Hetalia no me pertenece.


Capítulo 2- No me gusta.

-Feliciano… ¿Pasa algo?- Preguntó Alejandro confundido. –Aaaah ya veo… -ríe un poco -¡Te gusta la húngara!-

El italiano salió de su trance mental y respondió. -¿QUÉ? Pfffff ¡no! No, no, no. E-es decir… ve~… ¡Es muy hermosa! Lo admito, pero no me gusta. A quien veo es a Ludwig, es bastante curioso. ¿No creen? ¿Acaso él y Elizabetha s-son pareja?-

-¿Te llamó mucho la atención Elizabetha, acaso?- preguntó Kiku.

- ¡HAHAHAHAHAHA! ¡Ya quisiera eso Ludwig! Él y Elizabetha son amigos de la infancia.-

-¡Elizabetha no me gusta! ¿Entonces son solo amigos?- preguntó Feliciano inundado en curiosidad.

-Para la desgracia de Ludwig, sí, lo son. Pero Lud si que está enamorado de ella. Siempre lo ha estado, ¡pero ella prefiere a su hermano mayor! Y como el mundo es cruel, Gilbert ¡Ni le hace caso! De hecho, dicen que es gay. Con lo macho que se ve. Y pues, tiene gustos muy raros ese chico, ya que está enamorado de mis ojos…- Dijo pícaro el americano, mirando de reojo a Roderich.

-Entonces Ludwig ama a Elizabetha, y ella ama a Gilbert, y Gilbert ama a Roderich- Dijo algo triste Feliciano, pero la curiosidad lo venció y siguió preguntando. –Ve~ Y tu Roderich… ¿Amas a Gilbert?-

El austriaco solo escupió su café de la sorpresa por la pregunta tan directa que le habían hecho. No sabía que decir.

-Y-yo…es decir…yo…yo no estoy interesado en nadie. Conozco a Gilbert desde siempre, y él es un idiota…no puedo amarlo…va contra mi moral.- Mencionó seguro de si mismo Roderich.

Feliciano volvió a voltear, hacia Ludwig y se dio cuenta que lo que dijeron sus nuevos amigos era auténtico.

El alemán miraba embobado a la húngara, mientras ella no le hacía caso y solo le flirteaba a Gilbert y este tampoco le hacía mucho caso a la chica y miraba de reojo a Roderich, y este se sonrojaba un poco.

Todo es tan cruel. Pensó.

-My sweet Feliciano. No debes ponerte triste. ¿Sabes? Eres muy lindo, tal vez le llegues a gustar a Elizabetha.- Dijo Arthur.

-¡No me gusta Elizabetha!- replicó el italiano. -¡Es Ludwig!Digo...él...m-me…me da curiosidad… es muy interesante...-

-¿Eres gay, Feli?- habló con crudeza Alfred.

-¿VE~? ¡NO! N-no… no creo… Siempre me han gustado las chicas…esto de Ludwig me parece especial…No…no es amor… ¡Ni si quiera lo conozco bien!- tartamudeó Feliciano nervioso.

-¡Hahahahahaha! ¡Eso dicen todos! Yo cuando conocí a Arthur dije lo mismo.- río el americano.

-¿What the fuck? Alfred, ya hablamos de esto muchas veces…- Mencionó muy enojado el inglés.

- ¿Ve~? ¿Ustedes son pareja?- Preguntó algo desconcertado el italiano.

Todos en la mesa rieron. (Excepto Roderich y Arthur, quien se quería morir.)

-Hermanito…no sabes guardar secretos...- Comentó el canadiense.

-¡Pobre Arthur óyeme! Pobresillo, vergüenza le debe de dar por andar con alguien como tú.- Replicó Alejandro.

-Alfred, a veces puedes ser muy distraído. Cuida tus palabras. ¿Sí?- El japonés le dedicó una sonrisa al rubio.

-Ñeeeeeee… ¡No me regañen! Es que Feli es demasiado cute. Y su cara me inspira demasiada confianza. ¡Es tan bonito! No vas a decir nada. ¿Verdad? ¿My sweet boy?- dijo Alfred.

-Ve~ no tengo por qué decirle a otras personas que son pareja…pero… ¿Qué tiene esto que ver con Ludwig?-

-Feli-kun, probablemente te guste Ludwig. ¿Nos equivocamos?- mencionó muy tranquilo el japonés.

-Eh…Siéndoles sinceros…tal vez… ¡Solo un poco! Es decir, no lo conozco. No sé como es su actitud. ¿Qué tal si no me agrada su carácter? Es ahí donde sabré si realmente me gusta o no…-

-Oh… ¡the love! Es tan bonito…Esta es tu oportunidad. Ya que hoy los de primero no tienen clases. Tendrán que estar los dos primeros módulos de clase en su habitación para socializar con sus compañeros de cuarto. El recado probablemente lo den en unos minutos. Eso es algo que hace la escuela siempre.- Argumentó Arthur contento.

-Oh ya veo…ve~ ve~-

Y así, todo pasó como lo dijo Arthur. Dieron la noticia por las bocinas de la escuela, entonces todos comieron y esperaron a que tocara el timbre a las 09:10 am para que los de tercero y segundo entren a clase y los de primero a sus habitaciones.

Y ya, en el interior de la habitación no. 204.

-Bien Feliciano, como puedes ver tengo que entrar a clase. Espero que no te hartes del hermano de Gilbert, aunque no se ve muy hablador. No tardan en llegar, ese Gil siempre es muy impuntual.- Después del comentario de Lovino la puerta se abre y da paso a los hermanos.

-Kesesesesese, wesssst, tu hermano awesome tiene que ir a sus no tan awesome clases. Pero no te preocupes, Feliciano te va a hacer compañía.- Río el albino.- Tomatito, ¿nos vamos?- Dijo dirigiéndose al mayor de los italianos.

-¿Qué? ¿Desde cuándo me dices "tomatito"?- bufó molesto Lovino.

-He…digamos que tengo un conocido que te dice así de cariño-

Ambos se van y cierran la puerta, dejando a los dos menores totalmente solos.

Feliciano estaba distraído y nervioso, cuando volteó a ver al alemán se llevó una pequeña sorpresa.

Ese no era Ludwig…o al menos no se parecía en nada.

Sí, seguía siendo rubio y con ojos azules, pero su cabello estaba alborotado y no tenía anteojos.

-¡¿VE~!? Ludwig, ¿eres tú?- preguntó el italiano.

-¿Eh? Claro que soy yo. Me he despeinado, no es muy cómodo traer toda una plasta de gel embarrada en tu cabeza, y esos anteojos no me sirven de nada.- Contestó el alemán.

-Ve~…ya veo… ¡He! Que chistoso, ¿Sabes? Eres muy atractivo, si con lentes te vez guapo, así te vez mucho mejor…- Comentó sin pensar el castaño. -¡Digo! Este… ¡Eres muy guapo! ¡Mucho! Pero no pienses que soy raro por eso.-

-Sin preocupaciones, Feliciano. Tú…tú también eres muy, muy lindo.- Dijo el alemán rojo hasta las orejas.

-Ve~ Gracias Luddy. ¿Te puedo decir Luddy?-

-¿Eh? Ah…si, no está mal.-

-¡Que bien! ¡Seremos grandes amigos Luddy! Dime, ¿qué te gusta?-

-¿Qué me gusta? He…bueno… me gusta el wurst, es una comida alemana, la cerveza...un poquito, estudiar, el color verde, el olor a flores y creo que ya.- Mencionó Ludwig.

-Ve~ ¡tan interesante eres! Pero… ¿tanto te gusta esa chica húngara?-

-Yo nunca la mencioné. ¿Sabes? Y este…pues…sí. Me gusta bastante es tan hermosa…algo macha, pero es muy hermosa...espera...¿Quién te dijo?.-

-Eh...nadie.- mintió Feliciano. -Es totalmente obvio que te gusta.-

-¿Tanto?-

-Si, si.-

-Uhhh...-

-Y...¿Siempre la haz amado?-

-Eh…tal vez…desde hace 10 años…Cuando tenía 6. Ella cuidaba a un niño de nuestra edad, pero la despidieron después de un incidente que pasó ya que el niño sufrió una grave pérdida…y ella estaba muy preocupada por él. Yo acababa de tener una gran cirugía que hizo que perdiera casi todos mis recuerdos de la infancia, y ella y mi hermano me ayudaban bastante a recuperarme, y pues me empezó a gustar…pero ella no me corresponde. Nunca me ha correspondido. Ella ama a mi hermano Gilbert.-

-Ve~ Lo lamento mucho…-

-No hay problema. Y bien… ¿a ti que te gusta?-

-Oh… ¡me gusta la pasta! Dormir, cantar, dibujar, pintar, y… ¿ya dije la pasta?-

El alemán dio unas pequeñas carcajadas.

-Si, ya lo dijiste. Eres muy simpático Feliciano.-

-¿En serio? ¡Muchas gracias!-

-Así que…dibujas…Sabes, soy admirador del arte, amo la música y la pintura. ¿Me permitirías observar tus dibujos?-

-Ve~ ¡Claro!-

El italiano corrió emocionado por su maleta y de ahí sacó una libreta donde estaban sus dibujos preferidos.

-¡Mira! Aquí un dibujo de mi hermano.-

-Oh…que bien dibujas…- dijo sorprendido el alemán.

-¡Muchas gracias!- Agradeció contento Feliciano.

Ludwig pasaba las páginas y pudo ver dibujos y pinturas de diferentes temáticas, como paisajes, animales, personas cercanas al italiano, comida, y uno que otro dibujo de pasta en sus diversos ángulos existentes.

-¿Dónde es aquí?- Preguntó Ludwig señalando una pintura de una ciudad.

-Oh, es Venecia, mi ciudad natal.-

-Es realmente hermoso…- dijo admirado el rubio.

-No tanto como Ludwig…- susurró el italiano.

-...¿Acaso te parezco hermoso?- Dijo sonrojado el alemán.

-¿Eh?- Preguntó sorprendido Feliciano, se sonrojó de una manera descomunal, muy avergonzado de que su compañero lo haya escuchado. –Este… ¡claro que me pareces hermoso! Muy, muy hermoso.- Dijo entre risas.

-G-Gra-gracias…- Mencionó Ludwig pasando a la siguiente página.

...

Y entonces, los ojos de Ludwig se abrieron como platos al ver ese retrato, tan bien definido, tan descuidado y a la vez en un lugar bien guardado, tan especial.

-¿Quién es él?-

-Ah… él… ese niño fue mi primer amor. Pero, falleció cuando tenía 6 años. Esa pérdida fue terrible, no recuerdo lo que pasó con exactitud. Me obligué a mi mismo a olvidarlo todo, creo que así es mejor.- Explicó con nostalgia el italiano.

-Hey…perdón…yo no quería…-

-No te preocupes, yo también te hice sentir incómodo.-

-Bien, pero…es decir… ¿Eras gay? ¿Lo sigues siendo?-

-La verdad no lo sé, hasta ahora es el único chico que me ha gustado…- Feliciano levantó la mirada para poder toparse con los hermosos ojos color azul celeste de Ludwig. Este también veía a Feliciano con curiosidad.

Ambos se perdieron en sus ojos.

No se habían dado cuenta que sus rostros se acercaban cada vez más…

.

.

.

-Luddy… ¿Ya te había dicho que eres hermoso?- Dijo el italiano rompiendo el silencio, a unos cuantos centímetros del rostro de Ludwig.

-Si, ya lo dijiste…- Mencionó Ludwig con las mejillas teñidas de un fuerte tinte rojizo. Podía sentir la respiración de Feliciano arder en sus mejillas.

El castaño llevó una mano al rostro del alemán. –Tu piel es muy suave.-

Este hizo lo mismo.

-La tuya también lo es, parece pompi de bebé.-

Feliciano y Ludwig rieron, en esto se separaron considerablemente. El italiano estaba que se moría a falta de aire por tanta carcajada, veía a Ludwig con lágrimas en los ojos. Podía orinarse de la risa ahí mismo.

-¡Luddy! Ahahahahaha…Luddy…- Feliciano dejó de reírse, perdido en la sonrisa del alemán.

-Ahahahaha…Feli… ¿Qué tanto me ves? ¿Eh?- Preguntó contento el rubio.

-Ahaha…nada…es tu sonrisa. Es realmente magnífica.-

-¿Mi…mi sonrisa?- Preguntó Ludwig con el rostro completamente rojo.

-Si, tu sonrisa. Es muy bonita. No sueles sonreír mucho. ¿Verdad?-

Ya más serio. –Si, tienes razón. Casi nunca sonrío. De hecho, tú y Gilbert son los únicos que me han visto sonreír.-

-¿En serio? ¡Pero que suerte! Soy tan suertudo por tenerte aquí, sonriente. A que no eres muy alegre, ¿siempre eres tan callado?-

-Pues si…suelo ser así siempre.-

-¡Que feo! Es decir, eres muy guapo. Pero te vez más guapo cuando ríes.-

-¿En serio?-

-Si que si, Luddy.-

-Jum…- Ludwig se sienta en su cama, con una mano en el mentón, recargándose en su pierna.

Feliciano lo veía detalladamente.

-Hey… ¿Qué tanto piensas?-

-Mmmm…no sé.- Volvió a reírse el alemán.

-¿Puedo dibujarte en esa posición?- Dijo Feliciano sacando varios lápices.

-Si, ¿por qué no?-

Feliciano tomó sus útiles y se sentó en la cama de en frente.

Entonces, el italiano empezó a dibujarlo, con trazos ligeros al principio, retratando cada detalle del alemán. Era tan fino.

Tan perfecto.

Tan interesante…

Y pensar que hace un par de horas se habían conocido.

Esos gruesos brazos. Los fornidos y bien torneados muslos. La playera un poco desabotonada y semi abierta que dejaba a la vista parte de sus bíceps. La gran mano. El suave rostro color blanco bien definido. Los rubios y brillantes cabellos alborotados. Los ojos celestes con la mirada enfocada en el nada. La nariz respingada. Y los exquisitos labios…esos labios…con un ligero tono rosado.

Feliciano no se perdía ningún detalle y con un gran empeño daba cada trazo, que imprimían en el papel la persona de la que el pequeño consideraba tan interesante y único.

Como disfrutaba aquél momento, mientras el italiano dibujaba, podía admirar cada parte del cuerpo del chico. Era tan gracioso.

En algún momento Ludwig volteaba la mirada hacia Feliciano, este chocaba la mirada y ambos reían.

Ninguno quería que ese momento culminara.

Solo ellos dos, viéndose el uno al otro. No era aburrido, era especial.

-Terminé.- Dijo Feliciano descansando su brazo, agotado.

-Que bien, ya no sentía mi trasero.-

Ambos rieron.

-¿Puedo verlo?- Preguntó el alemán interesado.

-Claro.- Respondió el chico dejándose caer en la cama.

Ludwig se levantó y tomó la libreta en sus grandes manos. -Feliciano, es hermoso. Tus manos son poderosas, créeme. Esta es una creación única, no he visto retratista más antiguo que dibuje de la misma calidad que tú.-

-¿En serio? Muchas gracias.-

-No hay que agradecer, yo solo digo la verdad.- Este también se deja caer en la cama.

Ambos se vieron a los ojos.

-¿Te ha gustado mi dibujo?-

-Te mentiría si respondo que no.-

-Me alegro bastante…-

-¿Puedo quedármelo?-

-¿Qué? No, no. Es mío y lo quiero coleccionar. Luddy es muy bonito.-

-Anda di que si.- Dijo Ludwig haciendo un puchero.

-Nopi. Pero si quieres podemos ir a la biblioteca a sacar una fotocopia. ¿Te parece?- Preguntó Feliciano sonriendo.

-Va que va.- Ríe Ludwig.

-Pero ahorita, que tengo sueñito.-

-¿Duermes mucho, Feliciano?-

-Me gusta dormir. ¿Acaso no te dije?-

-Si me dijiste.-

-Pues es este momento en que me dan ganas de dormir, me he levantado muy temprano para venir y estoy cansado.-

-Vale, entonces dormiré contigo.-

-¿También estas cansado?-

-No.-

-Entonces puedes salir y hacer algo productivo mientras duermo.-

-Pero quiero estar contigo.-

-¿Ve~? ¿Por qué?-

-No sé, eres como un niño pequeño y tu compañía es realmente agradable.-

-Oh…que interesante…-

Y así, Feliciano cierra suavemente sus ojos entrando a un profundo sueño.


¡Ahhhh! Igual es muy corto :( Yo y mis insignificantes capítulos. Bueno, este capítulo para mí es ESENCIAL para el desarrollo de la historia, ya que se aclaran varias cosas y es aquí donde se crea el pequeño vínculo afectivo entre Feliciano y Ludwig 3

Oh, y gracias por los dos reviews y los favoritos y los follows :) Esta es mi primer fic así bien hecho y concreto, y pues que le guste a la gente me pone muy feliz. Les prometo que la historia les va a gustar mucho, espero que no se aburran, en serio que se va a poner interesante x3

Y bueno...no se que más decir ._. Actualizo este viernes :3 Y espero que más personas se animen a leer esto y a poner sus reviews, que lo hago con amor :3 Y para las que les ha gustado me alegro bastante, haré algo para que les guste más. :)

¡ Adiós!