Este capítulo va dedicado a Idi: Feliz cumpleaños cielo (con retraso)

De nuevo volví a sentir mi espalda chocar contra una pared, esta vez la de la habitación en la que nos habíamos metido. Zelena ni tan siquiera dedicó un momento a echarle un vistazo antes de que me empujase contra la superficie y comenzase a besarme de nuevo.

Hace ya tiempo que cualquier tipo de duda había quedado atrás: cada beso y cada toque de su cuerpo al mío recibía una respuesta casi inmediata. No podía resistirme a las atenciones que me estaba dando esa mujer.

No pasó mucho tiempo hasta que sentí que sus manos volvieron al juego y daban un par de tirones a mi ropa para dejarme tan sólo vestida con el bra y un tanga. Se separó un poco para observarme, pasando la mirada de arriba a abajo por todo mi cuerpo y haciéndome enrojecer. Tuve la necesidad de taparme, así que inútilmente traté de cubrirme con mis manos y mis brazos.

Ella frunció el ceño y se volvió a acercar a mí agarrándome de las muñecas con una mano y con la otra acariciando mi cadera - No te tapes - yo no supe qué responder a ello, así que lo único que pude hacer fue volver a pegar mis labios a los de ella y rodear su cadera con mi pierna.

Su mano descendió hasta mi culo y lo apretó levemente antes de cargarme para tirarme sobre la cama y colocarse entre mis piernas. Los besos continuaron y poco a poco toda la ropa quedó olvidada en cada rincón de la habitación.

Sus labios bajaron de nuevo hasta mi cuello, mordiendo y lamiendo para dejar una marca que sería difícil de esconder... La simple idea de que la gente pudiese saber lo que ella me estaba haciendo me hizo soltar un gemido y buscar más su roce.

Continuó descendiendo por mi cuerpo, rozando el dorso con la yema de sus dedos y mi pecho con su lengua. En el momento en el que envolvió mi pezón con su boca, arqueé mi espalda para pegarme a su pecho e instarla a ir más rápido... Ella sólo me miró y me sonrió antes de volver a hacerlo más despacio.

Me quejé con un jadeo y ella llevó una de sus manos a mi rodilla mientras subía lentamente (demasiado para mis gusto) hasta mi sexo. Sus dedos empezaron a acariciar de arriba a abajo evitando mi clítoris y calentándome cada vez más mientras su lengua continuaba jugando con la punta de mis pezones y los mordía con algo de fuerza.

Se mantuvo haciendo esto por unos minutos cada vez más fuerte y mi paciencia iba desapareciendo según aumentaban mis nervios... no entendía por qué cojones no seguía.

La agarré del pelo y la muñeca para hacerla besarme de nuevo e intentar que esos dedos acabasen donde yo quería, pero no movió su mano ni un centímetro. Me sonrió entonces como lo había hecho en el pasillo y pegó sus labios a mi oído - Ruégame - se separó y me miró a la cara mientras metía dos dedos terriblemente despacio en mi interior. Intenté negarme y resistirme, moverme más rápido para que ella también lo hiciese pero no lo conseguí y entonces no pude más - Por favor...más... por favor - el nudo en la garganta apenas me permitía hablar, pero ella debió de escucharlo porque entonces comenzó con ese ritmo rápido y duro que yo tanto andaba buscando y que me hizo gritar.

Ella me tapó la boca con una mano consciente del ruido que hacía, pero yo ya estaba demasiado caliente y hasta el más mínimo roce se sentía como fuego sobre mi piel. Los gemidos amortiguados retumbaban por toda la habitación cada vez más altos según me acercaba al orgasmos y mis caderas se movían a más velocidad.

Entonces sentí que me penetraba con un tercer dedo y ya no pude más.

Me corrí con fuerza sobre sus dedos con un sonoro y agudo gemido que hizo su mano vibrar, clavé mis uñas en su espalda haciéndola sisear y cuando por fin mi cuerpo se relajó, caí rendida sobre la cama con mi respiración agitada y el cuerpo sudoroso. Ella continuó cada vez más despacio hasta que estuve totalmente calmada y sacó los dedos de mi interior para lamerlos frente a mi, lo que me hizo fruncir el ceño y ahogar un pequeño gemido mordiendome mi labio.

Ella me sonrió de nuevo con esa mirada y apartando la mano que tapaba mi boca, acercó los dedos a mis labios para que yo los probase. Obedecí y agarré su muñeca sin dejar de mirarla para meterlos en mi boca y lamerlos de arriba a abajo antes de sacarlos no sin antes darle una ligera mordida a la punta al final.

La tomé de la nuca y la acerqué para besarla de nuevo. Ella respondió el beso con la misma fuerza que antes, se notaba que quería más... Y yo estaría encantada de dárselo.

Mi mano bajó por su espalda, rozando su piel como ella lo había hecho antes conmigo y apreté una de sus nalgas cuando hube llegado hasta su culo. Debió de gustarle, ya que entre besos y lamidas soltó un pequeño suspiro y se pegó más a mi; pero cuando quise mover mi mano para comenzar a tocarla, ella me detuvo y se separó del beso - Aún no - entonces sonrió y bajó las manos por mi cuerpo hasta llegar a mis rodillas y abrirlas por completo - quiero hacer algo primero.

Se inclinó sobre mi entrepierna y empezó a repartir besos por mis muslos mientras me agarraba de las caderas y se acercaba cada vez más a donde hacía tan solo unos instantes habían estado sus dedos. Se separó un poco pero no tardó en pegarse de nuevo, esta vez colocando su lengua sobre la base de mi sexo y dando una lamida lenta de arriba a abajo.

Mis manos apretaron con fuerza las sábanas y un jadeo escapó de mis labios - ¡Mierda! - Dios, nunca antes me habían hecho eso y jamás me había atrevido a pedírselo a ninguno de mis anteriores amantes, la vergüenza era demasiada y la sola idea me hacía enrojecer, pero... Joder! De haberlo sabido lo habría pedido mucho antes.

Continuó moviendo así su lengua: cada vez frotándose con más fuerza y evitando mi clítoris mientras me agarraba para evitar los desesperados movimientos de mis caderas. Entonces me penetró despacio y yo llevé mi mano a su cabeza para agarrar su cabello con fuerza mientras gemía cada vez más alto. Se movió un par de veces dentro de mi igual de lento haciéndome perder la paciencia - ¡Joder Zelena! - ella volvía a buscar que le suplicase, quería que le rogase por más pero no lo iba a lograr. Cerré mis ojos con fuerza y pellizcando mis pezones traté de concentrarme al máximo en las atenciones que me estaba dando.

Ella miró hacia arriba y la vi fruncir el ceño... parecía enojada. Agarró con fuerza mis muñecas alejándolas de mí y haciéndome soltar un pequeño quejido mientras trataba de alejarme, pero ella era demasiado fuerte. Colocó cada mano en un extremo de mi cuerpo y sin soltarme bajo de nuevo hasta mi sexo penetrandome de golpe con su lengua y haciéndome gritar de placer.

No quiso darme tiempo a recuperarme y comenzó directamente a devorarme, moviéndose rápidamente en mi interior y acariciando cada rincón de mi sexo con su lengua. La sensación de su lengua húmeda y caliente en mi interior fue la mejor de mi vida, mis caderas se retorcían buscando cada vez más y más de ella y cuando por fin estaba por llegar, ella sacó su lengua y succionó mi clítoris dándole atención por primera vez en la noche.

Grité como nunca antes lo había hecho y cuando lo tomó entre sus dientes tirando de él, el placer y el dolor eran tales que acabé corriéndome por segunda vez para ella.

Acabé cayendo rendida de nuevo en la cama y sentí como soltaba mis muñecas... Tampoco importaba mucho, no me podía mover. Seguía tratando de regular mi respiración y calmar mis latidos, mi mente y todos mis sentidos parecían estar en una nube y apenas fui consciente de cuando Zelena se levantó de la cama y comenzó a vestirse.

- ¿A dónde vas?

- A mi casa - se encogió de hombros sin mirarme. Se encontraba de espaldas subiéndose los pantalones y terminando de abrochar su blusa

Cuando hubo acabado se giró para hablarme - me lo pasé muy bien, gracias - se inclinó para darme un beso corto - Nos vemos.

Entonces trató de alejarse para irse, pero yo la agarré de la muñeca y la retuve un poco más - ¿ya te vas? ¿Así tal cual?

Ella sonrió un poco y se sentó en la cama conmigo - no te equivoques Ruby, nos lo hemos pasado bien, pero esto sólo ha sido un polvo... Espero que lo comprendas - yo no daba crédito a lo que oía... ¡Me había usado para quitarse el calentón!

- Claro - le di una falsa sonrisa. No pensaba permitirle creer que había sido otra cosa para mi - nos vemos por ahí.

- ¡Genial! - se levantó y se fue hacia la puerta - hasta pronto - me guiñó un ojo y sin más se fue, dejándome sola y desnuda en aquella habitación.