Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora.


CAPITULO 2

LA PRIMER PISTA

Luego de la comida, que consistió en un embutido algo seco, unas galletas y un par de latas de conservabas, ambos hablaron animadamente, principalmente la princesa le preguntaba sobre la vida en el planeta y como lograban vivir sin magia ni algún poder. Después de hacer un poco de café, cosa que Heiler no entendía como podía disfrutar algo tan fuerte y sin azúcar, ella le insistió en salir a ver su ciudad. Pudo apreciar la lenta reconstrucción de esta y los efectos de la guerra acontecida, no lograba comprender como podían matarse los unos a los otros, pero entendía la avaricia de los seres corrompidos. Llegada la tarde ambos llegaron a un parque y descendieron de la motocicleta.

- Entonces... ¿Qué te pareció? – Consulta Rei.

- Debe haber sido un lugar hermoso antes de la guerra. – Responde acomodándose el cabello.

- Lo era... Lamento haber participado y las cosas que tuve que hacer... – Dice apretando su puño – Cumplí los 16 años en una trinchera bajo el fuego de artillería rusa, perdí a dos de mis amigos de la infancia en ese lugar… – Continuo con los ojos brillosos.

- Lo entiendo... Mi planeta fue atacado por… un ente oscuro… Algo así como un brujo o hechicero para que entiendas, y pocos quedamos ya de los que fuimos. – El sol comenzó a descender en el horizonte. – Es por eso que estoy aquí... Yo nese...

En ese momento ella calla repentinamente y el sol casi estaba oculto. El la ve como ella se torna pálida.

- ¿Que te sucede Heiler? – Pregunta nervioso acercándose.

- ¡Dame tu mano por favor! – Él la toma sin vacilar mientras la gema que estaba en el collar comenzó a brillar como la noche anterior. – Lo siento... Pero...

De ella emana una luz verde e intensa mientras su cuerpo desaparece. El abre su mano sorprendido encontrando en ella la gema verde esmeralda que rescatara ayer. Rei observo atento para luego llevar su mano al pecho antes de guárdala en el bolsillo de su camisa.

Sin comprender lo que paso decidió volver a su casa. – "Mi casa" – Pensó. Esta estaba igual a como la había reconstruido la Princesa. Entro a la casa tras guardar la moto se dirigió por primera vez a su cuarto, a lo que había sido su cama tanto tiempo atrás. Pero vuelve sobre sus pasos y decide dejar la gema sobre la cama de la alcoba principal. Tras tomar otro café sube a la alcoba y se acomoda en un sillón frente a la cama. Unas horas más tarde y sin poder responder las preguntas de su cabeza Rei se duerme profundamente.

En la mañana, los primeros rayos de luz solar entraron en la habitación y la gema, que estuvo inerte durante la noche, comenzó a emanar una luz intensa. Sobre la cama reaparece la nuevamente Heiler abriendo lentamente sus verdes ojos. Ella mira hacia el techo del lugar para luego incorporarse preocupada por no saber donde estaba. Da un vistazo al lugar y en uno de los rincones ve que estaba Rei dormido incómodamente en el sillón. Ella se sonríe sin saber por qué y tomando un cobertor decide taparlo, otro gesto que no supo porque, pero sintió que debía. Descalza y con cuidado, sale del cuarto para no despertarlo bajando hasta la cocina. Pensó que debía hacer algo para comer, otra cosa que no sabía porque, pero su humana apariencia le decía que tenía hambre. Recordó la comida que comió ayer, pero deseaba otra cosa. Sin saber que hacer pone su mano sobre un libro de recetas y cerrando sus ojos unos segundos concentrada, como si con el solo contacto aprendiera lo que había dentro. Al abrirlos y sobre la mesa habían aparecido un montón de galletas, algunos strudels y varias tortas al igual que una cafetera llena, sonriendo satisfecha con la labor. En el piso de arriba Raymond despierta y ve que en la cama no estaba ni la princesa ni la gema. Preocupado baja rápidamente las escaleras sintiendo a mitad de camino un delicioso aroma que proviene de la cocina. Al entran ve lo que había en la mesa y que ella estaba sentada mirando por la ventana. Al voltear ella pone una bella sonrisa al verlo.

- ¡Buen día Rei!

- ¿Que es todo esto? – Cuestiona el joven mirando la mesa abarrotada de alimento.

- No sabía que os gustaría, he puesto lo que tradicionalmente desayunan aquí. – Responde con una sonrisa.

- ¿Has preparado todo esto? – Cuestiona incrédulo.

- No, solamente visualice lo que hay en ese libro – Responde la princesa señalando el viejo libro de cocina.

- ¿Cómo es que...

- Te lo repito, en términos terrestres soy mágica. – Responde con tratando de no parecer molesta.

- Por cierto ¿Que te paso al anochecer? Me preocupe. – Afirma acercándose a ella.

- No estoy totalmente segura, pero debe ser a causa de vuestro sol, sin él no puedo conservar la figura humana. – Responde alejándose unos pasos.

- ¿Entonces qué forma tienes? – Pregunta preocupado

- Soy un ser de luz, nuestra forma es la que nos el lugar donde estemos. Aquí soy una joven mujer.

- ¡Y muy bella por cierto! – Declara sin pensar.

- Gracias Rei – Responde la mujer mirando a otro lado para que no la vea sonrojándose.

- Entonces… – Se sienta en la mesa y sirve dos tazas de café – ¿Qué haces en la tierra?

- He recorrido varias dimensiones y toda tu la galaxia y en busca de los últimos seres de mi mundo, tras la caída de mi dimensión permanecí encerrada unos… – Se pone a calcular como haciendo cuenta con los dedos. – 1000 años terrestres en la oscuridad. – Responde apenada tocando y mirando su gema. – Hasta que logre huir tras engañar a mi captor.

- ¡Mil años! – Dice sorprendido. – ¿Cuántos años tienes?

- No lo sé, creo que desde el origen mismo del tiempo. – Responde con tranquilidad.

- Estuve encerrado un año y medio y me resulto interminable, no quiero pensar estar tanto tiempo como prisionero.

- Fue duro... Además no logro quitarme la maldición que cae sobre mí, hasta que no logre encontrar a todos mis compatriotas no conseguiré librarme de esto. – Dice mostrando la gema.

- ¿Quieres decir que estabas atrapada en esa gema? – Cuestiona preocupado por el relato.

- Si, como lo has visto cuando cae el sol en tu planeta quedo atrapado en la gema... – Mira la gema mientras la novia entre sus dedos. – ¡Quiero librarme de esto y poder continuar mi destino!

- ¿Y cuál es? – Pregunta intrigado tomando un sorbo de su café.

- No lo sé. – Responde con tranquilidad. – Lo sabré algún día, somos seres de luz, poderosos, pero no logramos conocer nuestro destino. Es una de las leyes de nuestra dimensión.

- ¿Y quieres saberlo?

- Solo me gustaría saber si lograre terminar mi misión. – Responde con vos cansada.

- ¿Es por lo que estás en este mundo?

- Si, ya encontré a muchos de los míos. Hace 700 años que vago en el espacio como una estrella fugaz. Y los que encontré están haciendo lo mismo.

- Quiere decir que cuando finalices... ¿Te irás? – Cuestiona con algo de molestia, pero tratando de no mostrarse afectado.

- Me temo que si, en este mundo siento la presencia de lo que ustedes llamarían hermanos, las ultimas que faltan.

- ¿Entonces estas al final de tu búsqueda?

- ¡Afortunadamente es mi último destino! – Dice con una sonrisa – Lo que no se... Es como encontrarlas, no sé si todavía tienen sus poderes o si están atrapadas en un cristal como yo lo estuve. Cuando logre escapar de mi encierro libere a todos los encarcelados y al momento de hacerlo todos salieron disparados por diferentes dimensiones y galaxias. Pero no todos mantuvieron sus poderes, algunos quedaron en sus gemas y otros simplemente desaparecieron en las inmensidades del tiempo y el espacio. Solo espero algún día tener en poder de rescatarlos a todos.

- Has conocido a muchas... No sé cómo decirlo, personas, seres, no sé si me explico. – Cuestiona moviendo las manos.

- Si, muchas, pero debo decir que este mundo es el que más me sorprendió.

- ¿Porque lo dices?

- Es un mundo hermoso y no comprendo porque lo están destruyendo.

- Pienso que es la naturaleza del ser humano. Desde que existe la historia siempre hubo guerras y matanzas. ¿Pero cómo lo sabes, acabas de llegar?

- Conozco la Tierra desde que era una piedra incandescente. – Sonríe – Conozco toda vuestra historia y es una pena que todavía no hayan aprendido a vivir en paz. No logro entender que los motiva a ser así.

- ¿Y con tus poderes no puedes limpiar este mundo?

- Podría, pero no nos está permitido alterar la vida en los planetas. Aunque… una vez lo desee con desesperación… – Dice en vos baja casi como si pensara en vos alta.

- ¿Por qué? ¿Quien dispuso una regla así?

- Todos llegamos a esa conclusión después de la dominación y destrucción de un sistema solar a manos de lo que podríamos llamar un hechicero, el que tomo nuestro mundo. Decidimos aceptar el libre albedrío de los mundos.

- ¿Quiere decir que este hechicero destruyo un mundo? ¿Y luego tomo el tuyo?

- No somos seres ambiciosos, no poseemos los mismos sentimientos que los seres humanos, por eso nos tomo por sorpresa y no pudimos defendernos a tiempo. Algunos pocos abandonaron la dimensión, otros desaparecieron y algunos... – Baja la voz con tristeza. – Pasaron al olvido.

- ¿Quieres decir muertos? – Cuestiona al ver su rostro palidecer.

- Si lo pones de una manera humana, si murieron. Nosotros cuando morimos pasamos al olvido, es como si no hubiésemos existido es otra de las reglas. Pero es la única que no logro obedecer, recuerdo a todos mis amigos y seres cercanos... – Dice con pesar en su vos.

- Te entiendo… me pasa lo mismo. – Se echa hacia atrás en la silla y recuerda a su familia sentada en la misma mesa desayunando.

Vuelve a mirar esos ojos que lo cautivaban y sin pensarlo dos veces se endereza en su silla y sin quitar sus purpuras de ella le dice.

- ¡Entonces te ayudare! En lo que pueda un simple humano como yo. – Afirma Rei con seguridad.

- Tendremos que viajar por distintos lugares hasta que llegue a ellas y puede ser peligroso para ti.

- No tengo nada que perder. Tú eres todo lo que tengo ahora. – Dice con seguridad.

- ¿Apenas me conoces y pretendes arriesgar tu vida? – Responde no menos sorprendida.

- Llámame loco o simplemente humano, pero siento dentro de mí un fuego que me dice que tengo que hacerlo. Aunque sea mi última aventura lo hare. – Asegura acortando distancia.

- No sé qué decir…

- Solo di que sí. – Responde extendiendo su mano, ella lo mira sorprendida y el agrega. – No solo se saluda de esta manera, también cerramos los tratos así.

- Este bien… – Ella toma su mano. – Pero no quiero que te arriesgues bajo ningún concepto.

- ¡Es un trato!... Lo que si… deberíamos hacer algo con tu vestimenta…

- ¿Que tiene de malo? – Dice extendiendo la gran falda.

- Si fuéramos a una fiesta… nada, pero vas a llamar mucho la atención, como ayer.

Ambos terminan de desayunar y deciden que el mejor lugar para iniciar la búsqueda era Berlín. El mira su moto y decide quitar el sidecar, pues a pesar de que la guerra termino sabia que los soviéticos no eran muy agradables con ese tipo de cosas, pues a pesar de no tener su antiguo esplendor era claro que había portado una ametralladora años atrás. Ya en el camino ella miro como vestían las mujeres y con el solo pensar sus ropas reales se transformaron en las habituales ropas de la época. Al principio la joven extraterrestre se sujetaba de los soportes de la motocicleta, pero varios kilómetros después y tras unas maniobras por el viejo camino rural ella opto por abrazarlo. Esta simple acción hizo que los dos pudieran sentir una calidez que ninguno de los dos había sentido antes. En silencio ambos continuaron hasta llegar a las afuera de Berlín, donde después de un par de controles a cargo de la policía y parte del ejército ruso que aun ocupaban dichos territorios pasaron sin más problemas. Siguieron hasta el centro donde aun después de casi dos años del final de las hostilidades se podía apreciar los daños ocasionados por la guerra.

- ¿Donde vamos? – Consulta la joven al notar que la velocidad bajaba.

- A la biblioteca, o lo que queda de ella. Es posible que puedas encontrar algo que pueda ayudarte.

- ¿Que es una biblioteca?

- Es un lugar donde se guarda el conocimiento de la humanidad en libros como el que sacaste las recetas del desayuno.

- Ya veo… – Dice al ver el castigado edificio que funcionaba la biblioteca. – Muy primitivo.

Frenaron en la calle principal dejando la moto apoyada en el cordón, puesto que al quitar el sidecar no tenía el pie propio de la moto. Caminaron hasta el deteriorado edificio que se mantenía en pie, que aun mostraba la crudeza del combate en esa parte de la ciudad. Al entrar vio un anciano, que era uno de los pocos sobrevivientes que trabajaban en el edificio antes de la invasión del ejército rojo a esa parte de Alemania. Rei vio como ella se alejaba y opto por cerrar las puertas del lugar para que no entrara nadie más. La joven se acerco a un sector donde había muchos libros dañados, algunos casi inutilizados y otros que solo quedaban parte de sus tapas. Miro el lugar con atención mientras se concentraba levantando sus manos y ante la atónita mirada del bibliotecario estos libros volvieron a su esplendor original.

- ¿Cómo es posible que… – Dice el anciano dejando caer sus lentes.

- Por favor no diga nada. – Pide Rei al darse cuenta que vio lo que su princesa acababa de hacer. – Es difícil de explicar.

Helier camina a través de los libros y tras retirar algunos encontró uno que lo miro atenta y tras apoyar su mano en la tapa cerro sus ojos para luego abrirlos con alegría.

- ¡Aquí hay una pista! – Dice Heiler con alegría. – ¡Tenemos que encontrar a este hombre! – Agrega mostrando un libro de física.

- ¿Ese quién es? – Pregunta Rei.

- ¡Albert Einstein! – Responde el bibliotecario.

- ¿Donde está él? – Cuestiona al joven con alegría poniéndose a su lado.

- Esta en Estados Unidos. Escapo en 1932 antes del ascenso del nazismo.

- ¿Nazismo? – Cuestiona Heart

- Después te lo explico. Vayámonos. - Responde Rei

- Pero… como hizo esto…

- ¡Solo magia y le pido que no diga nada a nadie de esto! – Responde Heiler guiñando un ojo al sorprendido anciano. - ¿Podría quedarme con este libro?

El anciano asiste mientras ellos salen rápidamente del edificio y sin mediar palabra suben a la motocicleta. Hicieron varios kilómetros fuera de Berlín antes de detenerse. Descendieron debajo de un árbol en un pequeño paramo al costado del camino. Ella bajo y camino unos metros mirando hacia el cielo, mientras él se quedo maravillado observando su rostro lleno de esperanza, fue cuando se pregunto qué era lo que estaba sintiendo por esa joven.

- ¿Como supiste que hay que buscar al físico?

- Hay algo en esa fórmula que llamaron Teoría de la Relatividad, es algo muy de mi hermana. Ella es una de las mentes más maravillosas que haya conocido. Tiene la habilidad de enseñar con su sola presencia, es un manantial de conocimiento que solo pocos pueden seguirle el paso… Ella siempre planteo esa teoría y la demostró entre otras cosas. Cosa que dudo mucho que a ese humano se la haya ocurrido solo.

- ¿Estas queriendo decir que la mente más importante de este siglo robo esa fórmula?

- No, ella se la ha trasmitido de alguna manera, lo sé. Llévame a ese lugar llamado Estados Unidos. – Pide entusiasmada.

- Quisiera Heiler, pero… no podemos ir en motocicleta, tendríamos que viajar unos días hasta Francia y de ahí tomar un barco.

- ¿Hay algún inconveniente con eso? – Cuestiona molesta.

- No, pero no tengo permiso, soy un ex soldado del eje y no me darán el pasaporte tan fácilmente, sin tomar en cuenta el dinero para poder abordar.

- ¿Dinero? – Cuestiona sin entender que era.

- Si. Es algo que sirve para adquirir cosas o servicios. Con mi último trabajo gane unos francos, pero no alcanzaría para un viaje de ese estilo.

- Pude reconstruir una casa. ¿Crees que "eso" sería un problema? – Responde con autosuficiencia.

- Pienso que no, pero sería como una estafa.

- No, como lo veo yo es una pequeña treta para cumplir nuestro cometido. – Responde con una sonrisa.

Rei mira el cielo y toma la mano de Heart. Esta se sonrojo ante el sorpresivo contacto y no pudo decir nada ante esa mirada que estaba trayendo sentimientos que solo había visto sin entenderlos del todo.

- Nos queda pocas horas de luz, será mejor apresurarnos, no quiero perderte en el camino. – Dice con una media sonrisa.

Ella simplemente asistió y aun sonrojada se subió abrazándolo nuevamente. Esta vez y sin proponérselo sintió el perfume de él y se impregnó en su ser de una manera que no lo espero. Como había dicho el pelinegro, llegaron a la casa con el tiempo justo y al entra ella comenzó a brillar como el día anterior, pero antes de desaparecer ella alcanzo a decir.

- Duerme en la cama, ese sofá se ve algo incomodo. – Finalizo con una sonrisa mientras tomaba su mano para aparecer en su pequeña prisión esmeralda.

Rei tuvo el cristal en su mano y nuevamente lo guardo en su camisa. Comió algo que aun había sobrado del desayuno y se fue a acostar a la cama. Dejo la gema en la almohada y lentamente se durmió.

El Fuego y la Estrella

En la mañana el sol despertó a ambos, lo que fue una sorpresa también. Al abrir sus ojos se encontraron frente a frente en la cama cruzando sus miradas sin saber que decir y como la primera vez tomados de la mano. Con el rostro como tomate ambos salieron de la cama por extremos opuestos, el cayo de cola al piso al tropezarse con sus zapatos, mientras ella casi tira un espejo en la cómoda.

- Yo no quise… – Comenzaron a la vez. – No fue… – Continuaron…

- Voy a la cocina. – Dijo ella rápidamente mientras sale corriendo de la habitación.

El se queda sonrojado viendo su cabello suelto, el cual flameo como hilos de plata mientras se retiraba notando lo largo que era. "Ella se ira, no te hagas ilusiones" pensó para sí.

Mientras ella al llegar agitada a la cocina se apoyo en la mesada pensando. "No pienses en cosas así, el es un mortal y uno muy simple" – Se dijo con determinación mirando su reflejo en la ventana que aun seguía sonrojado por ese despertar.

El día transcurrió sin mayores percances, pero ninguno toco el tema. Se había producido una pequeña incomodidad, la cual se reflejaba cada vez que cruzaban mirada. Con una par de averiguaciones Rei consiguió donde podía conseguir los papeles para ellos. El siguiente paso fue mostrarle lo que era el dinero para poder copiarlo. De esta manera dos días después se dirigieron a la estación de trenes de Berlín para viajar a Francia y de ahí al puerto Le Havre. Con una pequeña maleta esperaron el barco que los llevaría a Estados Unidos. El nombre del barco llamo la atención de ambos, El Milenio, no sabían porque pero sentían que ya conocían ese nombre.

Cuando el barco estaba zarpando ella sintió que algo no estaba bien, una presencia que la asusto, pero trato de no mostrarse afectada. Extrañamente Rei vio como los pájaros se mostraron nerviosos en ese momento, si bien le llamo la atención decidió ignorarlo. Pocas horas después el sol comenzó a caer, por lo que decidieron ir al camarote a esperar su transformación.

El Fuego y la Estrella

Mientras una estrella cruzaba el mar, una sobra llegaba a la biblioteca de Berlín con la última luz solar. El frio se apodero del lugar junto con las primeras sombras de las luces de mercurio recién instaladas en la calle. Una de estas sombras tenia del cuello al viejo bibliotecario.

- Solo dime lo que te dijeron y nada te pasara. – Dice el oscuro sujeto.

- No lo sé mi señor, créame. Solo miraron esos libros y se fueron… - Alcanza a señalar con el poco aire que aun contenía sus pulmones.

- No quería llegar a esto… pero no me dejas otra opción… – Responde con sarcasmo.

Sus ojos brillaron y el cuerpo del anciano comenzó a perder su color y temperatura. Cerro los ojos dejando caer el inerte cuerpo al piso como si aquel embase no sirviera de nada.

- ¿Me pregunto quién es ese tal Albert Einstein? – Se pregunto a sí mismo. – ¡No importa… alguien lo sabrá!

Paso por encima del cuerpo como si de un simple obstáculo se tratara para salir caminando a las calles de Berlín con una sonrisa que helaría la sangre de aquel pobre desafortunado que se pusiera en su camino. El sol estaba escondido ya y mirando a la Luna su cuerpo se transformo en un pájaro negro que salió volando siniestramente.

Continuara…


Agradecimientos:

Elemar: Si en efecto Sol no solo me contagio, sino que me llevo a escribir de ellos, no solo este sino otro que esta en proceso! Si yo también me lo pregunto, pero ya lo sacare, es una de las pocas veces que comienzo algo sin tener al menos mas de la mitad del fic armado! Gracias y eso espero mi lady y muchas gracias por estar ahí!

Kamisumi Shiroshoshi: Espero que te guste la actualización y yo tampoco tengo mucha idea de lo que estoy haciendo! Gracias y espero no defraudar!

Farid Burgos: Me alegra mucho que te gustara! Y espero que te guste esta actualización, es la primera vez que hago un fic de ellos, pero no la ultima!

Kath Kou: Si para mi los personajes son lo mas complicados, puesto que iran evolucionado de a poco, me resulto difícil y si es un nuevo reto, uno que me gusto afrontar y tratare de no decepcionar! Heiler es diferente, te entendí, espero que se aprecien los originales detrás de esta "vida alternativa" que están teniendo. Me alegra que te guste y amo que me tiren flores (El ego está al lado mío con una sonrisa) Muchas gracias! Espero que te guste este capitulo!

Sol Levine: Mi querida Sol, usted al responsable de abrir la puerta, tirarme dentro y cerrarla tras de mí con llave en este mundo Reiten! Me alegra mucho que te haya gustado y no, no eres mala, yo también lo soy, todavía no he podido seguir con la linda representante de los Kou! Es un recuerdo, es una vivencia… eso lo veremos (incluso yo que estoy embarcado y no pudo visualizar la luz al final del túnel. Aunque de seguro hare como siempre, la historia me dará el camino!) No sé porque pensé en Berlín, pero también pasara en otros lados del mundo como abras visto. Espero que mi pequeña investigación sea correcta!

Como siempre me das nuevas palabras, en este caso genderbender, corrí a google a ver que era! Y en efecto los cambie de sexo, y no solo a ellos… Ellos están cambiados y me alegra que te guste esa pequeña diferencia, pues en efecto quería cambiarlos un poco. Con Heiler quería llegar a un intermedio, en cuanto a Raymond lo pensé un poco más humilde. Logras enardecer mi ego! Así que espero que te guste este capítulo!

Espero que este capítulo les haya gustado y me disculpo por la tardanza, mucho trabajo, tiempo con la familia y nada para escribir…

Nos leemos