Nota: No todos los personajes en este Fanfic me pertenecen.

Capitulo Dos: Capa Blanca, Sangre Roja.

Ultra estaba esperándola afuera de su habitación cuando salió del cuarto secreto, Shade lo sabía porque su sistema de seguridad se lo había informado.

Antes de abrir la puerta fue rápido hacia el enorme espejo frente a su cama para ver si no lucia tan alterada como se sentía. Cuando comprobó que todo estaba bien abrió la puerta sin ninguna palabra.

Ultra entro, cerrando la puerto con seguro mientras observaba su entorno, era un hábito para todos, cuando tu vida siempre está en el punto de mira de la muerte aprendes a ser cauteloso. Pero eso también hizo que Ultra se diera cuenta que algo iba mal. A veces Shade odiaba sus tan afinados instintos.

—Lo contactaste otra vez.
Shade se quitó la enorme capa roja y la arrojó al suelo, con él no tenía por qué esconderse. Antes de contestar se sentó en la enorme y lujosa cama.

—Yo no lo contacto, él me llama.

—¿Y tú siempre tienes que contestarle? —Ultra cruzo sus brazos sobre su amplio y bien construido pecho, cualquier chica encontraría eso atractivo e intimidante, más intimidante que atractivo, pero Shade no se sintió ni atraída ni intimidada. En el cuarto había un monstruo cruel y peligroso, y ese no era Ultra.

—Yo hago lo que quiero cuando se me da la regalada gana, Ultra —la voz de Shade era afilada, demostraba lo cerca que estaba del borde. Un rayo de energía recorría el cuerpo de Shade, palpitando desde dedo anular. Pronto la vista de Shade se tornaría roja de rabia.

Sangre se derramaba siempre que Shade sucumbía a sus emociones.

Ultra se mantuvo en su lugar sin prestar atención al tono de voz de Shade. Algo que no era muy inteligente, todos huyen y se esconden cuando Shade esta así de alterada, pero Ultra es una de las escasas personas que sufren de inmunidad. Claro, eso no evitaría que Shade le diera una paliza si quisiera, no lo mataría, pero podría ponerlo en su lugar.

—No cuando se trata de esto —dijo frunciendo el ceño—. Él es el que siempre hace lo que quiera contigo, no al revés, y quiero saber el porqué.

Shade se levantó poco a poco de la cama. Su postura estaba tensa y aun así logro que se viera elegante y grácil. Con lentitud deliberada se acercó a Ultra, cuando estuvo a pocos pasos él inconscientemente dio un paso atrás.

Instinto de conservación.

Ella se detuvo al ver el movimiento. Shade amaba el control, y a veces ese control no se gana con orden y disciplina, sino con miedo. Para ella ese movimiento significaba situación controlada, Shade ordenaría y Ultra obedecería, solo para mantener su pellejo intacto. Pero extrañamente, esta vez ella no encontró esto satisfactorio.

Tal vez se debía a que el control que ella tanto amaba era una ilusión, ni siquiera ella era en verdad la fría reina que todos pensaban que era. Todo era una farsa. Shade se había hecho así para ocultar sus sentimientos de todos, de él.

Jimmy Neutron no podía enterarse que ella, muy en el fondo, seguía siendo la niña estupida que hizo esa promesa. Tuvo que aprender a ser más inteligente, sin dejarse llevar por ese fuego destructivo que eran sus emociones, para no cometer los mismos errores que cometió cuando era niña. Tuvo que perder su humanidad para sobrevivir al duro entrenamiento que su maestro, Leviathan, le impuso cuando lo perdió todo. Tuvo que convertirse en asesina para ser digna del trono y convertirse en la Reina del Gremio de Sangre, y así podría retrasar su destino.

Esos largos ocho años la hicieron lo que era: una maniática, fría e inteligente reina obsesionada con el control; pero ya de nada le serviría en un mes. El miedo que causaba no la ayudaría a esconderse más, no de él... Ni de nadie.

—El tiempo se acabó —susurro más para sí misma que para Ultra.

—¿Qué?

Ella suspiro. Shade hubiera deseado que si tuviera que contarle a alguien su más grande secreto fuera a su mejor amiga, pero ella estaba perdida para Shade. Libby ya no era la chica que solía ser. Nadie en Terra lo era.

—El tiempo se acabó —repitió más alto esta vez. Si no podía decirle a Libby todo esto, al menos se lo diría a alguien en quien confiaba y quería—. Aunque intente escondértelo ahora lo sabrás en unos días, no tiene sentido retrasarlo más. Además he cargado con esto durante tanto tiempo...

—¿De qué hablas, Shade? —la confusión estaba escrita en los rasgos de Ultra y un poco de miedo todavía sonaba en su voz.

—Tú quieres saber, ¿no? La razón de porque siempre estoy en contacto con Neutron, donde sea y cuando él quiera... La razón de esto.

Shade se quitó el anillo y se lo mostró a Ultra.

La gema azul brillo contra la luz, una legendaria pesadilla en reposo pero esa no era la razón por la que ahora Ultra lo miraba con más cautela de lo normal.

—Dijiste que lo habías robado ¿era mentira?

—Sí, el anillo en realidad fue un regalo de cuando cumplí dieciséis. Cortesía de Neutron.

—¿Por qué diablos él te regalaría algo así? Esa gema es una de las cosas más poderosas en la galaxia, Dios, sé que debe haber más como esta por ahí, pero esa es la única de la que se tiene registros ¿y James te la dio? ¡De regalo de cumpleaños!

—Lo hizo. Sé que suena loco y estúpido de su parte, pero créeme... Lo hizo para recordarme que aunque tenga poder sigo atada a él.

—¿Atada? ¿Cómo si le rindieras cuentas a él?

Shade nunca tuvo tiempo de contestar porque la voz de la computadora de seguridad hablo:

—Persona acercándose.

No muchos segundos después se escuchó el sonido de unos toques en la puerta y la voz del quinto miembro de los Cinco.

—Mi reina, lamento importunarla pero esto es algo urgente.

Ultra maldiciendo fue el que abrió la puerta.

—¿Qué es lo que sucede?

Si Ashk'lam Rat se sorprendió al descubrir a Ultra en los aposentos de Shade no lo demostró. Había otra cosa que dominaba su expresión: ira y felicidad. Ashk' era un mercenario conocido por sus ataques de bipolaridad, no importa que estado de animo tenga él siempre mata, solo es diferente la manera en la que lo hace según sus emociones. Y su peor estado es la ira combinada con la felicidad, que para él significa masacre total de cientos, miles de personas.

Es uno de los más grandes asesinos ya que siempre cumple su encargo, pero si lo contratas corres el riesgo de que también te mate a ti. Su grado de peligrosidad lo hace ser uno de los Cinco.

—Un ataque —dijo Ashk' extasiado, saboreando las palabras como si le causaran un enorme placer—. ¡Hay que responder al ataque, su majestad!

—¿De qué hablas? —pregunto Shade.

—Las fuerzas de la IC han enviado un ataque al cuadrante seis, más específicos, al planeta Nemestia.

Shade por un momento se quedó en blanco, no quería comprender lo que las palabras de Ashk' significaban. Pero lo entendía, que la condenaran si no entendía.

Mientras Neutron y ella habían estado hablando un ataque había caído en un planeta de sus dominios, un lugar que estaba bajo su protección... Y él lo había ordenado. Su llamada en realidad había sido una distracción para que ella no se enterara hasta que fuera demasiado tarde.

—Informes de batalla —la voz de Shade se escuchaba vacía. Era la calma antes de la tormenta.

—Al parecer varias naves disfrazadas se infiltraron en el planeta y ahora la mitad del consejo real Nemes está muerto, la propia Némesis fue la que envió el mensaje pidiendo refuerzos. Elpis, Dakatho y yo ya estamos listos para la masacre solo esperamos sus órdenes, su majestad.

¡Cómo debería él estarse riendo de ella!

«No hay mejor Reina que tú.» Sus palabras resonaban en la cabeza de Shade. La burla siempre había estado en su tono, siempre. Había caído otra vez en sus juegos. ¿Que nunca aprendía?

Al parecer no, ella siempre seria esa estúpida niña, la segunda en todo. ¡La maldita Sombra de él! La ira y el dolor se vertieron como ácido en las entrañas de Shade, quemando y consumiendo toda frialdad y control que podía poseer. El anillo, que inconscientemente se había vuelto a poner, empezó a vibrar de poder, sincronizándose con el furioso palpitar de su corazón.

«Si no puedes proteger a los tuyos lo menos que puedes hacer es vengarlos.» Leviathan siempre le había dicho eso a Shade. No hay mejor momento que ponerlo en práctica ahora.

"Te demostrare que no hay nadie mejor que yo, Jimmy", pensó Shade.

—¿Qué es lo que ordena, su majestad? —insistió Ultra cuando Shade permaneció en silencio.

Ella no contesto, solo se dirigió hacia las puertas de su armario y saco una enorme capa blanca que dentro de poco seria teñida de rojo.
La tormenta se desató.

Nota del autor: Agradezco a todos los que están leyendo este Fanfic por su apoyo. Intentare subir un capitulo cada semana.

Recuerden decirme, por favor, si les gusto, lo odiaron o cosas así para que pueda mejorar.

Sorceri!