Los Gryffindors
—¡Primer año, los de primer año!
Aquella voz atronadora me dio cierto escalofrío. James lo notó y rió por lo bajo.
—No te asustes Peter, mi padre me dijo que el guardabosques suele conducir a los de primer año por el lago, es como una bienvenida especial que hacen.
—¿En serio? —Preguntó Remus con interés.
—Claro, mi padre estudió en Hogwarts hace años, dice que esta escuela tiene de todo. Hasta que me contó de un compañero que estudiaba con él fuera de lo ordinario. Era "especial".
Lo especial me aterraba, pero Remus parecía muy interesado en los temas que estuviesen relacionados con lo que se saliera de lo ordinario.
—¿Especial en qué forma, James?
—Dice que para tener trece años era más alto que cualquier profesor. Hasta daba miedo por que parecía un troll.
La niebla de la noche se fue disipando, detrás de James escuchando su historia una enorme estatua se erigía. Me sujeté con fuerza de la túnica de Remus quien al igual que yo dio un paso atrás asustado. Muchos de los chicos a nuestro alrededor parecían temerosos y es que la estatua detrás de James parecía moverse. James ni se daba cuenta y seguía narrando su relato sorprendido de la reacción de todos, como si pensara que todos habían enmudecido por su historia.
—Es en serio lo que les digo. Ese chico era muy enorme y le gustaba pelear con bestias peligrosas, hasta corría el rumor que tuvo una acromántula de mascota. ¿Qué clase de demente le gustan las arañas gigantes?
—A alguien tan grande como una acromántula.
James fue el último en paralizarse, la voz de hace unos momentos llamando a los de primer año le habló a su espalda, lentamente se dio la vuelta para encontrarse con el hombre que en alto levantó una linterna permitiéndonos ver su aspecto.
A pesar que su rostro estaba oculto en su barba y bigote, lucía un poco joven, pero no era su feroz aspecto lo que intimidaba sino sus dos metros y medio de altura. Ni siquiera yo sería capaz de llegarle a la cintura a ese enorme hombre que fruncía el cejo hacia James. Comenzamos a pensar lo peor cuando el gigante sonrió con desdeño.
—Vaya, hace mucho que no veía el rostro de un Potter desde que tu padre estudió conmigo en la escuela.
James estaba mudo. Pude observar que los chicos Malfoy, Snape y Black observaban como todos al gigante muy intimidados, pero se reían al darles gracia el problema en el que James seguramente se había metido.
—Con que parezco un Troll —gruñó el gigante.
—Bueno, pero sin duda usted huele mejor que un troll y… bueno, es más apuesto que uno —decía James con una risilla nerviosa.
El gigante dejó escapar una carcajada y exclamó en voz alta.
—Basta de juegos, todos los de primer año síganme.
No había duda que el hombre era el chico del que James nos contaba que estudió con su padre, como tampoco quedaba duda sobre que también se trataba del guardabosque. Siguiendo sus instrucciones tomamos un bote, nunca me desaparté de Remus y mucho menos de James que parecía no tenerle miedo a nada, aunque vi con preocupación como los tres chicos engreídos del tren estaban en un bote justo atrás de nosotros.
—Oye Potter, a que tendrás que cambiarte los calzoncillos en cuanto lleguemos al colegio —gritó Black con sorna.
—¿Calzoncillos? Serán los pañales —continuó Malfoy.
Los tres rieron con fuerza, salvo Snape que solo sonreía viendo la escena divertido. James no parecía molesto, sino que mientras remaba exclamó.
—Si fuera ustedes tendría cuidado con el chico de cabello grasiento, no se vaya a caer. Podrían expulsarlos antes de entrar por permitir que el lago se contaminara con un derrame de aceite.
Los tres reímos de su ataque defensivo, incluso Black desde el otro bote reía entre dientes del chiste, hasta a Malfoy le cayó en gracia, aunque a diferencia de Black, no estaba dispuesto a permitirse demostrarle aquello a James, no necesito decir que Snape estaba furioso que hasta parecía iba a llorar, ya que el chiste lo escucharon varios de los botes alrededor nuestro y rieron.
—¡Basta niños! —Indicó el enorme hombre que ocupaba un bote él solo—. Dentro de poco llegaremos al colegio. Vayan preparándose.
Entonces la niebla se disipó por completo, y ante nuestros ojos apareció la estructura más impresionante que jamás en mi vida haya visto nunca antes. El colegio era un gigantesco e imponente castillo lleno de torres y sombras que parpadeaban bajo el fuego de sus antorchas y ventanas. Comprendí las maravillas que mi padre me contaba, y me sentí más pequeño y miserable que nunca. ¿Cómo podría alguien como yo estudiar en tan privilegiado colegio? Las palabras de mi padre sobre que no fuese a decepcionarlo resonaron en mi cabeza. Me sentí bastante presionado de pronto.
Luego bajamos de los botes y fuimos guiados por el hombre tan enorme hacia una portezuela del castillo, adentro, al pie de las escaleras aguardaba una bruja con aspecto impaciente. La bruja debía de tener más o menos cuarenta y tantos años al igual que mi madre, pero su rostro severo no la hacía en absoluto parecida a mi madre.
—Los de primer año, profesora McGonagall. —le dijo el hombre.
—Gracias Hagrid. Me encargaré yo por ahora. —Indicó la bruja.
Ella nos guió hasta una entrada cerrada, donde nos explicó brevemente el modo en que se haría la selección de casas por medio de un sorteo que haría un sombrero al momento de ponérnoslo. En este punto me sentí bastante nervioso que inconscientemente me volví a aferrar a la túnica de Remus. Este volvió a verme extrañado y apenado me solté de él.
—Peter, tienes que tranquilizarte —Me decía.
—Claro, no creo que el sombrero te vaya a morder —siguió James—. Y si lo hace… ¿Con que dientes te traga?
Remus le dirigió una mirada severa a James como para indicarle que parara de bromear dado mi nerviosismo, aunque la verdad la broma me cayó bastante bien y despejó un poco mi nerviosismo, de hecho me fijé que muchos al igual que yo estaban nerviosos, incluso Remus. James estaba bastante confiado y yo deseaba la mitad de su confianza. Atrás de nosotros los chicos Snape, Black y Malfoy cuchicheaban con malicia.
—Es obvio que los tres entraremos en Slytherin —argumentaba Black—. Nuestras familias han estado ahí por generaciones.
—Bueno, quien sabe —decía Malfoy—. No todos poseemos la sangre limpia que se necesita para estar en Slytherin.
—Deja de fastidiarme, Lucios. El que mi sangre esté un poco… contaminada, no me hace un traidor a la sangre. —Reclamó Snape.
—Igual no está por demás el estar preparados si uno de nosotros no termina en Slytherin.
—Una tierna familia feliz —susurró Potter que los había escuchado.
Los chicos Snape y Malfoy fruncieron el ceño, mientras que Black se puso un tanto pensativo.
—Odio admitirlo pero Potter tiene razón, una vez que estemos todos en el mismo grupo seremos algo así como una familia.
Las puertas se abrieron y ante nosotros apareció un gran comedor lleno de estudiantes mayores a nuestro grupo, sin duda los de segundo hasta los de séptimo año. Un hombre apareció algo desarreglado, haciéndonos indicaciones para pasar adelante.
Todos los profesores estaban en la mesa principal, y un anciano de barba blanca larga que reconocí de inmediato como el famoso Albus Dumbledore, se irguió con los brazos abiertos.
—¡Bienvenidos sean todos ustedes a Hogwarts! Antes de empezar con la selección de las casas. Quiero darles a todos una cálida bienvenida y perdónenme, un discurso para no perder la costumbre.
Empezó hablando algo sobre la unidad, tal y como lo había dicho James, habló sobre la importancia de que nuestras casas serán como nuestra segunda familia, las reglas que debemos atacar, los puntos que podíamos ganar o perder con nuestras acciones, así como el trofeo de la copa de las casas. Tras terminar, le cedió la palabra a la profesora McGonagall para que fuésemos a la selección.
El nerviosismo se apoderó de mí y como si fuese su hermano menor, Remus colocó una mano sobre mi hombro con comprensión.
—Peter, vas a ver que estarás en Ravenclaw, y si no¿Qué importa? Igual tus padres estarán orgullosos de que estudies en Hogwarts.
—Es verdad —continuó James mientras la profesora McGonagall seguía nombrando a los chicos y el sombrero gritaba el nombre de la casa a la que irían— ya es un logro estar en este colegio. De todas formas la tradición se mantiene y casi siempre toda la estirpe de una familia termina en la misma casa.
—Black, Sirius —Nombró la profesora McGonagall.
El niño alto se alejó de Malfoy y Snape con un asentimiento que indicaba algo así como "enseguida nos veremos", y confiado se sentó en el banquillo donde la profesora le colocó el sombrero.
—Y hay va otro Slytherin, como sus padres abuelos, bisabuelos y toda la línea —dijo James con sorna y Remus asintió, yo solo observé.
El sombrero tardó un poco de tiempo antes de gritar el nombre de la casa que por demás era obvio decir que Slytherin sería la opción donde terminaría, pero tras evaluar al niño, el sombrero gritó.
—¡Gryffindor!
La confusión se dibujó en el rostro de Black, al igual que en el de Snape y Lucios desde el otro lado, también en la de James y Remus, igual yo me quedé perplejo. Era ilógico, ese niño por lo que sabía descendía de una línea directa de personas que estudiaron en Hogwarts en la casa de Slytherin.
—Bueno, la vida da sorpresas —exclamó Remus.
Pero esto me hizo pensar que no importase la sangre, no por que mi familia haya estado en Ravenclaw significara que yo también estudiaría ahí. Ahora si que estaba asustado. El sombrero podría enviarme a Hufflepuff o peor aún como vine pensando en el tren, a Slytherin. No creía poder sobrevivir con todos esos bravucones.
El tiempo pasaba y la lista continuaba. La profesora McGonagall continuaba dando nombres y tras que el sombrero seleccionador enviara a una chica a Hufflepuff, la profesora McGonagall nombró.
—Evans, Lilian.
Una niña pelirroja se acercó, la misma que Remus había visto durante la pelea en el tren. Voltee a ver a Remus y a este se le dibujó una sonrisa en el rostro mientras miraba como ido a la niña. Al verla mejor entendía por que le gustó a Remus, la niña en serio era muy bonita.
—Con que las pelirrojas son tu fuerte, Remus —inquirió James burlón.
Remus se puso rojo como un tomate y yo reí por lo bajo junto con James.
La lista continuó, y Black desde la mesa de Gryffindor veía a sus compañeros Snape y Malfoy que parecían evitar su mirada.
—Lupin, Remus.
Remus me dio una palmada en el hombro antes de ir hasta el banquillo.
—Veamos donde queda nuestro amigo lunático —exclamó James.
Viendo junto con James la selección de Remus, ambos dimos un respiro cuando el sombrero anunció.
—¡Gryffindor!
Remus nos sonrió al pasar a la mesa de Gryffindor donde para nuestra sorpresa, de forma distraída, quizá sin darse cuenta se sentó a un lado de Black quien le miró barriéndolo con la mirada como si se tratara de un parásito. No fue hasta que vi a la chica Evans a su lado que entendí el motivo de que hiciese esa elección, aunque la niña ni siquiera lo miraba.
—Si me ponen en Gryffindor recuérdame darle una paliza a Black —me murmuró James que se dio cuenta de la forma en que Black miraba a nuestro amigo.
—Malfoy, Lucios —nombró la profesora pasados unos quince minutos de aquello.
—¡Slytherin! —Gritó el sombrero apenas que tocó su cabeza.
El tiempo se me hacía eterno, de pronto esperaba que si el sombrero no me enviaba a Ravenclaw, lo hiciese a Gryffindor, ya que al menos de ahí conocía a Remus, aunque por desgracia también conocía a Black.
—Pettigrew, Peter.
Me sentí a punto de desmayarme al momento en que escuché mi nombre, y di un respingo que provocó la hilaridad de algunos, entre ellos de James que dándome un empujoncito me dijo.
—Ve, cobarde.
Me acerqué sintiéndome tan pequeño y noté a la profesora más intimidante de lo que ya parecía, al tenerla de frente. Me senté en el banquillo y la profesora me colocó el sobrero.
"Hmm… ya veo", escuché una voz en mi cabeza, no tuve dudas de que se trataba del sombrero. "Tu mente es muy aguda, demasiado aguda, más incluso de lo que piensas. Ravenclaw te iría muy bien pero, ese temor, tienes mucha inseguridad, no debería de ser así"
—Por favor, no me envíe a Hufflepuff. —susurré suplicante.
"¿Hufflepuff? Es una buena casa, aunque tampoco es acorde para ti, no creo que te guste mucho el trabajo duro y Hufflepuff necesita esa cualidad. Slytherin por otra parte, te ayudaría a refortalecer tu ingenio y autosuficiencia escondida. Pero… ya veo, Slytherin no. Me parece que tienes valor, a pesar de lo que aparentas eres más valiente de lo que te puedas imaginar, y los valientes que no saben que lo son, solo pueden ir a…"
—¡Gryffindor!
Abrí los ojos de par en par impresionado por lo que acababa de suceder. No lo podía creer. Desde la mesa de Gryffindor que me señaló la profesora, vi a Remus asintiendo con la cabeza sonriéndome. Tras que la profesora me ayudara a quitarme el sombrero, caminé hacia la mesa de Gryffindor, donde Remus me hizo lugar a su lado, por desgracia no junto a la niña pelirroja que le gustó, sino al chico Black que me miró despectivamente retándome a hacerlo a un lado, fue una suerte que una chica prefecta le indicara que se apartara para darme espacio.
—Potter, James.
Me olvidé de Black y de lo demás, cuando junto con Remus observé el destino que le depararía a James. Este muy seguro de sí mismo caminó hasta el taburete, donde tras probarse el sombrero, fue anunciado para.
—¡Gryffindor!
James se fue a sentar a nuestro lado (entre Remus y yo, todavía tenía a Black a mi lado), donde dándonos una palmada nos anunció alegre.
—Parece que tendrán que soportarme durante la escuela.
—Me las arreglaré —dijo Black con sorna a mi lado mordiéndose las uñas con aire altivo.
—No te preocupes Black, no tengo intenciones de cruzarme en tu camino. Verás, los perros de mala calaña no me agradan.
Casi me hice para atrás cuando Black me dio un empujón para ver a James cara a cara. Remus se puso alerta, incluso la niña pelirroja se dio cuenta de todo y nos miró.
—Mira cuatro ojos —advirtió Black—, no te las des de muy superior conmigo. No tienes idea de con quien tratas. Si realmente eres un sangre pura, deberías de comportarte como tal y no juntarte con chusma como estos impuros.
—Soy, soy un sangre limpia —murmuré con miedo.
Black dejó de ver a Remus (que seguramente cuando dijo eso lo dijo por él) y volteó a verme como si fuese un estúpido. Creo que le di la razón.
—¿Y que hay de tu amiguito quejicus? —inquirió James.
—¿Quién?
—Ese niño del pelo grasiento, el no es de sangre pura. ¿Por qué no dices algo desagradable de él?
—Mira, torpe. La madre de Severus es una mujer importante, no importa que su padre sea un muggle y no vaya a Slytherin, me viene igual lo que le pase, ando con él por petición de mi madre de cuidarle la espalda junto con Lucios.
—¿Lucios¿Te refieres a ricitos de oro?
Black arrancó una carcajada.
—Maldita sea, haces buenos chistes. Como sea, Ricitos de oro y yo andamos con ese torpe solo por su madre, apenas y lo conozco. ¿Qué se puede esperar de alguien que terminará en Hufflepuff o Ravenclaw, incluso aquí en Gryffindor? Aunque no estoy seguro como vine a parar aquí. Espero que mi madre no se enoje.
—Calma niño de mami. Si ese chico Severus termina aquí tu madre no se podrá enojar, le dices que te enviaron aquí para que cuides mejor a Severus. Mi madre me aconseja, no me fastidia.
—Pues que suerte tienes. No conoces a mi madre, ella si que se morirá de un infarto en cuanto se entere de dónde estoy. Pero tengo que admitir que tu excusa es buena.
En ese momento la profesora anunció.
—Snape, Severus.
El niño de pelo grasiento se sentó en el taburete, le colocaron el sombrero y este anunció.
—¡Slytherin!
Black casi se levanta de un salto si no es por que James lo sostuvo. Estaba pálido y su cara notaba indignación.
—¡No es posible! Toda mi familia es de sangre limpia, incluso yo. ¿Por qué él fue a Slytherin y yo no?
—Tal vez Slytherin no le gusten los engreídos que no dejan de glorificarse por ser sangres limpias.
James, Black y yo quedamos consternados por las palabras que salieron de la niña pelirroja. Remus la miraba embelezado dándole la razón asintiendo. En mi cabeza repasaba su nombre. Lilian Evans. No me sonaba ningún apellido Evans de ninguna parte, de hecho el apellido era tan corriente como un apellido…
—¿Hija de muggles? —Le preguntó James—. Cielos nunca había conocido a una.
Si Black no golpeó a James de nuevo, fue Lilian quien lo hizo abofeteándolo tan fuerte que casi se cae de la mesa. Entre Remus y yo, incluso Black lo ayudamos a enderezarse un poco mientras se tocaba la mejilla. La chica Evans se levantó y cambió de asiento bastante molesta.
—Esa niña si que es especial —comentó Black divertido.
—Lo sé —le dio la razón Remus que sonriendo la miraba irse.
—No era mi intención ofenderla —se excusó James—. Solo que no sé nada de los muggles, me interesé aunque creo que no escogí bien las palabras. No soy prejuicioso como tú, Black.
Black no pareció molesto u ofendido, solo gimió.
—No fastidies, James.
—Oigan, ustedes. Parece que Dumbledore nos dirá algo —nos advirtió Remus.
El director del colegio parecía solemne y al alzarse pareció más alto de lo que parecía, e imponente de lo que mostraba su enorme barba blanca.
Dio un discurso al que no recuerdo muy bien, pues de ser honesto no presté mucha atención al estar concentrándome en como recibirían mis padres la noticia de que estaba en Gryffindor, supongo que era mejor que Hufflepuff, pero no era tanto aquello. Mis padres se habían hecho muchas ilusiones de que fuese a Ravenclaw. ¿Qué podría hacer? Quizá enviándoles una carta con una lechuza mañana y esperar lo que sucedería.
El discurso de Dumbledore terminó, y un muchacho con insignia de prefecto nos condujo por una serie de pasillos al terminar la cena, hasta llegar al retrato de una mujer gorda a la cual tras decirle una contraseña, esta se abrió mostrando una puerta oculta.
Entramos y acomodamos nuestras pertenencias un poco ciscados aún por los acontecimientos que sucedieron. Remus tomó una cama junto a mí, y junto a él James, cercas de él Black que parecía incómodo, seguramente al igual que yo estaba muy confundido de estar en una casa en la que nunca pensó terminar ni siquiera como opción.
—Me dicen que tú querías ir para Ravenclaw —me sorprendió de pronto Black con su pregunta.
—Pues… sí —respondí nervioso. Él me asustaba todavía.
—Bueno, supongo que debemos resignarnos. Ya veré como hago para darle la noticia a mi madre.
—¿Ella quería que estuvieses en Slytherin?
—Claro. Al igual que ella, mi padre, mis abuelos, bisabuelos, tíos y demás parentela. Supongo que en unos tres años esperará lo mismo de Regulus, mi hermano menor. En fin. Buenas noches Pettigrew.
Todos nos fuimos a dormir un tanto intranquilos, pensando en lo que nos depararía de ahora en adelante.
Recuerdo todo aquello y pienso lo curioso que es el destino. Fue técnicamente con un pie izquierdo como nos conocimos todos, pero eso no impidió que disfrutáramos de las aventuras que tendríamos a la larga en Hogwarts, así como después… la tragedia que terminaría por separarnos algún día. Tragedia de la cuál estoy consciente yo soy el responsable.
Artemis Shiro - Por nada, puedes creer que habrá buenas sorpresas de esta historia.
Gisse - Gracias, sin duda la naturaleza de este personaje será bastante desglosada.
Dorian-Crow - Muchas gracias, no te arrepentirás.
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