2. Vivir otra vez
-¿C-Cómo dices?
-Quiero carne.
No sabía como responder, a pesar de haber despierto no había pasado mucho tiempo desde que murió. Sí, Son Gohan había muerto por una gran perdida de energía por haberse sobre esforzado, no paso demasiado tiempo antes de que su alma se fuera al Otro Mundo.
Y no parecía sorprendido al darse cuenta de que fue resucitado, en algún momento se iba a dar cuenta, era un caso común al resucitar a un mortal que no tiene idea sobre los Demonios y Ángeles.
Ella no era la única que estaba confundida por su actitud, los tres miembros que estaban parados de pie observando detenidamente al chico de pelo extravagante. Al principio pensaron que tendrían un encuentro hostil, pero solo tenía hambre.
-Lo siento, no tenemos - respondió Rias, aun no podía creer que esa fuera su primera impresión al despertar. Sus ánimos se hundieron y su hambre pedía comida cada vez más.
-Esta bien, pero gracias por ayudarme me siento un poco mejor - dijo sentándose en el sofá. Sus heridas ya no estaban y ya no sentía ningún dolor interno, fue cuando se dio cuenta de que... Se sentía diferente, observo ambas manos, apretándolas y abriéndolas, pudo sentir como su energía y la de ella se sentía rara e inusual.
Su energía no se veía como siempre, algo andaba mal, por más que lo razonaba no encontraba una respuesta. Si tuviera que describirla sería oscura, eso no era todo, en alguna parte de su cuerpo sentía un par de extremidades que se ocultaban dentro de él.
Rias se dio cuenta por su expresión, tendría que decírselo directamente. También tenía que preguntarle que le había pasado, fue una suerte de que ella hubiera aparecido en el lugar, de lo contrario hubiera muerto.
-¿Puedo saber tu nombre? - le pregunto a la pelirroja. Ahora que lo pensaba, no sabía porque estaba en este lugar o quien era ella en primer lugar.
-Yo soy Rias Gremory. Y para que sepas de antemano tendremos que ir directo al grano - con eso dicho, se puso de pie y junto con sus tres amigos dejo a la vista sus alas de color negro, su forma eran como las de un murciélago - Todos somos Demonios -
-Ya veo... - su actitud no reacciono como ellos esperaban, estaba sin ningún gesto de emoción. La verdad es que no es impresionante si tomamos en cuenta todo lo que tuvo que pasar, esto era algo normal.
-Las personas normalmente se sorprenderían o entrarían en pánico - habló el chico que estaba atrás, y por lo que se veía era el único hombre en esta sala, su pelo era rubio y corto, ojos azules y en su mejilla izquierda tenía un lunar que pasaba por debajo de su ojo.
-Bueno, he vivido muchas cosas durante los cuatro años. Pero en realidad ya lo sabía - eso sorprendió mucho al grupo, no tenían idea de que él fuera un ser sobrenatural como ellos.
-¿Cómo? - le volvió a preguntar Rias. Gohan no iba a ocultárselo, pero tampoco diría demasiado, después de todo ella lo ayudo a reponerse.
-Puedo sentir las energías de todos los seres vivos, las de ustedes parecen ser oscuras, pero no tienen malas intenciones conmigo. Puedo hacer más que eso, pero para resumir... Soy un Saiyajin.
-¿Saiyajin? - Rias nunca había escuchado de ellos, y menos si eran reales o que fueron Ángeles Caídos o Demonios.
-¿Es una clase de mono Yokai? - pregunto una chica de pelo oscuro y largo atado, sus ojos eran violetas y venía vestida igual que Rias. Gohan parpadeo de la confusión, no tenía ni la más remota idea de lo que estaba hablando.
-¿Mono Yokai, que es eso? - pregunto y después se dio cuenta a lo que iban cuando vio un musculo peludo de pelo marrón colgando en el aire frente de él - ¡Mi cola regreso! - exclamo confundido sin saber como pudo crecer de repente. Solo había pasado un día en la Habitación del Tiempo, lo cual equivale un año, pero no tenía sentido que hubiera crecido hasta su limite.
-Debió crecer cuando renaciste en Demonio - las palabras de Rias hizo que Gohan la mirara con confusión ¿Renacer? ¿Demonio?
-Espera, ¿Que fue lo que paso? - pregunto Gohan más confundido y alterado, no es que no entendía sino que no podía creer que lo hubieran resucitado sin las Esferas del Dragón.
-Oh, ¿No te lo dije? Al igual que todos nosotros, tu también eres un Demonio - Gohan quedo helado al escuchar lo último, eso explicaba porque su energía había cambiado repentinamente. No podía recordar nada después de lo ocurrido en la Habitación del Tiempo, y ahora se despierta y se entera que es un Demonio - Te encontré tirado en el suelo, sufrías una terrible hemorragia y estabas a punto de morir, así que te reviví con esto - continuo Rias mostrando una pieza de ajedrez de color blanco.
-¿Una pieza de ajedrez? - pregunto de forma curiosa, sería mentira si dijera que era imposible. Podía sentir la energía oscura que se concentraba en su interior, estas cosas imitaban a las Esferas del Dragón cuando se trataba de resucitar a una persona.
-Estas son Evil Pieces, cada una tiene una función diferente que le otorga a la persona diferentes habilidades según la pieza. Por ejemplo, mi Torre es Koneko, gana una fuerza y resistencia sobrehumana - señalo a la chica de pelo corto y blanco, su estatura era baja, sus ojos eran color avellana. No parecía una chica que le guste hablar mucho y su mirada era neutral sin ninguna expresión - Mi Caballo es Kiba, su velocidad y agilidad aumentan proporcionalmente siendo él un maestro con la espada. Mi Reina es Akeno, tiene el poder de todas las piezas, es una sádica masoquista cuando se trata en una batalla -
Gohan comenzó a sudar cuando vio a la chica nombrada, esa sonrisa y la forma en que reía disimuladamente le daba una idea. No quería hacerla enojar, podría ser tierna en el exterior, pero si realmente es una psicópata de seguro no tendría piedad.
-Los Alfiles obtienen una mejora en las habilidades mágicas. Yo soy el Rey, cuando un Demonio reencarna a un ser vivo se vuelve parte de la nobleza, por lo tanto tu perteneces a la mía - termino de explicar, no tenía idea como reaccionar tampoco sabía si esto era algo bueno o malo. Formar parte de una nobleza es como estar en una familia, eso era algo que le faltaba, fueron sus errores los que se llevaron a su madre - Pero no te preocupes, yo no trato a mi nobleza como a unos esclavos si es lo que piensas. Ellos son como mi familia.
-No, no es eso. Es solo que me preguntaba que pieza soy yo - volvió en sí dejando esos pensamientos atrás. Lo que menos era pensar en eso ahora, las cosas ya estaban poniéndose peor cuando se despertó.
-Eres un peón - Gohan parpadeo un par de veces por lo último dicho, tuvo que aguantarse para no caer al piso. ¡¿UN PEÓN?! Él vale mucho más que eso, mucho no sería la palabra correcta, su poder era más grande que un simple peón - Pero creo que el termino correcto sería que vales ocho peones - eso aun no hacía ninguna diferencia, podría tener miles de peones o cualquier pieza y aun así no alcanzarían para convertirlo en un Demonio.
-¿Y-Y que clase de poderes tiene un peón? - sus ojos estaban bien abiertos, las benitas rojas rodearon su retina, su ceja derecha tenía un pequeño tic nervioso. Mierda, decir peón le dolía hasta la garganta, si Piccoro y Vegeta estuvieran aquí se burlarían de él y no le darían la vista nunca más.
-Bueno, no mucho, pero pueden usar la Promoción para cambiar a cualquier pieza menos a la del Rey - Gohan se hundió sobre si mismo en una posición en cuatro, dentro de su cabeza, la vida nunca lo había golpeado tan bajo como ahora - Al ser un Demonio puedes ver durante la oscuridad, tus sentidos auditivos y visuales mejoraran. Tu fuerza y resistencia aumentaran y como todo Demonio tendrás unas alas para volar - esas eran básicamente las habilidades que aprendió desde pequeño, bueno, ver por la noche podría ser útil.
-Oh, eso ya lo puedo hacer - dijo sorprendiendo a todos otra vez, cada momento los impresionaba, no parecía ser un Yokai normal, ni tampoco lo era.
-¿Puedes darnos una demostración? - pregunto Rias mientras Gohan se levantaba y retrocedió unos pasos. Lo que vaya a mostrar podría ser peligroso si ellos estaban cerca, inhalo un poco de aire y dejo salir una pequeña parte de su poder.
FOOOOOOOSH
Su cuerpo fue bañado por una aura blanca que surgió por debajo de sus pies. Los cuatro no tenían palabras para describirlo, Koneko era la única del grupo que podía sentir a leguas la energía del saiyajin, sus ojos se abrieron como platos al ver como toda esa energía hacía pedazos el suelo del edificio.
Gohan podía notar la diferencia en su Ki, sus fuerzas no se redujeron sino que incrementaron y la energía, aunque se veía igual, sentía la energía oscura invadiendo su cuerpo. Detuvo Ki antes de que hiciera algo más, fue suerte que el piso de madera apenas resistiera a ese paso hubiera atravesado los dos piso restantes.
-I-Increíble... - fue lo único que pudo decir Rias, los otros no tenían palabras, nunca vieron a una persona desprender tanto poder. Ellos no tenían la misma perspectiva que Koneko, su poder igualaba al de un Demonio Clase Supremo o tal vez más allá.
-¿Eso fue un Sacred Gear? - pregunto Akeno dejando a Gohan confundido otra vez, no le sonaba haber escuchado sobre eso antes.
-¿Sacred Gear?
-Es un poder que se les concede a los humanos. Consiguen poderes que pueden rivalizar o derrotar a Demonios y Ángeles Caídos - Gohan estaba impresionado, pensar que los humanos recibirán el poder para derrotar a seres sobrenaturales y sin tener idea de ello.
-Entiendo, pero eso no fue un Sacred Gear. Fue mi propia energía.
-¿Tuya? - pregunto Kiba sin entender como pudo liberar esa energía, si tuviera que adivinar diría que fue solo el comienzo, solo fue una pequeña porción de lo que podría ser.
-Si, me entrenaron para controlar el Ki cuando era un niño. Los saiyajin nacen con un don para controlar su energía a su gusto, podemos hacernos más fuertes después de una pelea y transformarnos gracias a nuestra cola -
-¿Transformarse? -pregunto Rias sin entender lo último dicho.
-Bueno... no me creerían si se los digo, pero al tener contacto con la luna llena me transformo en un mono gigante imparable que destruye todo a su paso - eso dejo helado a todos, parecía imposible que un humano se transformara en un monstruo salvaje que destruye todo a su paso - Creo que el termino correcto para describir lo que soy sería... Extraterrestre.
-¡¿Extraterrestre?! - exclamaron todos al unisono, eso fue un giro inesperado, pero era lo más lógico de algún modo.
-Suena ofensivo si lo dicen así. Soy un híbrido humano-saiyajin, mi padre era un saiyajin y mi madre humana. Los saiyajin son bien parecidos a los humanos, lo único que los delata es su cola - explico recibiendo la atención de los presentes. No quiso contar más para no confundirlos o asustarlos, podrían ser Demonios, pero ni siquiera su mente estaba preparada para entender todo eso.
-Vaya, es algo inusual ver que realmente existen seres en otros planetas - dijo Rias con una leve sonrisa.
-¿Pero como fue que terminaste con esas heridas? - pregunto Koneko, los otros también querían saber, pero lo mejor sería estar callado y no decir tantas cosas. Mentir no era lo suyo y si lo hiciera sería muy evidente.
-Ni si quiera yo entiendo porque. La energía que desprendí en la Habitación del Tiempo debió ser lo bastante grande para mandarme a otro lugar, la pregunta es ¿Cómo regresar? - estaba atrapado en este mundo, sin salida. ¡Tenía que encontrar la solución de algún modo, siempre la hubo en el pasado!
Rias, al igual que los otros, notaron su rotundo silencio con la mirada hacía abajo. No quisieron preguntar para no ponerlo incomodo, algo le paso y era seguro, la pelirroja decidió ignorarlo por ahora.
-Bueno, ahora que formaras parte de nosotros sera mejor que descanses - dijo Rias sacando de tema lo anterior.
-Pero no tengo lugar en donde quedarme - Gohan estaba acostumbrado vivir en el campo, si fuera así no tendría problemas con pasar la noche en el bosque o en el medio de las montañas. Pero ahora estaba en la ciudad y sería un poco más difícil de lo que el piensa.
-Descuida, podes pasar la noche en la habitación de descanso. Mañana te buscare una vivienda para que puedas vivir - le respondió con una sonrisa.
No entendía por que ella se preocupaba por él, ayudo a un extraño por placer y no por su poder o su habilidad, lo ayudo a darle una vida como si Kami-sama le estuviera dando otra oportunidad.
Lo menos que quería hacer era decepcionarlos al ver que se tomaron la molestia de revivirlo. En el fondo de su corazón podía sentir la amabilidad y el amor que les brindaban, fue hace mucho que dejo ese sentimiento y volver a sentirlo le provoco una nostalgia.
-Muchas gracias - hizo una reverencia con los brazos pegados a la cadera. Los demás estaban confundidos por tal muestra de afecto, Kiba podría entender su reacción, pero las chicas creían que estaba exagerando un poco.
-No tienes que agradecernos - dejo su postura y miro a los ojos zafiros de Rias - Ahora somos como una familia. Desde ahora podrás vivir con mayor libertad, nos ayudamos entre nosotros y no dejaremos que te vuelva a pasar lo mismo - dijo con dulzura, el saiyajin tenía los ojos brillosos y quería aguantarse las lagrimas. Piccoro tenía razón, siempre fue un bebe llorón, pero ahora se haría más fuerte para proteger a las personas que amaba.
Si tan solo no hubiera cometido esos errores en el pasado tal vez se sentiría más completo. Si hay algo que aprendió en los últimos cuatro años es que no puedes volver en el tiempo, excepto si eres Trunks y quieres cambiar el futuro produciendo lineas alternativas y anomalías, creo que lo mejor que puede hacer es seguir adelante.
Los rayos del Sol se reflejaron por la ventana, el canto de los pájaros era agudo para los oídos, sus ojos se abrían por la molestia de luz que golpeaba su cara. Se sentó sobre la cama pasando una mano por su frente tapando sus ojos, lo que más quería era saber si era un sueño, no, todo fue real.
Su muerte, su reencarnación como demonio –y menos mencionar lo de ser un esclavo peón– fue un giro inesperado en su vida. De todas la cosas que ha hecho esta era la peor, estaba en un gran lío que por más intente buscar una solución a esto no la encontraba. Estaba atrapado.
-Al fin despertaste - la chica de pelo largo y negro entró por la puerta con una bandeja de plata con una taza de té negro y unas tostadas. El rico olor del té lo despabilo de sus pensamientos, parecía que no recordaba cuando fue la última vez que comió algo - Fufufu, parece que alguien tuvo el sueño pesado -
-¿Eh?
-Son casi las dos de la tarde - se sentó a su lado en el borde de la cama. Su sonrisa le daba un escalofrió por alguna razón, aun así no dejaba esa dulce sonrisa - ¿Pasa algo?
-N-Nada, gracias por la comida - le agradeció con un pequeño rubor en sus mejillas, se sentía incomodo tenerla al lado. Tomó un sorbo de su té saboreando lentamente; era dulce - Esta rico - dijo sin esperar que Akeno tuviera un tenedor con un pedazo de tostada untado con mermelada. Casi le da un susto cuando lo tenía tan cerca, en serio, algo andaba mal con esa chica.
-Di "ahhhh" - le acerco el tenedor en la boca, el saiyajin le arrebato el utensilio y con la mirada desviada hacía otro lado. Lo estaba tratando como un bebe, él era bastante grande para que lo traten así.
-Yo puedo alimentarme solo - dijo con molestia, Akeno solo se rió por su actitud de "chico malo". A él le parecía lindo físicamente lo más gracioso era avergonzarlo o hacerlo enojar.
Termino de desayunar y de dar las gracias nuevamente, en ese momento se fijo en el uniforme que llevaba puesto. Si no se equivocaba, es el mismo uniforme que llevaba Rias y Koneko, su cabeza no dejaba de pensar en eso.
-Disculpa, ¿Eh... Akeno? - dijo y recibió un asiento de cabeza - El uniforme que llevan es escolar, ¿verdad? - volvió a asentir afirmando su pregunta, con eso aclarado la puerta se volvió abrir mostrando a Rias con un bolso de mano.
-Oh, ya despertaste. Ven, sígueme - tal como ella pidió se levantó, Akeno lo saludo con un saludo de mano. No pregunto a donde lo llevaría, salieron del edificio y Rias le estuvo explicando varias cosas de este lugar; que habitaban demonios en la escuela, que los humanos no tenían idea de los seres sobrenaturales y que su amiga pertenecía al Clan Shitori.
Cuando salieron de la entrada, Rias lo guió a unas cuatro o cinco cuadras, pararon enfrente de una casa de dos pisos. Las escaleras estaban cerca de la puerta separados por una pared que daba al living, la cocina estaba al frente del mismo, los separaba una barra de mármol. Después estaba su habitación en el piso de arriba, la cama pegada a la pared con el colchón sin sabanas, un escritorio con una lampara y el closet solo tenía dos perchas.
El living era grande y cómodo, una mesa larga con unas ocho sillas, en el fondo cerca de las ventanas estaban dos sofás anchos color blanco que parecían uno al estar unidos, una tele de plasma instalada en la pared y una pequeña mesa de madera frente de los sofá que solo tenía un par de revistas.
La cocina estaba bien, no era grande ni chica, pero estaba bien, tenia una heladera grande que casi llegaba al techo, un fregadero con dos fuentes y uno tenía un triturador, anaqueles de madera arriba y por debajo completamente vacíos, un tacho de basura cubierto por una bolsa de plástico, microondas y un armario para la limpieza que solo tenía una escoba y un trapo.
Las dos habitaciones restantes en el piso de arriba eran para huéspedes, así que no tenía mucha importancia ni que fuera a invitar a gente a su casa. También había un sótano en la planta baja detrás de las escaleras, la puerta estaba bien oculta que parecía que alguien se estaba preparando para una apocalipsis, la bajada era por unas escaleras seguido por una inevitable oscuridad hasta que encontraron el interruptor pegado a la pared, solo tenía un lavaropas y polvo.
-Se que no es mucho, pero si lo personalizas a tu gusto quedara más lindo, ¿No crees? - dijo sonando como una vendedora de bienes raíces. Trato de buscar una emoción de alegría o satisfacción en su cara, pero parecía que no mostraba expresión alguna.
-Si, tal vez, aunque no tengo dinero para comprar comida y ropa - antes de que pudiera continuar con su lista, Rias le entrego una billetera de piel marrón con unos cuantos yenes que no podía contar y un celular táctil.
-Ahí tienes, también te dejare un teléfono para que podamos contactarnos por cualquier emergencia que ocurra en el Club.
El silencio entre ambos era incomodo, Gohan no sabía que decir, hizo tanto por él que aun no entendía el porque. Lo revivió, le da un lugar para pasar la noche, un hogar y dinero, y ella apenas lo conocía.
Le había dado tanto que él se empezaba a sentir mal, nunca le pidió su ayuda, pero igual lo hizo en más de una ocasión. Ahora podía sentirse como si realmente estuviera en casa gracias a ella, casi sentía que iba a largar unas lagrimas.
-Gracias, Rias-san - dijo llamando la atención de la pelirroja - Por lo que has hecho por mi, desde que llegue aquí me cuidaste todo el tiempo. No se como agradecerte - fue más de lo que esperaba oír de él. Fue directo hacía a Gohan y lo abrazo hasta el cuello, aunque no lo parecía sus ojos onix pedían un buen y fuerte abrazo de alguien.
-No tienes que agradecerme, eres parte de mi familia, ¿De acuerdo? - le dijo sin soltarlo, su voz era tan suave que podía romper su corazón si se lo propusiera. Luego de la muestra de afecto, Rias estaba por salir por la puerta principal antes de que mirara a Gohan - Ah, y deberías sonreír un poco más, te haría bien.
Y con eso dicho, Rias salió de la casa dejando solo y pensativo al saiyajin. Sonreír se repetía en su cabeza, cuando su madre murió estaba destrozado su forma de actuar había cambiado para siempre, su mente fue opacada por el dolor y el miedo.
La puerta de volvió a abrir sacándolo de sus pensamientos solo para encontrar la cara de Rias pasando por la puerta. Se sintió más aliviado al tenerla de vuelta aunque solo hayan pasado unos segundos.
-Oh, casi lo olvido, en tu cuarto deje tu uniforme para que vayas a la escuela. Vendré a buscarte a la mañana así que no te quedes hasta tarde - con eso último dicho cerró la puerta y se fue definidamente. La cara del Son estaba con varias expresiones que se leían con un par de puntos negros bien chicos.
-¿Eh? ¡¿EH?!
¡Pi pi pi! ¡Pi pi pi!
Con un movimiento brusco apago la ruidosa y molesta alarma. Sus ojos se abrieron con lentitud tratando de aclarar su visión, las persianas de su habitación estaban abajo sin mostrar ningún rayo de Sol pasando a través de la ventana. Se fregó los ojos después de un gran y largo bostezo, se levantó de su cama y fue directamente al baño que tenía en su habitación cruzando una puerta a su derecha para darse una buena ducha.
En la planta de arriba había otro baño, pero al tenerlo más cerca decidió apurarse. Se levantó dos horas antes de que tenga que salir, se fregaba con frenesí su cabello con shampoo y con eso termino de bañarse. Con una toalla enredada en su cintura se cepillaba los dientes, se enjuago y escupió en el lavabo.
-¿Que estoy haciendo? - se dijo mirándose en el espejo, sus manos estaban apoyadas en el lavabo sujetando con fuerza. Cuando Rias le contó que iba a ir a la escuela se quedo petrificado por la noticia, no sabía si era algo bueno o malo, su madre lo estuvo preparando para que vaya una buena escuela o universidad. Pero todo eso se fue por el retrete cuando todo cambio hace algunos años. Cambio sin duda alguna.
No tenía por que ir a esa escuela, era un demonio, ¿no? Se supone que podía hacer lo que quiera, podría ir al parque a reflexionar o quedarse en casa y entrenar en el sótano.
Ding! Dong!
Sonó su timbre desde su baño donde aun seguía pensando. No podía ir como estaba vestido ahora, dejaría esperando hasta que termine de cambiarse quien estuviera detrás de su puerta esperando.
¡Ding Dong!
Volvió a sonar, Gohan se estaba subiendo el pantalón negro en su habitación, miro rápido hacía la ventana y vio a Rias esperando parada en la puerta. Casi lo olvida, le había dicho que lo vendría a buscar para ir juntos al colegio.
-¡Gohan-kun, ¿Estas despierto?! - le pego un grito desde la puerta.
-¡Si, me estoy cambiando! - le respondió con un tono más alto. Se abotonaba la camisa blanca, luego se puso un traje negro y al final unos zapatos negros - Me siento incomodo - el uniforme era muy apretado, ya podía sentir como los dedos de sus pies rompían la planta de los zapatos, la chaqueta le picaba un poco en los brazos.
Bajo las escaleras sin prisa alguna, abrió la puerta encontrando a Rias sosteniendo un bolso, se notaba que llevaba libros y otras cosas. Sin decir nada salieron de la residencia, Rias iba por delante del saiyajin, el otro estaba detrás con los ojos cerrados cargando un bolso de piel en su hombro.
Cuando llegaron al patio de la escuela había más gente esta vez, lo incomodo es que no dejaban de mirarlos a ambos, sobretodo los hombres que tenían una mirada de odio en sus ojos. Las chicas era otro tema, se susurraban entre ellas sin de quitar de vista a Gohan.
"Dios mio, ¿Quien es ese? Es muy lindo"
"¡No puede ser, el chico nuevo ya empezó a salir con Rias-onnesama!"
"¡Ese canalla, espero que algún día se muera!"
"¿Sera el novio de Rias-senpai? Si es así esta fuera de nuestro alcance"
"Hacen una linda pareja, son perfectos juntos"
Gohan trato de ignorar todos esos murmullos, Rias ya debía estar acostumbrada a esto si es que seguía como si nada. Cuando entraron, Rias le dijo que debía ir al salón 2A ella era un año mayor que ella así que estarían separados.
Ignorando las miradas de los demás se encamino a su aula, podía leer los pensamientos de los otros alumnos con tan solo ver su expresión. Primer día de clases y ya empezó con el pie izquierdo, esto no podía ponerse peor. Abrió la puerta, el salón tenía alrededor de veintitantos alumnos, el profesor al ver la puerta corrediza moverse miro al joven.
-Oh, tu debes ser el nuevo estudiante - especulo el profesor haciendo un gesto para que se acercara - Preséntate y cuéntanos algo de ti - le indico.
Gohan miro al frente de la clase, los ojos de las chicas tenían corazones saliendo de sus ojos mientras que los chicos era todo lo opuesto, podía jurar escuchar los dientes de algunos partiéndose en pedazos.
-Me llamo Son Gohan, es un gusto conocerlos - con una leve reverencia y un tono apagado. Las chicas casi se desmayan por sus modales - No tengo mucho que decir, practico artes marciales mixtas y paso mi tiempo libre cocinando e inventando nuevas recetas - termino más relajado.
-Muy bien, puedes sentarte en el asiento que esta vacío - señalo el profesor un lugar en el medio de la clase. El joven Son se sentó delante de una chica de pelo castaño y largo atado en dos trensas y llevaba unos anteojos, algo de ella le dio la sensación que lo estaba observando con unos rayos X atravesando su ropa dejándolo totalmente desnudo.
Solo giro apenas la vista para verla como se ajustaba los anteojos con el intenso brillo del sol tapando sus ojos. La escucho murmurar una serie de números en sistema de medición, le dio un escalofrió solo ver de que trataba.
Cuando sonó el timbre de recreo las cosas se pusieron más irritantes de lo que pudo imaginar, las chicas no dejaban de preguntarle cosas que seguía sin responder, después estaba Kuzuryu que en un grupo de amigas estaba revelando lo que parecían ser las medidas del saiyajin.
Los machos por otro lado no dejaban de verlo con esa mirada de odio eterno, ¿Que hizo mal para merecer esto?
-¡¿Que pretendes, chico nuevo?! - le grito un chico pelado detrás de él, no venía solo, un par de chicos estaban con él.
-¡No puedes hacernos esto, con Kiba ya fue suficiente! - apoyo un chico con lentes. Gohan no podía creer que él también tuviera este problema, necesitaría la ayuda de un experto.
-Yo... - no pudo proseguir ya que un chico de pelo castaño lo agarro de los hombros.
-¿Cómo es que tienes tanta suerte? - decía largando una cascada de lagrimas dejando a Gohan con una gota de sudor en su frente.
Su primer era una pesadilla, tener que soportar a esta gente era peor que volver a enfrentarse a Cell o a Freezer. El recreo había terminado y volvieron al transcurso de clase, pero no duraría mucho, el horario del almuerzo se acercaba. Una oportunidad de estar solo.
Al mediodía se fue al comedor de la escuela a comprar un poco de comida. No sabía donde podría ocultarse de ellos, las chicas lo adoraban demasiado y los hombres querían que se suicidara. Con la bandeja en las manos, fue a la azotea de la escuela donde podría estar más relajado y sin presión.
La vista era más alta de lo que pensaba; el cielo azul guiando a las nubes hacía el sur, las columnas de los edificios eran casi del tamaño de este edificio, claro, delante de ellos se mostraban que habían departamentos más grandes y altos. Respiro hondo para sentir el dulce aire que pasaba por sus cabellos. Sin nadie que lo pudiera molestar, al fin estaba solo.
Se sentó contra el barandal y en cuestión de minutos se dispuso a devorar todo lo que tenía en su bandeja. La comida no era tan buena como la de costumbre, pero no podía quejarse, siempre imagino que la comida de la escuela debía ser deliciosa.
-Ara, aquí estas - sonó una voz conocida delante de él. Levanto la mirada para encontrarse con ese cabello rojo ondeando en al aire - ¿Disfrutando de tu vida de estudiante? - le pregunto con una sonrisa. Disfrutar no sería la palabra correcta para describir este maravilloso día.
-No, todos son muy raros y no dejan de molestar. Nunca pensé que la escuela iba a ser de este modo. Me siento un bicho raro - rebatió levantándose quedando a su misma altura. Rias solo sonrió por su comentario, se comportaba como un niño de primaria que se quejaba de asistir los lunes.
-Bueno, sera mejor que te acostumbres. La vida escolar es así, ¿Nunca fuiste a una? - pregunto mientras se acercaba a él a un lado. Gohan apoyo sus codos en la baranda y dejo caer su cabeza en vista del cielo.
-La verdad no. Desde pequeño me dedique a entrenar, mi madre era la que me obligo a ponerme al día con los estudios en casa.
Milk pudo ser dura cuando se trataba de los estudios, día a día le daba nuevas tareas cada vez más avanzadas. Fuera de eso ella era amable, su padre la volvía loca y eso en ocasiones era divertido de ver.
Esos eran buenos recuerdos, cada día que pasaba en su casa era una repetición de ayer sin final. Las cosas cambiaron desde la muerte de Goku, fue un cambio trágico para ella y pensar que en el futuro iba a estar embarazada.
-Debió ser sofocante estar encerrado en tu habitación leyendo libro tras libro - comento sacandole una pequeña risa al Son, nunca pensó que podía hacerlo reír.
-No, solo al principio, pero luego te vas acostumbrando.
-¿Por que comes solo? - cambio de tema al ver la bandeja de comida a medio terminar en el piso.
-¿A donde podría ir? La mitad de la clase me quiere muerto por alguna razón y las chicas solo ponen un ojo en mi y es bastante frustrante.
-Puedes venir con nosotros.
-No, gracias - respondió en seco - Prefiero estar solo - su mirada estaba clavada en el piso, su cabello tapaba la vista en sus ojos. Rias se preocupo al verlo tan aislado y solitario, ¿Cómo podría ayudar a alguien como él?
-De acuerdo. Cuando termine el horario de clases Kiba te acompañara al club - le comento y con eso Gohan se separo de la baranda y caminara a la puerta de enfrente. Sin decir una palabra, Gohan dejo a Rias sola en la azotea, ella no fue a buscarlo ya que en unos minutos terminaban el horario del almuerzo.
Eran cerca de las cinco de la tarde y los alumnos ya empezaban a irse. Por otro lado, Son Gohan se quedo en la entrada de la escuela esperando apoyado contra la pared, las chicas que pasaban no dejaban de comérselo con la vista. Ignoro cualquier contacto visual mostrándose firme y desinteresado en hablar con alguien.
El Sol estaba por caer y el cielo entonaba un color anaranjado, el viento se volvió más fuerte notando el decrecimiento de la temperatura. Cuando volviera a su casa tendría que comprar comida, solo esperaba que tuviera suficiente dinero para comprar por lo menos tres kilos o más.
-Disculpa la tardanza - escuchó la voz del joven rubio pasando por la entrada - Buchou nos espera, sígueme - le indico Kiba. Desde su punto de vista le parecía agradable y simpático, ahora podía entender por que las chicas lo tenían como loco, pobrecito.
Llegaron al edificio donde Gohan se hospedo la otra noche, subieron las escaleras sin dar rodeos en el edificio para llegar finalmente a una puerta. Kiba giro el picaporte y le cedió el primer paso.
Nada había cambiado con respecto a la decoración, todo era igual. Koneko estaba sentada en una esquina del sofá comiendo una bolsa de papas fritas, Akeno estaba de pie con la misma sonrisa.
-Hola, Gohan-kun - le saludo Akeno acercándose a él. Aprovechando que estaba cerca noto que algo faltaba en el cuerpo de Gohan - Ara, Gohan-kun, ¿Y tu cola?
-La enrede debajo de mis pantalones. No tienen idea lo incomodo que se siente al ocultar esto - con una mano busco por debajo de su ropa su peluda cola marrón. Ahora se sentía libre, cada segundo que pasaba guardando la compostura lo mataba.
-Ara, ¿Necesitas que te de un masaje?
-¿Masaje? - con delicadeza, la mano derecha de Akeno paso por la cola del saiyajin frotándola y con un movimiento de muñeca subió y bajo sus pelos marrones. La cara de Gohan estaba relajada, tanto que podía dejarse tirar al piso, sus manos eran muy suaves y trataba con dulzura y delicadeza.
-Fufufu, veo que te gusta.
-Si... Más a arriba... Arriba... Si... ¡Un momento! ¡No! - quito la mano de Akeno de su cola. No podía negar que se sintió excelente, su cara estaba roja por las acciones de esa mujer.
-Gohan-senpai, tu cara esta roja - le dijo Koneko, su voz al igual que su cara no mostraba ninguna emoción. En sí no parecía una mala persona, era calmada y por lo que se ve le gusta comer.
-Tu eres Koneko, ¿verdad? - quiso entablar una conversación la chica, pero solo le dio un asiento de cabeza como respuesta después siguió comiendo. No iba a obligarla hablar.
-Buchou saldrá en un momento - le dijo Akeno invitándolo a tomar asiento.
No paso mucho tiempo cuando Rias salía de una habitación con una toalla enredada en sus pechos, su piel estaba húmeda y mojada, su cabello rojo estaba atado. Su esbelta figura altero el organismo de Gohan al tenerla en frente, esto no podía ir peor.
-Perdón por hacerte esperar, Gohan-kun.
-S-Si... - respondió con una mano tapando sus ojos. Rias sonrió al ver lo educado que era, los chicos estarían comiendo de su mano por verla así - Ponte ropa, por favor - el rubor en sus mejillas era muy profundo, trato de mantenerse firme ante esta situación.
Rias se fue a otra habitación. Gohan al notar el ruido de la puerta rechinando y trabándose retiro su mano. Akeno y Kiba rieron ante eso, no podían culparlo, ella de vez en cuando hacía eso con el miembro. Ya todo arreglado, Rias se dispuso a discutir con Gohan.
-Gohan-kun, como ya sabes, este es el dominio de los Demonios. Tu ahora formas del Club del Ocultismo y parte de mi familia - continuo recibiendo en las manos una taza de té por parte de Akeno - Nosotros cumplimos deseos a las personas a cambio de un buen pago y tratamos con Demonios vagabundos.
-¿Demonios vagabundos?
-Demonios que han traicionado a sus amos y van cometiendo asesinatos - afirmo Kiba.
-Nosotros los asesinamos. Dejarlos fuera sería una catástrofe mundial, ellos toman las almas de los humanos. También nos ocupamos de matar Ángeles Caídos que invadan el territorio de Kuoh, cualquiera que se vea hostil contra nosotros lo eliminaremos - prosiguió Rias.
-Ya veo... - dijo Gohan en voz baja. Matar es algo que aun no estaba acostumbrado a pesar de asesinar a Cell. Su entrenamiento fue precisamente para esto, pero tras fracaso tras fracaso nunca fue lo bastante hábil para matar a sangre fría.
Pero esto era una nueva oportunidad de volverse más fuerte para proteger a los que ama, matar estaba fuera de su sistema aun cuando llevara el linaje saiyajin corriendo por sus venas. Se tomo un segundo para pensarlo en su cabeza, estaba decidido a volverse más fuerte, puede que vaya a ser diferente.
-Bien, ahora... - antes de que la Presidenta pudiera continuar recibió un mensaje de su celular. Al momento de sacarlo la pantalla mostró lo que menos se esperaba en estos momentos - Tenemos la alerta de un vagabundo, prepárense - todos, incluyendo al nuevo miembro, asintieron.
Ya casi era de noche, no había mucha gente merodeando por la calle a esta hora. Se encontraban en un almacén vacío, a simple vista todo estaba oscuro, pero gracias a la vista nocturna podían ver perfectamente.
Varias cajas estaban destruidas, la sangre esparcida en el suelo, las paredes y hasta el mismo techo le dieron un entumecimiento en las manos, sacudió su cabeza para no pensar en eso y concentrarse en lo que debían hacer.
-El vagabundo debería esta aquí. Mantengan los ojos bien abiertos - advirtió Rias. Se dio la vuelta para ver la reacción de Gohan y por lo que se veía estaba tranquilo.
Se podía sentir la presión en el ambiente, la helada espera no ayudaba, no se sabía con exactitud a que se enfrentarían. Sus cuellos sintieron una brisa detrás de ellos, se limitaron a voltear y lo único que encontraron fueron sus expresiones de confusión.
-Equipo, formación, ¡Ahora! - dirigió Rias haciendo que todos formaran un circulo humano. Por más que sus ojos observaban no encontraban nada más que vacío.
-Jeje... - se escucho una risa tenebrosa y abrumadora, no había nadie. Sin embargo, una extraña neblina espesa empezó a cubrir el área - Vaya, no esperaba invitados ¿Les gusta mi decoración? - sin responder trataron de guardar la calma. Su risa nauseabunda era enferma, no les daba miedo, ya tenían suficiente experiencia tratando con fenómenos como ellos.
La neblina era otra cosa, fuera de que haya aparecido de repente comenzó a comportarse extraña; es como si estuviera viva. En el fondo de la oscuridad, la neblina fluyo gracias a unas ráfagas de viento (No podía ser una coincidencia) tomando forma lentamente toda la niebla desapareció por completo.
Lo primero que salio fueron un par de largas y velludas patas con cuatro pequeños dedos. Otro dato que se tiene que destacar era que la neblina no solo tomaba forma sino que también su color; un negro horripilante que dejaba ver su odio. Su columna era vertebral, su pectoral fue creciendo hasta la parte inferior mostrando otro par de patas. La parte delantera tardo un poco en procesarse, le creció un hocico y un par de orejas puntiagudas por encima de su cabeza, lo más característicos eran sus ojos, un color tan bello y terrible a la vez que marcaban en sus pupilas, el mismo tono que el color del cabello de Rias.
-¡ROOOOOOOAAAAAAAR! - soltó un grito esparciendo una gigante corriente de aire enfrente de ellos. Inclino sus patas delanteras mientras extendía las otras dejando a la vista unas nueve colas. Sus dientes afilados y la forma de actuar era idéntica a la de un zorro. Era un monstruo.
-¡Chicos, prepárense! - les indico Rias. Esto no iba a ser fácil, un error y todo habrá acabado, por su apariencia parecía ser un demonio muy fuerte.
-No - antes de que alguien haga un movimiento Gohan dio un par de pasos adelante - Quiero encargarme yo mismo - dijo con confianza en su voz, el vagabundo gruño dejando salir humo entre sus dientes.
-Gohan-kun, es muy peligroso. Vos solo no vas a poder, necesitamos trabajar en equipo.
-Descuida, esto acabara en cuestión de minutos. Ademas, tengo ese tal Sacred Gear, ¿verdad? Si logro despertarlo en esta pelea tal vez pueda hacerme más fuerte... lo suficientemente fuerte para acabar con cualquiera que se interponga en mi camino - dijo sin voltear, su puño cerrado tronaba los huesos de sus dedos y su mirada fría como el hielo penetraba al zorro vagabundo que tenía enfrente.
-Gohan-kun... - Rias noto el cambio de actitud del Son. Cuando lo conoció era muy cerrado y antisocial, ahora estaba por pelear contra un Demonio vagabundo y no tenía miedo alguno.
-¡Jajajajaja! Veo que tienes agallas, mocoso. Eso es admirable, pero no tendré piedad de ti - dijo con su voz áspera, sus garras delanteras emitían una extraña energía oscura de color negro.
-Ya lo veremos... - su cuerpo comenzó a producir un aura de color blanca alrededor de su cuerpo. No pretendía llevar muy lejos la pelea, solo quería experimentar hasta donde podría llegar.
El mamífero se encorvo para atrás y en unos segundos con la ayuda de sus patas delanteras dio un enorme impulso hacía adelante. Nadie vio por donde se había ido, pudo aparecer en una esquina o enfrente de uno de ellos, solo Gohan vio con claridad su movimiento. Su visión lo dejo ver en cámara lenta, estaba enfrente de él con su garra derecha cargada de una energía oscura.
Con un simple movimiento de su antebrazo izquierdo desvió su ataque. El Demonio vagabundo se dio cuenta solo un segundo, sus ojos se abrieron como platos al ver la velocidad y fuerza con la que se defendió. Lo que noto segundos después fue el dolor incrustado en su abdomen, el saiyajin le había dado una patada lateral derecha que lo impulso hacía la pared.
PUUUUUUUUUM
Su cuerpo nunca recibió tanto dolor, esa palabra no era suficiente para describir como se siente en el exterior. La fuerza física produjo que dejara marcado su cuerpo entero en el muro expulsando polvo que provoco que los otros se taparan los ojos.
Rias y el resto del Club del Ocultismo tosían y con una mano alejaban la cantidad de polvo que entraba por sus ojos y nariz. Aun estaba en esa pose, su vista les estaba engañando, ninguno de los dos se había movido en ese instante.
-Vaya, eres rápido, pero yo lo soy aun más - dijo volviendo a estar de pie enfrente del adversario. Su cuerpo se despego del concreto, se apoyo con una mano en el piso y la otra estaba en su abdomen, tomando bocanadas de aire observo al joven parado ahí de pie sin ninguna expresión en su rostro.
Como un fantasma, desapareció del escenario dejando a todo el mundo confundidos, no tardo en aparecer delante del zorro. Lo agarro de su cabeza y lo azoto contra el techo, no pudo hacer nada, era como si fuera el Diablo en persona.
Con las cuatro garras se clavo en el techo con sus largas y filosas uñas, volvió a dar otro salto, pero en vez de ir contra el enemigo se alejo de él manteniéndose en el aire gracias al apoyo de sus alas. Su imagen se volvió transparente como un fotograma animado, varias fintas de él se esparcieron en el aire dando un número de seis feos y horripilantes Demonios vagabundos.
Gohan impresionado marco una sonrisa entre dientes, el mamífero volador harto de su existencia envió a tres de sus copias translucidas al frente como lineas delanteras. Se dirigieron en picada al saiyajin que él solo los esperaba sin dejar de sonreír, cuando pensaron que estaban cerca desapareció de sus ojos como una ilusión borrosa.
El gremio de Rias estaban sorprendidos de su capacidad para pelear, apareciendo y desapareciendo por medio de su velocidad era increíble que alguien así existiera. Se había encontrado con un humano realmente interesante, su actitud en acción mostraba un enorme cambio en sí.
No vieron absolutamente nada simplemente desapareció de sus ojos y de un momento a otro estaba parado en el fondo con una lampara parpadeando encima de él dando mala pinta. El Demonio sudo frío al ver la facilidad con la que acabo con sus fintas, soltó un gruñido entre sus dientes dejando salir humo de su nariz y boca, él y las tres imágenes bajaron estrepitosamente en el suelo dejando las marcas de sus patas grabadas.
Inflaron sus pechos al unisono, se inclinaron hacía atrás dejando salir hilos de humo entre sus bocas. Rias transpiro al ver lo que tramaba la bestia de nueve colas, inmediatamente le advirtió a Gohan.
-¡Gohan-kun, ten cuidado, esta a punto de...! - él simplemente volteo a verla con sus ojos onix llenos de ira y odio. Dejo de hablar cuando vio esa expresión en su cara, no tenía miedo y eso la preocupo al principio.
BOOOOOOOOOOOM
El disparo de energía oscura salieron de su boca golpeándolo de lleno, estaba acabado. Las llamas negras le dieron al instante, el fuego negro se fue disipando dejando a la vista pocas llamas que iban apagándose de a poco.
-Jeje... - empezó a reír - Te dije que no...
BOOOOOOOOOOM BOOOOOOOOOOM BOOOOOOOOOOM
Tres disparos de energía amarilla golpearon a sus tres y últimas fintas de energía, desaparecieron por borrones de humo negro. Estaba vivo... ¡El humano asqueroso estaba vivo! No tenía sentido, él mismo lo vio arder en las llamas deberían quedar cenizas.
En un parpadeo él ya estaba enfrente de su cara, incrédulo y nervioso recibió un golpe derecho directo en su rostro. Cuando el puño de Gohan conecto en su cara el Demonio vagabundo se volvió translucido y desapareció.
-¿Qué? - sin entender lo que había sucedido busco con prisa el Ki del zorro negro y antes de que se diera cuenta él ya había actuado.
En las sombras de la pared del almacén, se noto apenas el brillo de sus ojos rojos. Lo engaño, en el momento que sus tres últimas copias desaparecieron aprovecho a crear una más para llegar a ellos. Se movió sin que el Son lo notara, se camuflo hacía las paredes sombreadas a la izquierda y teniendo la oportunidad se impulso hacía Rias.
Ella volteo en los últimos segundos que estaba por ser atacada, ni Kiba, Akeno o Koneko podrían atacar a tiempo. El vagabundo sonreía con malicia, no podía esperar a ver la cara que ponía el tonto por subestimarlo.
PUUUUUUUUUUM
Su mejilla izquierda recibió un fuerte impacto de la planta de su pie. Todos lo vieron, apareció de la nada a una distancia y tiempo imposible. Fue arrastrado hasta el fondo del almacén, gruño con furia y descaro al ver como se interponía de nuevo.
-¿Estas bien, Rias? - pregunto Gohan de pie sin darle la mirada.
-S-Si... - le contesto sin poder controlar el rubor que tenía en sus mejillas. Al ser salvada por él la puso un poco excitada, era muy fuerte... Pero solo era eso.
-Oe, no metas a los otros en esto. Es entre tu y yo.
Con odio y furia dejo salir un fuerte gruñido entre sus dientes. Aferro sus garras al suelo con fuerza y se inclino para atrás alzando sus nueve colas negras en el aire, su pecho se inflaba cada vez más, abrió un poco su boca expulsando humo.
-Chicos, manténganse atrás - ordeno Gohan avanzando unos cuantos pasos. Su aura blanca estallo de nuevo, iba a terminar esto ahora mismo.
-¡ROOOOOOOOAAAAAAAAR! - al abrir su boca libero una gigante esfera de energía oscura directo a él. Expuso todo su poder en contra de un simple Demonio, no pensó que tendría que ir a tales extremos.
-¡HAAAAAAAA! - tan pronto como el ataque del Demonio vagabundo se libero, Gohan acumulo una energía celeste entre sus manos y la extendió hacía el.
La cantidad que ejerció Gohan en ese ataque fue lo suficiente para sobrepasar la esfera de energía que se disperso en contra suya. Abrió por completo sus ojos, este era su fin, no podía hacer nada, el resplandor celeste exploto en él dejando una gran cantidad de humo alrededor de la explosión.
Se acerco a su cuerpo tendido en el suelo, estaba vivo, pero no se podía mover tenía casi todos los huesos rotos. Estaba magullado, solo podía ver con su ojo izquierdo, no tenía porque seguir.
Gohan al ver que no tenía fuerzas para levantarse y la forma en el que acepto su derrota, le empezó a brotar dudas ¿Tenía que matarlo? Si lo dejaba ir lo más probable es que volviera a matar personas, pero en ese estado tardaría mucho tiempo en recuperarse...
-Gohan-kun... - la mano de Rias en su hombro llamo su atención - No tienes que ver esto.
-Pero... ¿Tenemos que...?
-Si, no podemos dejarlo fuera. Causara más problemas, mato a muchas personas. Yo me encargo, descuida.
Él se volteo y se dirigió con el grupo. Esa fue casi la primera vez para todos ellos cuando tuvieron que enfrentarse a un Demonio vagabundo con el tiempo fueron madurando y se acostumbraron. No volteo hacía atrás solo noto el resplandor rojizo, la energía de destrucción de Rias pulverizo al Demonio sin dejar cenizas.
-¡Eso fue increíble, Gohan-kun! - felicitó Kiba, su forma de pelear era asombrosa nunca vio a un guerrero tan poderoso. No podía estar más celoso al tener un poder así, estaba estupefacto con la demostración.
-Gohan-senpai, eres muy fuerte - ahora lo alago Koneko, ella pensó que sería la más fuerte en el gremio al tener las cualidades de la Torre. Pero alguien la supero por mucho al pelear contra un Demonio vagabundo por primera vez, y lo mejor era que no se comportaba como un pervertido.
Gohan se ruborizo al recibir tales cumplidos, trató de simularlo lo mejor posible. No dijo nada para no caer en la tentación de recibir más halagos, no podía negar que todos ellos eran muy buenos con él.
-Bueno, con esto concluye por hoy lo que tenemos que hacer - volvió Rias limpiándose las manos del pequeño polvo que dejo el desgraciado vagabundo - Mañana seguiremos con el trabajo, por ahora vayan y descansen - todos sus esclavos asintieron y se dirigieron cada uno a su casa. Pero antes de que ella partiera a la suya miro a Gohan caminando por la calle - Un momento, Gohan-kun -
-¿Si? - ante su llamado se volteo para observar a Rias un poco avergonzada y sonrojada. No entendía porque ese cambio de humor repentinamente.
-Gracias por salvarme - apenada y con las mejillas prendidas como las luces de un semáforo en rojo, le agradeció recibiendo otra cosa del Son, algo que pensó no volver a ver de nuevo. Una tierna y dulce sonrisa de sus labios.
-Solo hice lo que tenía que hacer. Protegerte - con esas últimas palabras dichas prendió vuelo hacía el cielo para esconderse en la oscuridad.
No podía estar más aliviada por ver la muestra de afecto. No, no podía estar enamorada de él. Apenas lo conocía y... En cualquier momento tendría que casarse con ese degenerado. No podía romper las reglas entre el acuerdo de los Gremory y Phoenix, aunque quisiera con todo gusto, su familia la estaban regalando con Riser.
Prefería estar muerta que estar un segundo con él, las cosas eran más complicadas y pronto se quedaría sin tiempo. Ni Sona podría interferir, su amiga tampoco quería que se vaya con ese animal, Akeno no era la excepción quería que su mejor amiga se quedara para siempre.
No podía enamorarse de Gohan, reglas eran reglas, siendo Demonios hay leyes con las que no puedes jugar. Tendría que sacar eso de su cabeza por ahora, mañana va a ser otro día. Solo esperaba que no fuera demasiado tarde.
Continuara...
Bueno, paso un buen tiempo desde que subí un capitulo de esta historia y de las otras... Aclaro que tuve unos problemas con la computadora, la lleve a soporte y tuvieron que formatearla desde cero. Cuando me entere quede tipo...
-Señor, ya arreglamos su computadora. Esta en buen estado y funciona a la perfección.
-¡Que bien!
-Tuvimos que formatearla desde cero. Todos los datos que tenía guardados en el Disc están borrados.
-Oh... ¡¿Qué?! ¡¿Perdí todo?! ¡¿Mis historias, juegos, todo?! ¡La tuvieron casi un mes ¿Y lo último que hicieron fue formatearla?! Son unos hijos de **** se pueden ir a la ******, ¡Flaco, lo hubieran hecho desde el principio, parecen que solo trabajan dos personas con un salario mínimo! ¡Váyanse todos a la ******! Muchas gracias, señor.
-Que agradable sujeto.
Bueno, no fue exactamente así, pero se entiende. Discúlpenme si me tarde más de lo normal también admito que tuve un vicio de tres días con el Danganronpa 2: Goodbye Despair cuando me pasaron el parche en español (Todo esta en español menos la parte de guardar) y también las fiestas. Pero ahora he vuelto, no se por que razón, pero me siento como German cuando decía que subía un vídeo todos los viernes.
Voy añadir otra cosa, los Crossover de Pokemon y Bakugan los voy hacer un poco más cortos para subir más rápido las historias y si estoy de humor subir dos capítulos en el mismo día - no prometo nada - eso sería todo, pásenla bien, disfruten los que tienen vacaciones y los que trabajan esperen la jubilación y que su gobierno no les toque la plata, caigan en la desesperación y eso.
Responderé sus comentarios en el siguiente capitulo, de nuevo, disculpen la tardanza.
