Notas: Disculpen este gran retraso que tuvimos en publicar este capítulo, fueron muchas cosas y vivencias que tuvieron que acontecer las cuales parecen salidas de mis historias. Solamente nos quedan tres capítulos contando este para terminar mi primer historia de este fandom, que me recibieron tan bien todas ustedes y me regalaron unos minutos de su tiempo para leerme, sería una descortesía no terminarla, no se preocupe tengo muchas historias en mente.
En este capitulo hay muertes de personajes, por lo que se recomienda discreción a los lectores si son sensibles a esto.
CAPÍTULO II: REALIDAD
En el estacionamiento subterráneo del hospital Central, un grupo de periodistas esperaban impacientas la exclusiva, se había recibido una llamada de una persona que se negó a dar su nombre, que informaba sobre la salida de la manager de Yu Kanda ese día del hospital y que él se presentaría, después de la sorpresiva cancelación de la matrimonio con Allen Walker hace más de dos años, sin mayor explicación que exceso de trabajo, que les impedía tomarse unos días de descanso.
Era la oportunidad de saber la verdad para la prensa, que se encontraba hambrienta de noticias y deseosas de la primicia, en esos momentos arribó un coche al hospital nada tendría de extraño si no fuera por que en su interior venía Lavi Bookman, en pocos minutos llegaría al estacionamiento subterráneo y tendría su primer encuentro con Yu Kanda.
-¿Quién demonios les dijo?-se quejaba Daysa, quien estaba observando el cambio tan drástico que tuvo su compañero de profesión, en un solo momento, conocía la magia de maquillaje, pero lo que tenía frente a sus ojos lo consideraba ridículo en verdad.- ¿Y por qué tu cabello ha regresado a ser negro azulado y tan largo como siempre? ¿En qué momento lo hiciste?
-Todo esta saliendo como lo planeaste.- dice Julian a Kanda, quien tomó del brazo a Miranda y del otro lado a Julian. Estaba con las personas más importantes de su vida, y a las cuales no permitiría que nadie más se atreviera a arrebatarlas lejos de su lado. En especial ese estupido conejo rojo.
-Me das miedo hasta a mi Kanda.-sentenció Sachiko a su primo al observa lo acontecido la prensa no dejaba de cuestionar todo, pero ya estaban acostumbrado a esto, por lo que pasaba, sin prestarles atención en lo absoluto.
-¡Has que pare todo este circo!-le ordena molesta Mirada a Julian quien ignora la petición de la alemana y disfruta de lo que esta ocurriendo, el retorno del rey es algo que todos estaban esperando.
-Y todavía falta lo mejor.-expresó divertido él ingles, que sabía bien de los planes de Kanda, por que el mismo le ayudo a trazarlos.
Era un circulo de aproximadamente cincuenta y cinco periodistas que no paraban de preguntar, la oportunidad pocas veces se les presentaría de nuevo, el grupo se quedo a un costado del ascensor, parecía que el gran modelo estaba esperando solamente una pieza más, el coche blanco se detuvo del descendió un hombre de cabello pelirrojo y ojos verdes vestido deportivamente.
El pelinegro se encontraba estático parecía una bella estatua de bronce, su cabello lucía igual de largo que siempre estaba sujeto por una liga, vestido en un traje y zapatos negros, sobre sus pecho lucía una flor de loto, que representaba el emblema de la familia de su padre, contrastaba enormemente con la vestimenta desenfada del pelirrojo, los ojos del pelirrojo se centraron en él. Ambos estaban frente a la persona que consideraban tenía el corazón de quien amaba, Kanda estaba dispuesto a luchar por él y Lavi estaba decidido a que la persona que ama sea feliz, no si antes advertirle un par de cosas.
-Yu Kanda…-pronunció Lavi, su mirada se quedo fija, tenía en sus manos un ramo de rosas blancas para Miranda.
-Sabía que vendría.-dice Julian a los demás, parecía que en esos momentos se encontraba bastante conversador, algo raro en él.- Por eso llagamos antes que él.
-¡Basta Kanda!-lo sujetó, cargo su peso al cuerpo del otro, estaba temblando no quería ver esa pelea, tenía miedo de que sería capaz, estaba temblando.
-¿Tanto te preocupa ese idiota?-cuestionó molesto Kanda, una vena le brotaba en la frente, sus manos frías apartaron a Miranda de él.
-No te ha quitado nada, no sé que has planeado, ¡Pero por favor no lo hagas!.-le responde Miranda tirando del brazo, recibe una mirada gélida por parte del otro, pero no se detendría tenía que entender que Lavi llegó a su vida para ayudarlos, para enseñarles a ver el camino que desde hace tiempo habían perdido, la alegría por vivir, los días
-Kanda ni te atrevas a golpearlo o mato a tu angelito-le sentencia Sachiko poniéndose frente a él, acomodando su flor de loto.-¡Y no estoy jugando!
Él comienza a caminar, en sus rostro no se notaba otra expresión que no fuera un ceño, unos guardaespaldas le es abren camino entre los periodistas, Miranda se aferró a su abrazo de este, mientras Sachiko se quedó sorprendida, esto estaba mal, si Kanda no se controlaba lo podría matar, tenía que ver la manera de que no cometiera ninguna tontería.
Ambos hombres se encontraron de frente, Kanda deposito en la mejilla de su rival un beso, el otro sintió un extraño escalofrió, sus manos estaban heladas, su mirada era tan fría que asustaría al propio demonio, lo jalo al interior del coche, Miranda se introdujo en los asientos de atrás, prefería estar cercas de ambos para evitar que terminarán en la nota roja, estaba muy desconfiada de las acciones se Kanda, y por lo tanto tiene que tranquilizarlo, o todo terminaría en tragedia.
-Nos vamos de aquí, enciende el coche.-dice Kanda con voz autoritaria, girando levemente su cuello.
-¿Dónde has estado todo este tiempo?-cuestionaba Lavi, sus ojos permanecían abiertos, llenos de sorpresa.
-Tu lo has aprovechado bastante bien mi ausencia.-Las llaves permanecían pegadas, así que cambio de lugar y tomó el asiento del conductor, acelero y el coche derrapo frente a los periodistas, en las calles iba velocidades vertiginosas.-Te has robado mi vida, mis enemigos, mis amigos y ahora todos creen que eres un ángel Lavi-piso el acelerador hasta el fondo.
Miranda por su parte, con gran esfuerzo había conseguido ponerle el cinturón se seguridad a Lavi, los que veían el coche pasar, aseguraban que el cualquier momento sufriría un accidente, no se detenían ante los semáforos, la tensión que se sentía en el coche era tremenda, si alguno hablaba estaba seguro de que provocarían una reacción peor en el hijo de Miaka. Lo estaban siguiendo en sus coches los amigos del moreno, parecía una persecución policiaca, Sachiko iba orando por que su primo se tranquilizará y no fuera a ser nada idiota, por su parte Marie estaba llamándolo pero este arrojo el celular por la ventana, Daysa aceleraba su coche para tratar de alcanzarlos, todo esto se les estaba saliendo de control, se preguntaban ¿Qué pretendía hacer Kanda?
-¡Kanda detén el coche!-gritaba Miranda asustada.-¡Nos vamos a matar!
-¡No lo haré! Te dije que te quedaras con los demás pero tu decidiste subirte.-le responde a la mujer, había prometido que se llevarían mejor, que le estaría eternamente agradecido pero al parecer todas aquellas promesas se estaba esfumando, la velocidad cada vez aumentaba más, él moreno no quitaba la vista de enfrente.
-¿Qué pretendes con todo esto?-le pregunta Lavi, quien veía como sus vidas peligraban, en esos momentos se encontraban a la salida de la New York, una patrulla los seguía.
-¡Kanda te lo suplico detén el coche!-decía muy nerviosa Miranda, le imploraba a Kanda que lo detuviera, tenía un mal presentimiento de todo esto, solamente Lavi traía puesto el cinturón de seguridad, manejaban altísimas velocidades, su corazón parecía que estallaba, toda la tensión recaía en aquel órgano vital.
Lograron esquivar algunos camiones que se les cruzaban por el camino, perdieron a la patrulla que les seguía, pero la carretera estaba casi desierta, tal parecía que la fortuna sonreía al japonés, la velocidad de Yu se volvió tranquila, pero esto solamente fue media hora para comenzar un nuevo tramo.
Kanda estaba seguro de una cosa que deshacerse de Lavi, quería alejarlo de quienes consideraba de su propiedad, y lo único que su mente esta, pero existe otra cosa que mantiene intranquilo al hombre, es que a su regreso Miranda estaría de nuevo junto a Julian, que ambos retomarían aquel romance que años atrás había fenecido. Deseaba desaparecer a Lavi y estar al lado de Allen, pero no soportaba la idea de que Miranda iniciará aquella relación romántica.
Nunca ha sido una persona que se deje dominar por sus emociones, siempre las mantenía dominadas, ¿Sentimentalismos? ¿Dar la vida por la persona amada? No, él no lo poseía, sabe amar con intensidad, pero esto no es obstáculo para que cumpla con su deber. Pisaba el acelerador hasta el fondo, ansiaba sentir mayor velocidad.
Fueron impactados por otro coche, sintió como los cristales se le clavaron en sus mejillas, y la sangre comenzaba a brotar, pero fuera de eso estaba en perfectas condiciones, abrió los ojos y se encontró que la bolsa de aire del otro se había abierto y solamente quedo suspendido sobre ella, respirando con dificultad, el impacto lo recibió Miranda, fue en la puerta de la mujer, los cristales se clavaron den su rostro, de sus heridas broto sangre, el pie de ella quedo fragmentando en dos partes, gritaba de dolor, unos lamentos que perforaban sus oídos.
-¡Miranda!-gritó horrorizado Julian, al verla de esa manera, la mujer que amaba estaba muriendo en esos momentos, aquella persona que pensaba que estaban destinados a estar juntos no importando el pasado, por que todo ese se borra, por que la muerte.
-No deberías gritar de esa manera.-dice entre jadeos Miranda buscando apretar la mano del hombre, de quien estuvo enamorada desde que era apenas una niña, de ser rescatada por él de las garras de la soledad, Julian la quiso convertir en la hermosa princesa, rodeada de todo, sin importar nada, sin escatimar gastos, se convirtió en su protector, en su amigo, en su amante. Pero de un momento a otro, la preocupación por el bienestar de Kanda se volvió su mayor necesidad, pero Julian no se alejó por eso, muy por el contrario procuro el bienestar del japonés y guardando por él un cariño tan sincero, que lo consideraba un hijo. La vida no podía habérsele mostrado más perfecta, tan perfecta que daba miedo verlo de esa manera, estaría casada con su príncipe azul, en esos momentos Kanda salía con Alma un joven atractivo, pero terminaron y se fue del lado del moreno, decidió irse detrás de él, seguir aquel camino errante, dejando todo el mundo de sueños por Yu Kanda.
-Mi..rand..a-balbuceaba Lavi quien tenía un severo golpe en la cabeza, al escuchar el gritó de horror del otro.
-…-Kanda no dijo nada, su cuerpo estaba perfectamente bien, ni una sola lesión o raspadura, estaba tan intacto, su mente estaba nublada.
Los siguientes minutos fueron los más dolorosos para los tres hombres que se encontraban en aquel automóvil, escuchaban los gritos de dolor que poco a poco se fueron apagando con la vida de la mujer alemana, la impotencia de que la ambulancia no llegaba, la sangre que emanaba sin parar. Julian acerco sus labios a los de Miranda, depositando un beso en ellos, ella le dio lo que más amaba de su persona, su sonrisa apretó con sus ultimas fuerzas su mano y le susurro.
-Se feliz por los dos.-con esas palabras Miranda Lotto se despedía del mundo, aquella mujer que amo con todo su corazón, que protegió a sus seres y se despidió del único hombre en esta vida que le ama sin importar nada, que siempre espero por ella, ambos quizás sean felices en la próxima vida. Donde sus corazones se unirán desde el momento en que nazcan por que se encontraran, dos almas que nacieron para unirse, pero el que destino les jugo la mala pasada de enamorarla a ella de otra persona, y él no poder olvidar nunca.
-Sin ti imposible.-le responde Julian, quitando de su rostro la sangre que le cubría con dedicación fue quitando los cristales de su cara uno por uno.
El sonido de la ambulancia se escucho a la cercanía, el grupo de curiosos llego a la escena del lugar todo deseando ver que estaba pasando, algunos de ellos sacaron sus celulares y grababa con estos cada segundo de lo que pasaba. Dos de las grandes estrellas del medio del espectáculo estaban metidos, alguien se le ocurrió llamar a los periodistas quienes no tardaron en llegar al lugar, la zona fue acordona, los policías trataba de ayuntar a los curiosos pero esto fue imposible, parece ya un circo lo que ocurre en aquel lugar, las personas estamos sedientas de las desgracias de otros, para sentir que su vida no es completamente miserable.
Lo siguiente que paso fue sacarlos del coche, revisar que su heridas no fueran de gravedad, aun así los llevaron al hospital, el cuerpo de Miranda sería llevado para hacerle la autopsia, y entregado a sus familiares y amigos para que fuera enterrada según sus disposiciones, de esta manera se cierra un capítulo en la vida de todos, termina con algo tan trágico como la muerte, ¿Pero si morimos como renaceremos?
Yu Kanda subió a una de las ambulancias, negándoles a recibir ayuda para pararse, sube al vehículo por su propio pie, quien lo acompañara será Lavi, por que Julian se ha negado a separarse de Miranda acompañarla hasta el último momento, de esa manera emprenden la marcha al hospital. La mirada del japonés permaneció fija en el rostro de pelirrojo, mientras el pelirrojo había sufrido un fuerte shock emocional, al ver como moría la mujer, quien había permanecido dos años internada en un hospital en la espera de volverlo a verlo, sus mejillas no tenían color alguno.
Llegaron al hospital, los medios los tenían rodeaos, la policía hace su mayor esfuerzo para contenerlo, Sachiko llega abrazando a Lavi, quien se queda paralizado, sus ojos brotan lagrimas, ha perdido a una amiga, quien le ayudo estar cercas de la persona más ama en este mundo, de aquel ángel blanco. Tiene tanto que agradecerle, tantos momentos de recordar con ella. Las personas deben de expresar todo esto en el momento en que están con sus seres queridos no cuando los ven partir de una manera tan brusca. Ve quien esta parado apoyado en la pared, era Marie el exprometido de la mujer, quien es abrazado por Daysa, para que no caiga, sus lágrimas son de dolor y desesperación, si bien sabía él que no le amaba, era feliz al saber que estaba viva.
En esos momentos Kanda se encontraba en el último piso del hospital, se negó a recibir ayuda medica, abriéndose la puerta del elevador, pudo sentir el aire en su cara, su cabello ondeaba en el viento, mientras escupe sangre, ve sus manos manchadas de sangre. Sin que nadie le viera, derramo una lagrima por aquella mujer que le entrego su vida sin esperar nada a cambio, solamente verle feliz, ella era feliz con solamente estar a su lado. Miranda logró enterrar una historia que hubiera destruido cualquier personaje no importando que estatus social tuviera o a que se dedicará. Pero sin embargo, la llegó a querer bastante, pero nunca amar, su corazón lo había entregado mucho tiempo atrás.
Ese tonto pensar que no se dio cuenta de los sentimientos de la mujer, que tantos le sirvió y es idiota no pensar que ella le adoraba de esa manera poco sana. Nunca le amo es verdad, pero el cariño siempre existió entre ellos, tanto o más de lo que dura el amor por una persona, esa era la verdadera razón por la que nunca se apartaron. Cuando él había muerto, su corazón simplemente dejo de funcionar, y buscaba su recuerdo en otras personas, esa alegría que desbordaba siempre, la manera en hablarle. Miranda nunca le exigió nada para ella, por eso siempre le mantuvo a su lado, y arruinó las relaciones que la otra podía tener, hasta que apareció un hombre en su vida que no pudo contra él, y era Marie, dejo que ambos intentaran ser felices, pero siempre marcando a Miranda como suya, dejando un poco de dicha para él otro.
-Sigues siendo un tanto egoísta Yu.-dice una persona sentada en el borde de aquella pared, se balanceaba en el aire, no poseía algún miedo por caerse, sus cabellos negros eran largos hasta los hombros, y su sonrisa sincera, sus ojos azules eran tan sinceros que reflejaban en esos una pureza que pocas personas aun siguen poseyendo en esta vida.
-¿Qué haces aquí Alma?-cuestiona Kanda al ver aquel hombre, al primero que amo, lo había conocido antes que Allen Walker, mucho antes de que sus supuestos padres murieran, antes todo y de todos, ¿Sería que la vida te arrebata a una persona y te regresa a otra? El destino marcaba que regresarían a verse una vez más y de esa manera fuera, cuando se reencontraron en aquella sesión fotográfica.
-Te he extrañado mucho.-le dice Alma acercándose abrazarlo, se veía tan tranquilo, en su rostro no se notaba amargura, era un eterno niño que conservaba su pureza, aquella que él no poseía, por que había terminado con ella hace tiempo atrás.
-No me toques.-trataba de rechazarle Kanda, pero era inútil, no pudo hacerlo por que el calor de Alma era muy diferente a los de los demás, simplemente con un solo abrazo suyo, su alma sentía que había encontrado a la persona que había buscado siempre. Con una caricia todo terminaba para bien, pero esa palabra es demasiado peligrosa.-Alma.
-No te preocupes Yu, no estoy molesto contigo por encerrarme en aquel psiquiátrico.-le responde cerrando sus ojos y depositando un beso en sus labios, el calor de sus labios se perdió en el frío de los otros, la combinación perfecta.-Espere tantos años para volverte a ver.
-Dijeron que era incurable tu enfermedad.-le responde Kanda, había encerrando a Alma cuando perdió la cordura e intento matar a todos en el colegio prendiéndole fuego, deseando ser calcinado en aquel lugar que tanto le gustaba.
-Nunca estuvo enfermo, solamente sabía que tenía que hacer para que no te separaran de mi.-le dice no podía soportar la idea que Yu tuviera que irse a otro lugar, que los fueran a separar, que tuviera que vivir con aquella vieja bruja de Miaka su tía.-Lo volvería hacer.
Aquel abrazo duro hasta que la noche se apodero del día, el mundo se estaba derrumbando pisos abajo tratando de revivir aquella mujer que tanto bien había hecho a los demás. Pero los dos viejos amantes que se conocieron desde niños estaban recontándose por primera vez en siete años. Esos amantes que se adoraron a pesar de todo y de todos. Pero que el destino siempre los mantuvo separados, conocieron otras personas, disfrutaron de sus cuerpos, pero nunca se olvidaron.
¿Por qué había enterrado todo esto en su memoria? Por tantas cosas que ocurrieron en el pasado y que tiene que ser selladas para que se posible seguir viviendo sin caer en la locura y la desesperación, solamente de esa manera se puede salir adelante. Aunque tarde que temprano eso es una arma de doble filo que puede terminar con la poca cordura que nos queda volviéndonos vulnerables ante cualquier regresión al pasado.
Yu Kanda sabe que no se puede volver al pasado aunque se quiera, sabe que por su culpa Alma Karma se convirtió en un asesino, que ese amor que le profesaba lo transformo en un hombre con una fragilidad mental que solamente era posible sobrevivir atado a una cama de hospital, sin que intentara acabar con la vida de los demás. Alma Karma sufre esquizofrenia, y si no estaba en el psiquiátrico terminará en la cárcel por matar aquellas personas.
Sabía también que por su culpa Miranda Lotto había muerto en aquel accidente automovilístico, que aunque hubiera deseado matar al pelirrojo, el que termino muerto en vida era él, la realidad es que ¿Le perdonaría aquel hombre que lo quiso como un hijo? El matar el amor, ¿Se perdonaría así mismo el haber matado dos veces a dos personas que lo amaron?
Yu Kanda sabe que en esta vida no pueden estar juntos, por que ambos están completamente locos, él por ese instinto homicida que tiene y el otro por no soportar estar lejos de él, la muerte es la única que les permitirán estar juntos para toda la eternidad. ¿Quizás en aquel lugar? Pueda pedirle perdón a Miranda por haber acabado con su vida de aquella manera. Toma el cuerpo de Alma y se sube en la barda izquierda de aquel hospital, donde la noche es la reina en ese momento, las pequeñas luces alumbran todo lo que esta alrededor.
Alma sabe que por fin estarán juntos, que nadie más le separará, por que la muerte solamente es la comunión perfecta de los amantes que la vida les detesta, que son como aquella historia, donde el suicidio es la última razón.
Con esto terminará con la cadena de sufrimientos que su familia ha sido presa, de esa manera iniciaría la proponía felicidad de Allen con una persona que no esta envuelta en sufrimiento si no en un mundo lleno de luz, sería su regalo para él.
FAMILIA KANDA
MIAKA.-Supermodelo alemana con bisabuela japonesa, considerada una de las mujeres más hermosas del mundo, tiene más de veinte años en la profesión tiempo record para una mujer, ya que el mundo de la moda siempre busca mujeres cada vez más jóvenes y de cuerpos delgados. Es una mujer declarada lesbiana desde hace años, aunque tiene un hijo producto de una violación del esposo de su hermana mayor, Sasuke Kanda y hacen pasar a su hijo como del matrimonio, ella guarda un terrible rencor contra ese hombre, y a su manera quiere a Yu, muy a su manera, nunca lo quiso abortar, aunque fue terriblemente posesiva con su hijo, Kanda escapo de eso con ayuda de su prima Miranda Lotto. Actualmente es pareja de Jeiko, quien es madre de Lavi, ambas viven en Brasil.
MIRANDA LOTTO.- Prima hermana de Yu Kanda, siempre fue una mujer que temía miedo amar, ese miedo le impide ser realmente feliz con Julian, por que ellos se amaron con tanta intensidad, no supo defender su amor por este, prefiriendo atarse a una promesa de cuidar de Yu toda su vida, y confundiendo a si mismo el amor por el sentido del deber. Aunque nadie es capaz de decir la verdad, ¿Si estuvo o no enamorada él? El amor es tan caprichoso que nadie tiene una idea si es ciencia cierta.
Muchos la extrañaran especial Lavi su mejor amigo, quien se encariño con ella por los días que pasaron juntos en el hospital. Aun le sobrevive la persona que más le ha amado, a quien a condenado a la soledad por salvar a otra persona, esa condena nunca se la perdonara, aunque lo más probable es que se encuentren en la siguiente vida juntos para ser realmente felices, los funerales de ella estuvo plagados de tristeza.
