Korra entro en los aposentos del emperador apartándole la mirada.
No podía ser.
Aquello era solo un mal sueño. Pronto se levantaría, molido por el entrenamiento de la mañana anterior para empezar su turno nocturno y la que cruzaría las puertas seria alguna cortesana de caderas anchas, perfectas para concebir un hijo.
Pero no ella, Raava no.
-Cierra la puerta.-le ordeno Korra sin detenerse cargando a la consorte envuelta en una sabana.
Normalmente solo le ocultaba el cuerpo dejando la cabeza al aire, así ella podía mirarle sobre los hombros de la guerrera mientras se alejaba, pero en aquella ocasión estaba cubierta de pies a cabeza y se acurrucaba contra el cuerpo de su guardaespaldas.
Ahora era la sangre la de Wan la que ardía, seria tan fácil atravesar el pecho del emperador mientras dormía. Pero no podía, no podía abandonarla así, se culparía a ella aunque nunca lo admitiera. Así que la cerro como le ordenaron controlando el impulso de dar un portón y se coloco otra vez en su puesto. En cuanto le relevaran…
No sabia que hacer, no podía ir directamente al patio a pedirle explicaciones a Korra, pero sabia que no podría dormir ni comer nada. Al menos aquel era su día de descanso, no se veía capaz de realizar ninguno de sus deberes en aquel estado mental.
Un paseo era la mejor opción, así que cuando le llego el cambio de turno fue a cambiarse rápidamente y deambular por las zonas en la que el resto de los guardas pasaban las horas libres. Como acababa de amanecer muchos seguían durmiendo o estaban desayunando, así que el patio estaba vacío a excepción de dos guardas que andaban jugando. Wan se acerco al reconocerlos, sabiendo que no tardarían mucho en terminar.
-¡Ja,!-exclamo uno de ellos moviendo una de sus fichas.-A ver como sales de esta , Bo.
El menor sonrió socarrón con sus inocentes ojos e hizo un movimiento terminando la partida con su absoluta victoria.
-¿Decías Mako?
El mayor se llevo las manos a la cabeza exasperado, mientras Bolin se reía de su expresión. Wan tampoco pudo evitar una sonrisa a pesar de su estado, hasta donde el sabia Mako solo había ganada unas pocas veces a su hermano menor.
-Creo que si te esforzaras tanto en la arqueria como en derrotar a Bolin te ascenderían inmediatamente.-comento mirándolo divertido.
-No todos tenemos el lujo de poder entrenar con una guerrea del sur.-gruño Mako levantándose para cederle el puesto mientras su hermano colocaba las fichas en posición de inicio.-¿No acabas de terminar tu turno? Deberías dormir.
-No tengo sueño.-se limito a responder y movió la primera ficha comenzando así una nueva partida.
Como era de esperarse cada vez que jugaba contra Bolin la partida se alargo hasta tal punto que los militantes habían terminado de desayunar y todos los que tenían libre aquel turno los habían rodeado. Las apuestas no se hicieron esperar, Wan y Bolin eras los mejores cuando se trataba del Pai Sho así que nunca se sabia como acabaría la cosa.
-Esta vez la victoria sera para Bolin.-murmuro uno de los guardas a otro.-Wan le toco custodiar a su majestad esta noche.
-No estaría tan seguro.-murmuro el otro.-Aunque este cansado de estar levantado toda la noche sus ojos muestran una determinación que no he visto nunca…
Los murmullos no eran mas que corrientes de aire, y lo único que tenia en su mente era múltiples opciones a la hora de mover sus piezas, intentando adivinar los movimientos de Bolin sin que este previniera los suyos. Era lo mejor para despejar su mente, a pesar de una pequeña parte de su subconsciente seguía rumiando su desgracia, que la mujer a la que amaba se veía obligada a tener un hijo con alguien que la trataba como un juguete.
Pero Bolin también ponía todo su empeño en la partida, mas por diversión que por otra cosa. Así que no se lo estaba dejando nada fácil a Wan, pero era mejor para el así. Por mucho que los minutos pasasen parecía que la partida no avanzara. Ya llevaban como casi dos horas cuando una voz interrumpió con tono autoritario.
-Que yo sepa este es el patio de entrenamiento, no una plaza de juegos de la ciudad.
Todos los presentes se dispersaron mindoniense en fila, incluidos Bolin y Wan que se pusieron inmediatamente de pie y en posición. El alto oficial que les miraba descontento, era un joven que imponía respeto y había conseguido su ascenso rápidamente con grandes honores, incluso se rumoreaba que era el hermano mayor de la segunda concubina mas favorecida por el emperador, aunque no había manera de averiguarlo.
La reprimenda del general duro una buena media hora, dando a entender lo decepcionante que unos soldados de palacio perdieran el tiempo como unos ancianos pueblerinos en lugar de aprovecharlo para mejorar sus habilidades. Wan tenia la cabeza en otros asuntos ante la presencia de su superior.
Si el general Zuko estaba en palacio significaba que la favorita del anterior emperador había vuelto de visitar la tumba de su familia.
Lo que faltaba.
-Se acabaron las "vacaciones".-lamento Bolin cuando les permitieron dispersarse.-¿Por que no vamos a tomar algo a las cocinas?
-¿A tomar algo o a charlar con alguna de las cocineras?-bromeo Wan haciendo que la cara del se sonrojara y le golpeara el hombro.
-Mi sola presencia es suficiente para que todas caigan ante mis pies.-dijo adelantándose.
Cuando llegaron se encontraron con un ambiente relativamente tranquilo, las cocineras charlaban relajadamente mientras pelaban y cortaban algunas frutas que serian llevadas a las habitaciones del emperador o de las mujeres del harem. Wan aparto la vista al reconocer las que se decían que podían ayudar a concebir un hijo.
-Bolin, querido…-saludo una anciana cuando levanto la vista den su tarea.-¿Otra vez escapándote de tus deberes?
-Tengo el turno libre, abuela. Creo que puedo permitirme venir a saludarte y demás…-dijo alargando la mano hacia una pieza de mandarina pelada, pero Yin se lo impido dándole un manotazo.
-Ni se te ocurra, si tienes hambre coge algo de la otra mesa y lavate las manos.-le regaño la anciana con gesto severo, mientras Bolin la obedecía se volvió hacia Wan.-¿Y tu donde te metiste para no desayunar?
-Hola Yin.-la saludo con un abrazo. La anciana lo había tratado desde el primer momento como uno mas de sus nietos, y Wan no podía estar mas agradecido ya que era la única figura maternal que había tenido.-Lo siento no tenia mucho apetito ¡auch!
La mujer no había tenido ningún reparo en darle un buen coscorrón y empezar a sermonearle de la importancia de no saltarse las comidas y de lo afortunado que era al poder disponer de todas ellas al ser parte de la guarda. A pesar de su baja estatura, Wan se sentía minúsculo en frente de ella en situaciones como esa.
-Y ahora lavate las manos mientras te doy un plato de algo.-señalo hacia el cubo.-Y ahí de ti como dejes algo en el.
Sonriendo tímidamente decidió obedecer a Yin, se sentó junto a Bolin y los dos comenzaron a comer un suntuoso plato. Cuando estaban terminandolos Korra apareció con cara de cansancio, no podía ser buena señal; y menos aun que tomase uno de los cuencos lleno de frutas que habían estado preparando las cocineras.
-Ya me preguntaba donde te habías metido-fue su saludo simple y cortante.-Pasate dentro de una hora o así, hoy toca practicar la lanza.
Y tal como había entrado se fue, con la única diferencia siendo aquella "peligrosa" carga.
-¿Lanza?-pregunto Bolin sorprendido mirándolo.-Pero si eres espadachín.
-Korra insiste en el entrenamiento con todas las armas.-dijo encogiéndose de hombros.-Lo malo es que entreno con alabardas.
Como era de esperarse el otro casi se atraganto con la risa, algo normal teniendo en cuenta que el tipo de lanza mencionado era un arma principalmente de mujer, aunque algunos monjes también la usaban para la protección de los templos.
-Si quieres te dejo mi yari-dijo cuando se le calmo la risa.-Mientras no me la destroces…
-Entonces mejor que sigo como hasta ahora.-le interrumpió Wan levantándose.-Tu solo la has visto en demostraciones, el entrenamiento se lo toma mil veces mas serio. Ire a echarme una siesta en los barracones, hasta que tenga que presentarme.
Se despidio de Yin, y se apresuro a su destino. Aunque por el camino se tropezó con un grupo de lemures que corrían hacia el árbol que era su hogar, sonrió al notar que llevaban piezas de frutas encima para alimentar a su grupo, si con los animales funcionaba de igual manera la población de aquellos pequeños ladronzuelos no tardaría en aumentar.
-Llegas tarde.-le regaño Korra cuando se presento en el patio de entrada del harem
-Me quede dormido.-respondió Wan con su habitual sonrisa torcida, mientras agarraba la alabarda que le arrojo la sureña.-Sabes, he notado que los lemures se han vuelto mas hábiles a la hora de conseguir comida.
Korra le devolvió la misma sonrisa al entender su mensaje.
-Se han vuelto un incordio.-gruño.-Espero que no le pase a todo el mundo.
"Nadie debe de enterarse o darse cuenta de que les doy la fruta." Un mensaje fácil de entender.
-¿Como ha estado el trabajo esta mañana?-se puso en posición.-Parecías agotada.
"¿Como se encuentra Raava? Y no me mientas, se te nota la preocupación."
-Se ha vuelto mas tedioso.-lo imito-Cuesta tomarse un respiro.
"Mal, estamos buscando una salida pero hay que ir con pies de plomo."
-Seguro que mejorara.-intento mantener la voz neutra mientras andaba en círculos al igual que Korra hasta que uno decidiera atacar
"¿No puede usar a otra?"
La sureña ataco sin decir palabra empezando con el entrenamiento en si.
"No."
Wan seria desarmado en poco tiempo, ¿cómo hacia Korra para mantenerse entera en esa situación? El sentía como si fuera romperse en mil pedazos a la mínima oportunidad.
-No dejes aberturas.-le regaño.-Usa lo que tengas, no dejes que los demás lean tus movimientos.
A pesar de que eran instrucciones que debía seguir al pie de la letra, también contenían un mensaje.
No te desmorones.
Utiliza tu frustración por la situación como fuerza.
No seas tan obvio.
Pero se había equivocado con la ultima parte, a pesar de que las palabras eran las habituales para decir aquello, en realidad significaban otra cosa.
Se fuerte, por ella.
