El Pecio
Esta es una de las veces en las cuales odio ser Marine Espacial piensa el Capitán Numitor mientras permanece sentado en el cuarto posterior a la cabina de la Thunderhawk "Furia de Ulcsis". Junto a él se encuentran los Sargentos Veteranos Marcus y Aar, los cuales miran a la nada como si trataran de descansar un poco antes de lo que sería una batalla. Aunque tenga al mando sargentos más jóvenes e igual de capaces, la experiencia de estos los hace invaluables para el joven capitán.
El Sargento Aar es un veterano curtido de varias campañas llevadas a cabo por los Ultramarines. Su especialidad es la de sacar al enemigo de sus escondrijos antes de que ellos le sorprendan. Nunca en su carrera le han podido sorprender, es más, él es el que ordena a sus Marines Tácticos "Los Hijos de Acastos" dispararles cuando estos creen estar seguros de que nadie los ha visto. Se dice que su auspex es su mejor aliado y la ruina de sus enemigos.
El Sargento Marcus es el que dirige a la Escuadra de Exploradores (conocida como "El Escuadron Zombi") de la Flota de Exploración. Él siempre prefiere la prudencia y hacer creer al enemigo todo lo contrario a la realidad, algo que el Codex Astartes promulga. Jamás ha perdido a un neófito y él dice que esta no será la excepción. Ahora su trabajo será más importante que nunca, ya que él se encargara de llamar a los veteranos con Armaduras Tácticas Dreadnaught en el momento preciso.
Otros sargentos como Butch, Kardan, Malus, Laguz y Ailex también dirigen las demás escuadras. A Butch el agrada acabar con el enemigo de forma rápida y con un solo tiro, por eso es un asiduo admirador de los cañones y rifles de plasma, y, aunque son algo inestables, sus "Cazadores de Ultramar" creen en ellos. Al Sargento Malus le entusiasma la idea que su escuadra "Los Invasores" sean especialistas en todo, tanto en destruir a la infantería enemiga como a sus vehículos, por eso prefiere los lanzamisiles y quedarse a distancia prudencial para luego asaltar al enemigo ya acobardado. Tanto Kardan de "Los Guardianes de Iax" como Laguz de "Los Condenadores" comparten el gusto por volar tanques enemigos; los cañones láser y lanzamisiles son armas veneradas por ellos y consideradas como herramientas para la adoración de nuestro amado Emperador. La única escuadra que se dedica a llevar la muerte en un brutal enfrentamiento cuerpo a cuerpo en la del Hermano Ailex y sus "Aguilas Negras"; ellos están provistos de retroreactores y su salvajismo en el enfrentamiento cara a cara no tiene par en esta flota.
- Estamos por llegar. -dice el hermano Tácito desde la cabina.-Prepárense para el descenso.
- Entendido hermano.-responde Numitor y muerde su labio inferior tratando de reprimir la natural ansiedad antes de una batalla mientras se coloca "Las Garras del Águila", una pareja de cuchillas relámpago tan veneradas como "Los Guanteletes de Ultramar" llevados por el Señor Calgar.
La Cañonera Thuderhawk inicia su descenso en el puerto de la estación orbital "Sangre y Furia 32" de los hermanos Ángeles Sangrientos. Esta estación está ubicada en un punto de Lagrange al rededor de Pelusa V. De acuerdo al informe del Hemano Epistolario Cástor la estación ha sido abandonada y se ha detectado una gran cantidad de movimiento en ella. La Thunderhawk termina de descender. Numitor baja junto a sus hermanos seguido de Aar y Marcus hacia el compartimiento de carga de la cañonera.
El lugar está lleno de escombros. La luz del lugar titila mortecinamente. Las paredes dejan ver el antiguo color blanco que tenían ántes de que el lugar fuera abandonado por los Hermanos Ángeles Sangrientos. El símbolo de la gota de sangre alada se encuentra pintado en el centro del enorme recinto; este se encuentra medio cubierto por algunos escombros.
- Sargento Marcus.
- Sí, mi Señor.
- Quiero que el "Escuadron Zombi" se adelante hacia el interior del pecio e informen de lo que encuentren. Si establecen contacto visual con alguien o algo infórmenlo de inmediato y quédense donde estén sin hacer nada.
- Si, Hermano Capitán.
- Vayan, y que el Emperador los guarde.
La rampa frontal de la Thunderhawk cae y los cinco exploradores parten hacia en interior de la estación abandonada. Los demás hermanos Ultramarines bajan por ella y observan el lugar. El puerto está vacío y en el suelo hay algunos escombros. La luz tiende a fallar por momentos y el aire está algo enrarecido por el paso del tiempo. Atrás de ella pueden ver la barrera de vacío que separa el puerto de la estación del espacio negro y estrellado.
Numitor se acerca al Sargento Ailex. Este lo mira sorprendido al ver que su capitán está usando "Las Garras del Águila" y un retroreactor.
- Yo iré con su escuadrón sargento.
- Será un honor para nosotros, mi Señor.
El capitán voltea a ver a sus demás hermanos. Ellos esperan sus órdenes con impaciencia.
- Bien hermanos, dependiendo de lo que el "Escuadrón Zombi" informe sabremos lo que hay que hacer. Mientras tanto el plan original no cambia.
De repente los Marines sienten algo en sus cuerpos, como si estos pesasen el doble y les faltase el aire. Algunos de los hermanos Ultramarines se arrodillan por la extraña sensación sobre sus cuerpos.
- Por el Emperador. – dice el hermano Mern – Hay fallas en el sistema gravitacional.
- Esto es un pequeño obstáculo hermanos, – dice Numitor – algo así no nos detendrá.
Al oír esto, los hermanos que cayeron de rodillas por el cambio gravitacional se levantan. El honor de su capítulo está por encima de todo. De repente el peso que sentían desaparece y ahora se sienten más livianos que antes. Se sientes mucho más aliviados. En sus cabezas comienza a rondar la idea de que esta desagradable situación la vivirán bastante seguido por aquí.
- La gravedad del pecio juega con nosotros. – dice el Sargento Laguz algo preocupado.
- No hay problema. El Emperador está con nosotros. – agrega Numitor recordando las palabras de Varnum. Entonces su comunicador se enciende y responde - ¡Aquí Numitor!
- Señor. – dice la voz – Aquí el Sargento Hunter. El Sargento Mainard y yo estamos listos para ser teleportados junto con nuestros exterminadores cuando usted lo desee.
- Gracias Sargento. – responde el capitán – Estén listos para la acción. Fuera.
El Hermano Capitán Numitor sabe lo ansiosos que son los sargentos Hunter y Mainard. Ambos han comandado escuadras de exterminadores por más de sesenta años y son conocidos por su puntería y brutalidad frente a sus enemigos. En este lugar su instinto de supervivencia es clave para atravesar este laberinto para ratones. Nuevamente el comunicador de Numitor se enciende.
- ¡Aquí Numitor!
- Aquí el "Escuadrón Zombi". Hemos llegado hasta el centro de la estación y tenemos contacto visual con el Ordo Hereticus.
- Entendido Sargento Marcus. Quédense ahí ocultos. Vamos en camino.
El capitán apaga su comunicador y sus hermanos se miran entre si con muestras de duda. Numitor se da cuenta de esto y entiende el por qué de este sentimiento. El Sargento Aar se pone frente a su capitán.
- Señor, ¿qué haremos?
- Entrar al pecio como lo habíamos planeado.
- Es que…
- Se lo que piensan. Lo que nosotros perseguimos es tratar de asegurar esta estación. Si terminamos rivalizando con la inquisición por estar en el mismo lugar ¡que se cuiden! Recuerden que los Ultramarines no tenemos por que darles explicaciones de nuestros actos. Nosotros somos Marines Espaciales y estamos por encima de sus leyes. Si ellos nos atacan, son traidores y deben ser tratados como tales.
- Pero esto cambia el plan original, mi Señor. – agrega el sargento Kardan.
- En realidad no lo cambia mucho. – responde Numitor – El único cambio es que quiero al inquisidor que los guía con vida.
Los hermanos de la Flota de Exploración asienten en silencio. Saben que la Inquisición es poderosa, pero también es cierto lo expuesto por el Hermano Capitán Numitor.
- Bien hermanos, - dice el capitán a sus hombres – vamos por la gloria de nuestro capítulo, ¡por Guilliman!, ¡por el Emperador!
- ¡Coraje y honor! – dicen los hermanos Ultramarines que le acompañan.
Y así comienzan a adentrarse al pecio esperando el terrible golpe de las fuerzas inquisitoriales del Ordo Hereticus.
