Capítulo 2

Hinata trató de normalizar su respiración, estaba empezando a hiperventilar. ¿Qué diablos estaba pensado? ¿Por qué lo dejó entrar? ¿Qué diablos iba a hacer ahora? Sasuke le diría a todos lo jodidamente pervertida que era. ¡Mierda! No, no. Esto no podía haber pasado, tenía que ser una maldita broma. ¡Santo Cielo! Todos iban a saberlo, su padre iba a matarla cuando se enterara. Si Sasuke abría la boca, todo se iba a ir a la mierda.

No seas tonta, se dijo, nadie va a creerle, eres Hinata Hyuga, eres una jodida santa.

Entró a clase, no se atrevió a alzar la mirada, definitivamente no quería toparse con los ojos negros de Sasuke y sabía que él debía estarla mirando fijamente, podía sentirlo. No era la santa que todos creían que era y ahora, él sabía la verdad, podía arruinar su vida con solo abrir la boca, ella tenía una puta reputación que tenía que cuidar, tenía que aparentar, y si no lo hacía, iba a correr sangre, y sería la suya. Hiashi no aguantaría una puta como hija.

Sasuke la vio entrar, sumisa y luciendo como una niñita inocente, como si no hubiese estado masturbándole en el baño. Reprimió un gemido al recordar su dulce sabor, quería volver a probarla, quería estar dentro de ella, estaba tan duro como una jodida piedra, solo quería levantarle la falda y meterle la polla hasta el fondo. ¿Sería virgen aún? Era tan estrecha, tan apretada, tenía que averiguarlo, si no lo era, la tomaría la próxima vez, a la primera oportunidad que tuviera. Tal vez le pediría a Shikamaru que se les uniera, claro, si Hinata así lo deseaba.

Llegó el recreo de la tarde. Hinata trató de escapar de Sasuke, pero este la tomó de la mano, y la arrastró hasta que llegaron al gimnasio. Cuando lo miró, Sasuke tenía una sonrisa maliciosa en los labios.

—¿Qué hacemos aquí? —preguntó nerviosa. Echó un vistazo alrededor, no había nadie.

—Me debes una mamada. —le dijo. —Voy a cobrarte la deuda.

Las mejillas de Hinata se cubrieron con un color carmín que le puso la polla más dura a Sasuke. Lo excitaba esa jodida inocencia que aparentaba, aunque fuera una pervertida que de inocente, no debía tener nada.

—¿Aquí? ¡Alguien puede venir y verlos! —aunque estaba asustada, podía sentir como se humedecía. Se estaba excitando con la idea.

Sasuke se acercó a Hinata, le dio un beso en los labios, invadiendo la boca con su lengua. —Iremos atrás, te pondrás de rodillas, y vas a meter mi boca en esa boquita hasta que me corra. ¿Entendido?

—¡Jódete! —le dijo en un arranque, ¿quién se creía para darle órdenes?

—Prefiero joderte a ti. —la tomó de la mano, y la llevó atrás del gimnasio. Hinata se dejó guiar sin oponer resistencia. —De rodillas, Hinata.

Ella negó con la cabeza. —No te debo nada.

—¿Vas a dejarme así? —llevó la mano de ella hasta el bulto en sus pantalones. Hinata lo miró con la boca abierta, Sasuke puso una mano en su hombro, empujándola hacia abajo, haciendo que se arrodillara frente a él. Ella sin poder apartar sus ojos de los de Sasuke, no se dio cuenta en el momento en que este libero su pene, y lo puso frente a ella. —Hazlo.

Hinata lo tomó en sus manos, tragó fuerte, y lo metió en su boca, un suspiró brotó de los labios de Sasuke, mientras este la agarraba del pelo. Chupó con fuerza, tenía algo de experiencia haciendo mamadas, así que no fue una sorpresa cuando escuchó un gemido masculino.

-.-.-.-.-

Las clases terminaron a las 4:20 pm. Shikamaru esperaba a su pequeño pupilo, a sus 34 años disfrutaba plenamente de observar a las adolescentes calientes que se dejaban llevar por sus hormonas, no podía negarlo. Prefería mil veces estar con chicas inexpertas que con mujeres experimentadas. Le encantaba la sensación de pervertir a las niñas, era un jodido enfermo, y le valía una mierda lo que pensaran los demás.

Sasuke apareció con una sonrisa satisfecha en sus labios, el chico era atractivo era algo que no se le podía negar al mocoso. Shikamaru se lamió los labios antes de devolver la sonrisa.

—Ahora ¿qué hiciste? —le preguntó cuando este se acomodó en el asiento del copiloto.

—¿Sabes quién es Hinata Hyuga?

—Mmm, debe ser una de las dos hijas de Hiashi… —apretó el volante. —¿Sabes lo que odio a ese hijo de puta?

—¿Sabes quién es, sí o no?

—¿La tetona o la plana?

—La tetona.

—¿Qué con ella? —Shikamaru puso las direccionales para girar en una esquina.

—Tengo algo que contarte, y que estoy seguro, te va a gustar. — Shikamaru lo miro divertido, pero no podía negar que estaba intrigado por las palabras de niño.

-.-.-.-.-

Hinata llegó a casa, su hermana y primo, ya estaban ahí. Con todo lo ocurrido ese día, se había olvido por completo que Neji llegaría ese día. Su primo era un cuatro años mayor que ella, tenía todo lo que una mujer podía desear, era tan guapo como un modelo, con un físico de infarto y un pene enorme, todo un conquistador de mujeres, sabía cómo tratarlas, complacerlas y además tenía una buena cantidad de dinero, y eso era un jodido plus.

Corrió a abrazarlo, él la besó, justo en la comisura de los labios, Hinata se estremeció sintiendo la mano de Neji en su cintura, sus dedos clavándose en su piel, aunque había tela de por medio, Hinata pudo sentir el calor que desprendía su mano.

—Estaré en tu cuarto esta noche, espérame. —le susurró en el oído. Ella asintió, deseando que por fin pudiera jugar un rato con su primo favorito.

Neji y ella mantenía una extraña, incestuosa y enfermiza relación basada en darse placer mutuamente por diversión y morbo, todavía no había penetración, ella aún no se sentía preparada para ello y Neji había aceptado darle tiempo, pero ambos sabían que tarde o temprano, Neji se enterraría por completo e ella, que solo era cuestión de tiempo que sus jueguitos, terminaran en una follada fantástica.

Llegó a su cuarto algo excitada, tomó una ducha rápida antes de bajar a cenar. Neji estaba ahí, hablando con su padre, sintió su cuerpo reaccionando ante la vista. ¡Dios! Neji era tan caliente. La cena pasó entre miradas provocativas, y uno que otro toqueteo por debajo de la mesa. Hiashi, no se enteraba de nada, porque ni siquiera se permitía comer tranquilo, siempre estaba recibiendo llamadas del trabajo.

Subió a su cuarto y esperó lo que pareció una puta eternidad. Neji no llegaba y ella empezaba a impacientarse. Se limó las uñas mientras esperaba sentada en su cama, con las piernas cruzadas a modo indio. Neji entro, y sin decir una sola palabra, se acercó a ella, atrapó sus labios en un beso feroz, ella se acostó en la cama, abriendo sus piernas para recibirlo, él se acomodó entre estas, su pelvis contra la de ella, su primo embistió rozando ese punto de su cuerpo. Aunque había tela de por medio, Hinata se sintió en el cielo, un leve gemido salió de su boca.

Neji la desnudó de la cintura para abajo. Le alzó la blusa, y le beso el abdomen, el hueso de la cadera, y lamió la piel encima de su pubis.

—Hinata, nena… — gruñó él tocándola y sintiendo su humedad, trazó círculos sobre su clítoris, mientras le daba pequeños mordiscos en los labios.

Hinata cerró los ojos disfrutando las sensaciones que recorrían todo su cuerpo. Neji la toca con maestría, él sabía cómo elevarla, volverla completamente loca y romperla en pedacitos. Chilló cuando sus dedos fueron sustituidos por sus labios, se retorció con cada movimiento de su lengua, se arqueó y jalándole el pelo, mordiéndose el labio para no gritar.

—Ahhh, cuidado. —gimió, Neji estaba empujando dos dedos dentro de ella, la folló con los dedos, despacio al principio, luego fue aumentando la velocidad, Hinata seguía gimiendo, las cosquillas empezaron en la parte baja de su abdomen, la boca de Neji succionó su clítoris, y eso la llevó en un espiral ascendente que la dejó caer haciendo que se quebrara en pedacitos, su cuerpo temblaba por la fuerza del orgasmo, sus dedos seguían follándola y ella se mordía el labio con demasiada fuerza.

—¿Quieres probarte amor? —le dijo antes de besarla, Hinata saboreó sus fluidos en los labios de Neji. Su primo le dio a lamer los dedos que tan solo segundos atrás estuvieron dentro de ella, con una sonrisa tímida, los chupó uno por uno. —Me la pones dura cuando haces eso.

—Es mi turnó. —dijo deslizando sus manos por su pecho, mordisqueando su barbilla, recorriendo su cuello con besos tímidos.

—No, nena. Acepta esto como un regalo. —le dio una sonrisa. —De este me encargo yo. —O mejor dicho, la chica que limpiaba la casa.

-.-.-.-.-

Sasuke había pasado toda la tarde rogándole a su mamá que lo dejara dormir en la casa de Shikamaru. Cuando por fin lo logró, se arrepintió, ya que Hinata había monopolizado toda la conversación del día. Al parecer, Shikamaru no podía superar la información que le había dado.

—Por más que lo intento no puedo imaginar a esa mucosa masturbándose en un baño. —soltó una carcajada.

—También me sorprendió verla. Tiene esa carita… tan tranquila y tímida… —se perdió en el recuerdo de sus labios alrededor de su pene, de su mirada mientras lo hacía, ella lo disfrutó tanto como él.

—Me gusta ese culito grande que tiene, ¿imaginas lo apretado que debe estar? —Sasuke rodó los ojos, Shikamaru y su obsesión con el sexo anal.

Una rubia alta y curvilínea apareció por el umbral, vistiendo absolutamente nada. Sasuke se mordió el labio al ver a Temari, sabía de la sumisa 24/7 de Shikamaru, pero nunca la había visto. Ella era fuego, y cuando caminaba, era como una reina, sintió el impulso tonto de besar el suelo que pisaban sus pies descalzos.

—Amo. —se sentó sobre las rodillas de Shikamaru. Él le dio un beso en los labios. A Sasuke no le pasó desapercibida la mano de Temari tanteando el paquete del Nara.

Ella le echó un vistazo con curiosidad a Sasuke, por suerte, Shikamaru no era celoso y le gustaba compartir su propiedad.

—¿Te gustaría un trío, bebé? —le acarició el cuello con la punta de la nariz. Temari se estremeció.

—Sí. —asintió sintiendo los dedos de Shikamaru jugueteando con la parte sensible de su cuerpo, uno de aventuró dentro de ella. —Mmm.

—Chúpamela. —le ordenó Sasuke al oído, Temari ni siquiera se dio cuenta que él se había acercado a ella, miró a Shikamaru pidiendo permiso, cuando este asintió. Se bajó del regazo y empezó a chupársela a Sasuke.

Shikamaru desapareció por un momento, cuando volvió, lo hizo con lubricante, el culo de Temari se vio invadido por los dedos de Shikamaru. Él estaba lubricándola, ella se estremeció, cerró los ojos y se concentró en su labor.

—¿Sasuke, has practicado el sexo anal? —este lo miro y negó lentamente, mordía su labio inferior, estaba a punto de venirse en la boca de Temari.

—Nena, ven acá. —le ordenó Shikamaru, ella obedeció. —¿Dejarías que Sasuke te la meta por detrás?

Asintió sin decir una palabra.

Temari se puso de cuatro patas, estaba temblando, Shikamaru le metió la polla en la boca, mientras le hacía una señal a Sasuke para que empezara a penetrarla. —Vamos, chico. Hazla gritar. Pero ve con cuidado, no te perdonaré si la lastimas.

Sasuke trago, Temari se removió cuando sintió la punta del pene en la entrada, nerviosa, trató de tranquilizarse, Sasuke se hundió lentamente, Temari echo sus caderas hacia atrás para sentirlo llenándola completamente, ambos gimieron. Shikamaru embistió fuerte, entrando hasta la garganta de Temari. Ella cerró los ojos, siguió chupándosela con esmero, mientras Sasuke aumentaba el ritmo de sus penetraciones.