Holaaaaa. Aquí vengo a dejar el 1er cap. Es aquí donde comienza la historia de verdad: la historia de los fundadres, contada desde el punto de vista de Helga Hufflepuff.
Los personajes de H.P. no me pertenecen a mi, sino a J.K.Rowling.
CAP. 1 Perdiéndolo todo
Seguramente, todos los que leáis este relato pensáis que, como una de los fundadores de Hogwarts, provengo de una gran estirpe de magos, y seguramente os sorprendáis cuando os diga, que soy hija de muggles.
Quizás os sorprenda, pero es así. Sólo mis seres mas allegados ( y ahora vosotros ) lo saben.
Cuando era una niña, vivía en un pueblito muggle, con mis padres. Ese es el lugar más peligroso para una bruja. Desde hace siglos, los muggles persiguen brujas y magos, para quemarlos en la hoguera, en nombre de Dios.
Aunque para una bruja o mago los métodos muggles resultan inofensivos. Aún así, hay verdaderas masacres. Muchos muggles inocentes mueren a manos de los de su propia raza, ya que para un no mágico ´´ , reconocer la verdadera magia es casi imposible.
Un día, cuando yo tenía diez años, empecé a mostrar los signos de magia propios de nuestra raza cuando me asustaba o enfadaba. Mis padres estaban asustados; no porque yo les diera miedo, sino por las represalias que el pueblo podía tomar contra nosotros.
Efectivamente, los problemas no tardaron en llegar. Una noche, mientras dormíamos, no nos dimos cuenta de que nuestra pequeña casita estaba siendo rodeada. Atrancaron puertas y ventanas, y prendieron fuego a la casa. Mi madre despertó con el olor del humo, y descubrió que no teníamos salida. Despertó a mi padre, que intentó en vano abrir la puerta. De algún modo, el humo no me afectaba; había una especie de escudo a mi alrededor. Por aquél entonces, yo no sabía nada de la magia. No tenia ni idea de que inconscientemente, mi propia magia estaba protegiéndome. Mi madre vio que yo estaba bien, que el humo y las llamas no me afectaban. Entonces me entregó un pequeño saquito y me dijo:
- Helga, esto es todo el dinero que nos queda. Lo siento, pequeña, pero creo que papá y yo ya no podremos estar mas contigo. Ahora tienes que ser fuerte, y usar bien tu magia. Estoy segura de que estarás bien.
Entonces, mi madre me encerró en el armario, para que no tuviera que verla morir. Sentía las llamas a mi alrededor, pero no me quemaban. Podía oír los gritos de la gente del pueblo, diciendo que éramos aliados del diablo, y que íbamos a tener la muerte que nos merecíamos.
Por la mañana, las llamas se habían extinguido. Todo había sido reducido a cenizas y escombros.
No se cómo, pero logré salir de la casa y del pueblo sin que me vieran, llevando únicamente en mis manos la pequeña bolsita de cuero, con los últimos ahorros de mis padres.
Con ese dinero, pude vivir unos años, vagando de pueblo en pueblo. Un día, a mis quince años, me encontraba comprando, con mis últimas monedas. Aún no controlaba mis poderes, ni sabía usar una varita. Es más, ni siquiera tenía varita. Mientras pagaba al hombre del puesto de frutas, otro hombre se acercó. De repente sacó un cuchillo y amenazó al pobre anciano dueño del puesto para que le diera todo el dinero. Yo estaba muy asustada, y sentía que mis poderes brotarían descontrolados en cualquier momento. Pero entonces vi la cara del pobre anciano, que lloraba rogándole al ladrón:
- Señor, tenga piedad. Este es el único sustento de mi familia, si me lo roba, moriremos de hambre.
Por única respuesta, el ladrón soltó una horrible carcajada. Entonces, el miedo que sentía se convirtió en rabia. Apreté mis manos con fuerza, intentando contenerme, ya que si me enfadaba demasiado, haría magia involuntariamente. Eso sería muy peligroso, ya que el lugar estaba lleno de muggles.
Entonces el ladrón golpeó al anciano. Ya no podía soportarlo, y grité:
- ¡¡Ya está bien, deje a ese pobre hombre en paz!!
El ladrón se percató entonces de mi presencia, se acercó a mi y dijo:
- ¿Y qué harás si no quiero, preciosa?
Podía sentir su fétido aliento en mi cara. Entonces, sucedió: mis poderes volvieron a descontrolarse. El hombre salió disparado contra una pared, y quedó allí, inconsciente por el golpe.
Entonces sentí que alguien me agarraba y tiraba de mi, llevándome fuera de la vista de los muggles, y me decía:
- ¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre hacer magia delante de los muggles?
Entonces, el anciano dueño de el puesto de frutas se acercó a mi, con lágrimas de gratitud en los ojos.
- Muchas gracias, hija. He visto como has dejado inconsciente a ese mal hombre. Pero no te preocupes, tu secreto está a salvo.
Entonces comprendí que no todos los muggles son malos: mis padres no lo eran, ni tampoco ese anciano. Entendí que no merecía la pena odiar a toda una raza sólo porque algunos sean malos.
El anciano se marchó, pero antes me regaló la fruta que había ido a comprar.
Entonces me fijé en la persona que me había salvado de ser vista por los muggles.
Era una chica, más o menos de mi edad. Iba bien vestida, con lo que deduje que debía ser de buena familia; y bruja, además, porque en su cinto, llevaba una varita.
- ¿Por qué te has arriesgado tanto ? - me dijo - ¿O es que aún no sabes controlar tus poderes? ¿Tus padres no te enseñaron ?
- Es que … , soy huérfana - respondí - Perdí a mis padres hace cinco años.
- Valla, lo siento, no lo sabía - dijo la chica, un poco apenada - Por cierto, aún no me he presentado: mi nombre es Rowena Ravenclaw.
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Bueno, ¿qué os ha parecido el primer cap? Sios ha gustado, plis, dejad reviews, y si no, dejad también reviews diciendo qué es lo que no os ha gustado. Gracias por leer ;)
Hasta el próximo capítulo.
