano, para pararse de puntitas y darle un beso en la mejilla, él entendería estaba segura, no era malo .-Por favor danos tu bendición, prometo pagarte lo que debo.

-¿One-san esta segura de poderlo hacer? Llevas años prometiéndomelo, y no ha cumplido, la deuda se hace cada vez más grande, que one-san terminará estando en mi casa de nuevo.-le dice muy feliz, con sus ultimas palabras, era uno de sus sueños más grandes tener a su hermana de regreso, le toma de la mano, para empezar a caminar con ella.

Canada no lo permite le detiene metiéndose entre los dos, no pensó si quiera en esto podría romper relaciones diplomáticas, esto pone tenso a Ivan quien lo mira con odio, empezaría su aura morada, comenzaron a llamar la atención de las personas que estaban en esos momentos transitando, algunos ya habían reconocido a Rusia, pero faltaba saber quien era el joven suicida que estaba retándolo, el ruso tomo de nuevo la mano de la ucraniana, pero fue retirada por el canadiense quien no titubeaba en hacerlo, ni si quiera temblaba, en sus ojos se veía una serenidad.

-Le aseguro Rusia que cubriremos la deuda.-le responde Matthew hablando con voz fuerte y segura, respirando con tranquilidad, aun en ese ambiente, que la tensión se cortaba con un hilo, estaba sacando una parte de él que no conocía, se escuchaba perfectamente.-Renegociaremos la deuda y aplicaremos un plan de anualidades.

-¿Canada ha hablado con sus jefes da?-pregunta Ivan fríamente, para él esas palabras solamente era una mentira, engañaba a su querida hermana.

-Lo hablaremos en el parlamente, como usted sabe tenemos varios acuerdos de cooperación y tratados.-le responde seguro de si mismo.-Nosotros le ayudaremos a que lo puedan lograr, no se preocupe.

-Si no me cubre la deuda regresará a mi casa da.-le contesta seguro de si mismo.-Le doy la bendición, vayamos a donde el juez.

-¡Gracias Ivan!-Le dice muy emocionada la ucraniana, mientras las lagrimas se escapaban por sus mejillas,

En estos momentos Alfred J. Jones se encuentra el un avión rumbo a Ucrania, por que no hay nada que se le escape a los Estados Unidos de Norte America, y además si tiene todo un servicio secreto trabajando en el mundo para enterarse de los movimientos de los demás países, para defenderlos de los ataques terroristas, él es el héroe. Pero si agregamos que recibió además una llamada de parte de Arthur, para saber si era cierto lo que le dijo el bastardo francés, sobre que su "hermanito" se iba a casar, y que le había pedido a él, ayuda para hacer su boda un sueño.

Mientras tanto en algún lugar de Paris, se encontraba Francis trabajando en un vestido de novia, tan hermoso que fuera un sueño, era ardua la tarea por que no sabía que materiales utilizar en la parte de…. uno de los mayores atributos de la futura esposa de su hermanito, era una operación difícil, pero todo sería para cumplir ese sueño de amor, las costureras trabajaban sin descanso. Probaban diferentes telas para lograrlo, Arthur había prometido conseguir los más hermosos zapatos que se hubieran hechos, a pesar de las burlas por parte del francés, de que su moda era mejor. Arthur no se quería quedar atrás, ambos llegarían juntos a Kiev para la boda religiosa, además de asegurarse de que el ruso no matara a su hermanito compartido.