Hola!

Se supone que iba a actualizar antes, pero como supongo sabrán lo que está pasando aquí en Chile, estuve sin luz como por 4 días y después estuve ayudando con las donaciones y eso. Afortunadamente a mi familia y amigos no les pasó nada.

Pero ahora me doy un tiempito para subirlo, que igual por lo menos lo tenía escrito desde hace unos días.

Antes de que lean me gustaría hacer algunas aclaraciones, por si tienen dudas o algo con las edades de los personajes, porque yo sí tenía , jeje:

-766 Nace Trunks

-774 Vencen a Majin Boo

-778 Nace Bra (según el manga. Me guíe por esto porque en verdad me parece extraño que Bra sea menor que Pan)

-779 Nace Pan

-784 Goku se va a entrenar con Oob.

O sea que el fic transcurre en el año 782.

Bra: 4 años ; Trunks: 16 años ; Pan: 3 años

Eso :)

Ahora sí las dejo que lean.

Pequeños (Gigantes) Malentendidos

Capítulo 2:

-¡Está delicioso, mamá! ¿Dame más?- pedía el adolescente con una enorme sonrisa de satisfacción en la cara por poder comer al fin. Su padre lo miraba de soslayo, apenas había tocado la comida, y es que el apetito se le esfumó de un segundo a otro.

-Vegeta ¿No piensas comer?- inquirió su mujer extrañada por su comportamiento. Él solo respondió con un gruñido y se metió el tenedor a la boca con un pequeño trozo de carne. Masticaba pausadamente con la mirada perdida.

-Papá….- le habló su pequeña hija sentada a su derecha.- Papá…- él parecía no escuchar, estaba tan sumido en sus pensamientos y tan conmocionado por lo recién descubierto que no se fijaba en nada a su alrededor.- ¡Papá!- alegó Bra tomando a su padre de la camiseta para que volviera al mundo. Pestañeó varias veces como aturdido y giró la cabeza:

-¿Qué pasa?- preguntó un tanto molesto.

-Oye… ¿Puedo hacerte una pregunta?- dijo la niña inclinada en su asiento. El saiyajin asintió con la cabeza.

-¿De dónde salen las personas?- el tenedor que sostenía su padre cayó al plato con un ruido sordo, Bulma se llenó la boca de comida para evitar responder y Trunks se atragantó con el jugo haciendo que un poco saliera por la comisura de sus labios. Todos recordaron AQUEL día inevitablemente y se sonrojaron de igual manera, observando a Bra que seguía mirando con ojos escrutadores a Vegeta. Al no haber obtenido más que silencio por respuesta insistió- Papá… ¿De dónde salen las personas?-

-Salen… de…-no solía balbucear cuando hablaba, eran contadas las ocasiones en que lo había hecho, pero le incomodaba de sobremanera que esa pregunta saliera de la boca de su hija. La vez que Trunks le preguntó lo mismo no dudó un segundo en contarle explícitamente y sin escatimar en detalles cómo se hacían los bebés, dejando al niño consternado y sin atreverse a hablarle por 1 mes. Pero su hija… era muy distinto… no sabía por qué pero lo era.- Emm… salen….- la tensión en el comedor era abrumadora, excepto para la niña, que seguía esperando una respuesta con ojos cargados de curiosidad. Tragó saliva con dificultad y añadió- Verás… Bra, las personas…- Vegeta se acomodó en su asiento para concentrarse y buscar la mejor manera de decirlo sutilmente. Justo a tiempo el teléfono sonó, llamando la atención de todos. Bulma se levantó presurosa y contestó:

-¿Si?-

-¡Hola, Bulma! ¿Cómo estás?-

-¡Gohan! ¡Que sorpresa! Muy bien ¿Y tú?-

-Bien, gracias. Oye, llamaba para saber si podrías encargarte de Pan unas horas, es que Videl y yo tenemos cosas pendientes, del trabajo, tú me entiendes.- Bulma logró captar de inmediato el mensaje escondido detrás de esas palabras. "¡Pan no nos deja tranquilos ni un segundo y ya no sabemos qué hacer para tener un momento de intimidad! ¡Auxilio!".- La llevaría con mi papá, pero está entrenando con el señor Piccoro y Goten, y ya sabes cómo se pondría mi madre si supiera que está con ellos. Además sé que se lleva bien con Bra, podrían jugar las dos. Si no es mucha molestia- hablaba atropelladamente intentando sonar convincente para que Bulma no supusiera cosas que ya pasaban por su cabeza.

-Claro que no, Gohan. Comprendo. No te preocupes, tráela en cuanto puedas. Bra se va a poner muy contenta.- decía con tono tranquilizador.

-Muchas Gracias, estaremos allí en unos minutos. Adiós, Bulma-

-Adiós, nos vemos- colgó el teléfono, feliz de tener una excusa para desviar el tema del que su linda familia "hablaba"- Bra, te tengo buenas noticias- anunció con un tono bastante alto, que reverberó por toda la habitación.- Pan va a venir en unos minutos para jugar contigo, ¿Qué te parece?- la niña sonrió olvidándose de la reciente pregunta:

-¡Si! ¡Va a poder ver mis juguetes nuevos!- dijo aplaudiendo, al tiempo que Vegeta soltaba un breve suspiro de alivio. Terminó de comer apresurada y subió a su cuarto a preparar todo para los juegos.

Ahora solo quedaban tres miembros de la familia, incómodos otra vez. Trunks estaba pálido y tenso.

-¿Qué te ocurre, hijo?- preguntó preocupada Bulma acercándose a él.

-Na-nada… no es nada…- respondió el chico volviendo la mirada a la comida y atacando una pierna de pollo. Temía lo peor, siempre que "las dos criaturitas del señor" se juntaban para jugar, él terminaba siendo víctima de sus planes. Necesitaba escapar de ahí lo antes posible. Dejó el plato completamente limpio y se levantó de la mesa- Gracias mamá, estaba riquísimo.- sonrió y subió presto las escaleras.

La pareja se quedó sola nuevamente, sin mirarse ni cruzar palabras. Bulma para evitar ese desagradable silencio se puso de pie y comenzó a amontonar la vajilla en el lavaplatos y programar robots para que los limpiaran, ni loca iba a hacerlo ella. Cuando se volteó, Vegeta seguía con el mismo semblante extraviado y la comida casi intacta. Se sentó a su lado y le tomó con dulzura una mano:

-¿Qué pasa? Estás muy raro, Vegeta- él lentamente posó sus ojos sobre los de ella, como si fuera la cosa más rara que hubiera visto en toda su vida. Negó con la cabeza pero no habló.- Oye… me estás preocupando. No puede ser que sigas así por lo de ese día. Eres un adulto, Vegeta, no un niño de dos años. Hasta Trunks parece haber superado el tema. ¡No es para tanto, por Kami!- lo reprendía tal y como lo hacía con Bra, pero el orgullo del príncipe no fue herido ni un ápice con esas palabras.

-No tengo hambre- se puso de pie y se encaminó hacia la puerta que daba al patio trasero.

-¿Vas a entrenar? No puedes sin haber comido antes- le dijo obviando la respuesta, pero el saiyajin no escuchaba- ¡Oye, ven aquí!-

-Voy a tomar un poco de aire, mujer. Después voy a comer- le dio la espalda y siguió su camino.

-Dios mío… todos se están volviendo locos.- la científica también abandonó el lugar para tirarse en el sofá.


En su habitación, Trunks se recostó en la cama, cerrando los ojos para relajarse un momento. Pan no tardaría en llegar, pues el ki de Gohan se sentía ya muy cerca, no sería difícil eludir a los "angelitos", era cuestión de salir volando e ir a la casa de su mejor amigo y volver entrada la noche. Sus pensamientos comenzaron a fluir libres mientras pasaban los minutos. "Uy, pero que almuerzo más desagradable", se dio vuelta para quedar con la cara oculta encima de la almohada, "Hubiera preferido jamás ver ESO". Estaba tan cómodo que no se dio cuenta cuando se quedó dormido y dos risitas bastante fuertes resonaban por los pasillos.


Gohan y Videl parados bajo el dintel de la puerta se despedían de Bulma:

-Muchísimas gracias, de verdad Bulma- le decía el joven, sonriendo ampliamente.

-No es nada, Gohan. Los entiendo a la perfección- les dijo haciendo que la pareja se ruborizara- Vengan en la noche, no creo que se aburran muy rápido- al ver la mirada de horror de Gohan, comprendió el doble sentido que tuvo su frase y se apresuró a añadir- las niñas.-

-Si, si… Bueno, hasta luego-

-Adiós.- antes de cerrar la puerta pudo ver cómo se sonreían pícaramente mientras atravesaban el jardín. Suspiró al recordarse en situaciones parecidas cuando sus padres ágilmente (sin saber que les hacían un gran favor a ella y su amado yerno) se llevaban a Trunks por el día entero a pasear por la Capital.


Fue despertado por su madre, se dio vuelta sorprendido por no haberse dado cuenta de en qué momento se durmió.

-Trunks, necesito que me hagas un favor.- le pidió en un tono difícil de despreciar, por lo menos para él.

-¿Qué cosa?- preguntó entre un bostezo.

-Necesito que me vayas a comprar estas cosas- le extendió un papel. Lo tomó y lo leyó, era un largo listado de perfumes y maquillajes, capricho sola y exclusivamente de su madre.- ¿Podrías hacerlo por mi, corazón? Tengo que cuidar a las niñas, sabes lo desastrosas que son- el muchacho la miró con la boca abierta.

-¿Qué, ya llegó Pan?- no era posible, cómo había tenido semejante descuido.

-Si, hace unos minutos. Pero ¿Podrías comprar eso por mí?- insistió la mujer impasible ante el aterrado rostro de su hijo.

-Eh… -nunca le había gustado salir de compras cuando se trataba de los pedidos de su dulce madre- si, si claro- resolvió rendido ante su sonrisa.

-Muchas gracias, hijo. Ya sabes donde ¿no? En el centro comercial, esa tienda que-

-Si, mamá. Sé dónde es.- "Por desgracia", siempre que iba allá era recibido por los aduladores saludos, fuertes abrazos y húmedos besos de las señoras de edad que vendían los artículos de belleza. Dobló la lista y se la guardó en el bolsillo.

-Toma, con este dinero será suficiente. Podrías aprovechar de tomarte un helado por ahí con algún amigo- lo miró a los ojos y sonrió cuando vio que su hijo se ponía nervioso ante el comentario. Salió del cuarto sin decir una palabra más. Trunks, con una cantidad considerable de dinero en la mano y la cabeza dándole vueltas, pensó que lo mejor sería ir caminando, así gastaría más tiempo y pasaría menos en la "casa del terror".


Mientras tanto, el apuesto príncipe se mantenía bajo la sombra de un naranjo, con los ojos cerrados y las manos detrás de la cabeza. "No puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser…", tenía el estómago revuelto a pesar de no haber comido casi nada. Jamás imaginó que algo así podría estar pasando por la cabeza de su hijo, su único hijo, del que se sentía tan orgulloso. "Si hasta los hijos de ese estúpido de Kakarotto son más hombres que Trunks… si ese idiota ni siquiera sabía cómo se hacía para tenerlos… si es un clase baja, una escoria, un…No puede ser, no puede ser, no puede ser…", Como nunca se le había ocurrido pensar en ESE tema, tampoco imaginó que le pudiera afectar tanto. Sintió el ki de Gohan en la casa, sintió el pequeño de Pan… finalmente el de Trunks saliendo del lugar. Se incorporó rápido y le puso la mayor atención posible, lento fue a la entrada de la casa, donde lo encontró alejándose lentamente POR LA ACERA DE ENFRENTE. Cerró fuerte los ojos para alejar esos pensamientos. "Y… ¿Si lo sigo para cerciorarme? ¡No! Seguramente solo son estúpidas ideas mías. Pero… ¿y si no? ¿Y si de verdad fuera…?" Un escalofrío tremendo lo recorrió de pies a cabeza. "No… no voy a seguir a nadie como un idiota… esperaré el momento oportuno cuando vuelva" Giró sobres sus talones y entró en la mansión, preparándose mentalmente para lo que sería una lucha campal contra esas dos pequeñas bestias ("pensándolo mejor, TRES monstruos").


La gran edificación se erigía frente a él, con sus murallas de sobrios colores, publicidad de ropa, artículos domésticos y demás. Se quedó parado por largo rato observando el Centro Comercial que tanto les gustaba a las féminas del hogar. Tenía las manos en los bolsillos y se balanceaba tranquilamente, haciendo el mayor tiempo posible antes de volver a la Corporación. Por fin optó por entrar de una vez por todas, en cuanto lo hizo una voz conocida lo llamó:

-¡Eh! ¡Trunks, por aquí!- lo llamaba un chico alto, delgado, de cabello oscuro y ojos pardos. Acercándose a él al parecer muy feliz de verlo. El saiyajin por su parte estaba eufórico por ese oportuno encuentro, ahora sí tendría una buena excusa para llegar más tarde a casa.

-¡Hola, Jerome! Tanto tiempo- le dio un fuerte abrazo (quizá demasiado) que provocó que su amigo hiciera una mueca de dolor, sin embargo él ya estaba acostumbrado a la inusual fuerza del muchacho.

-¿Cómo has estado? No te he visto mucho, has estado desaparecido-

-Bueno, pues. Estos últimos días he estado en mi casa, no he hecho la gran cosa- le dijo encogiéndose de hombros.

-Ah, siendo así, te tengo un panorama increíble- lo agarró por los hombros mientras caminaban hacia un asiento cercano- Mira… mañana es el cumpleaños de la hermana de una amiga de mi novia. Entonces, esa chica quiere hacer una fiesta y promete que será la mejor que nadie se haya imaginado.- sonriendo lo miraba fijo a los ojos, esperando la aprobación de Trunks.

-¿Si? ¿Y estoy invitado?- respondió él fingiendo interés, nunca le había gustado ir a fiestas donde hubieran miles de desconocidos.

-¡Por supuesto! Si no fuera así no te lo estaría contando. Supongo que vas a ir, es mañana en la noche.

-Aah, lo siento, Jerome, pero tengo planes para mañana- le dijo volviendo a poner las manos en los bolsillos.

-Pero Trunks, no te he dicho la mejor parte- lo miró con una gran sonrisa esperando una mirada expectante por parte de su interlocutor, finalmente no la recibió- Esa chica está LOCA por ti. L-O-C-A.- el saiyajin se quedó sin habla unos segundos.

-¿Cómo es posible si ni siquiera sé quién es? Yo creo que eso lo dices para obligarme a ir- declaró suspicaz.

-No, hombre, te lo juro. Esa chica te conoce más de lo que crees, aunque tú no la conozcas.- Trunks abrió la boca para replicar pero alguien le había agarrado del cuello de la camisa y lo obligó a voltearse, cuando pudo distinguir bien quién era se encontró con Goten, sudando y con su típico traje de combate. Respiraba con dificultad y se agarraba un costado del cuerpo:

-Trunks… por fin…-

-¿Goten? ¿Qué te pasa?- escuchó un lejano "Adiós, amigo. Te llamo luego" seguido de unos pasos que se alejaban.-

-Mi papá… y… Pi… Piccoro… están locos- le dijo sentándose en una banca.

-¿Por qué? ¿Qué hicieron?- imitó a su amigo y se sentó a su lado.

-Hemos estado entrenando toda la mañana, no hemos comido nada y a mi papá parece no importarle… ¿¡Puedes creerlo!? ¡¡No le importa la comida!!- decía en el mayor tono de angustia que se le hubiera escuchado. Trunks no sabía si reír o no, su amigo realmente se veía afectado.


Minutos atrás en el Monte Paoz llegó volando una figura envuelta por un aura dorada, volaba a toda velocidad descendiendo frente al hombre de cabellos alborotados, haciendo que éste cayera de espaldas al suelo:

-Kakarotto… mantén a tu hijo alejado de Trunks- Vegeta hablaba serenamente conteniendo su furia. Por lo que le temblaban la quijada y los brazos.

-Ve-Vegeta… ¿Qué haces aquí?- le decía Goku mientras se incorporaba. Siempre sonriente, como si la vida fuera un chiste.

-Ya me escuchaste Kakarotto… mantén a tu hijo ocupado. No quiero volverlo a ver aparecerse por mi casa ¿Entiendes?- lo agarró del cuello de su traje naranja poniéndolo a la altura de su rostro, o sea, haciendo que se agachara.

-Pero Vegeta… no entiendo… ¿Qué tiene de malo que vaya? Si ellos se llevan tan bien- le dijo en su típico tono despreocupado, arqueando las cejas.

-No voy a darte explicaciones… si no haces lo que te digo, la próxima vez que lo vea te juro que no vas a saber nada más de él- su amenaza sonaba tan aterradora que Goku no pudo hacer nada más que tragar saliva y asentir.

-Em… Está bien, Vegeta.- el príncipe lo soltó y comenzó a alejarse- Pero sigo sin entender por qué-

-¡Cállate insecto! ¡No hagas más preguntas estúpidas!- se elevó y salió volando por donde había venido. Goku se quedó mirando al cielo, rascándose la cabeza, lidiando con ideas demasiado difíciles para él.

-Vaya… ¿Qué le habrá pasado ahora?- atrás de él venían Goten y Piccoro.

Como todos sabemos que Goku es un cabeza de músculo, en vez de hablar con Goten sobre lo sucedido le dijo que tenían que continuar entrenando.

-¿Qué? Pero papá, tengo mucha hambre-

-Goten, tienes que entrenar para que seas más fuerte que yo y que Gohan, no puedes quedarte atrás.- tomó a su hijo por un brazo sonriendo como si perderse una comida fuera para hacer un carnaval. Goten miró a Piccoro pidiendo ayuda, pero él se limitó a fruncir el ceño y seguir a Goku para continuar con el entrenamiento.


Ahora Trunks no pudo contener una carcajada, ya se imaginaba la cara de su amigo mientras entrenaba por la fuerza con su padre y el señor verde. Goten lo miraba ceñudo, no encontraba nada gracioso en esa historia.

-Jaja… lo siento, Goten… es que- decía recuperando el aliento mientras se secaba algunas lágrimas- Es que comparado con lo que me cuentas mi papá es la madre Teresa. Él por NADA del mundo se perdería una comida.-

-Hmm… oye, se me olvidaba… tienes que ocultar tu ki, porque seguramente creerán que vamos a estar juntos- miraba a todos lados preocupado.

-No te preocupes… ya lo había hecho- Goten se miraba la palma de la mano izquierda con preocupación- ¿Qué te pasó?-

-Creo… que esta vez se excedieron un poco, mira cómo me dejaron- estiró el brazo para que Trunks lo viera. Estaba completamente enrojecida, con manchas de tierra y barro, en algunas zonas habían ampollas que se veían muy dolorosas, y tenía pequeños cortes de los que brotaban hilos de sangre.

-Uyy… creo que sí- le tomó la mano y la inspeccionó mejor mientras tocaba los puntos más feos para molestar su amigo.

-¡Auch! ¡Cuál es tu problema, Trunks!- se miraron y rieron.


A lo lejos un hombre los observaba, apretaba los puños tan fuerte que le sonaban los huesos y chirriaba los dientes sin poder contener su enfado. "Kakarotto no es capaz ni de hacer la cosa más simple que le han pedido en la vida…maldición". Su hijo y ÉSE estaban sentados juntos, tomados de la mano, pero qué descaro tenían al mostrarse así en público. Sintió un dejo de satisfacción, "Hmp, al parecer no todos los hijos de Kakarotto son tan hombrecitos…". Dijeron algo que no alcanzó a escuchar y se fueron caminando juntos por un pasillo. Los siguió sigilosamente, pero no era necesario, toda la gente que había lo ocultaba a la perfección. Luego de caminar unos minutos vio que los chicos entraban a una tienda, se acercó para ver de qué se trataba… y tal como antes, sintió como un bote de agua helada al leer: "Centro de Estética Gotas de Luz". Tuvo un impulso de entrar a la tienda y sacar a patadas de ahí a los dos "tortolitos", pero haciendo uso de todo su autocontrol se mantuvo quieto, releyendo el nombre del lugar como si hubiera alguna equivocación. Cuando lo leyó por sexta vez se convenció que no era así… su hijo había entrado con Goten a un centro de belleza y justo en ese preciso momento el hijo de Kakarotto le hacía arrumacos y le pellizcaba la mejilla. Caminó en dirección a la salida, ya había tenido suficiente por un día. Si seguía así seguramente iba a vomitar.


-¡OH! ¡Querido Trunks! ¡Tanto tiempo sin verte por aquí! ¡Pero mira qué guapo estás!- lo recibieron como ya esperaba, abrazos, besos y sinnúmeros de halagos, algunos por parte de mujeres a las que nunca había visto en su vida.

-Eh… si, hola- dijo apenado.

-Ay… tan tímido que eres, cielo. Si saliste igual a tu padre- el chico arqueó una ceja. Sabía que su padre siempre se había mostrado reacio a relacionarse con los terrícolas, pero nunca se habría imaginado que la gente pensara que era tímido. De pronto tuvo unas extrañas ganas de reír.

-Mi madre me dio esto- sacó del bolsillo la lista que le había dado Bulma y se la entregó a la vendedora, que la leyó con desesperante lentitud y los ojos entrecerrados. Cuando los chicos sintieron que había pasado una eternidad la viejecita se dignó a hablar:

-Perfecto. Espera aquí un momento, hijo.- y desapareció por una puerta trasera que daba a la bodega.

-Uuuy.. Trunksi es un chico muuuy guapo.. siii bebé- se burlaba Goten apretando con su mano buena la mejilla de Trunks.- ¿No es cierto que estás muy guapo Trunkcitooo?- su amigo hábilmente agarró la mano herida de Goten y la apretó lo más fuerte y discretamente que pudo para que las demás personas de la tienda no lo notaran (lástima que cierto príncipe sí lo hizo).

-Déjame- susurró soltando del agarre al chico, mientras este saltaba de dolor y se soplaba la magullada mano.

-Ay, Trunks. Solo estaba bromeando, no tenías que ponerte así.- frunció el ceño y se alejó para mirar los cosméticos y diferentes cosas que había en los estantes.


Nadie hubiera podido imaginar que un par de niñas pudiera hacer tanto ruido solamente con sus risas. Estaban en la recamara de Bra, jugando con muñecas, pero hacían tanto escándalo que parecía como si estuvieran en el matadero. "Uff… no quiero ni imaginar cómo serán cuando crezcan". Bulma caminaba hacia la habitación de las pequeñas con una bandeja con leche y galletas para que por lo menos tuvieran la boca ocupada en otra cosa. Abrió la puerta y se encontró con que Pan estaba vestida como todo un príncipe de Blanca Nieves, con el sombrero con pluma, pantalones de maya y todo lo que implicaba ese disfraz. Era para un adulto y le quedaba enorme. La mujer apenas y pudo respirar cuando se dio cuenta de lo que realmente era eso.

-Niñas… ¿De dónde sacaron eso?- le temblaba la voz del nerviosismo.

-Lo encontramos en tu cuarto, mamá.- respondió Bra, que vestía uno de sus hermosos disfraces de princesa.

-Bra, te he dicho millones de veces que no te metas en mi cuarto. Esa es la habitación de mami y papi. Y mucho menos que saques cualquier cosa que encuentres ¿Si, mi amor?- le habló con todo dulzón acariciando su cabeza, pero seguía nerviosa al ver el traje. Se asomó al pasillo para cerciorarse que no había nadie.- Ahora… quiero que me des ese disfraz.- le pidió a Pan tendiéndole una mano. Pero la niña negó terca con la cabeza.- Por favor Pan, si el tío Vegeta te ve con su disfraz se va a enojar mucho, y tú ya sabes qué pasa cuando el tío Vegeta se enoja.- era casi una amenaza, sin embargo no había otra salida. Pan a su corta edad ya conocía el genio del saiyajin, y la sola idea de verlo enojarse pareció aterrorizarla porque se apresuró a sacarse el disfraz por encima de la cabeza.

-¿De verdad que este disfraz es de papi?- preguntó Bra con un brillo en sus ojos. Bulma la miró de reojo mientras doblaba con cuidado la prenda.

-Si, hija- estaba a punto de salir cuando una mano la detuvo, se volteó y estaba su hija mirándola.

-¿Es porque mi papá es un príncipe cierto? ¿Es un príncipe azul?-

-Eh… si, Bra. Tu papá es un PRÍNCIPE AZUL- afirmó la científica para no arruinar las fantasías de su pequeña, que feliz le dedicó una sonrisa y fue directo a la fuente con galletas que Pan ya estaba atacando.

Cerró la puerta después de salir y se apoyó contra ella, no pudo evitar sonreír al ver ese disfraz, se le había olvidado que lo tenía. Había hecho una apuesta con Vegeta de quién duraba más días sin gritarle al otro, tiempo después de haber derrotado a Cell, y para sorpresa de ambos ella ganó. Claro, era fácil poniéndole los nervios de punta al saiyajin cada vez que le hablaba, amenazándolo con la cámara de gravedad, robots, "atenciones médicas", comida y muchas cosas más. Eso era un punto en contra para el príncipe, que solo podía amenazarla con "las noches", pero era como una tortura también para él abstraerse cuando su orgullo era mayor. Así que tarde o temprano iba a terminar perdiendo. Por lo que gozó viendo cómo su hombre soportaba que le pusiera ese disfraz cuando a ella se le antojaba, diciéndole: "Si andas gritando siempre a los cuatro vientos que eres un príncipe deberías comenzar a vestirte como tal, ¿no crees?", cosa que cuando sucedía no duraba por mucho tiempo, pues se lo quitaba unos cinco minutos después de puesto y quedaba tirado como siempre a un lado de la cama. Hubiera dado su alma al demonio por haberle podido sacar UNA foto, solo una, no obstante eso JAMÁS pasaría. Y ahí quedó el dichoso disfraz, olvidado con los años. Pero RECORDADO a fin de cuentas. Sonrió malévolamente y fue a su cuarto.


Después de dos horas que se les hicieron eternas, entre buscar el maquillaje, que no estaba, que se perdió, que ese no es el color, que si era, pero no, es un tono menos, que el que tiene brillo era más caro, que el perfume era de rosas rojas no rosadas, que me falta un centavo para el cambio, al fin pudieron salir de la tienda con 2 bolsas enormes cargadas de cosas. Trunks pensó tristemente que no iba a poder pasear tranquilo con esas bolsas del Centro Estético sin que más de una persona lo mirara extrañado, así que optó por ir a su casa, dejar las bolsas rápidamente y salir cuanto antes de ahí.

-Trunks, será mejor que me vaya. Estoy a punto de morirme de hambre- decía Goten con una mano en el estómago.- Nos vemos luego- se alejó de la multitud y se aseguró que nadie lo veía para salir volando en dirección a su hogar.

-Uff… ni loco voy a caminar con estas cosas- fue al mismo lugar que su amigo, sin embargo se detuvo cuando vio una de esas típicas tienditas melosas, repletas de corazones de peluches que dicen "Te Amo", globos con forma de ositos que sostenían corazones que dicen "Te Quiero", tarjetitas rosadas también con corazones con diversos mensajes de amor y todo ese tipo de cosas (una tienda a la que Vegeta no entraría ni por poder convertirse en súpersaiyajin infinito y matar un millón de veces a Goku). Miró alrededor y entró al lugar. De todas formas le sobraba un "poco" de dinero.

El sol ya se ocultaba entre las montañas, dejando tras él un cielo anaranjado. Trunks volaba a la Corporación Cápsula cargando tres bolsas. Antes de bajar al balcón se aseguró que las niñitas no anduvieran cerca. Entró con sumo cuidado, en puntas de pie para que no lo oyeran. Fue hasta la habitación de sus padres, no había nadie, "!GRACIAS A DIOS!", dejó el encargo de Bulma encima de la cama y se dio vuelta para ir a su cuarto y dejar las otras cosas que había comprado. Cuando se giró, el corazón se le detuvo, las dos niñas lo miraban desde el umbral de la puerta con tremendas sonrisas. El chico escondió detrás de él la bolsa rosada que tenía en las manos y una enorme gota de sudor recorrió su frente.

-¡Hola, Trunks! ¿Qué traes ahí?- preguntó su hermanita apuntando con un pequeño dedo la cama, con el típico tono de antes de hacer una travesura.

-Hola… yo… ¿Esto?- giró la cabeza viendo las bolsas- Son unas cosas que me encargó mamá.-

-¿Qué son?-

-Son maquillajes y perfumes, Bra. Será mejor que no juegues con eso o si no mamá se va a enojar.- respondió el chico, intentando hacer que de una forma u otra las niñas no lo molestaran.

-Pero, Trunks.- corrió en dirección a las bolsas tan rápido que su hermano apenas tuvo tiempo de pensar. Muchas veces se le olvidaba que ella también había heredado sangre saiyajin- ¡Mira que lindas están!- ya había sacado los maquillajes de las cajas y los inspeccionaba con mucho interés.

-¡No! ¡Te dije que no los sacaras!- se acercó a ella y se puso a forcejear para quitarle el delineador de ojos que tenía entre sus manitas. No contó con que se pondría a llorar a gritos, que seguramente eran escuchados hasta el otro lado de la ciudad. Se tapó los oídos y sin querer dejó caer la bolsa que momentos antes escondía.

-¡Mira, Bra! ¡Trunks te compró un peluche muy lindo!- Pan había abierto el paquete y se encontró con un gatito de peluche que tenía un corazón entre sus patas donde se leía: "Te Quiero".

-¡Pan! ¡Deja eso! ¡Es mío!- la niña comenzó a correr en todas direcciones para que Trunks no la alcanzara.

-¡Trunks tiene novia! ¡Trunks tiene novia!- se burlaba Bra, saltando encima de la cama con un brillo para labios entre las manos. El chico se sonrojó y en un rápido movimiento le sacó el peluche de las manos a Pan y lo volvió a guardar en la bolsa- Oye Trunks. Ahora que sabemos tu secreto. Tendrás que hacer algo por nosotras para que no le digamos a mamá- el muchacho se quedó atónito, era tan chantajista como sus padres. "¿Por qué no heredé eso de ellos?". Se dejó caer en un sofá y esperó que la niña volviera a hablar- Tendrás que dejar que te maquillemos.- se acercó a él con pintura para labios, delineador de ojos y rubor. La batalla ya estaba perdida.


Bulma escuchó todo el escándalo de las niñas y el muchacho, pero no hizo ningún esfuerzo por intentar ayudarlo, de todas formas le entretenía cuando jugaban con él, siempre era una buena forma de reír.

Se sentó en el sillón y encendió la televisión. Sin embargo no logró ver ni un segundo porque en ese instante Vegeta llegó y la apagó, parándose frente a ella con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

-¿Qué quieres? ¿Ya te dio hambre?- preguntó despreocupadamente.

-No, Bulma. No me dio hambre. Lo que pasa es….- necesitaba desahogarse con alguien, que alguien más supiera lo que él también sabía y que tanto le angustiaba.- Lo que pasa es…- repitió sin saber muy bien cómo decirlo. Cuando abrió la boca nuevamente no la volvió a cerrar, porque vio a Trunks bajando las escaleras en dirección a la cocina… MAQUILLADO (casi como un payaso) y con el corto cabello lleno de trenzas. Se estremeció y se quedó mirándolo perplejo. Bulma se volteó y no pudo aguantar una carcajada, se tiró en el sillón agarrándose el estómago sin poder respirar. Pero Vegeta no encontraba nada gracioso en la situación, sus ojos se encontraron con los de su hijo, que se puso rojo como tomate y volvió sobre sus pasos, perdiéndose en la escalera. Las estridentes carcajadas de Bulma se seguían oyendo, al parecer no entendía lo grave de la situación, su hijo se estaba convirtiendo en un travestido.- ¿Sabes?… si me dio hambre, mujer. Será mejor que me des comida, porque no he comido nada en todo el día.- le dijo enfadado, para que la mujer se callara de una vez por todas. Lo estaba exasperando. Ella aún riéndose se levantó y fue a la cocina para consentir a su saiyajin.

-Listo, ya lo hice. Me vieron, papá se quedó sin habla y mamá está muriendo de la risa. ¿Me pueden dejar en paz?- dijo evidentemente molesto desde el baño sacándose el maquillaje de la cara.

-Está bien. Te lo ganaste- anunció Bra. Esperó que el chico saliera y le plantó un cariñoso beso en la mejilla, alejándose con su amiga por el pasillo.

Ya era completamente de noche cuando Gohan y Videl fueron a buscar a su hija. Entre llantos, gritos y miradas suplicantes pudieron sacarla del lugar. El día de paz para ellos había terminado.


-¡Pero, papá! ¡Mañana tengo cosas que hacer, no puedo entrenar!- se continuaba quejando Trunks. Hace diez minutos llevaba peleando con su padre, pues le había dicho que al día siguiente iban a meterse todo el día en la cámara de gravedad para que no perdiera condición física. Dicho esto Vegeta dio media vuelta sin siquiera prestar atención a las palabras de su hijo, que lo seguía a todas partes intentando hacer que entrara en razón. Finalmente perdió la paciencia y se giró, enfrentando su mirada, y acercándose a él hasta quedar sus caras muy juntas:

-No me importa. Vamos a entrenar y punto. ¡Es una orden!- volvió a caminar para alejarse de él.

-No papá, no voy a hacerlo. No puedes obligarme- el príncipe se detuvo en seco. ¿Lo estaba contradiciendo?

-Vas a hacer lo que te digo, Trunks. Mañana a primera hora te quiero ver en la cámara o te juro que te arrepentirás- el chico soltó un bufido, de nuevo su padre le ganaba. Iba a tener que posponer sus planes otra vez. Cabizbajo se dirigió a su pieza, ese día había sido demasiado agotador, por no decir asquerosamente horrible.

Ya en su dormitorio se sintió algo más relajado, a pesar que ese día no entrenó casi nada, estaba muy tenso. Se puso un pantalón de pijama y se metió en la cama, poniendo los brazos detrás de la cabeza, como solía hacer cuando necesitaba pensar. Pasados unos minutos Bulma también entró al cuarto, miró a Vegeta pero no le dijo nada, se puso un pijama provocativo de los que sabía le encantaban a él, bueno, antes de hacerlos pedazos, se acostó junto a él abrazándolo y apoyando la cabeza en su pecho. No sintió ningún brazo aferrando su cintura, por lo que ella misma tomó la iniciativa, se acercó a sus labios y comenzó a besarlo. Ahora sí, una mano lenta recorrió su espalda y la atrajo más hacia él, pero solo eso. Nada de caricias, nada de intentar un beso más profundo, nada. Se separó y lo encontró con los ojos abiertos, mirando un punto cualquiera de la habitación. "Está bien… algo muy raro le está pasando… o algo muy malo." Se sentó y lo miró a los ojos, desafiante:

-Sé que algo te pasa. Y no voy a estar tranquila hasta saber qué es.- él de nuevo la miró con esos ojos anonadados.- ¿No vas a decirme? Entonces voy a tener que sacártelo por la fuerza.-

-No es nada, mujer.- volvió a poner la mano que tenía en la cintura de ella detrás de su cabeza y cerró los ojos.

-Muy bien, tú lo quisiste- se puso al lado de su oído y empezó a decir muy fuerte, casi llegando a los gritos- ¡Oye, oye, oye, oye, oye, oye, oye, oye, oye, oye, oye, oye! ¡Dímelo, dímelo, dímelo, dímelo, dímelo, dímelo, dímelo, dímelo, dímelo! ¡Por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa, por fa!- poco a poco el príncipe comenzó a fruncir el ceño, apretar con fuerza la mandíbula y tensarse, hasta que al fin perdió toda la paciencia:

-¡¡¡Está bien!!! ¡¡Pero ya cállate de una maldita vez, condenada mujer!!- ella lejos de asustarse, hizo una mueca para evitar reírse. Su infantil estrategia había funcionado. Vegeta se dio vuelta y ocultó el rostro encima de la almohada. Bulma lo miró con dulzura al percatar que su hijo hacía lo mismo cuando intentaba relajarse. Después de un rato lo escuchó murmurar algo, pero no entendió.

-¿Qué dices?- él levantó un poco la cabeza para hablar más claro:

-Trunks…- y volvió a bajarla.

-¿Qué pasa con él?- preguntó sin comprender a qué venía el tema. Vegeta continuó en su lugar, respiró profundamente y se apoyó en un brazo para mirar a su mujer a la cara.

-Bulma… Trunks es…- decía serio, como si fuera un caso de suma importancia donde hubiera una vida en juego.

-Trunks es ¿qué?- preguntó impaciente.

-Él es… GAY.- Bulma no sabía si explotar en carcajadas o mantener el semblante serio. Optó por lo último. Ella sabía a la perfección que no era cierto lo que le decía Vegeta, pero quería jugar un poco con él para ver cómo actuaría si de verdad fuera así. Así que fingiendo estar igual de sorprendida habló en un susurro:

-¿Estás seguro?-

-Completamente…lo vi hoy con Goten en el centro comercial entrando en una de esas estúpidas tiendas que te gustan a ti- cerró los ojos para evitar el tormento de lo que iba a decir- y lo escuché… hablando con Bra… y dijo… que…-

-¿Qué dijo? Vegeta… ¿Qué dijo?- se acercó a él para incitarlo a hablar.

-Dijo… que… le gustaba Goten.-se volteó nuevamente y escondió la cara en la almohada para ocultar la vergüenza que sentía. No vio a Bulma comprimirse para no reír, tapándose la boca y la nariz. Cuando logró calmarse haciendo esfuerzos sobrehumanos, se acercó de nuevo a él y acariciándole la espalda, en un supuesto intento de reconfortarlo, le dijo:

-Vamos… no importa, Vegeta. Sigue siendo nuestro hijo y tenemos que apoyarlo- él simplemente soltó un bufido y se dio vuelta para quedar de espaldas a ella.- Sé que para ti es difícil… pero tienes que aceptarlo tal y como es- no podía seguir hablando sin que le temblara la voz de la risa, apagó la luz y lo rodeó con sus brazos. Soltó un último suspiro antes de quedarse dormida y no soltar ninguna carcajada.


En mitad de la noche, una pequeña figura se deslizaba por los pasillos, buscando a tientas en la oscuridad la habitación de sus padres. Cuando la encontró abrió con extremo cuidado la puerta para que no rechinara, y se acercó lentamente a la cama, quedando su cara a la altura de la de su padre que abrazaba a su mujer, le susurró:

-Papi… papi…- hasta que éste abrió pesadamente un ojo y dijo en un murmullo apenas audible:

-¿Qué?-

-Tuve… una pesadilla- abrazó con más fuerza el osito de peluche que llevaba entre sus manos y los ojos se le pusieron vidriosos (qué maestra del chantaje)- ¿Puedo… dormir contigo?- el saiyajin se quedó en silencio unos instantes. No podía negarse a una petición de su hija, era imposible para él. Dejó de abrazar a Bulma para ponerse de lado y hacerle un espacio a Bra, mientras levantaba la ropa de la cama para que se metiera dentro. La niña rápidamente se instaló en el regazo de su padre y lo abrazó con fuerza, quedándose dormida casi al instante.

-Pero no te acostumbres…- rodeó con un brazo a su hija. Sintió cómo Bulma se movía para buscar su cuerpo y aferrarse a él, con su otro brazo también rodeó a su mujer.

Ahí estaba él, "El Gran Vegeta", "El Orgulloso Príncipe De Los Saiyajins"… acostado entre sus dos mujeres. Una extraña felicidad lo invadió y lo hizo sonreír, entretanto se le cerraban los ojos del sueño.

Continuará…


Espero que les haya gustado :) y que se estén divirtiendo con el fic, para pasar un poco el tiempo no? Jeje, son ideas sueltas que se me ocurren de repente y las intento meter de alguna forma coherente en la historia. No sé ustedes pero cuando yo estaba escribiendo me daba risa y me ponía a sonreír xd! Debo estar muy loca. Jajaja, aah ya bueno…

Ojala lo hayan disfrutado, ya estoy en el próximo capítulo inventando más cosas extrañas que puedan pasar :P

Besooos! Muchas gracias por leer n.n!